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El cajón del velador.

19 May

El cajón del velador.

Mi amigo abrió el cajón de la mesita de noche de su mujer y sacó un paquetito envuelto en papel blanco. Dijo: –Este no es un simple paquete, es ropa interior que le obsequié hace mucho, que ella conservaba para una ocasión especial. Ahora es una ocasión especial y puso junto a la ropa que debía llevar a la funeraria.

 

Es algo que se lee en los mensajes, de lo que mandan por redes sociales. A un principio parece morboso, pero es una realidad. Debemos estar siempre listos para partir y no debemos tener miedo, ni pena de lo que podamos dejar. Allí tendremos mucho más y mejor. Sobre todo, estaremos disfrutando de lo que logramos mientras vivimos.

 

Es el repertorio normal, que ofrecen a diario los programas de Facebook, WhatsApp incluso en LinkedIn, es lo que de alguna manera está cambiando la forma de pensar y de comportarse de mucha gente. Primero pensé que eran los muchachos los que tenían esa mala influencia, pero ahora estoy viendo que son las mujeres y mucho más las de mayor edad. 

 

Por suerte de vez en cuando se pueden leer opiniones, como la que transcribo a continuación: –Querido amigo, tus cuentos nos mantienen incentivándonos el espíritu, pues tu habilidad para relatar nos da rienda suelta para unirnos a tu realidad… y especialmente nos abstrae de los problemas por los que atraviesa este mundo, tanto en política, economía y sobre todo salud. Necesitamos de tu “pluma escritora”, pues nos brindas otro alimento para aliviar nuestros espíritus y libera la presión mental que nos atosiga.

 

También la respuesta al comentario anterior que dice: –No te imaginas lo feliz que me hace tu comentario. Internet está plagada de tonterías que nos envenenan y lo que necesitamos es paz, por ese motivo escribo para compartir con los amigos, las ensoñaciones que vienen a mi mente y que las publico electrónicamente para combatir un poco lo malo que traen las redes y también las noticias de la televisión.

 

Recuerdo con añoranza las tertulias entre parientes y amigos, en torno a una mesa, mientras las cartas del juego de corazón o loba, esperaban que concluya el cuento, la anécdota, o simplemente el chisme. También sentados en el corredor de la casa aprovechando la penumbra de la calle y el fresco sereno de la noche, algunas veces con alguien que rasgaba una guitarra y algunos cantaban, pero después continuaba la cunversa.

 

Los periódicos los leíamos con poca frecuencia, porque algunas veces llegaban una vez a la semana y su contenido ya lo habíamos escuchado en la radio, porque de la época que hablo, no había la televisión, por lo tanto, el transcurrir de nuestras vidas era más placentero. Puedo asegurar que éramos mucho más solidarios, sabíamos amar con mayor intensidad y éramos totalmente discretos en nuestras relaciones interpersonales.

 

Pero lamentablemente los tiempos cambian, nuestros abuelos también nos podrían criticar, porque ellos tenían otra forma de comunicarse y así de generación en generación van cambiando las cosas, y lo que ahora nosotros podríamos criticar, serán una añoranza para nuestros netos.

 

Miguel Aramayo

SCZ.10-08-2020

 

19 May

Continuando la conversación

Seguimos hablando del librito de Sylvia de Béjar y tocamos algunos temas que me dejaron nervioso y me imagino que le pasó lo mismo a la señora Rita, que es como se llama la dueña de la pensión. Cuando estábamos tomando lo último de la botella de vino, me dijo:

 

–Se le antoja probar unos quesos, conseguí en el supermercado una tablita de quesos suizos, que me atrajeron.

 

–Desde luego respondí.

 

Cuando se levantó rumbo a la cocina, aumentó un poquito el volumen de la música, que estaba muy bonita, era instrumental, muy romántica y de nuestra época de juventud. Al mismo tiempo aumento un poco más de leña al fuego de la chimenea, con lo cual daba a entender que podíamos permanecer un poco más en la sala. Regresó con dos platillos con queso, uno lo pusó junto a donde ella estaba sentada y el otro en la mesita rinconera junto al sillón que yo ocupaba y donde posaba mi copa de vino.

 

–Agradecí y aproveché de alabar el vino que estábamos tomando, que era delicioso, un sabor seco de buen añejamiento y con un buqué de primer nivel.

 

–Me agrada que le hubiera gustado y tengo una botellita más, que si se anima la consumimos. Después de todo, la conversación estaba agradable y el tiempo se presta para un poco más de vino, que es un elixir adecuado a las circunstancias. ¿Usted dirá si se anima?, por mi ¡yo estoy dispuesta…!

 

–No hay como negarse, el ambiente está adecuado para tomar un poco más de vino, yo tengo buena capacidad para consumirlo y cuando están bueno como este, no da para negarse, al contario lo deseo.

 

Antes de sentarse retornó a la cocina y regresó con otra botella abierta, para que se airee, mientras degustábamos lo último que nos quedaba en las copas. Me preguntó si quería cambiar de copa.

 

–Respondí, que no era necesario.

 

Se sentó y decidimos cambiar de tema, me sugirió que le cuente de mis viajes y le amplié un poco más sobre mi país. Hablamos contándonos de nuestros viajes y las anécdotas vividas en cada uno de esos viajes. Ella también había recorrido mucho por el mundo y coincidimos en conocer muchos lugares de Europa y África. Continuamos saboreando los buenos quesos y deleitándonos con el vino, ya habíamos avanzado la mitad de la segunda botella cuando me dijo:

 

–¿Le gusta la musica?

 

_ Respondí, que sí y que también me gustaba bailar, contándole que desde muy chico aprendí a bailar pisando los pies de mi madre y que yo sentía la musica, no sólo en mis oídos, que penetraba por mis poros.

 

–Me dijo. A mí me pasa lo mismo, ¿Bailamos…?

 

Me levante del sillón y lo hicimos casi simultáneamente, agarrados de nuestras copas de vino, dimos el ultimo sorbo y las posamos en las mesitas y nos agarramos de las manos y muy apegaditos bailamos. Tras que sentí el calor de sus manos, su cuerpo bien apegado al mío y su aliento acariciando mi cuello; me estremecí y percibí que ella también tembló en mis manos y sin darnos cuenta estábamos besándonos, como si fuéramos unos adolescentes, pero no con una pasión desenfrenada, más bien, con una pasión controlada, muy suave, muy discreta. El tiempo se borró de mi pensamiento y quedé absorto en lo que me estaba sucediendo. No sé cuánto tiempo más estuvimos así y no me di cuenta, cuántas canciones habíamos bailado.

 

Nos soltamos y de un solo sorbo dimos fin al poquito de vino que quedaba en la botella y sin soltar nuestras manos seguimos parados esperando bailar una última pieza, el fuego ya estaba muy bajito. Sin soltar mi mano se encaminó al interruptor y apagó la luz y en la penumbra me fue guiando hasta su alcoba, en el camino apagó la luz del pasillo, la de la cocina y entramos a su recamara.

 

Si hubiera sido Federico Garcia Lorca, con seguridad hubiera expresado: “Ni nardos ni caracolas / tienen el cutis tan fino, / ni los cristales con luna / relumbran con ese brillo. / Sus muslos se me escapaban / como peces sorprendidos, / la mitad llenos de lumbre, / la mitad llenos de frío”. Perdí total noción del tiempo y también mi espíritu perdió su conciencia. Nos amamos con una pasión controlada y disfrutamos de ese momento como si estuviéramos en el cielo. No teníamos ningún compromiso, no teníamos ninguna promesa, éramos los dos buscando lo que pensábamos que nos correspondía y nos bridamos sin tapujos.

 

Morfeo pudo más que nuestro deseo y quedamos dormidos, cubiertos únicamente por un edredón de plumas y con el calor que se bridaban nuestros cuerpos. Así fue hasta que la luz del día penetró por las ventanas a las que no había corrido las cortinas. Nos acurrucamos y nos brindamos lo último de amor que nos quedaba y sin decir palabras nos separamos. Recogí mi ropa que se mezclaba con la de ella y muy despacito me dirigí al baño para después pasar a mi habitación.

 

En la tarde ese día debía retornar a Paris, nos despedimos sin mencionar lo sucedido y con la promesa de que retornaría muy pronto.

 

Miguel Aramayo

SCZ.08-08-2020

 

19 May

Conversando con una amiga

Durante el tiempo que estuve viviendo en Paris, algunas veces quería abstraerme de todo y pensar, soñar y escribir algunos de los libros que tengo en mi haber. Cuando me ocurría eso mi refugio era Menton y allí me dedicaba a la playa, leer, dejar mi mente volar y disfrutar unos días de mi soledad. Siempre me alojaba en una pensión muy chiquita de una señora que ayudaba su economía alquilando habitaciones amobladas, pero al mismo tiempo con desayuno y la posibilidad de usar la lavarropa, la secadora y poder cargar la heladera con pequeñas cosas.

 

Tantas veces me había hospedado en esa pensión, que me hice amigo de la señora que era la dueña, una mujer de algo más de 60 años que se mantenía muy bien y que era muy amable y extrovertida. Algunas veces yo era el único alojado y aprovechaba de llevar unas botellitas de vino y ella prendía la chimenea y conversábamos escuchando musica, su conversación era muy interesante, porque era muy culta, había estudiado filosofía y letras y escribía para una revista, pero estaba especializada en temas de moda y romanticismo, eso lo hacía desde cuando había terminado la universidad.

 

Después de que encontré un libro en la hamaca de la playa, no deje de leer y la señora me vio absorto en la lectura y se fijó en el libro, me pregunto:

 

–Qué extraño usted leyendo ese tipo de literatura.

 

–Lo encontré en la playa, alguien se lo olvido donde yo fui a sentarme y aproveche de leer un poco y me entusiasmo, así que continúe leyendo todo el día y ahora ya me faltan sólo unas cuantas hojas, después se lo puedo prestar, le respondí.

 

–No gracia, ya pasaron los años donde me podía interesar ese tema, por lo menos por lo que puede leer en la tapa.

 

–No se crea es un tema muy bien escrito y quizá le podría resultar interesante, mire que yo también, que quizá sea mayor que usted, y me resultó muy ilustrativo.

 

–Bueno, me lo imagino; todos los hombres no descuidan sus hábitos, son como los zorros, pierden el pelo, pero no las mañas. Más bien yo le contaré una historia cortita, de una amiga y usted me dirá que le hubiera recomendado, usando los conceptos del libro que está leyendo.

 

–Usted dirá, soy todo oídos.

 

–La señora respondió. Mi amiga me contó su vida sentimental en muchos capítulos, pero yo procuraré ser lo más breve y relatar su historia, para que usted me diga si leyó algo de eso en el librito que lo tienen absorto, pero antes traeré un vinito para poder amenizar la sesión.

 

Trajo un vino tinto que ella tenía en sus escondidos, era un cabernet sauvignon, de muy buen sabor y un magnifico buqué, era de Burdeos, una mezcla con merlot. Lo sirvió en las copas bien colmado y me ofreció una copa y ella se sentó en otro sofá con la suya.

 

–Dijo: Continuado con la historia. Cuando mi amiga era muy joven, desde más o menos sus 14 años hasta sus 21 años, era un fuego, se excitaba con rapidez y encontraba que eso era malo, que era pecado, porque así la habían educado en su familia y en el colegio de monjas. Incluso la primera vez que se éxito con un enamoradito, ambos se fueron a la iglesia a pedir perdón por ese pecado. Cuando se casó, sabía que ya no estaba en pecado, pero yo no tenía el mismo interés y perdió mucho del lívido. Como quería tener hijo se esforzó por tener relaciones, una vez que quedó embarazada sus deseos fueron menos, pero para mantener la fiesta en paz acariciaba a su marido, pero le pedía que no la penetre, porque podía dañar su embarazo. Después nació el primer hijo y se le hizo más problemático alejarse del sexo, pero por suerte tenía el pretexto de cuidar al hijo y siguió evitando excitarse. Con el tiempo quiso embarazarse nuevamente y no le quedó más remedio que buscarlo, hasta quedar abaratada esperando la parejita. Cada vez eran menos los deseos y buscaba la forma de alejarse de eso, con algunos problemas. Incluso retornò al tema religioso, diciendo que su falta de deseos era un castigo de Dios, por haber adelantado las relaciones antes del matrimonio y haber pecado con frecuencia. Por suerte el marido consiguió un trabajo lejos de su casa y se perdía un tiempo, con lo cual ella no tenía que sufrir ese acoso. El marido comenzó a sacar los pies del plato y ella se dio cuenta, pero eso era algo bueno para ella, porque de esa mera no sentía el acoso y ella podía poner sus normas y de una vez a la semana, paso a que sea dos veces al mes y que sea en sábado, después que sea una vez al mes y después rogaba que el marido pierda interés en el sexo. Eso es todo.

 

Una vez concluida la historia y después de haber dado fin a la primera copa, sirvió otra en la misma proporción y se quedó atenta a la opinión del amigo:

 

–La historia que me cuenta, está explicada muy bien en este libro. Su amiga no es la única, un alto porcentaje de mujeres tienes esa misma sintomatología. Según la religión católica la mujer no debe ser fruto de placer y el hombre peca al insistir en eso. Incluso hay unos versos de sor Juana Ines de la Cruz, que dicen:

 

Queréis, con presunción necia, /hallar a la que buscáis, /para pretendida, Thais, /y en la posesión, Lucrecia. //¿Qué humor puede ser más raro /que el que, falto de consejo, /él mismo empaña el espejo, /y siente que no esté claro? //Con el favor y desdén /tenéis condición igual, /quejándoos, si os tratan mal, /burlándoos, si os quieren bien.

 

–Y continúe. No es sólo la religión, según la autora del libro existe una relación natural, para ese comportamiento. Eso se puede observar en otras hembras del reino animal. Todas las hembras procuran sexo únicamente cuando están dispuestas, eso quiere decir que no ven el sexo como un placer, sino como una obligación de reproducirse. Incluso la biblia ordena: “Creced y multiplicaos”, en cambio los machos están todo el tiempo dispuestos a cubrir a la hembra que esté dispuesta, si son muchas se multiplica para cumplir esa función de semental.

 

–Existe un escrito, que refiere que Adán tuvo una primera mujer llamada Lilit, la cual lo abandono, porque él quería únicamente su satisfacción y porque Dios sólo se dirigía a él y Lilit también quería participar del placer, por ese motivo que se fue con Luz Bel, siendo la primer súcubo. Después Dios le dio una segunda mujer, que fue Eva, ella si estaba dispuesta a bridar la felicidad que buscaba Adán sin interesarle a ella la busque de su satisfacción.

 

–Continúe. Por lo tanto, el problema de su amiga es algo muy común, claro que, en su amiga, lo que dictamina la naturaleza, se juntó con lo que a ella le inculcaron en la religión y las viejas de la familia. Le hubiera caído muy bien la lectura de este libro, ella hubiera visto que, la excitación no es solo cosa hormonal de los años jóvenes, que el placer es importante. Incluso en la Biblia existe un pasaje que se denomina: El cantar de los cantares y que resumiendo dice:

 

–»¡Mientras que el rey se reclina a su mesa, mi nardo difunde su fragancia!”. El Cantar de los Cantares es un poema lírico escrito para ensalzar las virtudes del amor entre un esposo y su esposa. El poema claramente presenta el matrimonio como Dios lo concibió. Un hombre y una mujer deben vivir juntos dentro del contexto del matrimonio, amándose uno al otro espiritual, emocional, y físicamente. El cantar comienza antes de la boda, mientras la futura novia anhela estar con su prometido, y sueña con sus caricias íntimas. Sin embargo, ella aconseja dejar que el amor se desarrolle naturalmente, a su debido tiempo. El rey alaba la belleza de la Sulamita, superando sus sentimientos de inseguridad acerca de su aspecto. La Sulamita tiene un sueño en el cual ella pierde a Salomón y lo busca por toda la ciudad. Con la ayuda de los guardias de la ciudad, ella encuentra a su amado y se aferra a él, llevándolo a un lugar seguro. Al despertar, ella repite su consejo de no forzar el amor.

 

En la noche de bodas, el esposo nuevamente alaba la belleza de su esposa, y en un lenguaje altamente simbólico, la esposa invita a su esposo a participar de todo lo que ella tiene que ofrecer. Ellos se unen en amor, y Dios bendice su unión.

 

A medida que el matrimonio madura, el esposo y la esposa pasan a través de un tiempo difícil, simbolizado en otro sueño. En este segundo sueño, la Sulamita rechaza a su esposo, y él se va. Abrumada por la culpa, ella lo busca por la ciudad, pero esta vez, en lugar de ayudarla, los guardias la golpean – simbolismo de su conciencia dolida. Las cosas terminan felizmente mientras los amantes se reúnen y se reconcilian.

 

Al terminar el cantar, ambos, el esposo y la esposa están confiados y seguros de su amor. Ellos cantan sobre la naturaleza duradera del verdadero amor, y ansían estar uno en la presencia del otro.  

 

–Creo haber respondido lo que hubiera aconsejado a su amiga con todo lo que le expliqué y que en gran parte es lo que pude leer de este libro. EI se lo muestra el libro, para que pueda apreciar la tapa del mismo y leer su título, impreso en papel blanco sin muchos adornos.

 

–La señora le respondió. Su alocución me ha dejado sorprendida y con todo lo que me dijo y el vino que hemos degustado, he queda como en las nubes y, es preferible que terminemos la botella, que queda muy poquito y nos vayamos a dormir, porque me dejó flotando con sus bonitas palabras.

 

–Le respondí. Mañana, antes de salir se lo dejo por si le interesa leerlo y se lo dejo por si aparece la dueña, para que usted se lo devuelva o se lo puede enviar a su amiga, quizá está a tiempo de ayudarse.

 

Miguel Aramayo

SCZ.07-08-2020 

 

19 May

Disfrutando de la Costa Azul

Estoy en un pueblito de nombre Menton, es un pueblo que es un primor, bañado por las aguas del Mediterráneo, que también es llamado la ciudad jardín o del limón. Además de su extraordinaria ubicación y sus playas de arena fina, la ciudad de Menton ofrece un patrimonio histórico excepcional. A lo largo de la ciudad podemos encontrar diferentes tesoros, palacetes de principios del siglo XX como el Palacio Carnolès o Palacete u Hôtel d’Ahémar de Lantagnac, así como el Monasterio de l’Annonciade, la Basílica de Saint-Michel, la villa Maria Serena, el jardín de Fontana Rosa, el Museo Jean Cocteau o el museo del Bastión. 

 

Estaba debajo de una sombrilla a orillas del mar, que a esa hora de la mañana tenía muy pocas personas disfrutando de esa paz. Donde me senté, me encontré un libro titulado “Tu sexo es tuyo” cuya autora era “Sylvia de Béjar”, un libro de no muy pocas hojas, cuyo tema me llamó la atención, la sexología femenina. Como mi intención era no hacer más que tomar el sol, me cayó de perilla, porque podía enterarme de un tema que podría ser interesante y del cual sé muy poco, porque es un tema sobre el que opinan muchas personas y en algunos casos opiniones medio raras, como las de Sigmund Freud.

 

Lo primero que leí me llamó la atención: “El sexo no es algo que se acabe en la cama, que sucede durante un rato y que cuando termina se acabó y punto. Es mucho más. Si te sientes realmente satisfecha, perfecto. Pero si no es así o tienes dudas o crees que podría mejorar, no te conformes, ni mires hacia otro lado, ni te digas que es sólo un aspecto más de tu vida o de tu relación: el sexo es importante.

 

A continuación, les hago un resumen de lo que leí, es muy cortito lo que expongo, pero es casi una transcripción del índice:

 

I: No quiero ser una buena chica. Las incongruencias de nuestro modelo de sexualidad. Cómo lo vivimos las mujeres, cómo lo vives tú. La insatisfacción femenina. El ejemplo de Lilit. Algo tiene que cambiar. Es hora de responsabilizarse de nuestra sexualidad. Ellos también saldrían ganando. Un cuestionario para reflexionar sobre tu vida sexual.

 

II: Reflexiones desde un cuerpo de mujer. Una cita como ejemplo de la cruda realidad del modelo de sexualidad patriarcal. Nuestro placer no es un extra. Liberar la mente. Cuestión de autoestima. El mito de la belleza. Superar el trauma freudiano. Lo que importa es el clítoris. Todos los orgasmos valen. El coito no lo es todo en el sexo.

 

III: Lo que no tenía nombre. Descubrir lo que tenemos “ahí abajo”. Anatomía sexual femenina. Una nueva visión del clítoris. El Punto G y otros placeres vaginales. Cómo sensibilizar aún más nuestros genitales. Anatomía sexual masculina. El pene no es lo único que importa. Su Punto G.

 

IV: Sexo a solas. La importancia de la masturbación. Jamás he tenido un orgasmo. Diferentes formas de auto estimularse. Algunos juguetes sexuales. Ejercicios para erotizar el pensamiento. Lo que nos revelan nuestras fantasías.

 

V: Sexo en compañía. El buen sexo depende de tí. Haz que ocurra. Cómo hablar de sexo. La importancia de la estimulación manual. Técnicas de masturbación. Lenguas y labios no solo sirven para besar: lo que hay que saber sobre el sexo oral. Practicar el coito activo: posturas y sugerencias.

 

Son muchas hojas las del libro, por lo tanto, por más interesante que está lo leeré con calma, porque realmente me resultó un tema que merece profundizar. Después les comento si encuentro algo más que valga la pena.

 

Miguel Aramayo

SCZ.05-08-2020

 

19 May

El calor

Que importante es el calor corporal. En el vientre de nuestras madres nos mantenemos en líquido amniótico, flotando desde que somos simplemente unas células en formación que, gracias a la grandiosidad de Dios nos vamos desarrollando poco a poco, hasta que completamos los nueve meses y salimos del vientre materno. Cortamos el cordón umbilical, que nos mantuvo sujetos a ella, ese ser divino que nos fue formando poco a poco.

 

En el parto comenzamos a sufrir una serie de trastornos de los cuales estuvimos protegidos. Ahora debemos respirar por nuestra propia cuenta, debemos sentir el frio del ambiente donde estemos y ya no tendremos el alimento a discreción, ahora nos irán regulando eso, lo mismo que la luz, el calor el aire que precisamos para respirar, la luz, el sonido y todo lo externo que antes nos bridaba el vientre materno.

 

Mientras estamos en brazos de nuestra madre, que además de brindarnos el calor de su cuerpo, nos provee la leche que nos alimenta, las caricias que enriquecen nuestros sentimientos, la fragancia de su aliento, junto con las palabras que nos arrullan, nos protegen y ahuyentan los temores que pudiéramos tener. El perfume de su piel, junto a los sonidos que percibimos de sus pulmones y de su corazón, que nos adormecen y al mismo tiempo nos brindan tranquilidad y seguridad.

 

Creo que, a medida de nuestro crecimiento, tenemos la protección que por suerte nos acompañó en ese transitar temprano por la vida. No todos los humanos tuvimos esa suerte, pero los que no gozaron de la madre, tuvieron un reemplazo, una nodriza, la abuela, una tía, quizá una hermana mayor o alguien que se encargó de ese ser en el hospicio. El ser humano requiere de cuidado, de atención en los primeros años, eso es ineludible, sin el apoyo de otro ser no podríamos sobrevivir.

 

El calor de otro cuerpo, las caricias de una mano que no sea la propia, son parte importante en el crecimiento de los humanos. Me animo a decir que son lo más importante en el desarrollo del cerebro humano. Es lo que se grava en el subconsciente de las personas y los que forman el carácter de las personas, es el sello que arrastraremos para toda la vida. Incluso me permito razor que Dios pensó que los humanos necesitamos de ese calor de otro cuerpo, de las caricias de otra mano y es por eso que nos brindó una pareja que nos bridará amor, calor de su cuerpo, caricias de su mano y miel de sus labios.

 

Todo lo que expreso en el párrafo anterior, se lo puede encontrar en los libros sagrados, no sólo en la Biblia, la Torá, el Talmud, que me da la impresión que no es más lo que antiguamente se transmitía de boca a boca. Es algo que llevamos impreso en nuestros genes, que no necesitamos aprenderlo, que nace con nosotros, sin importar la raza, el color de piel, ojos o cabellos.

 

Además, creo que todos sentimos frio y extrañamos el calor que nos pueda transmitir otro cuerpo, que todos requerimos una caricia, una sonrisa, un beso. Una palabra bonita que nos de ánimos para seguir adelante y al mismo tiempo que nos recuerde que eso debemos retribuir con el mismo cariño, con el mismo amor.

 

Miguel Aramayo

SCZ.30-07-2010

 

19 May

Alhelí

No son muchas las flores que se prestan para formar poemas, sea como tales o en canciones. Quizá las más populares son las rosas, los claveles, las violetas, las hortensias, pero el alhelí o simplemente alelí, quizá sólo se nombre en una canción, que por su letra es tan bonita que me llamó la atención.

 

La letra dice así: Lindo capullo de alelí / Si tú supieras mi dolor / Correspondieras a mi amor / Y calmaras mi sufrir / Porque tú sabes que sin ti / La vida es nada para mí / Tú bien lo sabes / Capullito de alelí / Lindo capullo de alelí / No hay en el mundo para mí / Otro capullo de alelí / Que yo le brinde mi pasión / Y que le dé mi corazón / Porque tú eres la mujer / A quien he dado mi querer / Y te juré lindo alelí / Fidelidad hasta morir / Por eso yo te canto a ti / Mi capullito de alelí / Dame tu aroma seductor / Y un poquito de tu amor / Porque tú sabes que sin ti / La vida es nada para mí / Tú bien lo sabes / Capullito de alelí / Tú bien lo sabes / Capullito de alelí. “Rafael Hernandez Marin”

 

Pero los humanos somos tan caprichosos y románticos que con poquitas palabras podemos hacer versos bellos, que no sólo muestren lo hermoso del universo, sino que también nos convenzan que podemos crear situaciones de profundo amor, como la otra canción que transcribo a continuación:

Si nos dejan / Nos vamos a querer toda la vida / Si nos dejan / Nos vamos a vivir a un mundo nuevo / Yo creo podemos ver / El nuevo amanecer / De un nuevo día / Yo pienso que tú y yo / Podemos ser felices todavía / Si nos dejan / Buscamos un rincón cerca del cielo / Si nos dejan / Haremos con las nubes terciopelo / Y ahí juntitos los dos / Cerquita de Dios / Será lo que soñamos / Si nos dejan / Te llevo de la mano corazón / Y ahí nos vamos / Si nos dejan / De todo lo demás se los olvidamos / Si nos dejan / Si nos dejan. “José Alfredo Jimenez Sandoval”

 

Así como esos dos versos de esas bellas canciones, muestran la capacidad que tenemos los hombres, de expresar nuestros sentimientos, con palabras y con musica. La combinación de letra y música, son capaces de que nuestros espíritus trasciendan la rutina del quehacer diario y nos separemos de lo mundano, para llegar a estar más cerca de Dios, inclusive logremos estar rodeados de nubes. Nubes que nos permitan construir un nidito de terciopelo y podamos calmar nuestros dolores, con un poquito del aroma seductor de una flor, que al mismo tiempo nos dé la sensación proporcionándonos mucho, pero mucho amor.

 

No creo que exista mucha gente, que se burle de los pensadores de forma romántica, presiento o creo que, hasta los más apáticos, sienten la vibración de su espíritu ante melodías convertidas en acordes y arpegios. Logrando elevarnos del suelo y brindándonos la posibilidad de soñar y convertir esas sensaciones en ilusiones, en ensueños y sueños que pasan a ser palabras de amor en formas de poemas o de letra de hermosas canciones. Canciones que inclusive puedan ser bailadas, transmitiendo y compartiendo vibraciones corporales y no simplemente espirituales, hasta convertirse en el “chasquido de un beso febril”.

 

Miguel Aramayo

SCZ.23-07-2020

 

19 May

Monjitas

En una reunión de monjas que se realizó en el Vaticano, una muchacha periodista se disfrazó de monja, para poder hacer un reportaje de ese conclave, porque además su intención era recopilar información, pensaba escribir una novela sobre la vida íntima de las religiosas. La reunión de religiosos, monjas de diferentes edades, razas, colores, congregaciones. Todas de vestimentas de diferentes tonos, desde el blanco inmaculado, el marrón opaco y de diferentes tonos, lo mismo que distintos tonos de gris. Algunas otras combinaciones de colores, hasta al negro absoluto, deprimente; otras incluso con ropa de civil, pero como si hubieran buscado sus faldas, blusas, sacos y abrigos, de una tienda de ropa vieja o como si las hubiera uniformado “El Ejército de Salvación”, con los desperdicios que usan como donativos.

 

Otra de las cosas que las diferenciaba era la toca, cofia o griñón, con el que cubrían su cabeza, que algunas veces era un simple pañuelo, una casulla o una cofia, algunas no cubrían ni la cara ni el cabello y llevaban un peinado desprolijo, pero también había unas que tenían un aditamento como las alas de un avión, que les salían de la cara para extenderse en el aire, o algunas cofias con montón de pliegues. En todos los casos con las caras lavadas, pero calzando diferentes tipos de zapatos y sandalias.

 

El objeto de la reunión, no era para rezar o confraternizar, ¡no! El objeto era poder discutir la situación del mundo actual y la participación de la mujer en la vida activa, porque ellas habían quedado rezagadas en la historia de la humanidad y si bien algunas de ellas colaboraban activamente en atención de enfermos, niños, ancianos y en algunos casos se dedicaban a la educación. Los códigos de conducta y los reglamentos de cada congregación estaban muy atrasados. En el montón de religiosas, había un grupo muy reducido de monjas de claustro, que fueron conminadas por sus obispos, a la obligación de asistir, en algunos casos fue orden superior del Vaticano que las obligo. Ese era el grupo que realmente estaba fuera de foco, porque es inaudito que a estas alturas todavía exista gente que se encierre para dedicarse únicamente a rezar.

 

La periodista disfrazada llevaba el hábito de San Francisco, Una sotana café con casulla, pero además una cofia blanca que dejaba ver solamente la cara y ocultaba las orejas, el cuello y el nacimiento del cabello. La periodista era muy bonita y había dejado de depilarse hacia un tiempo, por eso las sejas estaba bien pobladas, pero adornaban sus ojos unas bellas y largas pestañas, que daban la impresión de estar delineadas, lo mismo que sus labios que eran de un intenso carmesí, con una hermosa sonrisa, que dejaba ver una dentadura bien cuidad. Cubría sus pies con un mocasín de taco bien bajito y con medias que combinaban con la sotana. Las manos muy bien cuidadas, pero tuvo que cortar sus uñas al ras y dejar de usar cutex. En el pecho llevaba un crucifijo muy pequeñito que el mismo tiempo cumplía dos funciones, tenía una cámara y un micrófono, además que vibraba de dos maneras diferentes, una que denotaba que tenía mensajes del celular o la otra que anuncia si se estaba agotando la batería, para que adicione uno de los cargadores que tenía en uno de los tantos bolsillos. Ese crucifijo funcionaba por bluetooh de esa manea no tenía el riesgo de que se enreden los cables.

 

Eran muchas religiosas asistentes a la reunión, que el alojamiento para tanta gente quedó medio complicado, por suerte el Vaticano se adecua para ese tipo de aglomeraciones, pero eran muchas más que en un conclave de cardenales o una reunión ecuménica.

 

La periodista había preparado la encuesta que pensaba realizar, pero simplemente como una referencia y su intención era seleccionar 8 monjas 2 por cada edad considerando el grupo de 20 a 30, otro grupo de 30 a 40, el tercer grupo de 40 a 50 y el último grupo las que superan los 50, que era el mayor grupo. Pero esto era para manejar la parte estadística. Su intención era comunicarse con el mayor número de monjas, de esa manera podía obtener mayor, mejor y más diversa información; sobre todo para la intención principal, de documentarse para escribir la novela.

 

La encuesta era única, eso significa que las preguntas eran las mismas para todas las edades, lo único que, no serían formuladas como una encuesta, sino como una charla informal para conseguir que la interlocutora pueda expresarse además de los tópicos requeridos para la estadística, exteriorizando sus temas personales para nutrir de información para la novela. No pensó hacer las consultas al grupo, sino una conversación informal de una en una, para eso debía ingeniarse para abordar a cada una en forma individual y en situaciones que no llamen la atención.

 

Las preguntas tampoco era muchas y más bien pretendía que cada una de rienda suelta a lo que quería explicar en base a la pregunta formulada. Sobre todo, lo que pretendía la periodista es obtener información personal de cada monja con la cual se cruzaba, podían ser unas pocas palabras o una charla que se extienda por más tiempo, además de las charlas en grupo y en ese caso no usaba la grabadora y simplemente tomaba nota mental de los temas tratados y después los registraba en su agenda, pero esto cuando estaba sola.

 

De la supuesta encuesta, el resultado que obtuvo a grandes rasgos era que: El 80% habían elegido esa vocación en forma voluntaria y sin ninguna presión, un 15% obligadas por algunas circunstancias y solo un 5% estaba conminadas a cumplir su encierro, eso entre las de claustro y las de menor edad. El 90% se sentían a gusto en el convento y con la actividad que realizaban, sobre todo las de mayor edad, las de menor edad que constituían un 7% de la muestra no están a gusto y el 3% era las de claustro que tenían muchas quejas y esperaban la primera oportunidad para cambiar de rumbo.

 

Anécdotas había a montones y con eso la periodista disponía de un buen material para hacer una novela. Tuvo algunas sorpresas, como que se encontró con monjas que estaban allí porque fueron obligadas, pero con el sermón habían llegado tan profundo a sus corazones que realmente se sentían esposas de Jesús. En cambio, no pensó que pudiera encontrar religiosas que extrañen tremendamente su vida familiar e incluso se topó con una que conservaba un amor en secreto y que tenía comunicación con el enamorado, con la esperanza de que en algún momento se pudieran reencontrar.

 

Lo más sorprendente fue encontrar una monjita de más o menos 25 años que le contó que había perdido la virginidad dos veces. La primera una pérdida real y la segunda poseía una historia interesante que la mantendría en secreto, pero que la explotaría en su novela. Esta situación es muy normal en la vida fuera del claustro, del convento, pero algo difícil dentro del convento, además que era una monja dedicada íntegramente a la vida religiosa y feliz de ayudar a los enfermos. El relato de esta monja fue amplio, porque aparentemente ella guardaba eso muy celosamente y si se le escapo, fue por una casualidad o por la habilidad de la periodista para hurgarle la boca, que ella decidió contar su secreto, mucho tiempo guardado y que no era de conocimiento ni de su confesor habitual, porque eso lo había confesado hacia mucho y lo tenía perdonado.  Era la causa por la que decidió tomar los votos y ahora se sentía muy bien en esa posición y estaba segura de haber obtenido el perdón y la gracia de Dios. Después de su relato quedo muy avergonzada y le pidió a su interlocutora que borre esa historia de su mente y no la comente con nadie.

 

Ese trabajo le tomó a la periodista siete días de convivencia con las monjas, muchas oraciones y conferencias muy interesantes. Quedó feliz con el material recopilado para su novela y se sintió más próxima a Dios después de esa semana vistiendo la sotana de una congregación tan famosa.

 

Miguel Aramayo

SCZ.20-07-2020

 

19 May

Un mago

Dos personas conversaban en un parque, aprovechando de que ambos estaban observando el cielo y meditando sobre todo y nada.

 

–¿Usted es un chamán, un brujo o un hechicero?, preguntó el muchacho.

 

–¿Qué te parece a vos muchacho?, respondió el hombre extraño.

 

–¿De dónde viene usted?, nuevamente consultó el muchacho.

 

–Yo soy de aquí, de allá y de todas partes. Pretendo ayudar a la gente que tiene problemas y lo hago por el simple deseo de hacerlo, pero a quienes se me acercan, como en este caso vos.

­

–¿Por qué piensa que alguien tiene problemas? Dijo el muchacho.

 

–Es fácil, todos tenemos un aurea y mi ventaja es que yo puedo diferenciar quienes tiene aurea buena y quienes están con problemas, incluso quienes están peor, porque su aurea es más notoria es más oscura.

 

El muchacho quedó callado y pensativo, mientras que el hombre extraño. Extraño porque vestía de una forma diferente, porque llevaba una barba algo crecida, muy rala, pero muy bien cuidada. Su andar era algo pausado y daba la impresión que flotaba. Su ropa era gris claro, pero de saco, camisa con corbata y pantalón, todo muy bien cuidado, con zapatos que hacían juego con su vestimenta. Ya peinaba canas, pero su rostro daba la apariencia de ser joven entre 50 a 60 años.

 

El hombre extraño, le hizo señas para sentarse en una banca de la placita donde se desarrollaba esta escena. El muchacho lo siguió en silencio como embelesado por la personalidad del hombre. Cuando estuvieron sentados el hombre hablo de esta manera:

 

­–¿Oíste hablar de las virtudes y los defectos?, ¿sabes diferenciar entre unos y otros? Las virtudes o cualidades son rasgos del individuo, del objeto o del hecho evaluado, que se consideran positivos, dignos y deseables, mientras que los defectos se entienden como fallas, desperfectos, características indeseables y que tendrían que evitarse o remediarse.

 

–Te mencionaré algunos y después juntos procuraremos analizarnos y quizá te ponga algunos ejemplos, verbigracia, para que puedas comprender mejor. La humildad, la honestidad, los celos, la rabia, el orgullo. ¿Te parece suficiente lo que nombré?, o preferirías más.

 

El muchacho respondió: –Son suficientes esos cinco y puedo asegurarle que tengo muy claro el concepto de cada uno de ellos, o si dudo quizá en lo que corresponde a los celos.

 

El hombre extraño, se quedó meditabundo y observando a su interlocutor, con algo de extrañeza, porque encontró que su respuesta denotaba algo de pedantería, o quizá falta de humildad, pero al mismo tiempo analizó que la respuesta era correcta y que el muchacho mostraba personalidad y por la forma de expresarse podría ser verdad, daba la impresión que era serio y mostraba buena formación, por sus ademanes al hablar y al moverse. Las manos bien cuidadas, su ropa bien combinada, limpio de barba y bigotes, con el pelo bien cortado y peinado con cotivi a la izquierda, con unos ojos verdes transparentes que mostraban su pureza de alma, además su aurea era brillante.

 

–Chico, si es así nuestra charla puede ser más corta, de todas maneras expresaré algunas reflexiones: La humildad es la virtud que adorna a los individuos, lo mismo que la honestidad, pero la rabia y el orgullo son defectos. En cambio, los celos son una debilidad, no son ni una virtud, ni un defecto. Se habla mucho de ellos y se profundizó mucho estudiándolo, porque es una debilidad peligrosa, una debilidad que se puede convertir en mortal, como ejemplo tienes la novela de Shakespeare “Otelo”  

 

–Te contaré una historia cortita que al mismo tiempo de servir de distracción me servirá como ejemplo para que entiendas mejor esa debilidad. Una pareja que se conocieron desde muy chicos llegó el momento en que enamoraron y como toda pareja normal de muchachos se prodigaron amor, como algo muy normal, la chica muy seria y el muchacho no tanto. En un momento determinado dieron por concluida esa relación y todo quedó como siempre quedan en esos casos, la amistad continuó, porque era algo muy fuerte y asumido por las familias de ellos. Ambos siguieron sus caminos y la chica después contrajo matrimonio con otro enamorado y pasó el tiempo, hasta que ella olvido unas fotos de su anterior relación y le contó a su esposo algunos pormenores, que dañaron profundamente la psiquis de su pareja, pero pese a eso la relación siguió, porque además ya habían pasado algunos años. Colorín colorado, el cuento ha terminado.

 

–Muchacho que te pareció el cuento y que conclusiones sacas del mismo.

 

–Bonito cuento, bien relatado y sobre todo corto y conciso. Encuentro todo normal y me parece absurdo que el marido sienta celos de algo que es muy normal a esa edad del primer enamoramiento. Lo clásico de la edad, el apasionamiento y la adquisición de experiencia. Creo que esos celos son más romanticismo absurdo, como dice la canción:

“Quiéreme / Quiéreme hasta la locura / Así sabrás la amargura / Que estoy sufriendo por ti…”. “No quisiera que de nadie te acordaras / Tengo celos hasta del pensamiento / Que pueda recordarte a / Otra persona amada…”

 

El hombre extraño, mostró una amplia sonrisa y palmeo la espalda del muchacho y le dijo:

 

–Me has sorprendido, tienes muy claro lo que significa esa absurda debilidad y me alegra ver tu fortaleza porque tienes muy clara la visión de lo que es la vida y te deseo toda la suerte de mundo.

 

–El muchacho le respondió: Usted no me respondió las primeras preguntas que le formulé y espero que no me dejé con la duda.

 

–No soy ni chamán, ni brujo, ni hechicero, soy sacerdote católico y vengo de Italia, de paso por este lindo pueblo y me dedico a educar jóvenes.

 

–Gracias “Padre”, me alegra poder haber conversado con usted y quedo a su disposición, que tenga una bella estadía en mi pueblo.

 

Miguel Aramayo

SCZ.19-07-2020

 

19 May

El silencio

El silencio es muy bonito si estas solo, porque lo puedes aminorar con música o puedes entablar una conversación con los personajes imaginarios que elegiste para que te acompañen. Lo difícil es estar en silencio cuando estás acompañado y tu compañía o tus acompañantes están absortos en sus celulares o tablets. Esto te hace sentir un cero a la izquierda y quizá un personaje indeseable, una incomodidad en la soledad de sus acompañantes.

 

Es importante que comprendas a tus supuestos acompañantes y tomes conciencia que, si quieres comunicarte con ellos, debes elegir uno de los programas que permitan a ellos poder responderte. Si te quieren ignorar, también te das cuenta que te aíslan o cuando opinas te responde con iconos que algunas veces no logras descifrar. Debes resignarte y acomodar a ese lenguaje cibernético.

 

El tiempo está cambiando a pasos acelerados y te debes conformar a lo que estás viviendo, de lo contrario serás tomado por un individuo insoportable.

 

Creo que, para no sufrir decepciones, debes encerrarte en tus pensamientos y manías caducas. Leer es una solución, pero creo que es mucho mejor escribir, porque de esa manera liberas tu espíritu y satisfaces tu ego. Cuando te lees o algunos de tus semejantes te leen y opinan sobre tus escritos, alabándote, o haciendo una crítica para que mejores lo escrito.

 

Cuando te toca estudiar, investigar y averiguar, sobre lo que quieres escribir, ese hecho te produce una doble felicidad. Por cuanto de das cuenta que, incrementaste tus conocimientos y te nutriste de información, que concretaste en lo que te propusiste escribir.

 

Cuando toca leer lo que escribiste, sea lo que es la exposición de tus sentimientos o tu opinión sobre lo que investigaste o quizá la ficción que creaste, eso te hace analizar y criticar tu obra, pero algunas veces sientes satisfacción por lo plasmado en el papel y te impulsa a continuar.

 

De esa manera, nunca te sentirás aislado de quienes están absortos en sus elementos y te darás cuenta que, ese aislamiento te resultó productivo y tienes la seguridad que de alguna manera contribuiste a la sociedad.

 

Miguel Aramayo.

SCZ.20-06-2020

 

 

19 May

Releer lo que escribo

Muchas veces vuelvo a leer lo que escribí el año pasado o en años anteriores, en la misma fecha, no porque yo tenga esa manía, es Facebook que retrotrae las publicaciones de esa fecha, yo lo vuelvo a leer. Algunas veces, cuando encuentro que me gusta lo público nuevamente, lo cual significa que ese programa me lo repetirá en años posteriores.

 

Esta mañana leí el relato de un viaje que supuestamente hice por algún lugar de Europa, me resultó tan real, que podría decir que hora era, como estaba el tiempo y como eran esos dos viejitos que tanto se querían y expresaban su amor de una manera tan romántica. Hasta puedo asegurar que me antoje de repetir esa historia, los veo a los dos agarraditos de la mano y besándose en los labios, al extremo que da envidia ver que el amor pueda perdurar con tanta intensidad. Incluso pensé en buscar la agenda donde había transcrito esa conversación entre esas dos personas, pero eso quedo como un simple pensamiento.

 

Cuando era chico y soñaba despierto, claro que eso lo sigo haciendo ahora, pero me refiero cuando tenía entre seis y diez años, época en que planificaba como sería mi vida y la de las personas que me rodeaban. Casi todos esos sueños se cumplieron, por lo menos en lo que me corresponde a mí, porque más que sueños eran los planes que trazaba para mi futuro y poco a poco fui cumpliendo esos planes. Por algún motivo, el Ser Chiquito, que es mi compañero imaginario, y hasta ahora me sigue y estoy seguro que es mi Ángel de la guarda, con quien mantenemos una amistad incondicional porque, aunque no parezca sigo haciendo planes, sigo soñando.

 

Siempre pensé y pienso, que la amistad con Chiquito, me hizo apegarme a Dios quien me observa constantemente y me muestra preferencia, o por lo menos me tienen en alta estima, pese a saber Él y yo, que no lo merezco o no soy acreedor de esa benevolencia que Él tiene conmigo. Esa mi forma de pensar hizo que mis sueños se vayan cumpliendo y en lo que corresponde al amor, siempre me imagine una pareja como la viejita de mi historia; una mujer muy cariñosa conmigo y con los hijos que también imaginaba en mis sueños.

 

Al leer mi relato, retornaron a mi mente los sueños de infancia y puedo decir, con muy poco margen de error, que Dios también me favoreció en ese sentido y por lo menos en gran medida mis sueños se cumplieron. Desde luego que, para lograr el cumplimiento de esos sueños, uno debe ayudar a la realidad, porque no todo es color de rosa, pero si uno tiene un pincel y sabe buscar la pintura, podrá pintarlos con el tono más parecido al color deseado.

 

Miguel Aramayo

SCZ.19-06-2020