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Las señoritas

29 Abr

Las señoritas

Después de revisar mi correo y contestar todos los mails que tenía en la bandeja de entrada y archivar los mismos donde les correspondía, me quedé mirando por la ventana de mi escritorio, me fijé en las señoritas, pero ellas no me dieron ni cinco de pelota. Siguieron con su trabajo laborioso, pero nada sacrificado para ellas, porque Dios las creo para eso, de la misma manera que nos asignó un rol a los humanos, pero a nosotros con la salvedad de que podemos hacer lo que nos da la gana, lo cual es una contradicción, porque Él, al ser eterno, lo que está hecho, lo hizo con su misma condición y por lo tanto, razonando como ignorante que soy, desde que nacemos, lo hacemos predestinados, igual que las señoritas, pero nos ufanamos de libre albedrío.

 

Las señoritas, daba la impresión que pugnaban por entrar a su tapa, pero en realidad no era una pugna, son tan ordenadas que estaban haciendo correctamente su trabajo y cada una esperaba su turno para entrar con su carga de néctar, pero algunas de ellas no tenían ese oficio, su actividad era cuidar y dirigir el tráfico y de otras era aletear para refrigerar su colmena.

 

Mirando hacia el jardín lograba distinguir una que otra señorita, lo cual es difícil, porque por su tamaño, en el espacio del jardín se vuelven invisibles, o mejor dicho son poco visibles a mi capacidad visual, pero todas están con la tarea de extraer el néctar de las flores para transportarlo a su panal, para convertirlo en miel. En nuestro caso nunca meleamos ese panal, pero esas señoritas hace mucho tiempo que nos acompañan. Realmente son una compañía, porque pienso que no soy el único miembro de la familia que se queda con la boca abierta observándolas y con mucho cariño.

 

No quiero exagerar, pero esa tapa (panal) existe aproximadamente 45 años, desde que habitamos esta casa con mi familia, al principio estaba apegada a la pared, pero después hicimos unos cambios y la tapa quedó entre dos paredes y su ingreso fue por un enchufe de corriente, que se puso en ese lugar para utilizar energía eléctrica en el jardín y de eso hace más o menos 25 años.

 

Ahora que hablo de años y de abejas y de esta casa donde se criaron mis hijos y también mis nietos, que con mucho cariño y dedicación la armamos con mi mujer, cuidando el jardín, y con mucho cariño criamos nuestra prole, sin descuidar las mascotas que nos acompañaron, algunos de los cuales dejaron sus huesitos en una parte de ese jardín. Recuerdo con mucha añoranza las noches de calor que refrescábamos con mis hijos, recostados en la grama, observando las estrellas, para que aprendan los nombres de algunas de ellas y observen la inmensidad de la galaxia, pero también cuidamos a los gusanitos, grillos, tapiosis y curucusis, que ya no existen, o jugábamos al futbol, bañábamos a nuestras mascotas, mientras también nosotros nos refrescábamos, o simplemente levantábamos las hojas cecas en invierno.

 

También a mis recuerdos retorno esta fecha, 29 de abril de 1967 y me puse a pensar que con 22 años y un poquito, un día como hoy hace 50 años, nos jurábamos con mi mujer amor eterno y ya nos queda muy poco para cumplir esa promesa, que hicimos a Dios y de lo cual no me arrepiento, porque la vida me ha devuelto con creces el tiempo pasado, mis hijos son queridos y están realizados, mies nietos son bellos y me dan mucha felicidad, desde la primera hasta el último, a todos los quiero mucho y me hacen ver que el recorrido por la vida no fue en vano. Sigo haciendo lo mismo que hacen las señoritas, cumplir con los designios de Dios.

 

Miguel Aramayo

SCZ.20-04-2017 – Mis bodas de oro.

 

25 Abr

Se fueron los años

Y pasaron los cincuenta años

Como pasa un haz de luz 

Como pasa un suspiro

Y se fueron como los vientos

 

Y se movieron como las nubes

Con suavidad y con calma

Con los efluvios del alma

Y nadie persiguió ese después

 

Y los años se fueron veloces

Como se van los buenos

Como se van los vientos

Y dejaron su paso las mieses

 

Y esas mieses se multiplicaron

Como crecen las flores

Como maduran los frutos 

Y así, en su paso se perfumaron

 

Y dejaron bellos, muy bellos aromas

Como oraciones del cielo

Como plegarias del alma

Y quedaron cincuenta años, nada más   

 

Miguel Aramayo 

SCZ. 25-04-2017

 

21 Abr

Pensando

Un hombre estaba pensando, pensando que no era nadie, pero en realidad no era un hombre, era simplemente un pensador, que podía ser hombre, mujer, cualquier ser viviente, incluso un gusano, como el gusano de Franz Kapka, en su novela “Metamorfosis”, pero un ser con la capacidad de pensar.

 

Podía pensar, pensar que el tiempo había pasado, que había nacido solo, que no tuvo mellizo y nadie con quien discutir la progenitura, como lo hicieron Esaú y su hermano Jacob en el vientre de su madre, la pobre Rebeca y, por lo tanto, ese ser que pensaba, nunca tuvo que compartir un plato de lentejas, ni engañar a nadie, como lo hizo Jacob ayudado por Rebeca, para mentir a su padre Isaac, ni tubo que envolverse en un pellejo, para pedir ninguna bendición.

 

Este pensador nació solo, pero desde que nació tuvo el inmenso cariño de su madre, en ese sentido su madre actuó como la madre de Jacob, pero sin que ella tenga nada en contra de los otros hijos, que nacieron después de él, pero esa preferencia fue notoria, tan notoria que los otros hijos observaban esa diferencia y quien más objetaba ese gran apego era el padre, contrario a lo que sucedió con Isaac, que pudo ser engañado.

 

Ese pensador, siempre pensó que no estaba sólo, porque el fabricaba su entorno y fabricaba sus compañías, pero en lo más profundo de su ser era un pensador solitario, que soñaba historias fantásticas, quizá como las fantasías del cuento de las mil y una noche (Alf Layla), inventando cuentos e historias, como las que invento Sherezade, para no ser ejecutada y de esa manera prolongar su vida.

 

Así como el libro persa: “mil leyendas”, compilado por Abu Abd-Allah Muhammad el-Gahshigar en el siglo IX d.C., el pensador de la presente historia creó sus fantasías, formó su espacio, dio la importancia que se merecía a su entorno, pero al igual que Sherezade, siempre estuvo sola pese a tener la compañía de quien escuchaba sus cuentos, pero en su mente estaban todos los personajes que se muestran en Alibaba y los cuarenta ladrones o en la historia Aladino y la lámpara maravillosa; aunque en el mismo libro se recopilaron cuentos que no son aptos para chicos.

 

Así como Sherezade, el pensador de este cuento se siente feliz estando solo, porque estando de esa manera, puede estar en cualquier lugar del mundo, con la edad que desea en ese momento y acompañado por quien existe en la realidad o existió alguna vez y ahora está en la eternidad, como también puede inventar con quien estar, sin que ese ser sea real o imaginario, pero que reúna las condiciones y características físicas que requiere en sus sueños de soledad.

 

Pueden haber pasado minutos en sus pensamientos, pero también pueden haber transcurrido cincuenta años y volver a su mente hechos de esa época o de épocas anteriores, podrán en su mente, en sus pensamientos inmiscuirse recuerdos o hechos negros y dañinos, pero este pensador se concentrará únicamente en su felicidad, porque él sabe que pensando lo que quiere pensar, piensa que es feliz y concreta esa felicidad, puede ser un día 29, o cualquier día, de este mes o de cualquier otro, de este año o de uno que pasó hace cincuenta años o quizá nunca pasó.

 

El pensador piensa que la felicidad de cada ser humano no depende de lo que piensen los demás, la felicidad la piensa y la obtiene cada uno a su antojo y brindarse la felicidad que se merece.

 

Miguel Aramayo

SCZ. 21-04-2017

 

18 Abr

Con ínfulas de escritor

Estoy por terminar de leer una “novela” de una muchacha que nació el año 1994, que fue editada en noviembre de 2016 y que seguramente la terminó de escribir el 2015, por lo tanto, en ese año, “Alex Pírex”, de nacionalidad venezolana y graduada de “servicios turísticos”, contaba con 20 o 21 años de edad. La novela lleva por nombre: “Asfixia”. Un libro, de quinientas páginas, que me agarró por el tema (la humanidad muere en forma abrupta, en casi su totalidad, porque unos científicos quieren poner una solución a la sobrepoblación y el proyecto se les escapa de las manos y se forman dos grupos de sobrevivientes, uno de malos que quiere imponer su dictadura –el imperio– en el nuevo orden mundial y los otros que están por la democracia participativa) Esa historia sucede el año 2019, dos años de ahora en adelante.

 

Al leer esta novela en “Semana Santa”, y como estoy con el deseo de encontrar un tema de inspiración que me permita escribir una novelita, creo que pille la mancha que pueda permitirme cumplir con ese deseo. Escribí algo para mostrar lo que podría ser mi inspiración, un cuentito donde el que después fuera el Papa Juan Pablo II me asigna un trabajo de estudio científico sobre temas de religión, a mí, que el cuentito soy un estudiante de filosofía y teología.

 

Les cuento que comencé a estructurar la novelita y realmente me estoy metiendo a “camisa de once varas”, pero con bibliografía que puede ser casi interminable, entre documentos auténticos y documentos apócrifos, o que dicen serlos, pero que también los utilizaré para hacer más interesante mi novelita.

 

Hace muchos años atrás, algo así como cuarenta y cinco o cincuenta, había un escritor de moda, se llamaba “Irvin Wallace” (1916 – 1990), del que leí, si no me equivoco: “La isla de las sirenas”, “Siete minutos”, “El hombre”, “La Palabra” y quizá alguno más, pero lo que pretendo escribir, quizá se parezca en algo a “La Palabra”. Es una novela que trata sobre el descubrimiento de un evangelio, el primero, escrito a muy poquito de la muerte de Cristo y que se descubre en la década de 1950 y que revoluciona lo que dice el Nuevo Testamenté y por lo tanto revuelve al Vaticano y a todas las iglesias; es una novelita tan interesante que después de tanto tiempo que la leí, todavía ocupa mi memoria.

 

Lo que pretendo escribir, no es tan revolucionario como lo que escribió Wallace, porque no se basará sobre un descubrimiento arqueológico, pero será lo que lea sobre lo que dicen los libros judíos y los libros cristianos, pero desmenuzando lo que pueda encontrar de escritos serios de esas dos fuentes, pero quizá me inmiscuya en los libros escritos por otras religiones o las opiniones de Lutero y revisando algo de los escritos de los anglicanos.

 

Será una tarea interesante, porque tendré la oportunidad de leer mucho de un tema que me gusta y del que tengo alguna base, miserable, pero base, que puede colaborar en mi búsqueda investigativa. Será una novelita que espero hacerla interesante, que aporte algo al conocimiento de quienes se animen a leerme, pero no con la finalidad de cambiarle la fe a ninguno de mis lectores, porque estoy seguro que ni siquiera cambiara mi fe, porque la misma, más que una doctrina es una costumbre en mí y es lo que herede de mis mayores y por más que lo que investigue aparente ser verídico y vaya en contra de mis creencias, no modificará mi forma de ser, de pensar y de acatar lo que me enseñaron mis mayores, mis parientes y mis profesores.

 

A medida que avance en mis investigaciones, compartiré con ustedes todo lo que encuentre interesante, pero no será para entrar en polémica, será únicamente para informarles. También si veo que algún capitulo resulta interesante, se los iré adelantando.

 

Miguel Aramayo

SCZ.18-04-2017

 

14 Abr

La última cena

Es sabido por todos nosotros que Jesús, sus parientes y sus amigos, eran judíos, Él era circunciso, porque sus podres cumplían al pie de la letra sus costumbres, Él estuvo en el templo discutiendo con los rabinos, porque estaba preparado en la lectura de sus libros sagrados, los libros sagrados del judaísmo. Fue cuando sus padres lo perdieron a sus 12 años y lo encontraron en la sinagoga discutiendo con los rabinos y estudiosos del templo.

 

Después de ese tiempo la historia es borrosa, no existe una fuente cierta que diga con exactitud ¿dónde estuvo Jesús esos más o menos 18 años que no deja huella?. Existen muchos escritos que pretenden explicar su existencia durante ese tiempo, a partir de sus 12 años y hasta sus 30 años, que reaparece, pero ninguno es de fuente fidedigna.

 

Cuando invitó a sus amigos a la última cena, como era el anfitrión les lavó los dieces, Que era una acción con la que se daba la bienvenida y se mostraba hospitalidad, En un hogar de término medio, el anfitrión ponía un recipiente con agua a disposición del visitante, y este se lavaba los pies. (Jue 19:21) En cambio, si el anfitrión era una persona acomodada, tenía esclavos para hacer ese trabajo. Cuando David pidió a Abigail que fuese su esposa, ella manifestó su disposición al decir: “Aquí está tu esclava como sierva para lavar los pies de los siervos de mi señor”. (1S 25:40-42.).

 

Ese día (la última cena) se conmemoraba el “Pésaj”, (en hebreo, “salto”) que es una festividad judía que conmemora la liberación del pueblo hebreo de la esclavitud de Egipto, relatada en el Pentateuco, fundamentalmente en el Libro de Éxodo. Es una fiesta que dura siete días, pero por si hubiera alguna falla en los calendarios festejan un día adicional. Durante esos días no se debe comer pan, de cualquier cereal, con levadura, se debe comer solamente pan de harina y agua y se debe tomar vino. También se sacrificaba un cordero sin manchas, el cual después se lo comían asado.

 

Por consiguiente, todo lo que hizo Jesús y sus amigos (discípulos) ese día, era lo que dictaminaban sus costumbres, las mismas que eran de estricto cumplimiento entre todos los judíos. No fue la única cena en el pueblo, hubo muchas iguales, entre amigos y parientes. Lo que me llama la atención, es porque no asistieron mujeres en esa festividad de Jesús y sus amigos.

 

Esa parte del nuevo testamente me deja muchas dudas, pero al mismo tiempo cumplo con la práctica de esta fiesta cristiana, desde chico, y acepto esos ritos y esas creencias, pero al mismo tiempo como tengo libre albedrío y puedo razonar, me surgen muchas dudas, sobre la implantación del rito de la eucaristía. Porque también algunos amigos judíos me han invitado a participar varias veces del Shabat y he bendecido el pan y el vino y lo he compartido con esos amigos y sus familias, leyendo porciones de la Torá. Con el mismo respeto y devoción que envolvió mi espíritu cuando ayude como monaguillo en las misas y comulgue con profunda fe y devoción.

 

Miguel Aramayo

SCZ. 14-04-2017

 

13 Abr

Y subí al cielo

No supe en que momento, ni en qué tiempo, pero me encontré subiendo al cielo. No tenía alas, ni tenía una escalera, solamente sabía que cada vez estaba más alto, porque cada vez me alejaba más de la tierra, y ya había alcanzado las nubes, las nubes más oscuras, las que parecían más densas y sobre mi cabeza se percibían nubes más blancas, más ligeras y el color del cielo cambiaba de color a medida que me encontraba más arriba.

 

Lo que en principio parecía un tenue celeste aumentaba a celeste oscuro, a azul suave y después a azul cada vez más oscuro, pero al mismo tiempo a un azul cada vez más luminoso, más brillante, con una tonalidad que no estaba en mis registros, en mis recuerdos cerebrales, era un azul que me inundaba, que me cubría por completo, al extremo de sentir que yo también era azul, pero no el azul de los pitufos, ¡no!, era un azul eléctrico, un azul que me hacía sentir cada vez , ¡más puro!, ¡más limpio!, ¡más bonito!, ¡más sublime!

 

Cada vez me aproximaba a lo más oscuro del azul, hasta que llegué al azul que se confundía con el negro. Durante un tiempo, que no supe cuánto duró, estuve caminando por esa negrura total y absoluta, al punto que no me distinguía ni yo mismo y pensé que estaba muerto, que había desaparecido en la negrura total y absoluta, de eso que parecía una noche eterna, en la que no brillaba ni una estrella, negrura que incluso hacia que mi voz y mis pensamientos aparenten ser de ese mismo color, mejor dicho, de esa ausencia total y absoluta de colores.

 

Seguí transitando por ese espacio negro, pero mi sensación era que continuaba en ascenso, porque sentía que cada vez pesaba menos, que ya no sentía la fuerza de atracción y, al contrario, sentía una ingravidez total, pero no era una sensación de flotar, no, era una sensación, que me hacía cada vez más liviano, pensé que ya estaba por llegar a lo que me parecía que era el cielo, pero el camino era muy largo y pensé que tenía todavía mucho trecho por recorrer.

 

Qué bonita sensación, cuando sentí que no necesitaba respirar, que el oxígeno que antes me era indispensable ya no tenía la importancia que le asignaba, estaba con la boca cerrada, los ojos cerrados y me di cuenta que el aire que me envolvía no penetraba por mi nariz a mis pulmones y eso no me causaba ninguna molestia, al contario, me sentía feliz.

 

Estaba en otra dimensión, sin peso, sin ninguna presión, con la mente totalmente lúcida, no percibía nada que incomodé mi existencia, ¡qué bella sensación!, por un instante pensé que había llegado al cielo. Y no estaba errado, estaba en el cielo, porque una voz muy suave, muy dulce, melodiosa, con una fonética que nunca en mi vida había percibido me saludó de esta manera: –Miguel llegaste a mi lado y realmente me alegro de tenerte conmigo. –¿Alguna vez te habías imaginado que conversemos?

 

Quedé anonadado, mi cuerpo temblaba, pese a que tenía la sensación de ser incorpóreo y al escuchar y sentir esa voz, me sentí tan pequeñito, tan insignificante que con mucho temor respondí. –Señor, muchas veces pensé en ti y muchas veces me imaginé estar junto a tu excelsa figura, por lo tanto, te puedo expresar con dicha, ¡que sí…!, que tenía la plena seguridad que en un punto de mi existencia podría escuchar tu voz y notar tu presencia.

 

Sé, por lo que he leído que me hiciste a tu imagen y semejanza, pero también tengo la plena seguridad de que no es así, porque vos sos eternidad, totalmente espiritual y por lo tanto no tienes una consistencia material y no necesitas hacerte visible para existir, que eres uno, indivisible, omnipotente, omnisciente, omnipresente y por lo tanto nunca me hice la ilusión de verte, con solo sentir tu presencia, sé que estás conmigo y que eso me hace inmensamente feliz y consiente de que estoy siendo premiado con un don que no me merecía, porque no he vivido exactamente como dictan las leyes que dejaste marcadas a Moisés o recomendaste a tu Hijo y al Espíritu Santa, que nos comunicarán. Pero he vivido como pensé que te hubiera gustado que lo haga, disfrutando de todo lo que proveíste a los seres humanos y sobre todo capté que lo que me proporcionabas, no era para mi propiedad y eso debía compartir con los demás semejantes a mí, eso es lo que hice y creo que eso es lo que ahora me proporciona la dicha de estar con vos.

 

Miguel Aramayo

SCZ. 13-04-2017 Jueves Santo y día del niño boliviano.

 

4 Abr

EL trauma del amor

Esta es una historia muy antigua que alguien la extrajo de los libros manuscritos sin todavía ser corregido y menos editados, escritos por Valerio Massimo Manfredi, como Odiseo El Retorno, u Odiseo El Juramento.

 

Nausícaa: Hija hermosísima de Alcínoo y de Areté, reyes de los feacios cuando muy chica fue acosada por Pisístrato, amigo de Telémaco e hijo menor de Nestor. Que no logró consumar sus malas intenciones, pero que dejó en Nausícaa un profundo trauma y rechazo absoluto a todo lo que pudiera tener relación con el amor carnal, con el sexo. Ese trauma, durante la infancia y primera adolescencia de Nausícaa, le produjo miedo, haciendo que dedique mucho tiempo orando a sus dioses protectores y quedó convencía que con esas suplicas, sus dioses protectores la salvarían de caer en pecado y la protegerían de malas intenciones.

 

Los dioses a los que recurría Nausícaa eran: Atenea, una diosa de la sabiduría. Mujer muy bella, con los ojos de color verde. Tenía un corazón blando. Era su protectora y a la vez protectora de Ulises. Conocía las muchas penas que en Ítaca vivían Penélope y Telémaco y también los ayudó. Otra diosa era Circe, un ser extraordinario. Era una hechicera, tenía las trenzas doradas, bellos ojos y una espléndida belleza; tenía una voz de mujer tan armoniosa que debilitaba y paralizaba a los que la oían; era gentil, sabia y consejera. 

 

Cuando muy joven, Nausícaa, se convierte en una bella mujer (existe una pintura, un Óleo en lienzo del pintor impresionista estadounidense William McGregor Paxton –1869 -1941– que pretende mostrar la belleza de Nausícaa, siendo mucho más bella en la realidad) es así como estaba cuando encuentra en la playa a Odiseo, que había naufragado y lo lleva a la presencia de su padre Alcínoo, quien le proporciona la facilidad de llegar a Ítaca. Después de un tiempo Nausícaa, se casó con Telémaco, hijo de Odiseo, y tuvo un hijo llamado Perséptolis.

 

Nausícaa nunca le contó a Telémaco su trauma y tampoco las intimidades con un pretendiente anterior, pero Nausícaa, poco a poco va perdiendo interés por el amor, lo cual aflige tremendamente a su esposo, hasta que éste llega a acostumbrarse, porque también sus múltiples obligaciones por la ausencia de su padre y a su retorno, por la dicha que le produce el tenerlo nuevamente a su lado, él también pierde interés por el amor y se convierte en una matrimonio de amigos que llevan la fiesta en paz y se olvidan ambos de reprocharse lo que para cualquier otra pareja pudiera ser fuera de lo normal.

 

Helena: conocida como Helena de Troya o Helena de Esparta, es un personaje cuyo nombre hace referencia a «luz que brilla en la oscuridad». Era considerada hija de Zeus, pretendida por muchos héroes, debido a su gran belleza. Fue seducida o raptada por Paris, príncipe de Troya, que dio origen a la Guerra de Troya y los aqueos. Tindáreo, temiendo provocar una guerra, aun mayor, entre los pretendientes rechazados, y siguiendo el consejo de Odiseo, consejo por el cual Tindáreo a cambio, prometió su ayuda para conseguir a su sobrina Penélope como esposa de Odiseo. Ella, Helena, era la única que estaba enterada del acoso sufrido por Nausícaa y el secreto mantenido de su primer pretendiente.

 

De esa manera es como se va enlazando el entorno de Nausícaa, Helena, Telémaco, Alcínoo, Pisístrato, Areté, Nestor, Perséptolis, Tindáreo y muchos otros personajes que son nombrados en la comedia y la mitología griega, sin perder de vista a los dioses, los mismos que muestran su poder en todas las peripecias que debe sufrir el personaje en su retorno a Ítaca, después de la guerra de Troya. Ni tampoco olvidar al perro de Ulises, Argos, que es su mejor amigo y el único que lo reconoce cuando Odiseo regresa a su casa disfrazado de mendigo y Argos le hace fiesta moviendo la cola y lamiendo su mano, pese a estar enfermo, viejo y descuidado, después de lo cual muere sintiendo la última lagrima de su amo.

 

Miguel Aramayo

SCZ.03-04-2017

 

31 Mar

Lujuria y poder

Acabo de leer una novela historia de Florencia Canale, que tuvo un tiraje de doce mil ejemplares, que siguió a otra de sus novelas cuyo título fue de: Sangre y deseo, que se imprimió en cincuenta mil ejemplares y que fue seguida de la que termine su lectura. Lujuria y poder, está escrita con tal delicadeza, que el tema histórico queda relegado, dándole más bien un sentido romántico a algo que históricamente es muy difícil de relatar y que corresponde a la vida de alguien que ahora se conoce como el tirano, pero que en la novela se lo llama de El restaurador de las leyes y cuyo nombre es Juan Manuel de Rosas.

 

En la novela se muestran pasajes que en ningún caso desdibujan el carácter hostil, frio y mal intencionado del personaje principal, El Restaurador (Rosas), y al mismo tiempo se muestra la dulzura, ternura, cariño, dedicación y devoción de su hija Manuelita que es el otro personaje de la novela y que me da la impresión que es el personaje principal.

 

Se muestra con mucha nitidez y detalle lo que hicieron los franceses y los ingleses que trataron a la Argentina de esa época, como si fuera una colonia y llegaron a extremos como los de bloquear sus ingresos al Rio de la plata, e incluso los ríos interiores. Se inmiscuyeron en política interna, en forma descarada, y pretendieron dividir a la Argentina formando una nueva nación constituida por Corrientes, Formosa e incluso el Paraguay. Extorsionaron a los gobernantes argentinos y pretendieron derrocarlo a Rosas, para obtener sus beneficios.

 

En uno de los pasajes relata que el exiliado general José de San Martin, cursa correspondencia con Rosas e incluso aplaude sus actuaciones, defendiendo su tierra del coloniaje francés e inglés. En el testamento de San Martin, éste le hereda a Rosas el sable, el sable que lo acompaño durante las batallas con las que dio independencia a la Argentina, Chile y Perú.

 

Pero también habla de las crueldades dirigidas por Rosas y sus seguidores, de lo que significa el Violín y el Violón, que era la forma como se instruía los degüelles de los opositores a Rosas, de los unitarios que estaban en contra de los federales a los que pertenecía y comandaba Rosas. Se muestra toda la trama de espionaje y las acciones que se seguían para anular a los unitarios, los mismo que amedrentados no les queda más que huir a Uruguay (Oriente) y a Chile.

 

También se muestra sus deslices, con la manceba de la cual se aprovechó desde que tenía trece años y con la que tuvo varios hijos, y comenzó a procrear desde que tuvo quince años y que acompaño a Rosas durante toda su vida. También se lo muestra a Rosas como atiende y quiere a esos hijos, lo mismo de como su hija Manuelita, permite eso y también ella les da cariño a esos niños y la trata muy bien a la manceba. Pero Rosas no perdona, ni a las amigas de su hija, y muestra su carácter de depredador, pero también se muestra como ordena fusilar a una muchacha que se escapó con el cura y después de que los persiguen y encuentran al Cura Uladislao los fusilan a ambos, incluso a ella estando embarazada (Camila O´gorman) y para que se salve de ir al infierno la criatura, la hicieron tomar un vaso de agua bendita.

 

También he leído que en un momento determinando Rosas acepto pagar una deuda a Inglaterra, proponiéndoles que en pago se quedaran con la Islas Malvinas, cediendo esas tierras a su Majestad Britania.

 

Los relatos son tan reales, que nombra las calles donde se ubicaban algunas escenas, con el nombre que tenía la calle en el momento histórico, y en pie de página aclara el nombre que tiene la calle o la plaza en la actualidad. También nombra algunos personajes, como a Pedro Ferré, “El pelafustán” o a Juan Pablo López “Mascarilla”, o las acciones de la Mazorca, con Cuitiño y la Refalosa.

 

Por todo lo que les relatado, habrán notado que la novelita me agarró y quedé satisfecho de haberla leído, porque además de servirme de una gran distracción me dejó con muchos conocimientos de la historia de la Argentina de las décadas de 1830 a 1850. Desde luego que en algunos momentos recurrí a la historia autentica, para corroborar lo que leía y siempre fue coincidente.

 

Miguel Aramayo

SCZ. 31-03-2017

 

29 Mar

Multisueños

Ahora les explico: Anoche soñé que soñaba, en mi sueño de mayor nivel (el sueño más profundo) me estaba soñando con la Sra. Anita y con su hija Julie, en una charla tan amena, como fueron nuestras conversaciones en la realidad, las vi con tanta nitidez (después les comento este sueño) y mientras iba en busca de los libros que escribí, para obsequiárselos, soñé que desperté y me encontré con sus nietas Jennifer y Liliana (las hijas de Jimmy) que me hicieron notar que el encuentro con su tía y con su abuela era un sueño, se me cayeron las lágrimas, porque tenía la seguridad que ya con los libros en la mano volvería a ver a la Sra. Anita y Julie. Me quedé conversando con Liliana y Jennifer (después les cuento este sueño de menor nivel). Tuve la impresión de que había despertado de ese otro sueño, pero seguí soñando y esta vez yo me contaba el último sueño, como si fuera un cuento, que a su vez incluía el primer sueño. Por algún motivo desperté, seguramente estaba roncando y me dieron un codazo para dejar de hacerlo y en ese momento desperté, con suspiros y con la humedad de llanto en mis mejillas y comencé a recordar los tres sueños, uno dentro del otro.

 

Ellas (la Sra. Anita y Julie) estaban en otro país de viaje visitando Bolivia, me visitaban en mi casa, lo cual me dio mucha alegría, como sucede siempre que uno se encuentra con personas que hace mucho tiempo no ve, pero que tanto las quiere, me atropellaba en mis palabras, por contarles de todo y lo que más quería era mostrarles los libros que escribí y que vean que los recuerdos de ellas y toda su familia son una fuente de inspiración para lo que produzco. Julie me contó que estaba por estudiar poesía en México, pedí permiso para ir a traer mis libros para obsequiarles un ejemplar de cada uno, pero del libro de poemas dos, para que la Sra. Anita y Julie puedan leer simultáneamente. Cuando ya tenía los libros en la mano pasé por una habitación donde estaban Jennifer y Liliana, quienes me preguntaban que hacía y me di cuenta que estaba con los libros, pero que estaba solo y que mi conversación con su abuela y su tía, no era más que un sueño. Les conté mi sueño y con lágrimas en los ojos me quedé charlando con ellas. Después de un momento me di cuenta que la conversación con ellas, también era un sueño, porque me dio la impresión que estaba soñando y continúe con mis sueños recordando el último sueño y al mismo tiempo el primer sueño.

 

En ese momento fue que desperté, desperté de verdad,  y quedé pensando en mis tres sueños simultáneos, en los sueños uno dentro del otro y ya despierto me puse a pensar en los bellos momentos que he pasado con esa familia, en las charlas interminables con la Sra. Anita y con Julie, de temas diversos adornados de poesías, de canciones bonitas al frente de una taza de té o con una copa o un refresco en las manos. También compartíamos recuerdos y mirábamos fotografías o leíamos cartas, pero también comentábamos las novelitas que estábamos leyendo en ese momento. También hablamos mucho sobre la vida, los amigos, los problemas sociales y algo de política.

 

Ahora que estoy despierto, recordando mis sueños, me pongo a pensar que no solo fueron sueños, que tuve la visita espiritual de la Sra. Anita y de Julie, porque las he sentido tan cerca de mí con tanta realidad que no descarto que me visitaron en la realidad, pero que en lo sublime del sueño y en lo etéreo del encuentro, no se podían llevar los libros y es por ese hecho físico que se desvaneció el encanto del encuentro, de lo que ahora llamo ¡sueño!

 

Me encuentro muy feliz en este momento y pienso que soy un ser privilegiado, porque Dios me permite poder tener encuentros espirítales con tal nitidez que puedo asegurar que fueron reales y naturales y que esos seres queridos, en realidad, estuvieron conmigo.

 

Miguel Aramayo

SCZ. 29-03-2017

 

28 Mar

Sorprendido

Leí una noticia, que me dejó sorprendido, porque es una muestra de que la medicina forense, ayudada por las técnicas modernas puede ser un gran apoyo a la investigación de casos policiales.

 

Algo que resulta innegable para todos es el hecho de que la tecnología se va infiltrando poco a poco en cada uno de los aspectos de nuestras vidas, a tal grado que, si no estamos medianamente informados, puede haber campos en los que se nos dificulte saber qué es realidad y qué es ficción. La medicina forense no es la excepción.

 

Existen técnicas como la aplicación de fotografía de balística de alta velocidad. Técnicas para detectar residuos de disparos y algunos otros objetos. Existen técnicas para dictaminar si una persona pudo o no haber apretado el gatillo del arma, o saber si se trata de un homicidio o de un suicidio. El uso del microscopio electrónico, o el método de de-ablación láser y espectrometría de masas que permiten detectar residuos del disparo.

 

La fotografía forense con fuentes alternativas de luz, es un método muy importante para determinar el tipo de daño sufrido por la víctima, de manera que sea posible establecer si se trata de una causa de muerte o no, aplicando otras herramientas, aparatos, y dispositivos, las cámaras de luz azul y/o filtros naranjas permiten observar daños bajo la superficie de la piel, que no pueden apreciarse a simple vista.

 

En el artículo que leí y del cual me estaba desviando, un forense alemán (Horn) investigo a Ötzi, también conocido como «el hombre de hielo», que es la momia mejor preservada que se haya encontrado jamás. Un hombre de la Edad del Cobre (3000 años a.C.) cuyo cuerpo congelado quedó atrapado durante siglos dentro de un glaciar en el norte de Italia, y fue descubierto en 1991.

 

La momia està mejor conservada que muchas víctimas de homicidios recientes, el glaciar no sólo congeló a Ötzi donde había muerto, sino que la alta humedad del hielo también mantuvo intactos sus órganos y su piel. Eso resultó crítico para determinar con sorprendente precisión lo que sucedió a Ötzi e incluso ayudaron a arrojar luz sobre las posibles motivaciones de su asesino.

 

Ötzi medía 1,65 metros (la altura promedio de su tiempo), pesaba 50 kilos, tenía ojos marrones y cabello castaño oscuro. Tenía unos 45 años, se mantenía en buen estado físico. Era un hombre que caminaba mucho, tenía un cuerpo poco trabajado en su torso, con poca grasa. Sus manos pequeñas no muestran señal de un trabajo duro.

 

Para investigar su asesinato, recurrieron a especialistas en arqueo botánica y paleo metalurgia. Encontraron rastros de polen en su tubo digestivo, lo que indicaba que la muerte de Ötzi, fue en algún momento de fines de la primavera o principios del verano. Descubrieron que en sus últimos dos días consumió tres comidas distintas, descendió desde una elevación de unos 2.000 metros hasta el valle y luego subió hacia las montañas de nuevo, donde fue encontrado en el lugar del crimen a 3.200 metros de altura. En su cuerpo descubrieron una segunda herida prominente, distinta de la de la punta de flecha en la espalda: un corte profundo en la mano derecha entre el pulgar y el índice, hasta el hueso, que le ocurrido uno a dos días antes de su muerte.

 

Ötzi pudo haber bajado a la aldea y verse envuelto en una pelea violenta, lo interesante es que no se le encontraron otras lesiones en el cuerpo, ni hematomas importantes ni heridas de puñaladas, así que probablemente fue el ganador de esa pelea, incluso posiblemente mató a la persona que trató de atacarlo». Ötzi se marchó de regreso a lo alto de la montaña, provisto de alimentos y brasas para el fuego envueltas en hojas, en una mochila con marco de madera. Como arma, sólo poseía una pequeña daga de pedernal, un bastón para confeccionar un arco y un bolso con piel de venado donde llevaba una docena de flechas, de las que sólo dos estaban ya terminadas con sus puntas. Aproximadamente media hora antes de su muerte, estaba teniendo una comida adecuada, incluso bastante pesada. Media hora después de que Ötzi terminara de cenar, el asesino se acercó y le disparó en la espalda desde una distancia de casi 30 metros. La flecha pasó por debajo de la axila izquierda y se desgarró a través de una sección de su arteria subclavia, una herida fatal que probablemente no hubiese sido tratable incluso en tiempos modernos.

 

Horn descartó que el robo pudiese haber sido un móvil para el asesinato. Junto al cuerpo de Ötzi había una valiosa e inusual hacha de cobre, y su ropa confeccionada con el cuero y la piel de 10 animales de seis especies distintas seguramente era valiosa para protegerse del clima en esa zona. «Si el asesino volvía a su aldea con esa hacha, todo el mundo hubiera sospechado algo. Pero trató de que nada se supiera».

 

¿No les parece interesante esta Histori, de un asesinato hace cinco mil años?

 

Miguel Aramayo

SCZ. 28-03-2017