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El triste

3 Jul

El triste

Mientras Miguel caminaba por el desierto, siguiendo los pasos de su camello, en la lejanía del horizonte, le pareció ver la silueta de dos personas, en la distancia una de las personas aparentaba ser más grande que la otra, como que una correspondiera a la silueta de un hombre, la más grande y la otra de una mujer. No tenían ningún animal y no poseían señales de llevar ningún bulto.

 

Esa pareja caminaba con un paso más pausado, que el que seguía Miguel y su camello y, por lo tanto, cada vez se los veía más próximos. A un principio no se distinguía como estaban vestidos y tampoco se distinguía el color de su ropa, porque, además, con el calor del desierto se observa una cierta reverberación cuando uno ve a distancia, como si de la arena se desprendieran nubes que en movimiento dan la impresión que los objetos se movieran con un leve temblor.

 

Cuando Miguel y su camello estuvieron a corta distancia de esas dos personas, que en realidad eran una pareja, recién se percataron que había una persona que estaba con su camello detrás de ellos. Ellos caminaban muy concentrados y en total silencio, para no consumir la humedad de sus cuerpos. Sabían dónde iban y cuánto tardarían, porque estaban acostumbrados a realizar esa caminata en solitario.

 

En ese momento se dio cuenta Miguel que se trataba de una pareja de bereberes que vestían su atuendo de color azul, de un azul tan particular (índigo). El hombre llevaba el tradicional velo teñido de índigo, ceñido a la cara, dejando ver únicamente sus ojos, unos ojos negros de una mirada negra, tan penetrante que a primera vista te dejaba sin respiración. La mujer llevaba un paño, también de color azul sobre la cabeza, para protegerse del sol y del viento, pero no tenía el típico velo musulmán. Por suerte, además de su dialecto tuareg, hablaban árabe y de esa manera se pudieron comunicar con Miguel.

 

Su oficio era la adivinación y como la mayoría de los musulmanes del norte de África, los Tuareg creen en la presencia continua de varios espíritus (djinns). La adivinación es realizada a través de los medios del Corán. La mayoría de los hombres usan amuletos para su protección que contienen versos del Corán. Los hombres no se quitan el velo, incluso delante de los miembros familiares. Los Tuareg pertenecen a la corriente islámica Maliki como resultado de las enseñanzas del gran profeta, El Maghili, que fue quien difundió la religión entre ellos a principios del siglo 16.

 

Ni bien entablaron contacto, la mujer con mucha soltura le pregunto a Migue: –¿Por qué tan triste?, tienes problemas sentimentales.

 

A lo cual Miguel respondió. –¿Qué te hace pensar que estoy triste?

 

–El brillo de tus ojos y el aura que acompaña tu cabeza. –El amuleto que tengo junto a mi corazón vibró y me puso en alerta. –Mi marido y yo te podemos ayudar. –¿de dónde vienes y a dónde vas?

 

–Soy un estudioso del clima y me dirigía a un oasis guiado por un mapa que me proporcionaron.

 

–Seguro que es el mismo oasis al que nos dirigimos nosotros y al que podremos llegar a este ritmo de caminata dentro de 15 minutos. Si quieres nos podemos acompañar, pero te recomiendo estar con la boca cerrada, para que no necesites tomar agua y no se te llene de arena.

 

Dicho eso seguimos caminando en silencio, pero me quedé pensando, Increíble cómo le acertaron, pero cumpliré eso de mantener la boca cerrada, porque además de su consejo, a “boca cerrada no entran moscas” y no pienso comentar nada de mi tristeza.

 

Miguel Aramayo

SCZ.01-07-2017

 

3 Jul

El pirata

Esta novela la he leído tres veces, las dos primeras veces entre 1975 y 1980 y por tercera vez ahora, después de 37 años. El libro pasó por tantas manos y cuando retornó a mí, estaba en un estado lamentable y hace unos cinco años lo hice empastar, porque valía la pena conservarlo entre los recuerdos queridos, había perdido las tapas y la pagina donde estaba el nombre del autor y el título de la novela. Yo estaba seguro que tenía novelas de ese autor, porque quería saber algo de “La palabra” y me puse a buscar entre mis antigüedades y encontré “El Pirata” y como no tenía las primeras hojas en la primera hoja que leí encontré una cita del Corán que dice: “El nombre de Alá, el clemente, el misericordioso. La abundancia te desvía, hasta que llegas a la tumba. ¡Ay! pronto sabrás. ¡Ay! otra vez, pronto sabrás. ¡Ay! ¡Ojalá supieras con cierto conocimiento! Ciertamente veras el infierno”. El Corán – Capítulo 102 – La abundancia de la riqueza.

 

Cuando leí ese verso me recordé de qué se trataba el libro, cómo titulaba y quién era el autor y con avidez inicie nuevamente la lectura, pero no había llegado a la página 100 y mi mujer lo vio y se adueñó de él hasta que lo terminó de leer, después de eso continúe con la lectura hasta terminarlo.

 

Es un libro que te mantiene un vilo, es una trama de tanto suspenso y de un tema que te obliga a seguir hasta concluir. Un médico está atendiendo el parto de su mujer y llega otro hombre con su esposa que está en la misma situación; el medico atiende primero a su mujer, que al parir muere la criatura y continúa atendiendo a la otra parturienta, que aparentemente ya está muerta, pero nota que el hijo lucha por la vida en el vientre de su madre y por lo tanto lo salva. El padre de ese chico que era judío, le pide al médico, que era musulmán, el favor de enterrar a su mujer y a la hija del médico y le pide que se quede con su hijo, que desde luego es rubio, blanco y de ojos azules. Cuando la mujer del médico despierta se encuentra con un hijo (el hijo de judío) y ese matrimonio lo cría como propio bajo sus creencias musulmanas y mucho cariño.

 

Es un libro en el que el autor usa el tema sexual como una herramienta para mantener atento al lector, pero no con escenas comunes de amor, se nota que siempre existe el consumo de droga, que lo que menos impera es el amor, pero si mucho erotismo y pasión. El personaje principal es el hijo del judío, pero criado bajo las normas del islam e incluso con un parentesco muy próximo a un Príncipe, que le promete que su primer descendiente varón sucederá al príncipe, por lo tanto, busca una mujer que reúna las características para ser su esposa y se casa por obligación con una musulmana fea, se la lleva a Estados Unidos, porque él continuaba estudios y dirigiendo la parte económica de la familia.

 

En su primera mujer tienen dos hijas mujeres y por lo tanto queda esperando el hijo hombre, pero se convence que no llegará porque la mujer queda estéril. Se enamora de una norteamericana y tiene un hijo, ella decide convertirse al islam, aprende hablar árabe y espera casarse, después de que se divorcie, para que su hijo sea el príncipe heredero. Pasado el tiempo el marido pierde interés por ella y mientras tanto se dedica íntegramente al trabajo, pero sin descuidar el mantener relaciones con otras mujeres.

 

Su esposa le reclama que él ya no la mira y él le reprocha eso y le autoriza que con discreción ella también puede hacer lo mismo, pero debe cuidarse de no serle infiel con algún judío. Ella disfruta de esa libertad porque él se lo permite, pero tiene la custodia de los hijos que ya son dos varones. El sigue manejando su emporio empresarial con grandes riquezas, que día a día va acrecentándolas, pero cada vez más distante de su mujer y más apegado a las orgias elegantes.

 

La hija menor del segundo matrimonio, del cual está alejado totalmente por casi veinte años, se hace guerrillera de un grupo de musulmanes aguerridos y los de esa agrupación le piden aprovecharse del padre, para obtener financiamiento para sostener la lucha armada, en busca de la liberación de Palestina, y esto mediante embarque de droga a los Estados Unidos, lo cual es intersectado por colaboradores de su padre y al no poder continuar con esa forma de financiamiento la obligan a la muchacha que secuestro el avión de su padre con la tripulación, más sus hermanos y su madrasta.

 

Uno de los árabes de la organización guerrillera, que era empleado del magnate lo traiciona, pero para protegerse filma a la esposa del magnate en una situación muy comprometedora con un judío y cuando a él lo pillan haciendo cosas en contra de lo organización, el magnate lo cita a una reunión y lo desenmascara y éste en su defensa le muestra la filmación de su esposa siéndole infiel con un judío. El magnate lo hace matar a su colaborador y le muestra la filmación a su mujer, dándole el ultimátum, de que la pueden lapidar, o se puede quedar a vivir en Estados unidos, pero nunca más volverá a ver a sus hijos. Mientras prepara el divorcio la conmina a estar cautiva en su tierra natal con sus hijos y junto al príncipe.

 

Cuando se realiza el viaje, la hija guerrillera anuncia eso a sus compañeros y planean y ejecutan el secuestro del avión con todos sus ocupantes, vuelo que desvían a un campamento guerrillero, próximo a Irán y conminan al magnate a que pague una recompensa y que permita seguir ingresando droga a Estados unidos. En su desesperación y por recomendaciones de un empleado de su confianza y su padre, logran entrar en contacto con un militar judío que puede liberar a su familia secuestrada. Ese militar israelí prepara un asalto a los guerrilleros para liberar a los rehenes, lo cual llevan a cabo con gran éxito y el magnate al final de la novela se entera que él es judío, hijo del militar israelí y que su padre medico árabe, solamente lo crio como musulmán y con el mayor de los cariños.

 

La novela termina con felicidad para todos, el magnate recupera a sus hijos y a su mujer a la que perdona la infidelidad, pero también recupera a su hija menor del primer matrimonio y mantiene su emporio. Al final todos son felices, comiendo perdices. (El libro tiene 372 hojas que, yo les relato en tan solo hoja y media, por lo tanto, vean la forma de leerlo)

 

Miguel Aramayo

SCZ.29-06-2017 Fiesta de San Pedro y San Pablo.

3 Jul

Mirando el reloj

Mientras miraba el reloj, el reloj que me envió de regalo un amigo querido; notaba que las agujas del reloj corrían a mayor velocidad que lo que estoy acostumbrado a ver al observar el paso de las horas, además percibí algo extraño, tan extraño que me restregué los ojos, porque lo que estaba observando no es algo real. Las manecillas no seguían el curso normal que siguen las agujas de todos los relojes, de izquierda a derecha, las manecillas, de este reloj mostraba que estaba retrocediendo. ¡Aunque no me crean! Retrocediendo a toda velocidad.

 

Me quedé tranquilo, tratando de comprender el porqué de ese proceder en el reloj que me había obsequiado mi amigo. Dejé que pase el tiempo y mientras esto sucedía me acerqué a un espejo para arreglarme el pelo y la corbata; ¡qué gran sorpresa!, yo no era el mismo, el espejo me mostraba la figura de un muchacho más flaco, con mayor cantidad de cabellos y un castaño oscuro, no el cabello blanco que me daba la impresión que tenía hace un momento. El tiempo había retrocedido y nuevamente era un muchacho, un muchacho flaco y sonriente.

 

El reloj que me envió mi amigo había logrado que, al retroceder las agujas en su movimiento inverso acelerado, habían hecho que yo también retroceda en el tiempo, no era el mismo, la panza había desaparecido, otra vez era el mismo flaco de hace cincuenta y tantos años atrás. Mis pupilas mostraban el brillo que había sido característico de esos años, mi sonrisa y mi riza eran más cristalinas y a mi mente afloraron esos momentos, cuando con el amigo que me regaló el reloj, el Pollo, Cococho, Jaime, Jimmy y Kiko, transitábamos por la calle Ecuador en la ciudad de La Paz, cuando nos sentábamos a comer salteñas en el boliche que se llama “Tokio” en el Prado o cuando tomábamos té con masita en una confitería de la calle Camacho que se llamaba “Galey”.

 

Mi sorpresa fue mayor cuando me vi rodeado de sirenas, porque además del reloj, mi amigo tuvo la amabilidad de mandarme de obsequio una piedra “pisa-papeles”, que tenía una inscripción en inglés y traduciendo al español dice: “Las sirenas saben divertirse mejor”, pero también podría interpretarse como “Las sirenas se divierten más”. Cualesquiera de las dos interpretaciones se adecuaron perfectamente a lo que en ese momento me sucedió. Porque estaba suspendido en el espacio y como tenía menos peso y estaba más joven, ¡podía flotar!

 

Como no tuve la oportunidad de que me amarren al mástil de la embarcación o cualquier lugar que impida mi movimiento, el canto de las sirenas, en lugar de ahuyentarme me atrajo y recordé lo que dice el libro de Homero en la historia de la Odisea: Vamos, famoso Odiseo, gran honra de los aqueos, ven aquí y haz detener tu nave para que puedas oír nuestra voz. Que nadie ha pasado de largo con su negra nave sin escuchar la dulce voz de nuestras bocas, sino que ha regresado después de gozar con ella y saber más cosas. Pues sabemos todo cuanto los argivos y troyanos trajinaron en la vasta Troya por voluntad de los dioses. Sabemos cuánto sucede sobre la tierra fecunda.

 

Por suerte ese canto bello, el canto de las sirenas, me atrojó, pero no a una trampa mortal, ¡no!, ese canto y las sirenas me hicieron recordar a grandes amigas, como Gloria y Fabiola, Ami, Susy y muchas otras más que en nuestras épocas de juventud, estaban siempre con nosotros cantando y divirtiéndonos en los bailongos que hacíamos en la nunciatura.

 

¡Es increíble…! como cosas materiales que nos llegan con tanto cariño y acompañadas de una tarjeta, pueden hacer que nuestra mente imagine fantasías y asocie algunos objetos con momentos reales sucedidos hace muchos años atrás. 

 

Miguel Aramayo

SCZ.25-06-2017

 

27 Jun

Entonces dijo Dios: Sea la luz. Y hubo luz

En Génesis 1:3 dice: «Entonces dijo Dios: Sea la luz. Y hubo luz«. Pese a que eso dice la Biblia, muchas de las cosas que dice ese libro sagrado, yo constantemente me hago preguntas a varios temas, porque considero que ese libro fue escrito por hombres y los hombres podemos fallar, eso es comprensible, pero como hace muchos años que se escribió, cuando ya los autores principales ya no estaban con nosotros, sino en la eternidad, además que las bibliotecas más importantes, que nos podían dar luz, ya fueron destruidas, por la inconciencia de los hombres. Aplico mi razonamiento.

 

La Biblia fue escrita para que la gente de bajo nivel intelectual pueda entender, por eso se utilizaron parábolas. A medida que el hombre fue adquiriendo conocimientos, transcurrieron muchos años y cada vez hubo opiniones de estudiosos que fueron corroborando lo que expresan esos escritos, uno de ellos fue Robert Grosseteste, que a principios del siglo XIII era un profesor prominente, erudito y, como todos los investigadores en Oxford, un cristiano devoto. En 1235 se convirtió en el Obispo de Lincoln.

 

Para Grosseteste, la luz era una de las más maravillosas creaciones de Dios. «La luz física es la mejor, la más deleitable, la más hermosa de todas las entidades que existen. La luz es lo que constituye la perfección y la belleza de todas las formas físicas», escribió. Pero él no se conformaba con sentarse a disfrutar de la luz que entraba por las grandes ventanas de la catedral gótica de Lincoln. Analizó por ejemplo el paso de la luz a través de un vaso de agua. En 1225, escribió un libro sobre todo lo que había aprendido sobre la luz y lo llamó «De luce» (Sobre la luz). Una mezcla de teología, ciencia, metafísica y especulación cósmica.

 

Como muchos de los contemporáneos de Grosseteste, él creía que Dios trabajaba con principios simples basados en reglas que la humanidad podía entender usando lógica, geometría y matemáticas. Para Grosseteste -cuya mente estaba repleta de arcoíris y rayos de luz- todo, hasta el acto divino primordial de la creación misma, tenía que ver con la luz. La “lux”, como se llamaba en latín, era lo que Dios usaba para hacer el cosmos, una especie de fuerza creativa divina, casi una manifestación del mismo Dios. La otra era “lumen”, la luz ordinaria que emanan los cuerpos celestiales y nos permiten ver las cosas.

 

«Todas las causas de efectos naturales han de ser expresadas por medio de líneas, ángulos y figuras, porque de otro modo sería imposible tener conocimiento de la razón de estos efectos«.

 

Como el Universo estaba gobernado por las matemáticas, era ordenado, racional y se podían deducir sus reglas. Leyendo un artículo sobre ese religioso científico encontré frases que me gustaron y que las comparto con los que me lean. Su historia es una de invención e imaginación atrevida, de cómo la fe en principios matemáticos y científicos combinados con la creencia en un cosmos ordenado por Dios, dio lugar a una idea sorprendentemente profética. Empieza con la luz… Stephen Hawking, los agujeros negros y los campos gravitatorios.

 

La historia cuenta que antes de los 1600 no había más que misticismo, teología, dogmatismo, etc., y de repente aparecieron Galileo, Kepler, todo es luz e Iluminación, y volvemos a encaminarnos con la ciencia», cuenta el físico que expone su teoría.

 

«Pero la verdad es que la ciencia no funciona así. Todos damos pasos pequeños y, como dijo Isaac Newton, todos nos subimos sobre los hombros de gigantes. Y Grosseteste es uno de esos gigantes sobre cuyos hombros se subieron los primeros científicos modernos«.

 

Miguel Aramayo

SCZ.27-06-2018 Cumpleaños de mi sobrina Maya, en Paris.

25 Jun

Mirando el reloj

Mientras miraba el reloj, el reloj que me envió de regalo un amigo querido; notaba que las agujas del reloj corrían a mayor velocidad que lo que estoy acostumbrado a ver al observar el paso de las horas, además percibí algo extraño, tan extraño que me restregué los ojos, porque lo que estaba observando no es algo real. Las manecillas no seguían el curso normal que siguen las agujas de todos los relojes, de izquierda a derecha, las manecillas, de este reloj mostraba que estaba retrocediendo. ¡Aunque no me crean! Retrocediendo a toda velocidad.

 

Me quedé tranquilo, tratando de comprender el porqué de ese proceder en el reloj que me había obsequiado mi amigo. Dejé que pase el tiempo y mientras esto sucedía me acerqué a un espejo para arreglarme el pelo y la corbata; ¡qué gran sorpresa!, yo no era el mismo, el espejo me mostraba la figura de un muchacho más flaco, con mayor cantidad de cabellos y un castaño oscuro, no el cabello blanco que me daba la impresión que tenía hace un momento. El tiempo había retrocedido y nuevamente era un muchacho, un muchacho flaco y sonriente.

 

El reloj que me envió mi amigo había logrado que, al retroceder las agujas en su movimiento inverso acelerado, habían hecho que yo también retroceda en el tiempo, no era el mismo, la panza había desaparecido, otra vez era el mismo flaco de hace cincuenta y tantos años atrás. Mis pupilas mostraban el brillo que había sido característico de esos años, mi sonrisa y mi riza eran más cristalinas y a mi mente afloraron esos momentos, cuando con el amigo que me regaló el reloj, el Pollo, Cococho, Jaime, Jimmy y Kiko, transitábamos por la calle Ecuador en la ciudad de La Paz, cuando nos sentábamos a comer salteñas en el boliche que se llama “Tokio” en el Prado o cuando tomábamos té con masita en una confitería de la calle Camacho que se llamaba “Galey”.

 

Mi sorpresa fue mayor cuando me vi rodeado de sirenas, porque además del reloj, mi amigo tuvo la amabilidad de mandarme de obsequio una piedra “pisa-papeles”, que tenía una inscripción en inglés y traduciendo al español dice: “Las sirenas saben divertirse mejor”, pero también podría interpretarse como “Las sirenas se divierten más”. Cualesquiera de las dos interpretaciones se adecuaron perfectamente a lo que en ese momento me sucedió. Porque estaba suspendido en el espacio y como tenía menos peso y estaba más joven, ¡podía flotar!

 

Como no tuve la oportunidad de que me amarren al mástil de la embarcación o cualquier lugar que impida mi movimiento, el canto de las sirenas, en lugar de ahuyentarme me atrajo y recordé lo que dice el libro de Homero en la historia de la Odisea: Vamos, famoso Odiseo, gran honra de los aqueos, ven aquí y haz detener tu nave para que puedas oír nuestra voz. Que nadie ha pasado de largo con su negra nave sin escuchar la dulce voz de nuestras bocas, sino que ha regresado después de gozar con ella y saber más cosas. Pues sabemos todo cuanto los argivos y troyanos trajinaron en la vasta Troya por voluntad de los dioses. Sabemos cuánto sucede sobre la tierra fecunda.

 

Por suerte ese canto bello, el canto de las sirenas, me atrojó, pero no a una trampa mortal, ¡no!, ese canto y las sirenas me hicieron recordar a grandes amigas, como Gloria y Fabiola, Ami, Susy y muchas otras más que en nuestras épocas de juventud, estaban siempre con nosotros cantando y divirtiéndonos en los bailongos que hacíamos en la nunciatura.

 

¡Es increíble…! como cosas materiales que nos llegan con tanto cariño y acompañadas de una tarjeta, pueden hacer que nuestra mente imagine fantasías y asocie algunos objetos con momentos reales sucedidos hace muchos años atrás. 

 

Miguel Aramayo

SCZ.25-06-2017

19 Jun

Viajando por el mundo

Era un hombre chiquito, tan chiquito que no se puede describir, ni su aspecto físico, ni su tamaño. Cuando se dice chiquito, no quiere decir que mida menos de medio metro, la expresión de chiquito, más bien, está en relación con la estatura que le quiera asignar quien lo tenga al frente, porque puede haber hombres más chicos que él y que por lo tanto esos hombres más chicos que él, (el hombre chiquito), nunca lo mirarán como “un chiquito”, porque para ellos no será así.

 

Ese hombre chiquito, se propuso darle la vuelta al mundo e ir relatando todo lo que viera en su paso por diferentes lugares. Su intención era trazar un rumbo y seguirlo hasta el final, pero no le interesaban ciudades, países o pueblos, le daba lo mismo viajar por aire, mar o tierra; cuando se dice aire, no necesariamente se piensa en aviones, o globos aerostáticos, helicópteros o cualquier otro transporte aéreo, como podría ser un zepelín, o un simple cometa (volantín). Cuando se dice por mar, no necesariamente es un bote, un cayac, un submarino o un trasatlántico, puede ser cualquier tipo de transporte que esté en contacto con el agua, incluso en un barquito de papel o una tabla de hacer surf. Y al decir por tierra no significa que transitará en un tren de alta o baja velocidad, un auto de fórmula uno o un sulqui, puede ser en auto, en bicicleta, un camión o cualquier medio de transporte que se movilice por la tierra, incluso pensando en burro, mula, caballo, elefante, o cualquier animal capaz de caminar por cualquier parte como son los camellos, incluso en monopatín o simplemente caminando.

 

El hombre chiquito, se sentó en el banco de una placita, debajo de la sombre de un gran jorori y de brazos cruzados se puso a soñar, a soñar despierto, sobre como iniciaría su aventura, la aventura de darle la vuelta al mundo. Vio que un pequeño papel revoloteaba a su alrededor, como incitándolo a escribir su itinerario, era un papel que alguna vez sirvió de envoltura a algún producto, quizá una golosina, porque estaba algo serebó. Agarró el papelito y con su bolígrafo escribió el nombre del pueblo desde donde partiría con rumbo norte a cero grados. El pueblo desde donde partiría se llama “Buena Vista”, ubicado geográficamente a los 17º28´ Latitud Sur y 63º40´ longitud oeste. a una distancia de 105 km de la ciudad capital, Santa Cruz de la Sierra. Dibujó el globo terráqueo y trazó una line como si se tratara de liar una lana en un ovillo, pero después dibujo un planisferio y completó dos trazos, uno de norte a sur por todos los territorios y el otro de naciente a poniente en el mismo planisferio, lo cual casi resultó una línea recta horizontal. Casi sobre el mismo paralelo, en cambio la línea que correspondía a la otra dirección se veía algo sinuosa.

 

En el mismo papelito donde registro el punto de partida, registró la fecha y hora en la cual pensaba iniciar el viaje. A partir de ese momento iniciaría los preparativos, lo que necesitaba, que debería ser lo mínimo indispensable y lo máximo requerido, para no recargarse de cosas innecesarias, como el contar con un rosario, sabiendo que podía rezarlo utilizando los dedos de las manos; y al mismo tiempo no descuidar el contar con cosas útiles como un iPhone con el máximo de memoria y conexión a la nube, para poder ir registrando su itinerario a medida que avanzaba en la ruta trazada.

 

La mayoría de su trayecto sería imaginario y en el espacio sideral, por lo tanto, no era necesario cargar pesos, la mayor ayuda le brindaría su celular con carga extra de energía y conectado a Google, para no perder el rumbo y obtener información adecuada, además de una agenda o libreta de notas donde ir registrando lo más interesante, para después de concluido el viaje, compartirlo mediante la emisión de un libro.

 

El objeto de ese viaje sería el compartir con los amigos lo bello que es el mundo en sus diferentes facetas.

 

Miguel Aramayo

SCZ.19-06-2017

 

14 Jun

El tiempo es oro

… voy a decir Según mi saber alcanza: El tiempo sólo es tardanza de lo que está por venir; no tuvo nunca principio ni jamás acabará, porque el tiempo es una rueda, y rueda es eternidá; y si el hombre lo divide sólo lo hace, en mi sentir, por saber lo que ha vivido o le resta que vivir. (José Hernández – Martin Fierro).

 

Estaba caminando por el espacio sideral y vi a un individuo chiquito con un gran sombrero, al principio pensé que era el ratón mexicano al que algunos llaman Speedy Gonzales, que yo lo conozco de Pancho López, el ratón que es chiquito, pero matón, él que nació en Chihuahua en novecientos seis en un petate bajo un ciprés, a los dos años hablaba inglés, mató a dos hombres a la edad de tres…, ¡No era ése!, ¡era un duende! Un duende suizo aficionado a los relojes.

 

Cuando él me vio, también quedó sorprendido, con la expresión como que decía ¡me pilló…! Y con mucho cuidado me aproxime a él y le pregunte:

 

–¿Qué estás haciendo?

–Y él al responderme lo hizo tartamudeando, si… sim… simplemente pa… pase… paseaba por el ti… ti… tiempo, en busca de no… no… perderlo. ¿no lo incomodo?

–De ninguna manera, no hay porque me moleste. Yo también estaba paseando, pero en mi caso con el deseo de perder el tiempo.

–Amigo, no es bueno perder el tiempo, porque por más que lo busque, no lo volverá a encontrar.

 

Permanecí un momento observándolo de cotiojo, mientras fingía que mi vista estaba distraída observando algo en lontananza y el duendecillo también me miraba como diciendo: –¡Que bicho raro con el que me vengo a encontrar! En su mirada picara se dibujaba una sonrisa, mientras que mi expresión fingida era de un observador que tenía su mira perdida en el más allá, como queriendo adivinar lo que venía después de ese momento y abandonándose al presente, como queriendo demostrar al duende, que efectivamente estaba perdiendo el tiempo.

 

Después de estar un espacio de tiempo en esas poses, el duende me dijo:

–Amigo le interesaría comprar un reloj.

Lo observé y le pregunté, –¿Eres vendedor de relojes o de tiempo?

–Ninguna de las dos cosas, pero tengo algo muy valioso y necesito dinero.

–¿Qué es lo que tienes y cuánto vale?

–Tengo un reloj que me imagino muy valioso, porque lo encontré en Paris junto con varias cosas que pertenecieron a una reina, solo me queda por vender el reloj.

 

Le pedí que mostrará el reloj, que ni sabía a qué reina perteneció. Cuando lo sacó de su bolsillo y lo posó en mi mano. Tuve que ahogar un grito. Era un reloj que fue fabricado para la reina Maria Antonieta, pero que ella nunca lo pudo usar, porque murió antes de que se lo entreguen. Quien lo hizo fabricar fue en el año de 1780, quien lo fabricó se llamaba Abraham-Louis Breguet, por orden del conde Hans Axel von Fersen, un noble de Suecia, que conoció a María Antonieta en un baile de máscaras y se volvieron amigos cercanos. Muy cercanos. Se sospechó que eran amantes. De cualquier manera, el reto inspiró a Breguet… pero pasarían 44 años antes de que el reloj estuviera listo.

 

Quedé sorprendido y se lo compré al duende por cuatro pesos locos, para regalárselo a mi mujer, para que lo tenga escondido, porque realmente era una joya.

 

Miguel Aramayo

SCZ. 13-06-2017 Martes trece, no te cases ni te embarques ni de tu casa te apartes.

4 Jun

Leyendo

Ayer estuve en la feria del libro y hoy leí el libro escrito por “Teresa Constanza Rodríguez Roca”, que titula: “Noche de fragancias”. Es un libro de cuentos con un estilo muy particular, la mayoría de los cuentos agradables, no solo por su contenido, sino por su extensión, a todos se los puede leer de un tirón, sin tener que cansarse en la lectura.

 

De todo lo que leí, con gran detenimiento y concentración, como queriendo aprender lo que puede escribir una buena escritora, me encontré con dos cuentos que me gustaron sobre todos los demás. Uno se titula: “Mi abuelo” y el otro: “Te escribo para no morir”. ¡Me devoré este libro!

 

También estuve atendiendo mi correspondencia y al recibir una canción que me envió un amigo, la misma que transcribo a continuación, y me nació el deseo de escribir algo, algo que transcribo después de la canción que me inspiro, Ti voglio bene…:

 

Aquí donde el mar reluce y sopla fuerte el viento sobre una vieja terraza frente al golfo de Sorrento un hombre abraza a una muchacha después de que había llorado luego se aclara la voz y vuelve a dar comienzo al canto. Te quiero mucho (Ti voglio bene…), pero mucho, mucho, sabes… es una cadena ahora que funde la sangre en las venas, sabes…Vio las luces dentro del mar, pensó en las noches allí en América, pero sólo era el reflejo de algunos barcos y la blanca estela de una hélice. Sintió el dolor en la música, se levantó del piano, pero cuando vio la luna salir tras una nube le pareció dulce incluso la muerte. Miró en los ojos la muchacha, esos ojos tan verdes como el mar luego de repente salió una lágrima y él creyó de ahogar…

 

A continuación, transcribo lo que escribí:

 

Palabras escondidas

 

En algún momento,

En algún lugar,

Con música de fondo;

Música que te llegue al corazón.

Puedes encontrar palabras,

Palabras que llevas en el corazón,

Palabras que, estando escondidas,

Tienen mucho contenido.

Porque al estar escondidas,

Escondidas en tu corazón.

Tomaron el sabor de tu corazón.

Como el vino añejado toma el sabor de la cuba.

Esas palabras escondidas tomaron tu sabor,

El sabor de tu corazón.

De esa manera, en ese momento y en ese lugar;

Puedes expresar tus sentimientos,

Tus sentimientos en palabras,

En palabras escondidas que llevas en el corazón.

Lo que digan tus labios en ese momento,

Con el sentimiento que llevas dentro,

Con el sentimiento de esas palabras escondidas;

Será la expresión viva del amor contenido,

Del amor en esas palabras escondidas,

Añejadas con la fragancia de tu corazón.

 

Miguel Aramayo

SCZ. 4-06-2017

4 Jun

Palabras escondidas

En algún momento,

En algún lugar,

Con música de fondo;

Música que te llegue al corazón.

Puedes encontrar palabras,

Palabras que llevas en el corazón,

Palabras que, estando escondidas,

Tienen mucho contenido.

Porque al estar escondidas,

Escondidas en tu corazón.

Tomaron el sabor de tu corazón.

Como el vino añejado toma el sabor de la cuba.

Esas palabras escondidas tomaron tu sabor,

El sabor de tu corazón.

De esa manera, en ese momento y en ese lugar;

Puedes expresar tus sentimientos,

Tus sentimientos en palabras,

En palabras escondidas que llevas en el corazón.

Lo que digas tus labios en ese momento,

Con el sentimiento que llevas dentro,

Con el sentimiento de esas palabras escondidas;

Será la expresión vida del amor contenido,

Del amor en esas palabras escondidas,

Añejadas con la fragancia de tu corazón.

 

Miguel Aramayo

SCZ. 4-06-2017

 

30 Abr

Recordando lo fácil y lo difícil de la vida

Desde el primer día de la existencia de los seres, lo que debía ser fácil se va convirtiendo en difícil y no queda más remedio que ir por lo dificultoso, que al final de cuentas resultaba simple, pero que por lo menos dejaba satisfacción y no como lo fácil que ofrecía dificultad y quedaba en problema, porque además producía mucho dolor y no dejaba ninguna satisfacción y sólo se desarrollaba para cumplir una función.

 

Así pasaron los primeros años de existencia y lo fácil cada vez fue complicándose y haciéndose más difícil y menos satisfactorio, pero por lo menos cumplía su misión, su objetivo, los designios de la naturaleza. En cambio, lo difícil se fue haciendo más fácil, cada vez más placentero, lo que hacía peligrar lo fácil y por lo tanto se debía poner un freno. Incluso se llegó a pensar que lo fácil se convertía en difícil, porque era un castigo del Altísimo, por haber adelantado su inicio y se tuvo que recurrir a ayuda psicológica, lo que al mismo tiempo ayudó a la práctica de lo difícil.

 

Y pasaron los años y llegaron a los diez, siendo lo más fácil cada vez más complicado y lo difícil cada vez más accesible. Así pasaron los diez, los veinte y los treinta, y en lugar de mejorar, se fue complicando lo fácil; haciéndose cada vez más esporádico y lo difícil se hizo más sencillo y frecuente. Nada cambió porque hubo otros objetivos, hubo otras cosas en que pensar y en qué preocuparse y lo fácil fue perdiendo interés y solo se empleaba para cumplir una obligación.

 

Siguieron los años y lo fácil se fue haciendo monótono, complicado, pero por lo monótono se hizo más llevadero y lo difícil ya no incremento su dificultad y se fue haciendo más frecuente y menos peligroso, además dejaba más satisfacciones, que opacaban cada vez más lo fácil y realzaban lo difícil.

 

Y como es ley de la vida que los años pasen, se llegó al tiempo en que lo fácil ya no es necesario hacerlo, porque inclusive esa monotonía es aburrida y no produce ninguna satisfacción y al contrario molesta, incomoda. Lo difícil también fue perdiendo la intensidad de los primeros años y también se fue complicando, porque ya se presentaban otras dificultades adicionales.

 

Por fin, al llegar al medio siglo, ya lo fácil no fue necesario, porque con el paso de los años lo fácil se había convertido en innecesario, en descartable y podía ser llevadero, porque al mismo tiempo ya no se lo requería y se había llegado a la monotonía del olvido y la resignación.

 

Por ese mismo tiempo lo difícil también había decaído en su intensidad, aunque todavía podía realizarse en forma esporádica, pero cada día era de menor urgencia, lo cual dejaba un sabor amargo, porque era un anuncio de que la luz de la velita ya estaba decayendo, camino a la extinción.

 

Ya solo quedan los recuerdos de lo fácil que pudo haber sido excelente ejemplo de vida y que, por las circunstancias, solo se convirtió en una monótona obligación, que en muchos momentos se demostraba como una incómoda situación, mientras que lo difícil se fue extinguiendo para quedar en un simple recuerdo, pero recuerdo con mucho contenido.

 

Ambos hechos de la vida, lo fácil y lo difícil se materializaron en recuerdos, recuerdos que al final de los tiempos serán el cobijo para los últimos días de la existencia de los seres.

 

Miguel Aramayo

SCZ.30-04-2015