No era una ilusión, era un viaje real.
Me dio la impresión que bajaba por un tobogán, era un tobogán sin fin, algo que comenzaba tan arriba, que no puedo describir a que altura se encontraba el inicio, ni como pude hacer para llegar tan arriba. La bajada, en un principio era agradable, pero a medida que descendía e incrementaba la velocidad, por el efecto físico de la fuerza de la gravedad, se convirtió en algo que fue atormentando no sólo mi cuerpo, también mi espíritu se sintió afectado, fue aumentando mi ansiedad al extremo que me sentí desfallecer.
En un momento determinado todo quedó en calma, una paz total, sublime, absoluta. No había perdido la conciencia, fue simplemente un cambio en mi estado de ánimo. El descenso continuaba, pero no sé porque mis sentidos ya no percibían, ni la presión, ni la velocidad, ni la intensidad de la bajada. Era como si estuviéramos flotando, pero no descendiendo. Esto era lo que imagina mi intelecto mientras dormía sin darme cuenta que estaba cómodamente instalado en un trineo.
Cuando desperté de mi sueño o pesadilla, me di cuenta que estaba en un mullido trineo, rodeado por pieles de fino pelaje que acariciaban mi rostro que estaba dentro de un capuchón que sólo dejaba libre un buena parte de mi cara, pero el calor interior, también daba comodidad a mi rostro, mi vestimenta también era de ese mismo tipo de pieles, de igual manera mis botas y los guantes y todo el trineo que tenía capacidad para albergar a cuatro personas cómodamente instaladas. Quienes tiraban del trineo eran un par de caballos percherones, castaños de crines blancas, que se mecían el viento y la velocidad de sus pasos, igual que las patas, entrenados para ese efecto y dirigidos por un hábil cochero.
Estaba recorriendo la Ucrania, como si fuera yo el Dr. Zhivago, interpretado por Omar Sharif. Disfrutando de algunos de los paisajes más impresionantes de Ucrania como los caminos hacia las montañas del parque nacional de los Cárpatos y en los prados y viñedos de Verkhovyna condado, que sorprende por la cantidad de tierra disponible para viajar y andar durante horas sin ver una carretera o un coche, es un mosaico de campos, prados y bosques unidos por pistas forestales y caminos de tierra que están ahí para uso de todos, sin vallas o verjas para navegar. la manera perfecta de relajarse, divertirse y experimentar la verdadera Ucrania.
Kiev debe ser una de las ciudades más lindas del mundo, sus anchas calles y sus campos extensos llenos de vegetación en verano, llenos de nieve en invierno. Ver sus castillos, casas señoriales y sobre todo sus iglesias, es para quedarse con la boca abierta, especialmente “la catedral de Santa Sofía” o la “Catedral de la Asunción”, a la que también la llaman “Catedral Dormición”. En su mayoría todas las iglesias tienen cúpulas muy visibles de color verde, lo mismo que los capiteles y en algunos casos cúpulas doradas. Es la capital de Ucrania y posiblemente fue fundada entre los siglos V y VI, porque en 1998 festejaron sus 1500 años.
Kiev es un importante centro industrial, científico, educativo y cultural de Europa del Este. Es sede de muchas industrias de alta tecnología, instituciones educativas y de famosos monumentos históricos. La ciudad cuenta con una amplia infraestructura y un altamente desarrollado sistema de transporte público, incluyendo el metro de Kiev.
Según los datos del censo, hay más de 130 nacionalidades y grupos étnicos que residen en el territorio de Kiev. Los ucranianos constituyen el grupo étnico más numeroso de Kiev, y cuentan con 2.110.800 personas (82,2% de la población total). Los rusos suman 337.300 (13,1%), los bielorrusos 16.500 (0,6%), los polacos 6.900 (0,3%), los armenios 4.900 (0,2%), los azeries 2.600 (0,1%), los tártaros 2.500 (0,1%), los georgianos 2.400 (0,1%), los moldavos 1.900 (0,1%).
Estuve paseando por allá gracias a una invitación de trabajo, porque un grupo de científicos querían mostrarme los últimos adelantos en temas de computación, para poder exportar a Paris.
Miguel Aramayo
SCZ.17-07-2015 Mañana cumpleaños de mi nieta Maria Laura que se ira a estudiar al Canadá.
