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Pienso y repienso

5 Jun

Pienso y repienso

¿Qué objeto tiene pelearse?, ¿será qué con la pelea vamos a solucionar los problemas de la gente pobre?, ¿será qué vamos a solucionar el problema de la corrupción, del contrabando, del narcotráfico, de la falta de empleo, de la falta de inversión? No creo que pelear sea lo más aconsejable.

Todos somos hijos del mismo Dios, aunque algunos le soplen humitos a la Pachamama y le tiren conchitos de alcohol, también ellos son hijos de ese Dios, los que en algún momento se declaran ateos, porque esa postura convienen a sus intereses. También son hijos de Dios los opositores y los gobernantes. Todos somos hijos de Dios, aunque cada uno lo vea y reconozca de una manera diferente, incluso esos que levantan la mano izquierda con el puño apretado, en señal de resentimiento de odio de maldad, ésos también son hijos de Dios.

Lo que enaltece y agranda a las personas, en términos espirituales y términos materiales, es el trabajo, trabajo honesto, trabajo ordenado, trabajo metódico, pero también el trabajo mejora a las personas, porque les permite tener un bienestar económico y los mantienen con la mente ocupada,  les da la posibilidad de brindar el sustento para sus seres queridos, además de posibilitar algo de ahorro para los momentos difíciles y previniendo el futuro.

Si no trabajamos, no producimos, ni para nosotros, ni para los demás, por consiguiente todos nos empobrecemos y el hambre produce peleas, no sólo entre los hombres, incluso entre los animales, los que se convierten en caníbales, si les falta el sustento, ejemplos de ese tipo se encuentran a montones. Algo muy conocido por nosotros, es la caída del avión uruguayo en los Andes, en el que los sobrevivientes, en su mayoría de un equipo de rugby, tuvieron que usar los cadáveres de sus amigos para poderse mantener vivos hasta conseguir que los rescaten.

Esta comprobado científicamente que la paz, la tranquilidad, el equilibrio emocional, permiten a los individuos desarrollarse mejor y los beneficios obtenidos no son individuales, sino colectivos. “La unión hace la Fuerza”, o como dice José Hernández: ….»»los hermanos sean unidos, porque esa es la ley primera, tengan unión verdadera, en cualquier tiempo que sea, porque si entre ellos pelean, los devoran los de afuera»– Así decía “Martin Fierro”.

Tenemos ejemplos en el reino animal, que no sólo sirven para inspirar fábulas y cuentos, como es el caso de las hormigas y de las abejas, donde se puede ver que la laboriosidad de las mismas hacen que el grupo progrese y produzca no sólo para ellas, sino que también alcanza para alimentar a otros seres vivos. Su ejemplo también muestra la estratificación del grupo que debe obedecer no sólo a sus instintos, sino que tienen una Reyna, que tienen obreras con diferentes tareas, recolección, cuidado de la casa, ventilación, limpieza. La Reyna, cuando toca eliminar lo que no sirve (los “zánganos”), lo hace con estilo, no con odio, ni con maldad, con la demostración de resistencia, de la fortaleza, la constancia, que se demuestran en el “vuelo nupcial”.

La fábula de la hormiga y la cigarra (versión contemporánea) termina así: “A propósito, necesitas algo de allá?  Oh, Si, dijo la Hormiguita. Si te encuentras a La Fontaine (autor de la fábula original), mándalo de mi parte a la mierda!  Moraleja: Aproveche la vida, aprende a dosificar trabajo y diversión, pues trabajar demasiado sólo trae beneficios en las fábulas de La Fontaine. Trabaja, pero disfruta de la vida, ella es única. Si no encontrás tu media naranja, no te desanimes, buscá un medio limón, ponele azúcar, pisco, hielo y sé felíz!”

Miguel Aramayo.

SCZ. 05-06-2010