Plasmar ideas en papel
Plasmar ideas en papel
Pienso que escribir es una forma de escapar de la realidad estando inmerso en ella. Es una introspección, uno puede verse desde adentro de uno mismo, porque por más que se escriba lo que se escriba, en esas letras, esas palabras, esa visión; está uno mismo, expresa sus sentimientos, su forma de ver, de apreciar, de sentir, con lo cual al escribir uno exterioriza lo que en ese memento impulsa su instinto.
Para escribir uno tiene que estar inspirado, debe tener algo en mente, o recibir un estimulo exterior que le impulse a extraer sus ideas, ideas que acumuló a través del tiempo, por hechos vividos o relatos externos de acontecimientos sucedidos a uno mismo o captados del exterior, por anécdotas o hechos reales plasmados en escritos o comentarios.
Algunas veces tengo sentimientos que deseo extraerlos de mi intelecto, mostrándome para que vean los demás, que me impulsa en ese momento para relatar lo que me sucede o me aconteció.
Disfrazo mis sentimientos en relatos que fingen ser historias de hechos sucedidos, pero que en realidad lo que hago al escribir, es sacar fuera de mi lo que pienso en ese momento, de sucesos acaecidos o de impulsos que conservo en mi interior y que no quiero expresarlos por vergüenza, por miedo o por respeto.
Relato eventos de mi vida, que en realidad sucedieron, pero que los disfrazo como cuentos o acontecimientos acaecidos a otras personas que aparentan no ser yo o seres de mi entorno. También me invento peripecias que no sucedieron, pero que me gustaría hubiera acontecido. Hechos de una manera, pero cuyo desarrollo me hubiera gustado que sucedan de otra manera y por lo tanto distorsiono la realidad y la canjeo por una ficción, que fue algo real.
Algunas veces relato incidentes vividos, pero los adorno de tal manera, que aparenten ser eventos que corresponde a otros entornos geográficos, con personajes inexistentes, actores creados por mi imaginación, que cuyos hechos expresan a cabalidad lo que deseo plasmar en el papel, dejando constancia de lo vivido en un momento determinado. Eso parece muy sencillo, pero, aunque no crean, cuesta decir la verdad sin mentir, con solo cambiando el escenario, los actores e incluso el tiempo.
He probado mucho y he tratado de buscar un estilo para escribir —sin ser un copista—, pero leyendo a escritores famosos. Traté de captar su estilo propio y creo que quien más causo un influjo, fue Jorge Luis Borges. (Jorge Luis Borges es reverenciado por otros escritores como un genio técnico y un maestro del lenguaje, destacando su inmensa cultura y su capacidad de síntesis, aunque a menudo se diferenciaba su genialidad literaria de sus posturas políticas conservadoras. Gabriel García Márquez, por ejemplo, lo consideraba un autor de cabecera, inmensamente respetado, que «enseña a afinar el instrumento para decir las cosas», aunque confesaba que era el que menos le gustaba). Al contrario de Gabriel Garcia Márquez, a mi es uno de los que más me gusta, especialmente sus cuentos, no así en sus poesías —porque soy más romántico y soñador— Pero yo no soy nada comparado a los buenos escritores. Soy simplemente un aficionado a escribir.
Creo que con lo expresado en estas líneas —con pocas palabras— podrán formarse una idea de lo que escribo y porque lo hago, de esa manera cuando me lean podrán hacer una mejor interpretación de mis expresiones, que las hago con el único afán de sacar afuera de mi lo que me incomoda, lo que me agrada o la intención de que me observe mi entorno, tal y cual soy.
Miguel Aramayo
SCZ.13-03-2026 (viernes trece)
