¿Qué son los sentimientos?
Los sentimientos son el estado de ánimo, expresados como una emoción. Son el resultado de una emoción, pero no es únicamente un efecto psicológico. Depende de funciones orgánicas en respuesta a estímulos externos, que afectan los neurotransmisores, que generan glándulas de nuestro cerebro, tales como: la dopamina, la noradrenalina y la serotonina.
Son reacciones que no pueden ser controladas externamente, pero que obedecen a influjos externos como reacción a los eventos. Por lo tanto, si tenemos la visión de una mujer extremadamente bonita, nuestro cerebro segregará hormonas, que despertaran primero nuestro libido, pero si esa persona nos sonríe y nos da el chance necesario, y nosotros, de acuerdo a nuestra ética, nos vemos en condiciones de responder positivamente, se podría producir el nacimiento de un amor a primera vista.
Si la emoción corresponde a algo negativo, como el asco, la rabia, el odio, o cualquier otro tipo de sentimiento, nuestro cerebro producirá las hormonas que avivaran ese sentimiento de rechazo, producido por nuestro estado de ánimo, que habiendo tenido una influencia externa, nos produce los sentimientos que corresponde a ese estado.
Por lo tanto existe una relación directa entre nuestra mente y nuestro cerebro, nuestra mente que capta la causa externa, para incentivar nuestro estado de ánimo y, nuestro cerebro que producirá las hormonas, hormonas que se encargarán de guiar el sentimiento que debemos expresar, por consiguiente la variación en nuestro estado, impulsado por la mente, fija un objetivo que induce en ella como principio la emoción, emoción que podría desencadenar un sentimiento que la motiva a actuar.
Los sentimientos están regidos por las leyes que gobiernan el funcionamiento energético del cerebro. Inhibir por preferencia del ego un sentimiento equivale a fomentar un anhelo, postergar un anhelo fomenta una frustración o una vehemencia. Los sentimientos necesitan de una razón o cauce para lograr un estado de satisfacción y equilibrio.
Los sentimientos son los condicionamientos que impone la psicodinámica a niveles espirituales, permitiendo únicamente cierto abanico de actividad sobre determinadas cosas o situaciones.
Esta división de los sentimientos según parámetros de la moral y la ética resulta muy inestable, ya que varía considerablemente, dependiendo de los ojos que la miran. La lucha por entender el bien y el mal es probablemente el legado más antiguo que acarreamos como especie; nadie en su sano juicio se atrevería a admitir públicamente que hace el mal a los demás, así como muy pocas personas se privarían de gritar a los cuatro vientos que ayuda a los desfavorecidos.
Miguel Aramayo.
SCZ. 14-01-2015
