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Quien soy

7 Jul

Quien soy

Quizá esto que voy a contar suene a pedantería, a una exagerada egolatría. Me da vergüenza, tanta ¡que se me cae la cara…!, pero no quiero que esto que pienso se quede dando vueltas en mi cabeza o como dicen: “palabras que se lleva el viento”.

 

Me inicie en las letras por un azar, por la insistencia de una amiga, amiga a la cual he nombrado con insistencia en casi todo lo que he escrito, porque creo que fue ella quien despertó en mi la afición por escribir.

 

Durante todo este tiempo, desde que me inicié escribiendo lo que creí que eran cuentos o lo que pretendía que fueran novelas o la ilusión de que fueran poesías y poemas, también escribí artículos opinando sobre política, sin siquiera saber que es política o pretendiendo escribir ensayos, tan simples, tan pobres, que sólo podían satisfacerme a mí y quizá a uno o dos de mis amigos.

 

En el afán de mejorar, busqué leer más, más de todo y de todos, primero con el afán de aprender y luego con el anhelo de encontrar un estilo, en todo ese tiempo escribí sobre varios temas, pero siempre procurando encontrar un estilo, un estilo que me identifique. Creo que fui y soy muy iluso y que soy exageradamente pedante. Si bien es cierto que cuando leo mis escritos, después de muchos años y después de haberme leído infinidad de veces, encuentro algún escrito que me agrada y que lo califico como bueno, pero pretender que soy un buen escritor, es mentira, tan sólo me ufano, pero ni yo mismo pienso que soy bueno, pero no me quedo así, no me siento derrotado.

 

Estoy seguro que con el trascurrir del tiempo, leyendo más e intentando escribir mejor, llegará el momento en que podre sentirme satisfecho con lo que redacto. Por el momento no me queda más que seguir leyendo en busca de aprender algo más.

 

Ayer como una gran excepción en mi rutina diaria me fui a tomar un café en horas de trabajo, con vergüenza de hacer eso, de abandonar mi obligación laboral. Me junté con un amigo y compañero de colegio, con el que compartimos un expreso amargo y un vaso de agua, pero sobre todo compartimos recuerdos, que son los que alimentan nuestra imaginación, para poder convertir en letras esos efluvios de amistad, de recuerdos, que afloran en momentos como ese. Ya estaba por irme y el dependiente me trajo varios libros para que escoja el que quería leer, lo adquirí y con gran ilusión y con vergüenza retorne a mi trabajo.

 

Después de almorzar y mientras hacía hora para que me atiendan en un banco, inicie la lectura del libro que compré, que se titula: El equilibrista y el autor es un joven argentino que se llama: Federico Andahazi, desde el principio me resultó muy interesante y la primera parte del libro es de temas históricos, incluso a ese capítulo lo denomina: “El buscador de historias de la historia”, Todos los relatos eran para mí, totalmente conocidos, porque ya los había leído en otras oportunidades, pero este escritor los relata de una forma diferente y les da vida propia.

 

Le segunda parte del libro se titula: “El escritor en primera persona”, esta parte del libro me encantó, y me hizo ver que lo que yo tengo plasmado en la mayoría de los libros que ya fueron editados, tiene una similitud con el estilo de este libro que tengo en las manos. Eso me alegró mucho y me dio ínfulas para escribir esto que estoy escribiendo y que lo comparto con ustedes.

 

Miguel Aramayo

SCZ.07-07-2017