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Recuerdos, tan sólo recuerdos

5 Dic

Recuerdos, tan sólo recuerdos

Ayer fui a ver al cine el documental, dirigido y producido por Carlos Valverde Bravo, algo que realmente vale la pena ver, no sólo porque está muy bien realizado. Las dos horas y media que dura, se te pasan desapercibidas y es tan fuerte en algunos momentos, que te producen estremecimientos, e incluso se te escapan exclamaciones de terror, de rabia, de pena, de impotencia, suspiras, tiemblas. Todo el impacto que me produjo esa exposición me hizo pensar en dos cosas, primero: Estoy seguro que lo que está sucediendo en la acumulación de sentimientos que en algún momento desbordarán y lo que nos suceda en ese momento será tan grave que estoy seguro que de ambos bandos, los movimientos sociales movidos por el actual gobierno y los que están en contra, se convertirán en caníbales. Lo segundo: Me retornaron a mis sentidos, recuerdos de épocas que ya he vivido y por lo tanto puedo decir con certeza que conozco cual será la reacción de cuando reviente esta bomba de tiempo que está acumulando pólvora desde hace más de cinco años.

 

Quiero compartir con ustedes los recuerdos que volvieron a mi mente a medida que veía el magnifico documental de Carlos Valverde, que no sólo es un film, sino que a mi criterio es un documento histórico de un gran valor para un futuro no muy lejano. Lo que les contaré corresponde a mis recuerdos, no es historia, son mis vivencias y lo hago simplemente para comentar lo que vi, lo que sentí y lo que desde mis primeros años de vida pude analizar.

 

Nací unos meses antes de que termine la segunda guerra mundial, por lo tanto en una época de grandes transformaciones a nivel mundial. Gobernaba en Bolivia Gualberto Villarroel, (Presidente de la Junta Militar de Gobierno 1943-1944, presidente provisorio 1944-1945 y presidente constitucional desde 1945). Lo mataron salvajemente un 21 de Julio de 1946, murió ahorcado por hordas, que no sólo lo colgaron a él, sino a otros más. Unos hermanos de mi padre estuvieron en esos acontecimientos y después de eso se fueron a vivir a la Argentina y no regresaron hasta el día de hoy, sus restos y sus herederos están allá.

 

Al primer presidente que conocí personalmente fue a Mamerto Urriolagoitia al que recuerdo entre sueños y simplemente porque me impresionó su chivita. Esto que cuento es como simple anécdota y para decirles, que después tuve oportunidad de dar la mano y hablar con varios de los presidentes que gobernaron Bolivia. (Paz Estenssoro, Siles Suazo, Barrientos, Ovando Candía, Siles Salinas, Banzer, Gueiler, Quiroga), con algunos de ellos tuve oportunidad de hablar: Gueiler, Paz Estensoro, Siles Suazo, Barrientos, Banzer). Pero nunca fui político ni trabajé para el estado, fueron simples casualidades que da la vida.

 

Cuando niño (de los dos a los cinco años) Tuve oportunidad de ser fotografiado con un fusil “Máuser” y una ametralladora pesada que tenía un trípode para soportarla en el suelo y poder emplazarla, también he tenido oportunidad de agarrar una ametralladora liviana creo que “Luger“, que le decían “piripipí” por el sonido que producía al disparar. Todas las armas a las que me refiero estaban en la casa de mi abuelo, escondidas en diferentes lugares y nunca fueron utilizadas, pero las tenían por seguridad. Conocí y me senté en las rodillas de Unzaga de la Vega, conocí a Mario Gutiérrez, me inscribí a la FSB (Falange Socialista Boliviana) fui “camisa blanca” y conocí la consigna “siempre listos” y “en Dios confiamos”. Siempre me gustó el color celeste y hasta ahora tengo repulsión por el rosado. Tire muchas piedras en las manifestaciones y estuve el 1964 en las casas de: San Román, Rubén Julio Bedregal, En el cerro de Laicacota, donde era el cuartel general de la milicia movimientista.

 

El año 1952 el 9 de abril estalló una revolución, ese día no fuimos a clases del colegio y nos quedamos en la casa, mis padres también. Se escuchaban muchos tiros y mucho movimiento en las calles, todos estaban aterrados, a una cierta hora vimos un grupo de conscriptos que se parapetaron en un terreno baldío al cual podíamos ver a través de las ventanas y observamos que los soldados disparaban hacia el lado del cerro que está arriba de donde estaban ellos y estábamos nosotros. En un momento determinado un grupo de indios y de mineros rodearon a los soldados que se rindieron y pese a eso vimos como los fusilaron, se escuchaban, llantos, gritos pidiendo piedad, insultos y por fin las ráfagas que los mataban. Luego varios de esos indios, campesinos y mineros entraron a mi casa y la requisaron en busca de más soldados, por suerte el que los comandaba era un amigo de mi padre “Fernando (Cochichi) Guachalla” y nos liberó de mas sufrimientos. Después mi padre y otros vecinos ayudaron a escapar a un soldado que no murió, pero fingió estar muerto, le dieron de comer, le regalaron ropa para que se cambie y seguramente lo escondieron en algún lugar. Al día siguiente vimos como pasaban volquetas recogiendo los muertos, como si fueran bolsas de basura. Como niños éramos curiosos, en nuestras andanzas descubrimos el cadáver de un cadete del colegio militar que estaba sentado, muerto, detrás de una ametralladora, los ojos abiertos una perforación muy chiquita en la frente y un hilo de sangre que le corría por la nariz, la nuca totalmente destruida, pero en su rostro se dibujaba una sonrisa, murió en forma instantánea y nadie se percató donde estaba parapetado hasta que lo vimos nosotros, que estábamos recolectando las chalas de las balas calibre 45.

 

Después de que el gobierno quedó en manos del MNR (movimiento nacionalista revolucionario), mis familiares por el lado paterno, tuvieron que sufrir un calvario, mi abuelo que era contador, fue tomado preso por el único hecho de llamarse Carlos Victor Aramayo y tener la piel blanca, también fue preso mi tío Jorge que en esa época no tenía más de 20 años, por apellidar Aramayo, ser joven y tener la cara blanca, mi padre tenía algunos amigos que eran del partido gobernante y se salvó de caer preso, pero debía prestar sus servicios como técnico en comunicaciones y los días viernes venían a buscarlo los del “control político” para llevárselo. He conocido los campos de concentración de Curaguara de Carangas, de Unsia,  el Panóptico, la sección mujeres y el Guanay. Mi abuela también cayó presa, porque un 4 de noviembre le llevamos una torta para el cumpleaños de mi abuelo y San Román (que se parece mucho al ministro Rada), pidió una “bayoneta”, para cortar la torta y ver que no había nada escondido y cuando la vio tan rica quiso comer un bocado y mi abuela lo abofeteo y el pedazo de torta voló y mi abuela fue a parar a las celdas, yo salí corriendo del panóptico y me fui hasta la embajada Argentina, para avisar que la habían tomado presa.

 

Al estar preso el abuelo, la familia quedó sin ingresos. La abuela poseía una panadería de relativa importancia, por lo menos horneaban unos tres quintales en la mañana y unos dos en la tarde, todos los días. Trabajaban por lo menos tres panaderos y tres ayudantes, este negocio sirvió muy poco tiempo porque le quitaron la posibilidad de comprar harina, con lo cual el espacio lo tuvo que alquilar a una fábrica de gelatinas y lo que era la vivienda de los administradores lo alquiló a don Gilberto Rojas, en la época que estaba componiendo “Viva Santa Cruz”. Todo el tiempo teníamos visitas de los comandos zonales, porque se suponía que éramos opositores muy peligrosos, entraban a la casa y hacían desacatos, destruían todo lo que se les antojaba en busca de escondidos políticos.

 

La situación económica fue empeorando, porque disminuyeron los cultivos en el campo, con la reforma agraria se cortó en gran parte la producción agrícola. En general, no había carne, leche, pan, cereales, legumbres, verduras. Crearon comandos zonales manejados por milicias armadas. A cada familia le otorgaban libretas de racionamiento alimentario, lo que limitaba el acceso a los alimentos y para adquirirlos había que hacer largas colas, además si eras opositor la libreta estaba aun más limitada. Mi abuela cultivaba en una huerta varias verduras y criaba gallinas para tener huevos, patos, conejos, poseíamos árboles frutales, manzanas, guindas, ciruelas, tumbos, tunas, habían dos panales de abejas italianas, lo cual nos salvó de la escasez que golpeaba a otras familias. Tenías que cuidarte de hablar porque era más o menos como en Cuba en los primeros años de la revolución, había gente desaparecida, presos políticos en campos de concentración en los campamentos mineros, bajo la custodia de las milicias armadas formadas por los mineros. Las mujeres de los campesinos y mineros, también estaban organizadas en comandos femeninos, por lo tanto era difícil encontrar colaboración para el servicio domestico. Pero en compensación aparecieron nuevos ricos, que fueron acaparando la economía en base a los famosos fondos de contrapartida y el negocio cambiario, el contrabando, las coimas.

 

La empresa privada en general, tuvo que adecuarse a ese esquema y permitir tener el acceso de gente del partido, porque de lo contario significaba la desaparición, por lo tanto el partido de gobierno acaparó todo lo que pudo. Con la nacionalización de las minas, se creó la COMIBOL (Corporación Minera de Bolivia). Lo único bueno es que vieron que al nacionalizar los propietarios entablaron juicios internacionales y bloquearon la exportación de minerales, y no sólo que bloquearon, también confiscaron y lograron pactos secretos de indemnización que han sido pagadas hasta no hace mucho tiempo atrás, por lo tanto la nacionalización de ese entonces, fue algo similar a la de ahora, se pagó todo y con creces, con la única diferencia que ahora el pago fue más rápido y con sobreprecio. Viendo ese boicot, trasladaron sus miras al oriente de Bolivia, a Santa Cruz, principalmente hicieron la carretera, el ingenio azucarero “Guabirá”, crearon un organismo que maneje todas las inversiones, fabrica de acido sulfúrico, fabrica de vidrios, la fábrica de fósforos, fabricas de productos lácteos (PIL). Ese organismo se denominaba CBF, (Corporación Boliviana de Fomento)

 

De esa manera las familias de la oposición nos vimos muy afectados y disminuyó  notablemente nuestra libertad, porque te metían preso o tenías que emigrar voluntaria o forzosamente, tenias que pagar contribuciones a los comandos zonales, de lo contrario te hacían algunas maldades, se producción violaciones de todo tipo, te expropiaban tus tierras urbanas y las distribuían en lotes para la gente del comando y Dios te salve cuando festejaban sus fiestas con borracheras que duraban una semana, de esas agrupaciones nació el Cristo del Gran Poder, la Diablada de Oruro y una serie de agrupaciones folclóricas, que eran una forma que usaba el gobierno para mantenerlos a sus dirigentes, alcoholizados y prestos para hacer maldades. Lo que ahora se llaman “movimientos sociales”.

 

Tuvimos un gran amigo: Jorge Guerra, él también estuvo preso y tuvo que salir de Bolivia, se fue a Venezuela. Este amigo era muy aficionado al cine y logró filmar varios hechos de lo que vivía Bolivia, armó un documental algo similar a lo que presentó Carlos Valverde, desde luego que más precario. Debe existir una copia de ese film en alguna parte, porque ganó premios internacionales en Europa, en Rusia, y otros lugares. Estoy seguro que si vemos y analizamos ambos films, veremos la gran similitud de lo que está pasando en Bolivia en este momento, quizá menos traumático que la revolución del 52, porque en esa oportunidad los gobernantes armaron a los campesinos y a los mineros, fue lo mismo que “dar una navaja a un mono”. Por otro lado algo que es peor ahora, es que el gobierno actual entregó el mando a extranjeros, estamos tomados por los cubanos y los venezolanos y lo que es lo peor de todo es un gobierno amparado en el narcotráfico, narcotráfico que alguna vez también sirvió a los norteamericanos para financiar a los contras en Nicaragua. Ahora está sirviendo para financiar el Socialismo Siglo XXI en todo Sudamérica, mediante cheques y maletitas que son repartidos por Chávez.

 

La situación en Bolivia es extremadamente frágil y extremadamente peligrosa, la bomba que se está incubando explotará y no se tendrá que esperar mucho tiempo, Pienso que será muy corto plazo y su nacimiento no saldrá de la oposición, sino de las mismas filas del gobierno y de los movimientos sociales: Espero que esto no se convierta en un problema de narcotráfico como el que está flagelando a México o un problema de guerrillas como el que tanto daño hace a nuestros hermanos colombianos y que también castigó duramente a nuestros hermanos peruanos. Hace un momento recibí el mail de un amigo que refiriéndose a la argentina, que también está viviendo momentos difíciles, quizá más difíciles que Bolivia, porque ellos no se han dado cuenta que su situación es peor, que están infiltrados por todos lados por las fuerzas del mal. Mi amigo me mencionó un adagio chino que dice: “Sentate en la puerta de tu casa a ver pasar el cadáver de tu enemigo”. O como dijo Perón, “todo a su tiempo y armoniosamente”

 

De todas maneras pido a Dios, que no se cumpla lo que presiento y si sucede que no sea con tanta maldad, como se ve que están sucediendo los acontecimientos y como se ve que es lo que supuestamente dice la “justicia comunitaria. ¡Canibalismo puro!, que es lo que se ve en forma muy explícita en el documental que me influyo para escribir estos recuerdos, de épocas malas y pasadas que marcaron mi formación.

 

 

Miguel Aramayo

SCZ. 5-12-2009