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Religión

25 Nov

Religión

Creo que he dejado escapar el tiempo entre mis manos, durante mucho tiempo, todo el tiempo útil, desde que tuve uso de razón –racional– a partir de mis 17 años hasta los 71, lo he dedicado todo a trabajar a prepararme para desempeñar mis labores. No me arrepiento de lo que hice, además de que era indispensable que lo hiciera así, para poder progresar y desempeñarme en forma eficiente, pero pensar ahora en analizar las religiones, ya es tarde. Lo que me queda de vida para poder analizar solamente el judaísmo, no me alcanza ni siquiera para leer la mitad de la literatura existente y que respalda su religión, tampoco me alcanzaría para analizar el cristianismo, quizá alcanzaría para analizar el islam.

 

Pienso que el tiempo necesario para estudiar teología a nivel doctorado, deben ser algo más de siete años, pero en ese espacio de tiempo creo que se llegará a leer como máximo el 20% de la literatura de los judíos, y eso siendo optimistas. En esos siete años, pienso que se podría cubrir el estudio casi completo del cristianismo y en la mitad de tiempo poder estudiar el islamismo.

 

La cultura del pueblo judío es la más antigua de las tres religiones monoteístas, las así llamadas “religiones del Libro” o abrahámicas (junto con el cristianismo y el islam), y la menor de ellas en número de fieles. La religión judía se respalda en sinnúmero de libros, en su mayoría muy voluminosos y en por lo menos dos versiones, de los que me animo a nombrar: La Torá, el Talmud, dividido en dos partes, la Mishná (a su vez está formada por 6 órdenes) y la Guemará. Existen dos versiones del Talmud: El de Jerusalén y el de Babilonia. El Talmud es un libro de constante actualización, porque los doctores (Rabinos) todo el tiempo están estudiando sus leyes y preceptos, interpretándolos, incluyendo enmiendas y aportando mayores conocimientos, por lo tanto, tienen cientos y cientos de comentarios. Además, existe un libro que es el compendio de las tradiciones orales, que muchas veces pesan más que lo escrito.

 

En el cristianismo existen únicamente dos libros, prácticamente inmóviles desde que se escribieron, el Antiguo Testamento (Tanaj) que no es más que la Tora, con algunas modificaciones hechas por los sacerdotes católicos (obispos, cardenales –basados en las sugerencias de monjes estudiosos–, en algunos casos (la mayoría) retirando partes que no les convenían (libros apócrifos) e introduciendo otras que sí les convenían. El nuevo testamento (escrito 170 años después de la muerte de Jesús) que en gran parte fue escrita por un judío, que no conoció a Jesús y que era muy culto –San Pablo– cuyo nombre es Saulo de Tarso, que relata temas y cartas, posteriores a la muerte de Jesús de Nazaret. (el Antiguo Testamento lo leí en latín, en italiano y castellano – el nuevo testamento sólo en castellano, pero no me acuerdo, como se acuerdan los cristianos protestantes)

 

El islam tiene un solo libro y fue ideado por Mahoma (El Corán) y dictado en una cueva por el Arcángel Gabriel. y escrito por su sobrino Ali, 66 años después de la muerte del profeta, el mismo que era analfabeto, pero se lo sabía de memoria y exigía que sus seguidores también lo sepan de memoria. (Lo leí en español y lo encontré un libro interesante, pero totalmente alejado de la Tora o Antiguo Testamento de la Biblia, aunque sita muchos personajes de ambas religiones). Este libro reconoce a Jesús como un profeta y habla más veces de la Virgen Maria, que el mismo libro de los cristianos (50 veces). Ese libro también tiene varias versiones. El Corán se comenzó a escribir el 632 DC.

 

Por lo menos me di el tiempo para compartir con mis amigos algo que he podido leer de los libros religiosos y puedo asegurarles que constantemente los hojeo, sobre todo el Antiguo testamento, que lo cotejo con la Torá y además investigo en la historia y la geografía, lo cual me da la fuerza para decir que estoy convencido que la Torá es un libro en el que intervienen la mano de Dios, o que por lo menos fue tan bien preservado en el transcurrir del tiempo, que incluso la NASA le da validez histórica, por la comprobaciones con la realidad, después de muchos años.

 

Miguel Aramayo

SCZ.25-11-2016