Soñando en medio del mar
Soñando en medio del mar
Estando en las islas de Banda en Indonesia, también siento el mismo ensueño como si estuviera en el norte de Italia en el mar de Liguria, en la costa de Toscana próximo a Cinque Terre, pero estas islas de Indonesia son prácticamente desoladas, las aguas son azules y muy tranquilas, las islas son de total y absoluta vegetación, para estar en ellas es preciso estar en un yate, disfrutando de esa soledad y por lo tanto eso se puede hacer muy de vez en cuando, en mi caso esta es la primera vez que llego hasta estos lares y quizá sea la única.
Que diferencia de estar en ese mar de limites imaginarios que se sitúa al norte de Italia. Las islas de Banda son un grupo de diez pequeñas islas volcánicas localizadas en el mar de Banda, a unos 140 km al sur de la isla de Ceram, y a unos 2 000 km al este de isla de Java, que forman parte de la provincia indonesia de las Molucas. La principal ciudad y centro administrativo es Bandanaira, situado en la isla del mismo nombre. Se elevan unos 4-6 km desde las aguas profundas del océano y tienen una superficie total de aproximadamente 180 Km. Tienen una población de alrededor de 15 000 personas. Hasta mediados del siglo XIX las islas de Banda fueron la única fuente en el mundo de la nuez moscada y el macis, especias producidas a partir del árbol de la nuez moscada.
Al leer sobre la isla de Java se vino a mi memoria lo que alguna vez leí sobre la reina de Saba (Balkis) quien visito al rey Salomón, según esos mis recuerdos rememore haber entendido que ella perdió su virginidad, porque el rey Salomón le hizo una trampa invitándola a que pernoctara en su palacio. Después de 20 años Salomón tuvo la visita de su hijo (Menelik I) y quiso nombrarlo su sucesor y lo único que consiguió fue la pérdida del Arca de la Alianza, tesoro muy preciado por los judíos, la misma que sigue pérdida hasta nuestros días.
Según el Antiguo testamento (la primera parte de la Biblia o Tanaj), La reina de Saba en la Biblia hebrea, cuyo nombre no se indica, llegó a Jerusalén con un séquito muy grande, habiendo oído de la gran sabiduría del rey Salomón, viajó desde los confines de la tierra llevando regalos de especias, oro y piedras preciosas. Nunca más recibieron tanta abundancia de especias como las que ella dio a Salomón. Vino «para ponerle a prueba con preguntas difíciles», que Salomón respondió a su satisfacción. Intercambiaron regalos, tras lo cual ella regresó a su tierra.
El episodio también aparece en el Corán, que tampoco menciona el nombre de la reina; según esta versión, la reina quedó tan impresionada por la sabiduría y las riquezas de Salomón que se convirtió al monoteísmo, entonando una alabanza a Alá; el rey entonces la recompensó con la promesa de otorgarle cualquier cosa que desease. La reina regaló 4,5 toneladas de oro al rey de Israel.
Comencé contándoles de un lugar geográfico que me resultó interesante por su paz y tranquilidad y después me desvié a la parte de los condimentos más apreciados en la culinaria universal, para terminar en temas religiosos que también son los que me apasionan y puedo decir que es mucho lo que he leído sobre esta reina, que tan solo es nombrada como la reina de Saba.
Algunas veces buscando la paz y la tranquilidad uno se encuentra con temas que alborotan los espíritus que tenemos dormidos, pero que con el menor impulso pueden despertarse, para poner en activad los recuerdos que aparentemente estaban en un recóndito lugar de nuestro cerebro y resulta que no estaban en reposo total, sino en un simple descanso, como lo que me acaba de suceder.
Miguel Aramayo
SCZ.18-11-2024
