Sueños y recuerdos
Sueños y recuerdos
Quien me conto esta historia estaba en un tren viajando a algún lugar, pero no recordaba que tren ni de dónde a dónde, también estaba en la duda de si lo que me estaba cantando era por un hecho real o un sueño que el tuvo, la cuestión es que yo escuche el relato y ahora lo transcribo para no olvidármelo y poder compartirlo.
Un hombre mayor mientras viajaban en tren conversaba con una persona más joven y daba la impresión de que le daba consejos de acuerdo a su experiencia de vida y como preparándolo para un futuro matrimonio y le decía:
No importa que nos quieran o que nos hubieran querido muy poco, porque las mentes casi siempre están ocupadas por el primero y gran amor, por lo tanto, uno puede ser el segundo y al final del camino alegrarse de haber durado hasta el final.
La vida es así, uno no puede pedir a Dios ser lo que es imposible de realizar o revertir lo que sucedió, Él lo quiso así y ni Él lo puede cambiar, pero eso no es malo así lo decidió el destino, contra eso no se puede ir.
Se comprende y no se reprocha, fueron felices desde el principio y ahora que se aproxima el final no tienen de que quejarse, Dios les dio todo lo que tienen y eso es suficiente para ser feliz, de lo cual deben d gracias porque está por demás.
No se puede pedir más que lo que Dios decidió otorgar, Él sabe porque y lo que decidió es por los siglos de los siglos. No se puede retroceder el tiempo y lo que pasó debió pasar, el futuro puede ser suerte, el presente es real.
Si sienten que les mintieron, deben resignarse, eso también estaba previsto por Dios y aunque aparentemente tenemos libre albedrío, todo está programado por la eternidad y si nos quejamos es por simple necedad.
La vida es un vaivén y tiene un ritmo al que tenemos que adecuarnos para poder seguir el paso y con el ritmo saber bailar, para hacerlo llevadero lo que podría ser un infortunio; lo mejor es lo que pasa y debemos resignarnos.
No solo resignarse, deben ser agradecidos a lo que Dios quiso otorgarles con su máxima sabiduría y lo más grande de su bondad. Algo podrían poner de su parte, pero creo que suficiente aceptando lo que les asigno.
Mucho se piensa y se atormenta después recibir una confesión que logra lastimar, pero el tiempo pasa, porque de esa manera la noticia recibida no quitará lo que quiso dar Dios con su divina bondad y seguir la vida hasta el final.
Somos injustos pensando que solamente nosotros sufrimos, quizá el sufrimiento de quienes nos acompañan sea mayor, pero somos tan necios que solo queremos ser los únicos y eso no es verdad, ni tampoco existe razón.
