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Terror, sadismo, barbarie

8 Feb

Terror, sadismo, barbarie

Lo que vi hoy en la televisión, una batalla campal a los pies del Cristo y a cien metros del  comando de la policía en Santa Cruz. Alteró mis nervios, mi espíritu, mi corazón palpitó con mayor intensidad, mis tripas se estrujaron y mi espíritu quedó triste, casi al extremo de llorar. Una pelea entre gente totalmente descontrolada, pero además, ¡animales sin espíritu!, sin respeto a los demás y sin la menor noción de lo que es la vida, gente que no tiene idea que somos seres humanos, creados por un Dios y engendrados por una mujer, que supuestamente los hizo en un acto de amor y que con seguridad los amamantó con cariño, con leche que trasciende a bondad. Los que vi eran autómatas, eran robots, sin sentimientos, sin ningún temor, simples y búlgaros ENERGÚMENOS.

Alguna vez he visto películas de terror, pero pueden buscar la más dramática, la más escalofriante y no encontrarán las escenas, que forzado por mi conciencia llegué a ver en el canal de Arias y relatado por él. He visto que a un muchacho, después de que lo patean y logran dejarlo inconsciente, continúan pateándolo, pero solamente en la cabeza, y no sólo un individuo sino varios, con el franco deseo de destruirle el rostro, desbaratar su cabeza y quizá con la intención de desprenderla del cuello, que por un azar no obedece a esos bajos instintos, aunque creo que quienes participaron en esa pelea eran seres incapaces de tener instintos, ni bajos ni medianos ni altos, simplemente unas fieras, fieras queriendo pelearse la presa, para distribuirse las vísceras.

Total ausencia de gente del orden, total ausencia de policías, de alguien que imponga disciplina, respeto a la vida humana. Todo eso, ese maremágnum de odio, a menos de cien metros del comando de la policía nacional, en la ciudad de Santa Cruz, Comando que ni siquiera cuenta con la guardia, guardia que es tradicional en cualquier institución policial. Esto es seña de que estamos dejados de la mano de Dios, a lo que venga, incluso me da la impresión que este gobierno instruyó a la policía que no intervenga en nada que podría satisfacer el odio y la rebeldía que están creando premeditadamente, para destruir la moral de este pueblo.

A esa misma hora, hora de noticias del medio día, lo veo al gobernador de Santa Cruz, mostrando su  indignación porque le están siguiendo diecisiete juicios y le anotaron preventivamente sus bienes, pero por extraña coincidencia también a una fiscalizadora de la Municipalidad de Warnes, le están siguiendo un juicio de extorción porque ella denunció a una autoridad por malos manejos, una autoridad que incluso estuvo presa por nexos con el narcotráfico, pero que como es del partido gobernante, tiene sus prebendas.

Alguna vez leí unos versitos de José Hernández en su libro Martin Fierro y encontré muchos que  se aplican a lo que está viviendo el Prefecto y muchos cambas más, por el solo hecho de ser cambas y opositores. Los transcribo a continuación: (1) “Y atiendan la relación que hace un gaucho perseguido, que padre y marido ha sido, empeñoso y diligente, y sin embargo la gente, lo tiene por un bandido” (2) “…Estaba el gaucho en su pago con toda seguridá “pero áura… ¡barbaridá! la cosa anda tan fruncida que gasta el pobre la vida en juir de la autoridá.”… (3) “A mí el juez me tomó entre ojos, en la última votación: me le había hecho el remolón, y no me arrimé ese día, y él dijo que yo servía a los de la esposición” (4) Esto sí que es amolar’, dije yo pa mis adentros, `van dos años que me encuentro, y hasta aura he visto ni un grullo; dentro en todos los barullos, pero en las listas de pago no dentro” (5) “Una noche que riunidos, estaban en la carpeta, empinando una limeta, el jefe y el juez de paz, yo no quise aguardar más, y me hice humo en un sotreto””.

Lo que estamos viviendo en Santa Cruz es ¡inaudito!, ¡increíble!, raya en ciencia ficción, un pueblo con tanto ímpetu de progreso, con tanto afán de bienestar, un pueblo alegre, acogedor, gentil, patriota, romántico. Un pueblo con todas las características para ir muy adelante y abanderar el progreso de esta pobre Bolivia, tan atormentada por los políticos desde su nacimiento como república.

Miguel Aramayo

SCZ. 8-02-2012