Tristeza y alegría
Leí en “Aguja de marear, de fecha 2 de junio de 2008”, usando Internet y encontré que lo que pensaba con mucha seguridad que era de Jorge Luis Borges, no era de él. A continuación, transcribo lo que leí: “El tono pretende ser lírico, pero el resultado es amanerado y prosaico, como si estuviera escrito por un adolescente que se compadeciese de sí mismo. Con estas nuevas reflexiones, reemprendo la búsqueda, esta vez, poniendo especial atención en los comentarios que traten de posibles traducciones. No tardo mucho en hallar la solución: su autora es Veronica A. Shoffstall, que a los 19 años escribió el original en inglés, “After a while”, del que pululan numerosas traducciones en varios idiomas y fragmentos anónimos por la red.”
Ese escrito, que unos dicen que fue escrito por Jorge Luis Borges y otros que fue Shakespeare y que según lo último que vi el autor es Veronica A. Shoffstall, me suena muy bonito y como no soy un experto en literatura y sí, soy un romántico de pacotilla, lo comparto con ustedes:
«Y uno aprende… Después de un tiempo, uno aprende la sutil diferencia entre sostener una mano y encadenar un alma. Y uno aprende… que el amor no significa acostarse y una compañía no significa seguridad. Y uno empieza aprender… Que los besos no son contratos y los regalos no son promesas. Y uno empieza a aceptar sus derrotas con la cabeza alta y los ojos abiertos. Y uno aprende… a construir todos sus caminos en el hoy, porque el terreno de mañana es demasiado inseguro para planes, y los futuros tienen una forma de caerse en la mitad. Y después de un tiempo uno aprende… que, si es demasiado, hasta el calorcito del sol quema. Y aprende… a plantar su propio jardín y decorar su propia alma, en lugar de esperar a que alguien le traiga flores. Y uno aprende… que realmente puede aguantar, que uno realmente es fuerte, que uno realmente vale. Y uno aprende y aprende… y con cada adiós uno aprende. Con el tiempo aprendes que estar con alguien porque te ofrece un buen futuro, significa que tarde o temprano querrás volver a tu pasado. Con el tiempo comprendes que solo quien es capaz de amarte con tus defectos, sin pretender cambiarte, puede brindarte toda la felicidad que deseas. Con el tiempo te das cuenta de que si estas al lado de esa persona solo por acompañar tu soledad, irremediablemente acabarás no deseando volver a verla. Con el tiempo entiendes que los verdaderos amigos son contados, y que el que no lucha por ellos tarde o temprano se verá rodeado solo de amistades falsas. Con el tiempo también aprendes que las palabras dichas en un momento de ira pueden seguir lastimando a quien heriste, durante toda la vida. Con el tiempo aprendes que disculpar cualquiera lo hace, pero perdonar es solo de almas grandes. Con el tiempo te das cuenta de que, aunque seas feliz con tus amigos, algún día llorarás por aquellos que dejaste ir. Con el tiempo te das cuenta de que cada experiencia vivida con cada persona es irrepetible. Con el tiempo comprendes que apresurar las cosas o forzarlas a que pasen ocasionará que al final no sea como esperabas. Con el tiempo te das cuenta de que en realidad lo mejor no era el futuro, sino el momento que estabas viviendo justo en ese único instante. Con el tiempo verás que, aunque seas feliz con los que están a tu lado, extrañarás inmensamente a los que ayer estaban contigo y ahora se han marchado. Y aprendes que hay 3 momentos en la Vida que uno no puede remediar: La oportunidad que dejaste pasar, la cita a la que no asististe, la ofensa que ya pronunciaste. Con el tiempo también aprendes sobre El dinero… y entonces comprendes que: Puedes comprarte una Casa, pero no un Hogar, Puedes comprarte una Cama, pero no hacerte Dormir, Puedes comprarte un Reloj, pero no te dará el Tiempo, Puedes comprarte un Libro, pero no Conocimiento o lo que necesitas aprender, Puedes comprarte una Posición, pero no sirve para tener Respeto, Puedes comprarte Medicinas y pagar la consulta al médico, pero no te da Salud, Puedes comprarte Sangre, pero no Vida, Puedes comprarte Sexo, pero no Amor. Con el tiempo también aprendes que la vida es aquí y ahora, y que no importa cuántos planes tengas, el mañana no existe y el ayer tampoco. Con el tiempo aprenderás que intentar perdonar o pedir perdón, decir que amas, decir que extrañas, decir que necesitas, decir que quieres ser amigo, ante una tumba, ya no tiene ningún sentido. Pero desafortunadamente, todo esto lo aprendes sólo con el tiempo. «
Según José Hernández en su libro Martín Fierro un verso dice: Moreno, voy a decir según mi saber alcanza: El tiempo sólo es tardanza de lo que está por venir; no tuvo nunca principio ni jamás acabará, porque el tiempo es rueda, y rueda es eternidá; y si el hombre lo divide sólo lo hace, en mi sentir, por saber lo que ha vivido o le resta por vivir. – No aprovechan los trabajos Si no han de enseñarnos nada. El hombre, de una mirada Todo ha de verlo al momento. El primer conocimiento Es conocer cuándo enfada. – El trabajar es la ley Porque es preciso alquirir. No se espongan a sufrir Una triste situación: Sangra mucho el corazón Del que tiene que pedir. – Muchas cosas pierde el hombre Que a veces las vuelve a hallar; Pero les debo enseñar, Y es bueno que lo recuerden: Si la vergüenza se pierde, Jamás se vuelve a encontrar. – Procuren de no perder Ni el tiempo ni la vergüenza; Como todo hombre que piensa Procedan siempre con juicio, Y sepan que ningún vicio Acaba donde comienza.
Miguel Aramayo
SCZ. 23-02-2017
