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Un enredo de sueños de las mil y una noches

20 Abr

Un enredo de sueños de las mil y una noches

Ahora sí que no me van a creer: El príncipe azul me pide que ayude a su heredero, el hijo del Hada; mi primer asombro, no sabía que entre un príncipe y un hada puedan procrear, pero fue así. Segunda sorpresa, el resultado de esa unión, un lindo Duende, pero nada de chiquito (enano con un gran sombrero), no, un lindo personaje, mejor que el Hada y superior al Príncipe, además de simpático, mucho más inteligente y de mayor prestancia que sus progenitores.

 

Conocí al Duende y me cayó muy bien, muy guapo, muy inteligente, con un aspecto muy serio, aparentaba más que los años que tenía, esto por su barba y bigotes, además de su seriedad. Me contó que estaba haciendo un estudio muy serio sobre los orígenes del comportamiento de su progenitora y que estaba en la etapa de análisis, porque había descubierto una muy rara dolencia, la misma que no era una enfermedad y que no correspondía a una falla en el ADN y por lo tanto no era algo que pueda afectar la cadena genética, pero que si era producto de una falla neurológica muy grave.

 

Había leído muchos libros, había consultado con sus catedráticos en la universidad y también pasó varias horas navegando por el espacio cibernético, ya tenía un diagnóstico y un perfil psicológico.  Para corroborar sus hallazgos, compró algunos libros, donde poder garabatear y remarcar las partes importantes, de manera de documentar bibliográficamente su descubrimiento.

 

En uno de los libros descubrió el nombre, de un famoso profesional y haciendo uso del maravilloso internet, pudo contactarse con él  y concretar una cita, porque por suerte vivía muy ceca de su departamento. Acudió a la cita y ¡Eureka!, este profesional corroboró sus investigaciones y le dio muchos datos y  bibliografía sobre el mal en cuestión. Con todos esos elementos, más un cuento que había escrito el padre del Príncipe Azul, “que venía como anillo al dedo”, podía completar su teoría.

 

Tercer sorpresa, el padre del príncipe, no es un rey, es un hombre común. El Duende se pone en contacto con su progenitor y le relata que ha descubierto la trama, del porque el Príncipe sufrió tanto en la unión con el Hada y sobre todo porque fue atormentado tanto en la separación, al punto de estar en peligro de extinción. Porque el Hada es un manantial de odio, de maldad, de perversión, porque es un ser maligno, y ahora él, su hijo, está en peligro de caer en sus garras. Esto lo aterroriza al extremo que trata de huir, de esconderse, pero también sufre tremendamente, porque su hermano menor está casi en los tentáculos de ese perverso ser, que tiene una extraña falla cerebral, algo que depende de su hipotálamo y que le inyecta odió a través de sus hormonas y los axón que rodean esas zonas de materia gris, que en ella (el Hada) es ¡materia negra…! Como el Duende valiente está dispuesto a salvar a sus hermanos, se pone en contacto con el Príncipe y le expresa todo su pesar.

 

El Príncipe, comenta eso con su padre y lo convence para que como un Dartañan vaya a salvar al Duende. Estando juntos, el abuelo escucha el relato del Duende, a quién encuentra muy afectado psicológicamente y ve señales físicas, rostro demacrado, grandes ojeras, barba descuidada. Sufre al verlo y pone todo su interés en ayudarlo. Logra ver el Hada, en dos oportunidades, con quién cruza algunas palabras, las más necesarias y de urbanidad rigurosa, también conoce al nuevo consorte del Hada, en el cual ve un tipo normal, educado y hasta bonachón, intercambia saludos y despedidas, también está con los hermanos del Duende, dos chicos (hombre el mayor y mujer la menor), de lo más normales y sobre todo lindos, cariñosos. Comparte una tarde entera y hasta el anochecer, paseando, incluso entran en grupo a una iglesia donde permanecen sentados y en silencio, cada uno con su mente puesta en algún lugar del universo. Luego pasean por un museo, un parque, para terminar en una confitería, tomando un submarino y compartiendo una grata y amena charla.

 

Se quedan solos los tres hombres el viejo con los dos hermanos, en un bonito departamento del Duende, donde cada uno hace algo diferente, el Duende en el computador, el hermano tocando la guitarra, a la cual le saca bellas melodías en base a tonos muy bien marcados y bellos arpegios,  yo como siempre, en silenció, observando a ambos y deleitándome de los acordes de la guitarra.

Así transcurre la velada hasta la hora de cenar en un fino restaurante, en el que incluso degustamos una copa de champagne, mientras esperamos mesa. Después de una deliciosa cena y una agradable conversación, retornamos al departamento, continuamos en silencio hasta que nos carga el sueño y nos entregamos a los brazos de Morfeo, hasta el día siguiente, muy próximo al mediodía. Almorzamos juntos y después de que recogen a su hermano, del que quedé prendado, por su personalidad jovial, al mismo tiempo sereno y muy equilibrado.

 

Nos vamos a una gran librería, para disfrutar nuestra mutua afición, compramos algunos libros, después comemos una hamburguesa y tomamos un café, en ese lugar permanecemos un largo tiempo conversando sobre el daño que rebela el Hada, y que también puede ser el mismo daño en  otras personas relacionadas con la enamorada del Duende, me confiesa que está apasionado, más que enamorado y que también descubrió que las parejas de la madre de su enamorada sufren del mismo mal que el Hada y que su Dulcinea del Toboso también se encuentra en peligro y que él está pensando alejarse del Hada y aproximarse a su amor, retornando a su pasión. En este punto yo le propongo ayudar para que se reúna, aquí con su enamorada, a lo cual el accede con mucha felicidad, Inmediatamente retornamos al departamento se pone en comunicación telefónica con su amada-. Como arte de magia desde ese momento desaparece el problema y el gran peligro que hasta un rato antes significada el odio y maledicencia del Hada. Al Duende le brillan los ojos por la ensoñación de poder estar con su amada, e incluso desaparece el temor que infunde el Hada por los hermanos y se esfuma el deseo de tratar de rescatar al guitarrista de las garras del ser infernal que es el Hada.

 

A mi retorno triunfal, recibo una reprimenda del Príncipe, por haberme entrometido en tan grave problema, porque la solución que propuse, no sólo es inmoral, sino dañina y perversa. Trato de arreglar, contando cuales fueron mis intenciones y encuentro comprensión de una parte, pero para la otra me convierto en vil y vulgar manipulador, mentiroso, falso, que engañó con embustes al pobre Duende, el cual ve algunas dificultades en su plan, pero que lo llevará a efecto,  con algunos cambios, no retorna a su origen pero llevará a su amada al nido y que juntos trabajando medio tiempo podrá abrigar y proteger ese gran amor.

 

Con este plan se termina el daño cerebral del Hada, el peligro de extinción del guitarrero y su hermana, además que la madre de la amada queda en libertad de poder buscar el aparcero para compartir su existencia, sin dañar a su amada. Además rompe definitivamente con el viejo mentiroso que por un momento lo hizo ilusionar con sus embustes y también se libra del Príncipe Azul, a quien cautivo con su momentánea reconciliación.

 

Este cuento terminó, pero me dejó la enseñanza de que las Hadas se pueden enamorar de los Príncipes y que de ese amor nacen los Duendes y que estos no son malos, ni chiquititos  y tampoco asustan a los humanos y que al contrario son tiernos y apasionados cuando están enamorados, los que son malos y perversos son los viejos metiches. Que no siempre los padres de los príncipes son reyes, pueden ser simples mortales, sin pisca de alcurnia.

 

Espero que esta noche termine en un día iluminado y que no se inmiscuya Scherezade para contar  otro cuento la próxima noche y que ya aparezca un hechicero para malograr el nido de los tortolitos.

 

Me olvidaba decir: El Duende ¡no es un mentiroso!, el construye su realidad virtual, en la que está prohibido mentir, engañar, él es bueno, tan bueno como su candorosa enamorada, los malos los que no entienden su realidad virtual, esos son los malos e incluso enfermos, con el hipotálamo dañado.

 

Miguel Aramayo.

SCZ. 19-04-2014 sábado de Semana Santa, mañana domingo de Pascua.