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Una mujer.

19 May

Una mujer.

Era un día de mucho calor y por lo tanto la ropa estorbaba y Maria se vistió con la ropa que convenía al momento, una faldita muy corta, una blusa muy liviana, una bombachita y nada más, su cabello largo incentivaba el calor sobre los hombres, por lo tanto era necesario alejarlo del esbelto cuello y para eso que mejor que una colita, que los suspenda nuevamente sobre la nuca. Con esa figura, María impactaba, su altura era algo más de 1.70 m. y su peso no superaba los 52 Kg., con una musculatura firme por el ejercicio que realizaba, era una muy aficionada al deporte y el ejercicio cotidiano hizo que se desarrollen sus muslos y que resalten sus nalgas, que acompasaban una caderas no exageradas y muy bien formadas. Su cara era bonita, como un digno exponente de sus ancestros, su piel muy blanca, sus labios carnosos y de un color carmesí, que daban la impresión de estar recién pintados, sus ojos negros enmarcados por unas pestañas, que le hacían una sombra con la impresión de estar delineados y como hubiera usado rimel, con una cejas que aparentaban haber sido depiladas, lo cual era un premio de la naturaleza. Su rostro, mostraba la lozanía de la juventud y de su corazón brotaba la pureza y virginidad propia de sus 17 años.

 

María caminaba por la plaza, cuando vio a un muchacho, medianamente apuesto, pero con el uniforme militar que le hacía aparentar un mejor porte, pero además con el coraje y desenvoltura que le permitieron abordar a María, con una galantería exagerada, propia de su edad, él tenía no más de 21 años y en la cabeza bullían un sinfín de ensueños, sueños y deseos. Por el porte y la mirada, aparentaba ser buena persona. Lo cual hizo que María se fijará en él, viendo no sólo lo que mostraba, sino también lo que aparentaba. 

 

De ese encuentro, que cualquiera podría pensar, pensar que era una simple casualidad, pero puedo decir, sin lugar a equivocarme, que era algo que Dios lo tenía preparado, para hacerles una broma a ambos muchachos, pero sobre todo, para satisfacerse, viendo cómo podía demostrar, que el amor lo trasciende todo y Él que es amor, porque es sabido que Dios es amor, hacer que esa pareja pueda disfrutar del amor que ambos llevaban a flor de piel. 

 

Sucedió lo que Dios tenía planeado, mejor dicho, se divirtió haciendo que María y el muchacho dirijan su caminar, hasta poder decir que el destino los juntó. Cada uno caminaba en sentido contrario, pero en círculo, lo que indicaba que después de un tiempo se cruzarían, así sucedió inevitablemente, porque además, Dios lo planeo así. Al cruzarse, sus ojos se penetraron y quedaron subyugados el uno del otro, pero la timidez de ambos, no les animó para que se unieran y por lo tanto siguieron caminando, con la esperanza de volverse a cruzar, pero esta vez apuraron el paso, porque las ansias iban in crescendo.

 

El tiempo transcurrido hasta el próximo encuentro, fue menor y cuando se produjo, ambos estaban con el resuello entrecortado, por el esfuerzo realizado, acompañado de una profusa sudoración, producida por la misma causa. Esta vez no sólo cruzaron miradas y sonrisas, sino que se aproximaron y se dirigieron la palabra, de la siguiente manera: El muchacho le dijo, disculpe, pero hace mucho que me fijo en usted y he quedado prendado, de su porte y donaire y no puedo quedar sin decirle que me impresionó. Ella se ruborizó de tal manera que dio la impresión que había aumentado de temperatura y estaba a punto de arder. Tartamudeó al responder y dijo: Usted también me produce la misma sensación. ¿Podemos caminar siguiendo el mismo sentido? y de esa manera  conversar. 

 

Es así como nace una relación de amor, que no se concreta en forma inmediata, va transcurriendo con cierta lentitud, como corresponde a relaciones serias y duraderas, pero el tiempo que es inexorable, pasa apacible hasta que llega el primer beso, beso lleno de ansias de amor apasionado, que más que unir labios, une almas y transporta a ambos hasta lo que podría llamarse paraíso. 

 

Con eso Dios, quedó satisfecho, hizo lo que se proponía y demostró de esa manera que el amor es un sentimiento que puede cambiar a las personas y acercarlas más a Él, con lo cual las tiene más a su alcance y los mantiene puros y como ejemplo para mejorar la humanidad. . 

 

Miguel Aramayo

SCZ. 16-05-2015