Una pareja de bolivianos
Una pareja de bolivianos
En mi último viaje, mientras esperaba la puesta del Sol en la iglesia agustina de Santa Maria del Soccorso en Forio d´Ischia, Alfredo me dejó solo y una pareja que estaba haciendo turismo se me acercaron y la mujer en francés me dijo: —Padre, ¿usted también haciendo turismo? O atiende en esta iglesia.
Le respondí: —Sí, hago turismo y no soy sacerdote. Ustedes también de paseo.
Y el marido en un italiano distorsionado, me respondió: —¡Si!, nos recomendaron ver aquí el atardecer (Se ci consigliassero di vedere il tramonto).
—¿De dónde son ustedes?
—Somos de Bolivia.
Esta última respuesta la formuló el marido en español a lo que le respondí: —¡Yo también!, que bonita casualidad.
Con lo cual los dos quedaron contentos y continuamos conversando en español y les informé que yo no era cura, a lo cual se disculparon. —¿Están festejando algún aniversario de matrimonio?, o algún otro festejo.
—Nada de festejos, somos amigos de hace muchos años y cuando podemos nos echamos una escapadita para estar solos y ahora por primera vez se nos ocurrió venir a Europa, para que nuestra excursión sea más larga y lejos de donde nos pudieran ver, además supimos que esta isla es una de las más bella del mundo.
—Usted también viene de Bolivia por turismo o por trabajo.
—Yo vivo en Paris desde más o menos 20 años y me gusta viajar. —Vine a esta isla por el mismo motivo que ustedes, pero con la intención de trasladarme aquí unos cuantos meses. Vengo en busca de paz y tranquilidad para poder escribir.
El marido me dijo—O sea que es escritor, ¿Qué genero?, porque a mí me gusta mucho la lectura, las novelas con preferencia de algo de historia.
—Soy aficionado a la escritura, pero ya tengo escritas algunas novelas, un libro de poemas, unos tres de cuentos, para chicos y para grandes y cuentos largos con algo o mucho de erotismo, también una autobiografía.
—Ustedes ¿a qué se dedican?, si no es indiscreción.
—Mi amiga ya es jubilada y trabajó más de 30 años en Quebec, que es como estar en Francia. Yo trabajo en forma independiente como consultor en varios temas y para diferentes empresas, pero también soy jubilado y dispongo de mi tiempo, por eso estoy aquí de turista.
Comenzó a caer el Sol y quedamos impresionados con eso, porque hasta nosotros cambiamos de coloración a medida que el cielo se llenaba de estrellas. Quedamos con la boca cerrada hasta que nos despedimos y nos deseamos un buen tiempo en la isla italiana.
Miguel Aramayo
