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Una visita en París

31 Jul

Una visita en París

Una visita en París

 

No habían pasado nada más que 10 días desde mi retorno de Portugal y me resultó una sorpresa atender una llamada de la portería de mi departamento, era Isabella que estaba en la puerta de entrada al edificio donde vivo. Le di acceso y la esperé en la puerta del ascensor que la llevó hasta mi piso. Había tomado un taxi desde el aeropuerto Charles de Gaulle hasta mi dirección y le pidió al taxi que la espere hasta tener mi respuesta de aceptación, porque dudó que podía estar ausente y en ese caso no le queda más que ir a un hotel. La ayudé con su maleta y maletín de mano y la hice pasar a mi departamento.

 

Ni bien cerré la puerta se colgó de mi cuello y me dio un beso efusivo, como si fuéramos grandes compañeros desde hace mucho tiempo, no me sorprendí porque me hizo recuerdo de cuando vivía en Buenos Aires y sabía que las gauchitas son así de expresivas. Le mostré el departamento, que era pequeñito, pero contaba con todas las comodidades, incluso una habitación para huéspedes, pero ella me dijo:

 

—Si no te incomoda yo preferiría dormir a tu lado, no ronco y duermo muy quietita, además tengo mucho amor acumulado, que me gustaría dártelo de a poquitos durante la semana que puedo quedarme en París.

 

—Perfecto, me queda muy bien que podamos estar juntos, yo sabre recibir el amor que me darás de a poquitos y prometo retribuírtelo de la misma manera.

 

Era un lunes, el sol brillaba y yo estaba por tomar desayuno en la mesita del balcón, eran las 9 de la mañana, cuando tuve la llegada de mi amiga. Antes de que acomode su maleta, la invite a tomar el desayuno y mientras ella entró al baño yo preparé otra taza y todo lo necesario para que nos sentemos juntos, la mesita era para dos personas, le serví jugo y puse más tostadas, el agua y la leche estaban en termos y por lo tanto muy calientes, tenía algo de frutas, mantequilla, mermeladas, miel y quesos.

 

Salió del baño y se sentó junto a mí.

 

—Desde el aeropuerto de Santiago de Compostela – Rosalía de Castro, hasta París tardamos dos horas, embarque a las 6:00 am y estoy aquí muerta de hambre, pero feliz de estar con vos.

 

—¿Cómo te fue en la visita a tus parientes gallegos?

 

—La pasé de maravilla, eran hermanos de mi padre y de mi madre y entre ellos muy amigos, se deshicieron en halagos y atenciones, casi todo el tiempo con ambos y sus familias, unos días dormía donde uno de ellos y otro día con el otro pariente. —Pasé 10 días inolvidable, paseando, comiendo y viendo fotos de todos los ancestros además de imbuirme de todos los recuerdos de familia en los tiempos difíciles, en los tiempos mejores y los actuales.

 

—Como este es tu primer viaje a París tendré mucho para mostrarte de arte, arquitectura, museos, historia. También disfrutaremos de buena comida, repostería y música, de todo lo que ofrece esta gran ciudad, ¡la ciudad luz! —Como vez vivo en un lugar privilegiado, puedes ver desde aquí la torre Eiffel, respirar aire puro y escuchar el rumor del rio Cena y las embarcaciones, después saldremos y navegaremos por el rio para que pueda disfrutar un poco del panorama que se observa desde allí y almorzaremos en alguno de los restaurantes de ese trayecto. —En la tarde estaremos en Montmartre, mañana aremos otro recorrido turístico, pero esta noche tomaremos un trago y escucharemos música en Montmartre, donde también cenaremos en un lugar icónico.

 

Al retornar después de un día agotador nos duchamos y cumplimos lo que ella prometió a su llegada y yo corroboré. Afrodita, Eros y Cupido, quedaron unos piojos tuertos a nuestro lado, nos elevamos al cielo más de una vez y descendimos entre nubes para mantenernos algunas veces dormidos y otras en activad frenética. Nunca me imaginé que podría aguantar ese ritmo, que además según ella, era «de a poquito».

 

Todos los días de esa semana, después del desayuno en el mismo balcón de mi departamento, visitábamos algún museo, galería de arte, restaurante para el almuerzo, en la tarde el mismo recorrido agotador, para completar la cena y quedar escuchando música para llegar al departamento a prodigarnos amor «de a poquito», como lo había prometido a su llegada.

 

Así completamos las siete noches y seis días, hasta que la acompañé al aeropuerto de París para su retorno en vuelo directo hasta Buenos Aires, pero antes de salir del departamento me obsequió el ultimo poquito que le quedaba de amor y me dejaba un lindo recuerdo y el cuerpo echo polvo, como para quedarme sin salir del departamento y tan solo dormir sin extrañarla.

 

Quedamos que yo la visitaría en Buenos aires, pero para pasarla mejor nos trasladaríamos a Foz de Iguazo para que sean las cataratas las que nos arrullen y pasemos del lado argentino al lado brasileño, tan solo para cambia el sabor de las comidas, pero nos dedicaríamos a ver el panorama y disfrutar del calor y la humedad de ese bello lugar.

 

Me quedé en la terminal del aeropuerto Charles de Gaulle hasta que el vuelo partió a Sudamérica, antes de retornar a mi rutina tomé un café y me quedé meditando en lo que me pasó y rememorando todo lo que adivinó de mí existencia pasada, con detalles que me dejaron sorprendido y cada vez que se chupaba el dedo pulgar dejaba escapar como si fueran vivencias en las que ella estuvo presente, al extremo que me relató pasajes de mi vida que yo casi había olvidado. La Gauchita Hechicera, además de cautivarme me sorprendió por su capacidad de hacer que mi mente retrotraiga recuerdos que coincidían a la perfección con sus vivencias.

 

Cuando era casi un niño, en mis primeros años de pubertad, un viejito quiso leerme el futuro y yo se lo permití, ese hombre me pronosticó mi vida exactamente como la viví hasta estos días y todavía guardo el recuerdo de lo que está por venir. La Gauchita repasó mi vida y me la contó como si estuviera viendo un video con imágenes tridimensionales, Eso más el tiempo que pasamos juntos y los días locos que transcurrieron aquí en París me dejaron feliz y con combustible para seguir el viaje que me aproxima a la eternidad, con la felicidad necesaria por saber que alguien más sabe de mi pasado y el recuerdo que tengo de lo que será mi porvenir.

 

Miguel Aramayo

SCZ.07-10-2024