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Viajar en tren

31 Jul

Viajar en tren

Viajar en tren

 

Creo que una de las mayores distracciones, es viajar por tierra, puedes disfrutar mirando el paisaje y sintiendo que te desplazas a relativa velocidad, dejando atrás el pasado, sabiendo que te diriges al futuro, pero en ese momento estás viviendo el presente y ves que el pasado pasa a más rápido y solo prescientes el futuro, pero lo que te satisface es el presente.

 

De todos los viajes por tierra, el que realmente me agrada y añoro poder hacerlo en cuanto se presente una oportunidad, es el viaje en tren, porque no solo siento lo expresado en el párrafo anterior, sino que el traqueteo de las ruedas del tren al pasar entre las rieles y el sonido en lontananza del rugir de la locomotora y el viento golpeando en las ventanillas y que se escurre por las puertas entre un vagón y otro, tanto del carro que va adelante como el que va atrás.

 

En el tren puedes caminar por los pasillos para estirar las piernas o desplazarte hasta el coche comedor para servirte algo, si quieres te sientas en alguna de las mesitas a consumir con tranquilidad lo que apeteces, solo o acompañado. Mientras tanto, el tren te desplaza a una velocidad constante sin mayores sobresaltos y quedas distraído con el paisaje, paisaje que puede ser cambiante o monótono. Te sientes acompañado y eso ya alegra el espíritu.

 

Si el recorrido que elegiste es largo y tomaste un camarote, podrás viajar con mayor comodidad y estés solo o acompañado el viaje será posiblemente más distraído y en lugar de estar pendiente de la ventanilla puedes leer cómodamente echado, sea que estés en la litera de abajo como en la de arriba y en algunos trenes tendrás el baño a tu disposición en el mismo compartimiento.

 

Algo que también me agrada es desplazarme en subterráneo, incluso mucha veces he subido a ese medio de transporte con la única finalidad de recorrer por toda la ruta para distraerme de ida y de vuelta con solo el afán de sentir esa sensación y ese sonido que produce este medio de transporte, además de las aglomeraciones en las paradas y el gentío en las estaciones de abordaje y descenso, además que se puede observar todo tipo de gente y puedes quedarte mirando a ellos, sin que ellos te observen. Hice eso en varias ciudades y siempre con el mismo fin, algunas veces he permanecido abajo por varias horas.

 

Hice un viaje por tierra en carro, acompañando a un compañero de trabajo, que se traslada de un lugar a otro, por una distancia algo similar a 2.000 km., un viaje de lo más interesante, parando donde veíamos que había algo interesante y lo que más nos llamaba la atención eran los cactus floridos. Mi amigo era aficionado a la fotografía y por lo tanto, además de fotografiar flores y planta de cactus que nos llamaban la atención, también parábamos donde se podía apreciar el paisaje montañoso y el horizonte iluminado por el sol o la luna. Nos quedábamos en lugar donde podíamos descansar y atender a nuestro cuerpito con alimentos y bebidas además de cambiar agua a la batería. Incluso pernoctamos después de haber recorrido 1.000 Km.

 

Ese tipo de viaje por tierra puede ser muy interesante, dependiendo cual es el recorrido, porque en otra oportunidad me toco un recorrido un poco más corto, pero por medio de un casi desierto y un desierto. Un paisaje por demás de monótono y pese a ser una carretera moderna era difícil conducir porque era un tramo casi recto, la única distracción era quedarse a cambiar de agua y servirse algo para poder descansar. Un viaje que difícilmente lo repetiría, preferiría ir en avión, aunque eso me ponga nervioso y me de miedo.

 

Miguel Aramayo

SCZ.26-05-2025 Hoy es día de la madre y la mia está en el cielo.