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Visitando Florencia quedé sorprendido

31 Jul

Visitando Florencia quedé sorprendido

Visitando Florencia quedé sorprendido

 

Soy un tipo lleno de sorpresas, algunos pueden pensar que lo que les cuento es verso y que vivo inventándome situación que podrían ser sueños, pero es la pura verdad, no es un sueño y menos una mentira.

 

Cuando estuve viviendo en España conocí una gitanita con la cual baile en un tablado y después pasamos una noche maravillosa, con la misma gitanita me encontré en el barrio latino en París y estuvimos viviendo juntos ella se llama Dika, estuvimos juntos hasta que ella termino de estudiar ingeniería de sistema y formamos una sociedad para trabajar en conjunto, todo esto duro algunos años, pero como todo tiene su fin un día decidimos separarnos y ella fue contratada por compañía importante y siendo tan joven prefirió seguir su vida sin mi y ahora vivía en Italia.

 

Nos encontramos haciendo turismo, los dos solos, nos encontramos en Florencia en un museo y como seria nuestra sorpresa que ambos corrimos para abrazarnos apasionadamente como si fuéramos los únicos en este mundo, sin importarnos el entorno donde estábamos. Nos abrazamos y quedamos besándonos como si fuéramos unos adolescentes sin importarnos nada ni nadie.

 

Fue tan singular nuestro encuentro que dejamos el museo y salimos casi corriendo para no causar alboroto en lugar como es un museo famoso y nuestro encuentro fue tan fogoso que no podíamos compartirlo con gente que nos observaba con asombro, quizá con indignación, pero con seguridad que nos vieron con envidia, porque pocas veces uno puede ser tan expresivo, como lo fuimos nosotros en ese momento.

 

—Emilio te llevo en mi corazón y el tiempo que estuvimos juntos lo tengo como un tesoro, no he  podido querer a nadie como te quiero a vos, pero el destino quiso que sea así, recuerdo haber bailado con vos en el tablado y estaré eternamente agradecida a la ayuda que me prestaste para poder estudiar y todo el amor que me brindaste. Todavía recuerdo los versos que me hacías y los que me recitabas.

 

—Par que veas que no miento te lo recito ahora mismo, porque lo tengo en mi memoria.

 

–¡Yo también se querer…!,

Quererte como tu pretendes que te quieran,

yo te puedo amar, como si fuera gitano,

porque al ser tú gitana, no me queda más,

más que amarte como te amo.

De solo mirar tus ojos y procurar tus labios,

me siento subir al cielo

y que entre nubes esperes mi amor,

porque te quiero como te quiero,

por solo ser gitana y corresponder mis anhelos,

no encuentro palabras para describir tus encantos

y ver la recompensa de tus labios sonriendo,

sonriendo a mis palabras y mis locuras,

locuras de amor por ti, que me recompensas

con solo mirarme y decir, ¡yo también te amo…!

 

—Yo también te recuerdo con mucho cariño, pero es el destino que quiere que estemos separados aunque realmente nos queramos.

 

Miguel Aramayo

SCZ.15-10-2024 Cumpleaños de mi amigo Charles Klinsky.