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Vivir en otro lado.

7 Dic

Vivir en otro lado.

A Ángel le hubiera gustado vivir en cualquier ciudad de Europa, o alguna de las ciudades de Norteamérica, pero no le quedaba más remedio que vivir en un pequeño pueblo de Sudamérica, pero por suerte su familia tenía posibilidades de que estudie en una ciudad que además de ser más adelantada que el pueblito donde vivía su familia, era una preciosa ciudad, ciudad con playas por demás de bellas, donde habitaban mujeres maravillosas a las cuales los poetas locales les componían y dedicaban canciones, canciones que después se convertían en iconos referenciales del lugar y canciones populares en cualquier parte del mundo.

 

Sus estudios tenían el aliciente de compartir con lindas compañeras, con las cuales pudo entablar gran amistad y gozar de la afabilidad y excelente hospitalidad de la gente de esa ciudad y sus alrededores, donde las razas se confundían y  no existían divergencias, porque convivían en forma armónica y se entremezclaban dando frutos realmente excepcionales de ese mestizaje. Piel morena, cabello rojizo y en extremo enrulado, con ojos azules, tan azules, color índigo.

 

Esa ciudad, su gente, el clima y la belleza de las playas, junto a la educación universitaria fueron formando su personalidad, incluso el idioma que hablaba la gente de ese lugar se le pego de tal manera que los lugareños no lo tomaban como extranjero, sino que su acento daba la impresión de ser de ese país, aunque no propiamente de esa ciudad, pero su tono al hablar lo hacía simpático, atractivo.

 

Cuando retornaba de vacaciones a su lugar de origen, cosa que hacía dos veces al año, una por un periodo muy corto a medio año y la vacación de fin de año que era algo más prolongada, recordaba sus costumbres, que poco a poco se fueron entremezclando con lo que estaba adquiriendo en el lugar donde realizaba sus estudios.

 

El tiempo de estudios se prolongó por espacio de cinco años, hasta que logro formarse profesionalmente y por consiguiente ya tuvo que retornar a su pequeña cuidad, con el bagaje de conocimientos y los títulos que le permitirían desarrollarse como profesional y adulto apto para afrontar la vida.

 

La juventud, la facha, su formación y sobre todo su carisma personal lo hacían apetecible en su entorno femenino, además su simpatía lo hacían agradable y el gozaba de esos dones recibidos de Dios, de la naturaleza y lo heredado de sus ancestros, dando rienda suelta a sus instintos y dotes que le bridaban la oportunidad de conquistar el cariño de damas de su círculo. Fue en una de esas circunstancias que logró enamorar a una persona, con la cual llegaron a la intimidad a la que lleva el amor, la naturaleza y sobre todo la irresponsabilidad de la juventud.

 

De ese amor que parecía pasajero, quedo un gran recuerdo, recuerdo que en un principio fue escondido pero que como siempre sucede ese escondite no fue eterno, un día se llegó a descubrir, pero no pudo ser subsanado, porque las circunstancias fueron totalmente adversas para ambos, no por falta de voluntad entre las partes, sino porque ambos habían asumido obligaciones, que les impedían afrontar el problema, los dos habían asumido compromisos, no fáciles de romper de un momento a otro y los caminos los distanciaron de tal manera que no hubo solución al desliz y como el paso del tiempo es implacable, los caminos asumidos por ambos fueron separándose cada vez más.

 

El problema subsistió y ambos no supieron darle una solución, o las circunstancias hicieron que no pudieran darle ninguna solución, los años pasaron como pasan las hojas de un calendario, pero ahora el problema no era entre dos, el problema era entre tres, porque ese ser creado por ambos, expresaba dudas, formulaba preguntas y hacia consultas a una de las partes involucradas, sin obtener la respuesta adecuada. Eso sucedía desde hacía mucho tiempo y la parte que recibía las consultas, nunca se animó a expresar claramente lo sucedido.

 

La otra parte tenía ese peso en su conciencia y se devanaba los sesos pensando cómo darle una solución, principalmente porque el problema se hizo cada vez mayor para la otra parte y el problema se hizo prácticamente insoluble. Como sucede siempre en este tipo de historias, siempre aparece el azar y las circunstancia y un buen día la otra parte, la parte para quien fue mucho más fácil sobrellevar el problema decide animarse a esclarecer el entuerto.

 

Ahora que el enigma fue resulto, para el que tenía el peso de conciencia y para la parte involucrada, que no era culpable en absoluto de ese enredo, pero que ahora seguramente se le presentan dudas mayores, lo mismo que a la parte que conservó el secreto, sin darse cuenta que existían evidencias que podrían aflorar en cualquier momento.

 

Ahora que ha trascurrido el tiempo y todo llegó a un punto donde las partes involucradas,  perdieron el control y es de esperar, que todo este enredo pueda llegar a feliz término, dañando lo menos posible a todos los involucrados, que ya no son dos, sino que son muchos y mientras unos muestran su beneplácito, otros pueden quedar totalmente dañados en sus sentimientos y es por ellos, que es de esperar que sepan actuar con cordura.

 

Creer que Dios tiene o no tiene nada que ver con esto, es una forma de zafar del problema, este problema fue creado por los humanos y tampoco se pueden culpar a las circunstancias, el tratar de esconder hechos, sin medir las consecuencias, es lo que a la larga acarrea problemas e incomprensiones. Los humanos son complicados y quieren pedir ayuda a Dios, para después liberarse de las consecuencias, consecuencias que son el producto de los actos de los humanos.

 

Muchos se ponen a pensar en estos hechos del ser humano y quisieran presenciar un final feliz, porque hasta ahora lo sucedido, obedece a hechos aislados, en los que no están interviniendo todos los personajes y como en todo lo que sucede, es difícil que todos salgan contentos y satisfechos y se debería rogar, que para los que esto resulte más difícil tengan el coraje, la valentía y la voluntad, que los acontecimientos sean lo menos traumáticos y beneficien al máximo de los participantes.

 

La verdad es innegable y debe mantenerse por sobre todo. Dios debe iluminar a las partes, para que la solución que buscan los humanos sea lo más razonable y menos traumática posible.

 

Miguel Aramayo

SCZ.29-11-2015