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Y sigo viviendo y viendo

31 Jul

Y sigo viviendo y viendo

Y sigo viviendo y viendo

 

Fui un niño feliz y soñador. En mi adolescencia, continué persiguiendo mis sueños, y en mi juventud, formulé planes en busca de la felicidad. Logré encontrarla y fui realmente feliz.

 

Sin embargo, con el tiempo, experimenté un golpe profundo que me hizo replantear mi vida. Aunque ese impacto me llevó a perder parte de mi inocencia y mi lealtad, decidí seguir adelante.

 

Los años han pasado, y yo también. No supe amar como merecía; primero por falta de experiencia, luego por ese golpe absurdo, y finalmente por mi propia obstinación.

 

Ahora, miro hacia atrás y reconozco que no puedo regresar. Debo aceptar lo que la vida me ofrece y encontrar la felicidad en ello. ¡Soy feliz!

 

He aprendido a disfrutar de la vida en soledad. Aunque extrañé ser amado, encontré consuelo en mis sueños y en mi infidelidad. Sigo soñando, y ahora escribo esos sueños con la esperanza de convertirlos en realidad.

 

He descubierto que ser feliz no depende de ser el primero. Aunque sigo sin serlo, ya no me preocupa; lo he superado y soy muy feliz.

 

En un tiempo lejano, reflexioné sobre mi tristeza, mi alegría, mi incredulidad, mi fe y mi melancolía. Anhelaba ser querido, aunque nunca lo expresé. ¿Morir para ser amado? ¿Y para qué?

 

Hoy, aunque el tiempo es escaso, siento que he vivido según mis planes. Lo más importante es que soy feliz, porque no he vivido en vano. Creo que dejo un legado para la posteridad.

 

Miguel Aramayo

SCZ, sin fecha