Algo muy nuevo
Algo muy nuevo
Estaba tan solo que, en un momento pensé que ya no estaba en el planeta Tierra, sino que estaba en cualquier otro planeta. El Sol lo alumbraba con una luminosidad extraordinaria, el calor era agradable, se sentía como que el Sol halagará mi piel, pero con una finura de caricias, que eran agradables y alentadoras, como si fueran con amor de una mano tersa y delicada. Era la hora en que comienza el declive del ocaso (orto, atardecer, anochecer) y la luminosidad se ve color sepia (color rojizo ocre o pardo, pero mejor nombrarlo como rojizo claro). Estaba reposando mi estructura sobre mis posaderas, que por el tiempo de estar en esa postura estaban aletargadas por la modorra que produce ese estado. Mi ánimo, estaba igual de adormecido por el tiempo que acompañaba el observar el horizonte, horizonte en el cual solo cambia la luminosidad por el transcurso del tiempo y la inclinación de sus rayos, al cambiar la posición del astro, desde que inicia su recorrido por el día en su lento caminar de naciente a poniente.
Muchas veces la soledad produce alucinaciones, que si uno no está acostumbrado a ellas podría distraer su conciencia y confundir situaciones, pero estar solo no significa estar abandonado. En mi caso me gusta estar solo, porque en mi soledad escojo quien me acompañe y dibujo mi entorno para darle calidez y al final armo mi felicidad, porque inclusive puedo elegir la refulgencia, la brillantez, de acuerdo a la selección del clima que quiero que impere en ese momento y selecciono a la persona o grupo de ellas con las que quiero compartir mi soledad, aunque no me crean escojo hasta la música que quiero que amenice esa situación.
Los grandes personajes de la historia (Jesús, Maoma, Buda, Sócrates, Abraham y muchos más) Encontraban consuelo en la soledad y la buscaban con frecuencia. En este momento no es mi objeto mostrar los grandes momentos de soledad de los personajes nombrados y tampoco analizar su ranquin (clasificación) de santidad, simplemente nombrarlos como personajes que disfrutaban de ese acto, y siendo un polvito de basura frente a tan nobles personajes, quiero mostrar que a mí también me gusta la soledad y ya expresé el porqué.
La mayoría de los personajes famosos gustaban de la soledad para meditar, que no es mi objeto. Tampoco era para estar más próximo a la deidad que veneraban los eminencias nombradas: En mi caso es solo para disfrutar de un momento en el que me encierro en mí mismo y en ese tiempo dejo que la situación elija todo el escenario. Además, como paso mucho tiempo solo y no soy muy aficionado de salir a buscar tropa, me gusta lo que hago con frecuencia, porque además en esos momentos escribo viajando por el mundo y creando realidades inexistentes que sirven de distracción a la gente que me rodea. Eso significa que no pierdo mi tiempo, lo invierto.
Esta vez escuchando un violinista en el tejado, me pareció que a lo lejos del horizonte no percibía figuras, pero si escuchaba una melodía que llenaba mi ser, era la que a continuación transcribo la letra (El violinista en el tejado es un musical con música de Jerry Bock, letra de Sheldon Harnick, y libreto de Joseph Stein, ambientado en la zona de asentamiento de la Rusia imperial alrededor de 1905):
Eres tan dura como la piedra de mi mechero. Me asaltan dudas de si te quiero. Eres tan fría ay, como el agua que baja libre de la montaña y no lo entiendo. Fue tan efímero el caminar de tu dedo en mi espalda dibujando un corazón y pido al cielo que sepa comprender estos ataques de celos, que me entran si yo no te vuelvo a ver. Le pido a la Luna que alumbre tu vida, la mía hace ya tiempo que yace fundida. Con lo que me cuesta querer solo a ratos mejor no te quiero será más barato. Cansado de ser el triste violinista que está en tu tejado, tocando pa’l’ inglés siempre desafinado. Eres tan tenue, como la luz que alumbra en mi vida, la más madura fruta prohibida, tan diferente y parecida a la tormenta que se llevó mi vida. Y mientras rebusco en tu basura, nos van creciendo los enanos de este circo que un día montamos, pero que no quepa duda, muy pronto estaré liberado, porque el tiempo todo lo cura. Porque un clavo saca otro clavo.
Me pareció ver al judío lechero con sus cinco hijas y ver que el mundo que lo rodea va cambiando. La hija mayor se niega a casarse con el marido que le había elegido Tevye y todo por la llegada de Perchik un joven idealista que trata de difundir una idea que hará cambiar las tradiciones y la política de su país. A pesar de la pobreza y las circunstancias, Tevye empieza a tomar las situaciones malas con sentido del humor, dejando ver su gran bondad y el amor que tiene a los suyos.
Todo eso lo vi como si estuviera en el cine. Todo estaba ambientado en lo que mi soledad es capaz de crear y se lo cuento a ustedes, para que vean que soy capaz de copiar canciones y crear personajes en mi mente, pensando que estoy en otro planeta, planeta que no es la Tierra, simplemente porque quiero sentirme feliz y para que vean que la soledad no es mala y que sirve para meditar, pensar y crear situaciones que nos hacen felices, como si estuviéramos comiendo perdices.
Me imagino que la soledad que buscaban los personajes famosos que nombre en el tercer párrafo, les sirvió para comunicarse con quien ellos querían.
En el caso del Profeta Mahoma, para poder memorizar sus charlas con el Angel Gabriel, que después le permitió a su sobrino Ali escribir el Coram.
Buda decía: El silencio es el alimento de la soledad, y es el que debes comer. La soledad es tu compañera, regocíjate con ella. No tengas miedo porque el miedo viene del Ego y se origina en una mala interpretación de la muerte. El budismo en lugar de tratar de evitar o reprimir la tristeza, plantea que lo adecuado es reconocer y aceptar la tristeza como un elemento o una parte de gran significación y, sobre todo, natural de la vida.
La meditación de Jesús se centraba en las Escrituras. Como se ha destacado, a menudo se retiraba a lugares solitarios para orar, lo que sugiere que buscaba la soledad para estudiar y reflexionar sobre la Palabra de Dios.
Sócrates decía: «Hasta que no te sientas cómodo estando solo, nunca sabrás si estás eligiendo a alguien por amor o por soledad». Dijo Friedrich Nietszche: «El solitario ofrece su mano demasiado rápido a quien encuentra«. Todos aquellos que han escrito sobre la soledad es porque la han sentido alguna vez.
¿Qué dice la filosofía de la soledad?: La soledad exige la compañía y la unión con los demás hombres. Para M. HEIDEGGER la posibilidad de poder ser se agota en sí misma, por su propia finitud. Este es el aspecto substancialmente irreligioso de HEIDEGGER, pues, la religión extiende este ámbito de poder ser hasta el infinito, es decir, hasta Dios.
Miguel Aramayo
SCZ.18-07-2024
Saludos.

