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Mi tapera

30 Jul

Mi tapera

Mi tapera

 

Hace 25 años atrás, más o menos, en Chile tuve la oportunidad de verme por dentro. Este miércoles Gracias a la tecnología y la habilidad de Marcel Arano, tuve la misma oportunidad. Era al inicio de la tarde, una muchacha de la que no recuerdo su faz nos hizo pasar a un recinto en el que las ventanas estaban coloreadas de un azul extraño con tonalidades eléctricas y el ambiente lleno de pantallas de plasma y algunos elementos de tecnología avanzada, además una amplia camilla y unos taburetes, si no me equivoco.

 

Con voz tierna pero autoritaria me dijo: —puede sacarse la camisa, la camiseta y recostarse en la camilla, que ya viene el doctor. Yo estaba con mi hijo a quien entregué mis efectos personales, más mis lentes una lapicera y el celular y cumplí las instrucciones que me impartieron.

 

Llego Marcelo y me indico como debía recostarme en la camilla con el brazo izquierdo contra la camilla y por lo tanto todo mi cuerpo dirigido en esa dirección que me permitía ver una pantalla, la misma que se ilumino de una tonalidad azul. El ambiente quedó en penumbra, pero se podían diferenciar fácilmente las siluetas de mi hijo, la enfermera y el médico.

 

La pantalla comenzó a mostrar imágenes en diferentes tonalidades de gris, desde el casi blanco hasta el casi negro, eran sin forma y se notaba que latían con un ritmo cardiaco, era mi organismo visto por dentro de la caja torácica, la bomba principal de sistema circulatoria. Marcelo accionaba un aparatito pegado a mi cuerpo al que le unto algún gel para que se deslice fácilmente sobre la piel de mi pecho, muy próximo al esternón.

 

Reconocí que era el lugar de mi cuerpo que está dividido en cuadro ambientes, donde ingresa la sangre y al cerra algunas válvulas la impulsan para que circule por todo mi cuerpo. Es el ambiente donde albergo a rodos mis seres querido, que habitan en ese lugar por mucho tiempo y que en la terraza mantengo sus registros, recuerdos, anécdotas, rostros, cariños etc., etc. Marcelo comentaba sobre lo que estaba observando y me di cuenta de que mi tapera está en franca decadencia, que está maltrecha y podría colapsar. Me dio pena esa situación, no por mi sino por los que podrían quedar sin mí. No tuve miedo y solo senti resignación.

 

Después de ver y oír que tomaba algunas medidas con flechitas que se observaban en la pantalla y ver algunos fogonazos de muchos colores que brillaban en la pantalla como si fueran fuegos de artificio.

 

Antes de terminar la sesión y cuando estaba sentado en la camilla me mostro lo que era el sistema de ventilación, (mis pulmones) que eso si estaba deteriorado, porque además el techo no cubrió la lluvia y estaba inundados y según Marcelo era lo primero que se debía atacar, junto con toda el agua que había acumulado mi vieja estructura.

 

Me vestí y pasamos al consultorio, anotó una serie de nombres de remedios y su dosificación para ser consumidos en horarios diferentes por espacio de 30 días, en los que debía cumplir estrictamente con la medicación y guardar reposo absoluto para no tener que internarme, el panorama era complicado, pero no insalvable, dependía de mi y de como reaccione mi gastado organismo. Tomé muy en cuenta las indicaciones y sabía que, por mi bien, debía cumplir con las indicaciones.

 

Al día siguiente, jueves 4 de julio cumplía 51 años la empresa que dirijo y habíamos programado un agasajo, lo cumplimos y me sorprendieron con lo que tanto me agrada, un trio de guitarras que me permitieron recordar canciones y brindar un poco de alegría a mi dolido corazón. Hoy es domingo y estoy seguro de que la medicación dio sus frutos, me siento mejor que antes de la taquicardia, causada por el estrés que me produjo un cuentito que escribí, pero también pienso que fue el trio que me hizo ver nuevamente la realidad. Creo haber drenado mucha del agua acumulada en mi organismo.

 

Miguel Aramayo

SCZ.07-07-2024

 

 

Saludos.