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El futuro y el presente.

31 Jul

El futuro y el presente.

De acuerdo a lo que he leído en las noticias científicas, en el transcurso de esta semana que termina hoy, ya se descubrió un motor que podrá movilizarnos a mayor velocidad que la velocidad de la luz, con lo cual los hombres estamos más cerca de proyectar viajes al futuro, lo que significa que podremos viajar más lejos y por lo tanto podemos llegar a una tierra que los astrónomos descubrieron la semana pasada y que tiene las mismas características de nuestra tierra, en otras palabra otra tierra.

 

Acabo de leer otra noticia científica que dice que se pueda viajar en el tiempo para, por ejemplo, conocer a nuestros antepasados: el físico teórico Robert Nemiroff, de la Universidad Tecnológica de Michigan, que ha elaborado ecuaciones matemáticas para demostrar, que los dobles de uno mismo estarían destinados a encontrarse en algún momento, autodestruyéndose mutuamente. http://actualidad.rt.com/actualidad/181593-teoria-viajes-tiempo-dobles-autodestruir

 

Con lo que acabo de expresar en términos difíciles, retorno a la realidad para compartir con ustedes algo que es nuestro diario vivir, porque aunque no creamos lo que hacemos en el presente no se convierte en un pasado, al contario, lo que hacemos en el presente es la construcción del futuro.

 

Estuve compartiendo con mis nietos y los tres mayores uno tiene veinte y los otros dos, uno ya cumplió los diecinueve, el tercero ya los cumplirá dentro de un mes y medio, esos tres nietos, más las otras dos, que una cumple en unos días dieciséis y la otra quince dentro de dos meses y medio. Esos cinco nietos han escuchado los cuentos del abuelo, han armado casitas, han dibujado y coloreado y algo excepcional, los cinco han montado en el abuelo, quien en cuatro patas los llevó a lomo, generalmente a tres, los más grandes o los tres más chicos. Hemos armado carpas y juntos hemos construido el futuro que ahora se convirtió en el presente que están viviendo.

 

Hablando con cada uno en forma individual, ese pasado, es el que les ha formado valores, para lo que fue el futuro y el compartir esas vivencias en el presente, les servirá para seguir construyendo el futuro, porque ese devenir de nuestras existencias, si bien es cierto, que se convierte en pasado, el valor principal es que es la herramienta principal para afrontar y construir el futuro.

 

Los años han pasado a toda velocidad, especialmente para nosotros que ya hemos avanzado un largo camino y lo que nos resta por avanzar ya es poquito, pero todavía podemos seguir construyendo el futuro, el nuestro, que prácticamente ya está definido, pero que podemos hacer un gran aporte, para el futuro de esos jóvenes, jovenes que están iniciando el camino de la vida.

 

No tengo nostalgia por lo que pasó, al contrario, tengo una gran felicidad, porque tengo la seguridad que lo poquito material que hemos brindado, es ínfimo en comparación con el gran aporte que hemos brindado para el futuro. Les hemos enseñado respeto, les hemos transmitido valores y sobre todo, creo lo más importante, les hemos enseñado amor.

 

De donde más he aprendido en la vida, no es del pasado, es del presente que construye el futuro, de los nietos y todo el entorno en mi cotidiano vivir.

 

Miguel Aramayo

SCZ. 31-07-2015 Cumpleaños de mi sobrina Monica.

 

17 Jul

No era una ilusión, era un viaje real.

Me dio la impresión que bajaba por un tobogán, era un tobogán sin fin, algo que comenzaba tan arriba, que no puedo describir a que altura se encontraba el inicio, ni como pude hacer para llegar tan arriba. La bajada, en un principio era agradable, pero a medida que descendía e incrementaba la velocidad, por el efecto físico de la fuerza de la gravedad, se convirtió en algo que fue atormentando no sólo mi cuerpo, también mi espíritu se sintió afectado, fue aumentando mi ansiedad al extremo que me sentí desfallecer.

 

En un momento determinado todo quedó en calma, una paz total, sublime, absoluta. No había perdido la conciencia, fue simplemente un cambio en mi estado de ánimo. El descenso continuaba, pero no sé porque mis sentidos ya no percibían, ni la presión, ni la velocidad, ni la intensidad de la bajada. Era como si estuviéramos flotando, pero no descendiendo. Esto era lo que imagina mi intelecto mientras dormía sin darme cuenta que estaba cómodamente instalado en un trineo.

 

Cuando desperté de mi sueño o pesadilla, me di cuenta que estaba en un mullido trineo, rodeado por pieles de fino pelaje que acariciaban mi rostro que estaba dentro de un capuchón que sólo dejaba libre un buena parte de mi cara, pero el calor interior, también daba comodidad a mi rostro, mi vestimenta también era de ese mismo tipo de pieles, de igual manera mis botas y los guantes y todo el trineo que tenía capacidad para albergar a cuatro personas cómodamente instaladas. Quienes tiraban del trineo eran un par de caballos percherones, castaños de crines blancas, que se mecían el viento y la velocidad de sus pasos, igual que las patas, entrenados para ese efecto y dirigidos por un hábil cochero.

 

Estaba recorriendo la Ucrania, como si fuera yo el Dr. Zhivago, interpretado por Omar Sharif. Disfrutando de algunos de los paisajes más impresionantes de Ucrania como los caminos hacia las montañas del parque nacional de los Cárpatos y en los prados y viñedos de Verkhovyna condado, que sorprende por la cantidad de tierra disponible para viajar y andar durante horas sin ver una carretera o un coche, es un mosaico de campos, prados y bosques unidos por pistas forestales y caminos de tierra que están ahí para uso de todos, sin vallas o verjas para navegar. la manera perfecta de relajarse, divertirse y experimentar la verdadera Ucrania.

 

Kiev debe ser una de las ciudades más lindas del mundo, sus anchas calles y sus campos extensos llenos de vegetación en verano, llenos de nieve en invierno. Ver sus castillos, casas señoriales y sobre todo sus iglesias, es para quedarse con la boca abierta, especialmente “la catedral de Santa Sofía” o la “Catedral de la Asunción”, a la que también la llaman “Catedral Dormición”. En su mayoría todas las iglesias tienen cúpulas muy visibles de color verde, lo mismo que los capiteles y en algunos casos cúpulas doradas. Es la capital de Ucrania y posiblemente fue fundada entre los siglos V y VI, porque en 1998 festejaron sus 1500 años.

 

Kiev es un importante centro industrial, científico, educativo y cultural de Europa del Este. Es sede de muchas industrias de alta tecnología, instituciones educativas y de famosos monumentos históricos. La ciudad cuenta con una amplia infraestructura y un altamente desarrollado sistema de transporte público, incluyendo el metro de Kiev.

 

Según los datos del censo, hay más de 130 nacionalidades y grupos étnicos que residen en el territorio de Kiev. Los ucranianos  constituyen el grupo étnico más numeroso de Kiev, y cuentan con 2.110.800 personas (82,2% de la población total). Los rusos suman 337.300 (13,1%), los bielorrusos 16.500 (0,6%), los polacos 6.900 (0,3%), los armenios 4.900 (0,2%), los azeries 2.600 (0,1%), los tártaros 2.500 (0,1%), los georgianos 2.400 (0,1%), los moldavos 1.900 (0,1%).

 

Estuve paseando por allá gracias a una invitación de trabajo, porque un grupo de científicos querían mostrarme los últimos adelantos en temas de computación, para poder exportar a Paris.

 

Miguel Aramayo

SCZ.17-07-2015 Mañana cumpleaños de mi nieta Maria Laura que se ira a estudiar al Canadá.

 

13 Jul

Una carta en una botella.

De las cosas que sólo me suceden a mí. Estaba en una playa de la costa azul, para ser más exacto estaba en Saint Tropez, la famosa zona turística que atrae a famosos y millonarios, con las playas y las discotecas más exclusivas. Estaba en la Playa Pampelonne, conocida y famosa por su playa bien cuidada y sus discotecas y restaurantes.

 

Estaba sentado en la arena, muy cerca del mar, casi con los pies en el agua, pensando en nada y al mismo tiempo en la inmensidad del universo y lo pequeña y redonda que es la tierra, que además da vueltas. Mis ojos fijos en lontananza, pero también atento a lo que sucedía a mi alrededor, porque cuando yo llegué a la playa, estaba desierta y ahora era llena de bellas mujeres y todas sin la parte superior del biquini y creo que algunas como Dios las mando al mundo y hasta mejores que cuando las mandó.

 

En un momento algo golpeo en mis talones, era una botella, de esas botellas antiguas de color verde esmeralda, con un corcho que además estaba asegurado con una atadura de varios nudos, daba el aspecto de tener muchos años. Adentro se veía un papel enrollado. La tomé entre mismo manos y sentándome me puse a la tarea de desatar los nudos y luego sacar el corcho, que estaba asegurado con material que dificultaba el ser retirado, pero sin impacientarme logré retirarlo de la botella e ingeniarme para retirar el papel, sin romper la botella. Estuve mucho tiempo distraído en esa labor, hasta que conseguí extraer el papel, que estaba amarillento y frágil, quebradizo. Cuando lo extendí, era una carta manuscrita con tinta de color azul, con letra de molde y rasgos muy bien trazados, incluso encima de cada letra “i” o “j”, el punto era reemplazado por un redondito pequeñito, pero muy notorio que le daba algo de elegancia a la escritura. Era una carta fechada un día martes 13 del año 2000, pero los dos últimos dígitos se habían borrado o quien la escribió omitió consignarlos en el papel, por lo tanto tenía una antigüedad que podía ir desde el cero hasta el 2015, año en el que nos encontrábamos en este verano caluroso. Había sido escrita en Marruecos y las corrientes la llevaron hasta el sur de Francia, donde yo me encontraba.

 

La carta decía: Querido amigo: Incluyo los dos cuentitos con los cambios que hice, de acuerdo a tus recomendaciones. Con respecto al “inservible”: Estábamos comiendo y estaba presente mi nuera, mi mujer, yo y alguien más que no recuerdo quien era. Mi mujer estaba comentando que soy tan inservible, que no se cambiar un foco, no tengo idea de cómo se agarra un destornillador y menos para que se usa una pinza, que ella es tan sacrificada que todo lo tiene que hacer. En ese momento me dio tanta rabia que dije: “Pero se escribir cuentitos” y es por eso que lo escribí.

 

Toda la familia está en la casa. Se rompió la chapa del baño que usan los visitantes y uno de ellos, el mayor, tuvo que salir por la ventana, también se rompió la chapa de la puerta de la cocina, la que da al patio, el perro de uno de los miembros de la familia rompió la malla de esa misma puerta, trancaron uno de los baños con papeles de envoltorio de los heladitos, El nieto mayor se enfermó de hepatitis “A”, la domestica, se pone histérica cuando hay más gene en casa y tenemos que contratar otra adicional para que ayude, pero como llueve tanto la ropa hay que lavar y secar y todo eso afecta a las amas de casa, con lo cual se vuelven hincha pelotas, más que lo normal y lo soportable. Para poder disminuir la hinchazón, como soy inservible y lo único que hago es escribir y leer, escapo por ese camino, por ese motivo el cuento de Leonardo, ya que terminé de leer una novelita que titula “La última cena”.

 

Como veras querido amigo es una forma útil y discreta de quejarse, en lugar de pelear y levantar la voz a las puteadas. Después de todo es así de triste la vida de los casados, por suerte hay formas de dar un poco de alegría al cuerpo golpeado, como la alegría que le da a su cuerpo Macarena.

 

Con todo eso lograste disminuir la presión, hacerme reír y ver que la vida es linda, pese a que te jodan. Además te puse al día de una manera muy particular, casi novelesca, por lo menos cómica.

 

Pero ahora viene lo más grave, en lugar de quedarme tranquilo escribiendo, se me ocurrió agarrar mi bote y ponerme a remar y alejándome de la costa me encontró una tormenta y ahora soy un náufrago que estoy en alguna parte del África, próximo al desierto del Sahara, porque lo único que veo es arena, por suerte tengo unas cuantas botellas de vino, de agua y algo de jamón, además de fósforos y una caña de pescar, es por eso que te envió una botella con un mensaje para que me puedas rescatar. He apagado el celular para que me dure la batería y puedan usar la señal del GPS, para localizarme media hora al mediodia. Un fuerte abrazo. Tu amigo M. Después de la m tampoco hay nada o en forma intencional o porque se borró.

 

Miguel Aramayo

SCZ.13-07-2015

 

12 Jul

Tras los pasos de Leonardo da Vinci.

Viajaban por el desierto, el tiempo transcurrido era largo, el espacio recorrido extenso, pero los hombres que lo acompañaban y el, todavía tenían energías, porque sobre todo lo que más poseían era esperanzas, fe y sobre todo, ilusiones.

 

Habían partido de Marruecos, «la tierra de Dios”, oficialmente llamada «el Reino de Marruecos», también conocido como, Imperio Jerifiano o Reino Alauí; separado de Europa por el estrecho de Gibraltar. La intención era llegar a España, desde donde pensaban trasladarse a Italia, les interesaba mucho poder investigar a un famoso pintor, que además de ser pintor, era un extraordinario inventor, pero sobre todo un hombre misterioso, por sus código, sus secretos y sus opiniones confusas, que además había estudiado el cuerpo humano a profundidad.

 

Al llegar al puerto de Gibraltar, Casablanca, abandonaron la caravana de camellos, caravana que los transportó hasta allí y después de despedirse de los hombres de azul, los alauís, que los acompañaron por el desierto desde los límites del Sahara. Allí, en Casablanca, abordaron un yate que los acerco a Marbella, una de las ciudades más bellas de la costa azul, donde se quedaron unos días. Desde allí partieron por vía aérea hasta Milán, donde tendría una extensa agenda, visitando museos, iglesias y bibliotecas, en otras palabras, caminando por donde lo hizo Leonardo da Vinci, para poder averiguar algo de los misterios que este hombre dejó en las obras que realizó y con la posibilidad de poder hojear los escritos que el leyó durante su estadía en esta ciudad.

 

Una vez en Milán se alojaron muy próximos al convento de “Santa Marie delle Grazie”, que pertenece a la Orden de los Hermanos Predicadores de Milán, porque el mayor interés era ver de cerca y con toda minuciosidad la “Última cena” de Leonardo da Vinci, obra polémica por una serie de comentarios de la edad media y sobre todo porque en la segunda guerra mundial, el 15 de agosto de 1943 se salvó de ser destruida por los ataques aliados.

 

Leonardo da Vinci es considerado como uno de los más grandes pintores de todos los tiempos y, probablemente, es la persona con el mayor número de talentos en múltiples disciplinas que jamás ha existido. Como ingeniero e inventor, Leonardo desarrolló ideas muy adelantadas a su tiempo, tales como el helicóptero, el carro de combate, el submarino y el automóvil. Muy pocos de sus proyectos llegaron a construirse (entre ellos la máquina para medir el límite elástico de un cable, puesto que la mayoría no eran realizables durante esa época. Como científico, Leonardo da Vinci hizo progresar mucho el conocimiento en las áreas de anatomía, la ingeniería civil, la óptica y la hidrodinámica. (Wikipedia)

 

Su asociación histórica más famosa es la pintura, siendo dos de sus obras más célebres, La Gioconda y La Última Cena, copiadas y parodiadas en varias ocasiones, al igual que su dibujo del Hombre de Vitrubio, que llegaría a ser retomado en numerosos trabajos derivados. No obstante, únicamente se conocen unas veinte de sus obras, debido principalmente a sus constantes y a veces desastrosos experimentos con nuevas técnicas y a su inconstancia crónica. Este reducido número de creaciones, junto con sus cuadernos que contienen dibujos, diagramas científicos y reflexiones sobre la naturaleza de la pintura, constituyen un legado para las sucesivas generaciones de artistas, llegando a ser igualado únicamente por Miguel Ángel. (Wikipedia)

 

De todas las obras de Leonardo, la que más les gustaron, son: “La Virgen, el Niño Jesús y Santa Ana”, porque se observa el lado humano de esos personajes, de acuerdo a la época en que vivieron. Otro de sus cuadros es: “la Dama del Armiño”, esa mujer muestra una belleza que al mismo tiempo destila paz y estilo. Su mirada está acompañada por su sonrisa, lo cual muestra ternura, ternura que expresa en la forma de agarrar el armiño. El escote también deja apreciar algo de fina sensualidad, con lo cual su simpatía es total.

 

Durante todo el tiempo que permanecieron en Milán, lograron recabar tanta información, como para poder escribir temas que puedan competir con “El Código da Vinci”, “Ángeles y demonios”, o “La cena secreta”.

 

Miguel Aramayo

SCZ.12-07-2015

 

8 Jul

Un inservible.

Yo estaba leyendo, como siempre y escuché que un amigo habla por teléfono y de la conversación que oía, forzado por las circunstancias, porque mi amigo no sabe hablar en voz baja y por lo tanto no había forma de que me prive de escuchar sus conversaciones telefónicas, que son tan descriptivas, al extremo que me entero de lo que dice mi amigo y lo que le responde su interlocutor, porque también lo repite en voz alta.

 

La conversación de ahora era como si estuvieran hablando de alguna información del “Guinness Record”. Hablaban de un tipo inservible, pero no cualquier inservible, un inservible de concurso, mejor dicho de un tipo que había ganado todos los concursos y campeonatos de inservibles.

 

Cuando escuché eso, dejé de leer y puse interés en el tema que atendía mi amigo, porque realmente alborotó mi interés, todo lo que escuchaba, era inaudito, nunca había escuchado de un adulto que tenga que ser vestido por su mujer, para poder salir al trabajo, trabajo que era asignado por su  mujer y otros parientes de ella, porque el tipo eran realmente inepto para todo.

 

Escuché tantas cosas que decían del pobre tipo, que llegué a pensar que era una exageración. No supe exactamente cuánto tiempo hablaba mi amigo por teléfono por este tema, pero puedo asegurar, que yo me quedé conversando con mi amigo unas dos horas más, después de que colgó el teléfono y fueron tantas y tantas cosas las que supe de ese individuo, “del inservible absoluto” que sin contar a nadie tomé la decisión de investigarlo.

 

Sabiendo el nombre del inservible absoluto y donde trabajaba, logré conseguir su número de teléfono y me permití llamarlo, para concretar una reunión. Le mentí y me hice pasar por un periodista que estaba haciendo un reportaje y lo invité a tomar un café. Me olvide alertarles que todo esto sucedía en Paris y por lo tanto invite al café “Los Dos Molinos” (Café des 2 Moulins) Lugar que Se hizo famoso en 2001 en la película de Jean-Pierre Jeunet Amélie porque fue el escenario en el que la protagonista trabajaba como camarera. Su nombre se refiere al Moulin Rouge y al Moulin de la Galette, ambos próximos.

 

Nos encontramos en el Café des 2 Moulins, a las 18:30 de un día martes 13, del mes y año en curso. El inservible, me pareció un tipo común en términos físicos, algo entrado en años, de lentes, con una mirada algo triste, de ojos claros, con una sonrisa melancólica, con un traje común y ademanes que denotaban una persona tranquila, o resignada a su suerte. Me resultó interesante, el momento que nos pusimos a charlar, porque aparentaba ser un hombre con cierta cultura y una marcada educación, daba la impresión de ser alguien sincero.

 

Todo lo que le preguntaba, lo respondía en forma inmediata y en ningún momento denotó sorpresa o se sintió acosado o burlado. A medida que avanzábamos en la conversación quede gratamente impresionado por su personalidad, me relato con lujo de detalles donde vivía, donde trabajaba, cuál era su círculo social y en todo lo que me contaba, en ningún momento se quejó de nadie ni de nada, es más se mostraba un hombre feliz y agradecido a la vida, a Dios y a sus seres queridos.

 

Quedé sorprendido y me di cuenta que la conversación de mi amigo con su interlocutor no obedecía, en absoluto a la realidad. No supe cuánto tiempo transcurrió, pero ya estaba de  noche cuando nos despedimos.

 

Miguel Aramayo

SCZ. 06-07’21105

 

8 Jul

Música, corazón y alma.

Qué extraña y bella sensación que siento en este momento, siento mi cuerpo y estoy consciente, la prueba es que estoy escribiendo, pero puedo asegurar que quien es dueño de esta sensación momentánea es mi espíritu o quizá lo que diría un materialista, “mi intelecto”. Es como si por un momento, mi cuerpo, que es simplemente materia, estuviera separada de mi intelecto, de mi espíritu y que esté consienta, como parte indivisible, pero no indispensable, de ambas partes de mi composición humana, cuerpo y espíritu.

 

En este preciso instante estoy escuchando música, es música de guitarras, en su mayoría tangos, valses, vihuelas. Son composiciones que conozco de hace mucho y que cada vez me producen la misma o parecida sensación. Es música que exalta mi espíritu y que al mismo tiempo, predispone mi cuerpo para acompañar el momento de éxtasis que produce la buena música.

 

Escucho composiciones como: «El amor es azul», «El preludio de la traviata», «La que nunca tuvo novio», «El porteñito» y «Naranjo en flor». Melodías que se van desgranando desde un aparato que por unos audífonos se conecta a mis oídos y transportan mi espíritu a un superficie superior, mientras mi intelecto ordena a mis manos que describan en palabras lo que siente mi humanidad indivisible, mi cuerpo y mi espíritu, mi espíritu y mi cuerpo. Mientras simultáneamente escucho las melodías y les pongo la letra, que obtengo de mis recuerdos, mientras mis pies siguen el compás, como haciendo un firulete y una cortada, pero mis manos y mis dedos, haciendo uso de una parte de mi memoria, van plasmando en letras lo que mi espíritu imagina en imágenes.

 

Esto que estoy sintiendo en este momento. Es la misma sensación, el mismo sentimiento que me produce el amor, y para demostrarlo puedo repetir algunos versos: “por la blanda arena que deja el mar, es Alfonsina que se me presenta sobre la blanda arena junto a caracolas vestida de amor. Persigo el aroma de jazmines en flor y escucho el resonar de tus tacos en la vereda y persigo tu piel canela y tus labios sabor a sal junto a ese mar de la costa azul, en una tarde del festival de Canes.

 

Cualquiera podría pensar que estoy loco, demento, por expresar en palabras sentimientos, sentimientos que persigue mi espíritu y exterioriza mi intelecto, que en realidad son vivencias que sólo la música puede arrancar de los recuerdos. Recuerdos de composiciones románticas, que en algo se parecen a poemas de Ana Belén, o divagaciones de canciones gitanas, que exteriorizan cosas que almacenamos en el alba, en lo más profundo, en lo más recóndito, que los ritmos logran extraer de lo más profundo de nuestra conciencia.

 

Cuando estoy en ese trance, cuando estoy romántico, que es la mayor parte del tiempo, aparentemente se me quita el sueño, o mejor dicho, da la impresión que estoy despierto, pero en realidad ese sueño me produce un estado de sopor que permite descansar a mi cuerpo y a mi mente, pero si además en el mismo tiempo escribo, lo hago en forma mecánica, sin alterar mi ensoñación.

 

 

Miguel Aramayo

SCZ. 07-07-2015 día de San Fermín, cumpleaños de mi bisabuela ella Eloísa.

30 Jun

La amistad.

Un amigo me contó que en una de sus largas caminatas por el mundo, no recordaba si en Italia, Francia o Rusia, conoció a un hombre extremadamente charlatán, hablaba tanto que sus amigos le pusieron de apodo “El mudo”, Su conversaciones eran muy interesantes, por lo tanto no era un tipo que resultará pesado por su exceso de conversación, al contrario, tenerlo presente en las tertulias, era agradable. Hablaba de todo, con lo cual mostraba una amplia cultura y era señal de un hombre al que le gustaba la lectura, porque aparentemente, la lectura es la fuente de inspiración para tanta conversación. Desde luego que como corolario de sus charlas, siempre salían a colación algunas anécdotas de lo que supuestamente él había vivido.

 

Otros de los amigos que acompañaban “al Mudo”, eran dos, a uno lo apodaban “el tuerto”, porque tenía un problema de estrabismo y por consiguiente siempre estaba con lentes, para corregir o disimular ese problema, aunque esto último, es sólo un decir, porque tenía tal personalidad que nada lo amilanaba, más bien era del tipo de personas que tiene la broma, el chiste y la riza a flor de labios. El otro amigo, no tenía ningún apodo, porque con solamente su nombre, “Jorge”, bastaba para reconocerlo, no porque hubiera sido serio y callado, al contrario, poseía una sonora carcajada y la predisposición para escuchar con atención al Mudo y festejar los chistes y bromas del Tuerto. Este amigo, Jorge se destacaba porque era muy aficionado a la musica y al baile y en ambas cosas siempre estaba al día, porque se dedicaba al comercio de películas, poseía varios cines y por lo tanto estaba a la moda.

 

Esos amigos supieron cultivar una larga y desinteresada amistad, eran amigos, porque eran amigos, cada uno tenía su actividad propia, que no se sobreponía a la de los otros y si se juntaban era simplemente por el gusto de compartir momentos agradables. El Tuerto y el Mudo, disfrutaban tomando unos tragos, mientas que Jorge, no gustaba ni del trago, ni del cigarro, pero le gustaban los pastes, las masitas y las muchachas lindas, claro que esto último era del gusto de los tres y de vez en cuando cultivaban esa afición, como complemento a las tertulias.

 

Con lo que me contó mi amigo, me puse a pensar sobre la amistad y ver que la misma es igual en cualquier parte del mundo, no importa si es en Italia, Francia, Rusia, Argentina o Bolivia, incluso si alguien tuvo la oportunidad de vivir en varias partes del mundo, como en mi caso que estuve en Estambul, París, Los Alpes italianos, Cerdeña o Sicilia, siempre conseguí amigos y sobre todo, pude valorar lo que es la amistad, sin interesar el lugar del mundo, claro que en mi caso donde mejores amigos tengo son en Argentina y Bolivia.

 

Tengo un caso muy particular, yo también tuve dos amigos, con una amistad a toda prueba, entre la pubertad y la juventud, cuando por circunstancias de la vida, principalmente estudios universitarios, nos separamos y esa separación, algunas veces, se produce en forma indefinida, pero la huella de la amistad que se cultivo es imborrable. Uno de los amigos falleció en un accidente de aviación y dejó dos hijas de muy corta edad, quizá la menor tenía dos o tres años y la mayor no superaba los seis. Una de las hijas, la menor,  nos buscó cuando tenía 15 años, porque quería conocer a los amigos de su padre y de eso han pasado varios años, algo más de 15 y todavía seguimos conservando, con las hijas, la amistad que tuvimos con su padre.

 

Miguel Aramayo

SCZ. 30-06-2015

 

15 Jun

Novela Resumiendo una vida 1 Lluvia de recuerdos

Después del año nuevo 16.

 

¡Que complicada es la vida! Pareciera que el devenir es tan fluido, como si fuera un rio, pero incluso los ríos, no pueden ser tan constantes como parecieran, todo depende de lo que suceda en el nacimiento del rio, o por lo menos en el cauce superior. Pueden aumentar las lluvias en la cabecera y producirse un turbión arrastrando palizada, e incluso árboles de los que son arrancados de las orillas, en los meandros que se van comiendo, incluso por el mismo sedimento, que algunas veces arrastra y otras acumula, dependiendo del caudal que lleve. La vida es similar es un fluir constante, al cual se le atraviesan acontecimientos, que incluso pueden cambiar su cauce y teñir sus aguas.

 

La decisión que debo tomar es eminente, no tengo otra alternativa, no sólo está en juego mi vida, está en juego la de mi familia al otro lado del océano, en otro continente separado de éste no sólo por un mar, y una vasta distancia, sino por lo que significa el cariño, el amor y sobre todo la responsabilidad de compromisos adquiridos y están en juego los sentimientos de las personas que esperan mi retorno. No sólo mis sentimientos y los de mi actual pareja y de los seres que por un momento me han perdido.

 

Lo peor de todo es que el tiempo transcurre y no detiene su curso, no es como el rio, que podría retrasar su devenir en un meandro, no, el tiempo es implacable, sigue y corre, su avance es constante y, por más que se diga que puede ser relativo, su relatividad también es un avance sin piedad. La relatividad es una simple ilusión, un engaño creado por nosotros mismos, para distraernos e ilusionarnos con la idea de que el tiempo se puede prolongar o acortar, apoyados en la teoría de un científico que fue quien creo la teoría de la relatividad.

 

Pienso que es demasiado complicado el poder mantener una doble vida, una doble personalidad, lo que me ha tocado vivir en este tiempo es algo excepcional y atípico por donde se lo mire, pero también la mente humana es algo muy complejo, no sólo porque uno puede sufrir un percance como el mío, el de perder total y absolutamente la memoria y salir del entorno cotidiano de la vida y recuperar la conciencia, pero no la memoria, después de un periodo de tiempo que no puede ser cuantificado, el tiempo necesario como para abordar un avión recorrer 10,200 (diez mil doscientos) kilómetros o 6,300 (seis mil trecientas) millas. Eso entre tiempo de abordaje, en los por lo menos dos destinos, más el tiempo de vuelo debe ser, algo próximo entre 15 y 20 horas.

 

Lo que me ha podido suceder, no es sólo un percance, pienso que en todo esto existe una trama, una trama urdida por alguien, que puedo haber sido yo mismo, porque para viajar se requiere de una identificación, de documentos, no es únicamente dinero, se debe haber partido de un aeropuerto en Santa Cruz de la Sierra, en Bolivia, viajar a San Pablo, Brasil, o Buenos Aires en Argentina y de alguno de esos dos aeropuertos a Roma, en Italia. Una vez en Italia eliminar las huellas de identidad, pasaporte, tarjetas y toda señal que podría ser útil para obtener una identificación.

 

La persona que me colaboró fue engañada, engañada por el destino, por cuanto yo no tuve esas intenciones, lo que hice, a partir del momento que desperté en una casa que no era mía, en una ciudad alejada de donde vivía y el cambio de idioma en forma abrupta, eso ya no es fingido, eso ya es real. Tan real como el papelito donde estaba escrito el nombre de “Clementina” y el número de teléfono, teléfono que fue mi salvación. ¿Qué hubiera sido de mí?, si Dios no permitía que esa mujer me recupere, me ayude, me cobije y sobre todo me brinde el amor, que hizo que se restablezca mi memoria.

 

Ahora estoy en la disyuntiva, en la obligación de comunicarle que he recuperado íntegramente la memoria, aunque todavía mi conciencia sigue confundida, pero mi razón domina mi instinto y me obliga a ser honesto, a decir la verdad, por más dolorosa que sea, no sólo para mí, que en este poco tiempo he apreciado tanto a mi Angel guardián, al extremo que estoy enamorado de ella.

 

No puedo demorar más tiempo, debo afrontar este mal momento, debo tener la valentía de expresarle todo lo que me está sucediendo. Estoy seguro que me comprenderá, porque ya hemos tenido conversaciones previas y ella está totalmente consiente de que en algún momento deberíamos haber llegado a este punto, pero me duele el alma, se me arruga el corazón, porque todo lo que ella hizo por mí, sin ningún interés, es algo tan preciado, es algo que no merecía terminar de esta manera.

 

Por suerte, ella no está cerca de mí en este momento y, yo puedo estructurar una estrategia para poderle dar la noticia, al mismo tiempo tener los argumentos para calmar el dolor que con seguridad le causaré con la noticia, porque ella también se acostumbró a mí y  tengo la plena seguridad que me llegó a querer, a amar tanto, o más que lo que yo puedo asegurar que me sucedió también a mí.

 

Muchas veces me he puesto a pensar en este momento, siempre que lo hice, me resultó un tormento, pese a que estaba perdido de la realidad, podía razonar y lo hacía como si estuviera totalmente bien, porque aunque no lo crean, después de todos los exámenes clínicos, físicos y electrónicos mi cerebro está perfecto, la única falla era la pérdida de memoria, pero con respecto a mi personalidad, porque seguía hablando español, todos los conocimientos adquiridos seguían intactos, todos los recuerdos sobre literatura, musica, historia, geografía y todas las ciencias de las cuales fui instruido en mi niñez, pubertad y juventud seguían intactos. Tan solo no sabía quién era, ni de dónde procedía, quienes eran mis parientes y donde había vivido.

 

Mientras esperaba que ella llegue me puse a leer y escuchar musica, de esa manera me relajaba, sin tener que aumentar dolor y estrés a mi cerebro, que había recuperado su condición normal, pero me daba miedo volver a sufrir ese corte de la realidad que me ha mantenido aislado, pero feliz durante este tiempo, que no se cuantificar, pero que con seguridad ya excede de los tres meses.

 

En un momento dejé de leer y se me dio por escribir un verso de amor:

 

Acordarme de vos,

No es llamarte,

Ni escribirte, ni verte,

O estar pendiente,

Pendiente de vos. 

Acordarme de vos,

Es mirar al cielo y

Pedirle a Dios,

Que te cuide y proteja,

Donde quiera que estés.

Te quiero mucho,

Tanto que mi corazón,

mi corazón es tuyo.

Que Dios te bendiga.

 

Miguel Aramayo

SCZ. 07-11-2014

 

 

Novela  Resumiendo una vida 1 Lluvia de recuerdos

 

Los escritos de las regresiones, todos estos escritos, lo que transcribió el médico y lo que escribió Miki, cayeron en mano de un sacerdote que, los encontró tirados, porque quien los había escrito, los dejó extraviados (tirados) en el banco de una placita próxima a la iglesia de Santa Maria. Daba la impresión de que fueron abandonados intencionalmente. El padre Cueto, que así apellidaba el curita salesiano, que era boliviano, radicado en Roma, desde la época en que inició sus estudios teología y antes de consagrarse como sacerdote. Cogió esos papeles y se encaminó al convento donde vivía y oficiaba de párroco, además de ser el director de una escuelita de bellas artes, escuelita donde se enseñaba el arte de la compaginación y empastado de libros, para proveer a las escuelas salesiana en toda Italia.

 

El padre Cueto, llegó al convento y apenas saludo a los empleados administrativos, se recluyó en su estudio y sacando las hojas encontradas, las acomodó en un archivador e inició la lectura, se concentró de tal manera que no hizo ni intenciones de comer, incluso suspendió sus oraciones y el sueño ni asomó a sus ojos, Su cuerpo estaba como paralizado, pero ni el adormecimiento de brazos y  piernas no fue captado hasta el final de la lectura. Aproximadamente a las cuatro de la madrugada, su vejiga reclamó atención y antes de mojar los pantalones y la sotana se apuró para llegar al baño a tiempo de morder la sotana y bajar el cierre del pantalón, pero incluso en esa pose, seguía absorto por la lectura que había dejado sobre su escritorio, faltando unas dos o tres páginas por llegar al final.

 

Retornó al escritorio y apuró la lectura de esas tres hojas, luego de lo cual apoyó la cabeza en las manos y los codos en la mesa, no con intenciones de aliviar el desvelo, no, estaba como poseído y de sus ojos escurrieron lágrimas, lagrimas tan gruesas, que al caer golpearon la mesa y produjeron eco, eco que reverberó en el silencio absoluto de su celda.

 

Volvieron a la mente del padre Cueto, un sin número de recuerdos, se recordó del seminario en Calacoto, el famoso Domingo Sabio, el noviciado en Lima, junto a la playa en el barrio de Miraflores, el tiempo que estuvo como profesor en el colegio Muyurina, en Santa Cruz de la Sierra – Bolivia y por último la universidad de Roma donde se doctoró en teología. No supo del tiempo transcurrido, desde que inicio la lectura, hasta que sintió unos golpes en la puerta de su celda. Era el padre Mario Dalposo, que preocupado por su ausencia en el desayuno, se decidió a buscarlo en su celda.

 

El golpeteo insistente en la puerta de su celda y el escuchar su nombre en voz cada vez más alta, lo volvieron a la realidad y se incorporó para abrir la puerta y saludar al padre Mario, quien le dijo:

 

–Cueto qué te sucede, te sientes enfermo, tus ojos están inyectados en sangre y se observa que no has pegado ojo y no te recostaste a dormir. Nos tienes muy preocupados. Todos los que te vieron llegar anoche muy temprano, comenta que apenas los saludaste y que raudamente te dirigiste a tu celda y que no diste señales de vida, hasta ahora que te vengo a descubrir en un estado casi hipnótico.

 

–Disculpas padre Mario, estoy bien, tan sólo que encontré una lectura tan interesante, que me pase la noche leyendo y cuando completé la lectura que me tiene absorto, me quedé meditando sobre mi vida, desde cuando tenía aproximadamente unos quince años, hasta cuando me consagré como sacerdote.

 

–Qué lectura es la que absorbió de esa manera tu cerebro y donde la obtuviste.

 

–Aunque no me crea, la encontré en un sobre en un banco de la plaza de la iglesia de Santa Maria, es posiblemente algo escrito por alguien que tengo la plena seguridad que es mi compatriota y hasta me animo a decirle que fue mi compañero en el seminario menor. Alguien al que después vi cuando había concluido el noviciado y mis estudios de filosofía y pedagogía y me encontraba en el Colegio Muyurina, a punto de partir a Roma.

 

–Cueto, es tan importante y de tanta urgencia que lea sin descansar, eso que dice que escribió un ex compañero.

 

–Vera usted padre Mario, si en este momento soy sacerdote, es precisamente por los consejos de ese amigo y compañero, quien me dio el empujón que yo necesitaba en ese momento, momento en el que dudaba seriamente de continuar con la vida religiosa. Él y su esposa fueron a visitarme y almorzar conmigo, y tuvimos una charla, larga y tendida, que fue decisiva en mi vida religiosa y que me dio el impulsa para ser lo que soy.

 

–Comprendo, que ese amigo sea algo muy preciado por usted, lo que no entiendo es ¿Por qué la lectura, de algo que piensa que le pertencia, lo hubiera desvelado?

 

–En este momento no puedo expresar su contenido, quiero volverlo a leer y analizar, pero le prometo que después también le prestaré esas hojas, para que usted también las lea y me dé su opinión, de esa manera me ayudará a seguir los pasos que correspondan. No se preocupe no es nada malo, aunque podría llegar a serlo, por eso le pido paciencia. Ahora me doy una ducha y vuelvo a la normalidad, le ruego me disculpe.

 

–Estoy quedando intrigado con el contenido de esa lectura y puede estar seguro que no lo dejaré descansar hasta que comparta ese secreto conmigo y entre ambos podamos dar una solución a sus dudas. Lo espero en el comedor, para que continuemos esta tertulia.

 

El padre Cueto, se quitó la ropa y entro a la ducha, que en vez de usar agua tibia, uso agua fría, para pasar el malestar que produce, inconscientemente, el desvelo y lo que sucedió en ese momento, fue como su cuerpo se trasladará a las duchas del seminario Domingo Sabio, en Calacoto y el frio que sentía en ese momento se asemeje el frio del agua en La Paz – Bolivia, y sobre todo al frio que se sentía en invierno.

 

Completando su aseo, se vistió con ropa limpia, incluso cambio de sotana. No fue necesario ordenar su cuarto, porque lo único que debía hacer era acomodar la silla y poner los papeles en el sobre y éste acomodarlo en la pequeña biblioteca que poseía junto al escritorio. Puso toda la ropa sucia en la bolsa que tenía para este objeto y se dirigió al comedor, donde lo esperaba el padre Mario, que en ese momento estaba conversando con el cocinero mayor, quien al verlo a al padre Cueto, le dijo:

 

–Que linda farra que le echo padre Cueto, fue con música y baile o solamente el alcohol es que lo tienen con los ojos irritados. Si quiere, yo tengo un colirio, de lágrimas artificiales, que lo tengo aquí. El padre Cueto aceptó y el cocinero desapareció a toda velocidad, para retornar con la misma prisa y sacando el frasquito de su envase, se dispuso a poner las gotas en los ojos del padre Cueto, quien muy dócil aceptó que lo tomen del mentón y acomoden su cabeza y sus ojos, para recibir ese bálsamo. Después le ofrecieron el desayuno y aceptó un café con leche y dos medias lunas, a las que no les puso ni mantequilla ni mermelada y la tasa se la bebió de tres sorbos.

 

Concluido el desayuno, le propuso al padre Mario ir a la sala de profesores, que en ese momento estaba libre y allí podían tener una conversación tranquila. Cuando estuvieron en la salita y con la puerta cerrada. Cueto le dijo al padre Mario:

 

–Los papeles que encontré abandonados en el banco de la placita de la iglesia de Santa Maria, no tenían ninguna inscripción que identifique a quien le pertenecen, pero por el contenido, tengo la plena seguridad que son de un compañero del seminario, el cual es la persona que ayudó a que yo me hubiera consagrado como sacerdote y me encuentre aquí. Los papeles indican que mi amigo ha sufrido un ataque de amnesia y está en Roma, sin saber dónde está y sin saber quién es. Eso me dejó muy apenado, porque no se cómo la estará pasando, donde vivirá sin ningún documento de identidad, sin dinero, sin nombre y sobre todo sin conciencia.

 

–Con lo que me acabas de contar, me has tramitado tu preocupación. ¿cómo se llama tu amigo?

 

–Se llama Miguel Aramayo, seguramente usted también lo conoce de cuando estuvo en La Paz, claro que usted era profesor del colegio y no del seminario, pero alguna vez estuvimos juntos, especialmente para las celebraciones del 25 de mayo.

 

–No me suena el nombre, claro que el apellido me recuerda a otro Aramayo, que era del coro, ése otro se llamaba José.

 

–Era su hermano menor.

 

–Con este dato me dejas más triste y comprendo tu preocupación. Podríamos consultar con el Padre Cayetano, quizá él se recuerde de tu amigo y nos recomiende que hacer para solucionar el problema y que podamos ubicarlo, si todavía está en Roma.

 

Llamaron a la oficina del Padre Cayetano Martignon y anunciaron que lo visitarían en la tarde, quedaron en confirmarles la reunión, lo cual sucedió una hora después. Salieron rumbo a las oficina de la Curia y cuando estuvieron allá tuvieron que hacer antesala, porque el padre Cayetano estaba en conferencia con el exterior. Cuando los recibió, después de los saludos efusivos le contaron el motivo de su visita a lo cual el padre Cayetano respondió:

 

–Qué casualidad, en este momento estuve en comunicación con el padre Corantes, el menor, que ahora es el director de Domingo Sabio en La Paz – Bolivia. Pidiéndole que por favor me averigüe las direcciones telefónicas de los parientes de Miguel. También tengo la forma de averiguar si todavía permanece en Roma. Un primo que tiene una panadería, tiene contacto con la persona que protege a Miguel, es su cliente, por lo que Pietro sabe cómo encontrarla y quizá incluso tenga su teléfono. Si me esperan un momento me pongo en contacto con él. Se pone al teléfono y llama a su primo y le consulta si tiene la dirección telefónica de su clienta, la que acompaña al muchacho que lo visitó. Toma un papel y anota el nombre “Clementina” y el número de teléfono fijo y móvil.

 

Se despide de su primo Pietro muy efusivamente y continúa con el teléfono en la oreja y vuelve a discar uno de los números que anoto en su agenda, espera un momento y cuando obtiene la comunicación dice:

 

–Hola, sois Clementina, que bien, soy el padre Cayetano Martignon; me puedes poner con Miguel, que le tengo unas sorpresas.

 

–Miguel, ni me creerás, estoy en este momento con dos personas que conoces, uno es el padre Mario Dalposo y el otro es el padre Cueto. El mismo, hace muchos años que está en Roma y los últimos trabajando conmigo. –se queda al teléfono, porque está escuchando la respuesta de Miguel, él que seguramente sorprendido está preguntando más cosas o refiriéndose a su compañero en el seminario. –Nuevamente habla y dice: –me imagino tu felicidad y tu sorpresa, ahora te lo paso al padre Cueto, que también tiene una cara de sorprendido y muestra lágrimas en los ojos.

 

–Querido Miguel. Eres una persona que siempre tengo en mis pensamientos, en mis oraciones y sobre todo en mi corazón, porque si estoy aquí te lo debo a vos, que junto a tu esposa influyeron para que tome la decisión de ir por el camino del sacerdocio y consagre mi vida a Dios. Queda con el teléfono apoyado a su oreja y se queda en un largo silencio, interrumpido únicamente por unos suspiros profundos y una respiración entrecortada, como si estuviera sollozando sin lágrimas.

 

Cuando continúa conversando, se lo observa con una voz pausada y una cara circunspecta, que denota una profunda concentración. –Miguel he leído los papeles que dejaste perdidos en un banco de la placita de la la iglesia de Santa Maria. He quedado compungido y pese a no estar tu nombre escrito en ninguna parte, de solo leer “Miki”, me imaginé que eras vos, por eso mi pena y mi desesperación por encontrarte, pero como Dios es grande, me puse en contacto con el padre Cayetano, en cuya oficina me encuentro en este momento, molestándolo, con algo que también lo tenia muy preocupado a él y que justo el momento que llegamos colgó después de hablar con el padre Corante en La Paz, quien está encargándose de conseguir direcciones de tus parientes y amigos.  Después de otro silencio en el cual responde Miguel, seguramente complementando a todo lo que habló Cueto. –Miguel te sugiero que nos encontremos mañana en la placita donde encontré los papeles a las 11:00 AM. De esta manera conversamos un poco allá y después nos vemos a comer juntos. Perfecto estoy de acuerdo. Nos vemos mañana. Chau.

 

Continua la conversación en las oficinas del padre Cayetano y Cueto le pide permiso, para poder ir al palacio papal de Castel Gandolfo, pero el padre Cayetano le dice que eso no está dentro de sus atribuciones, pero que con seguridad en el pueblito donde se encuentra es palacio podrán conseguir un albergue para pasar unos días. Castel Gandolfo es una pequeña localidad italiana situada en la región de Lacio, a orillas del lago Albano, a 18 km al sureste de Roma. Que le parece muy buena idea que hagan un retiro espiritual, para colaborar a la recuperación de miguel, donde él además de encontrar paz, se pueda reencontrar a sí mismo. Terminada la charla se despiden del padre Cayetano Martignon y retornan a la residencia. El trayecto de retorno lo realizan en completo silencio y cuando llegan a la residencia se despiden para cada uno partir a su celda a reposar del día transcurrido entre emociones y sorpresas, para poder descansar.

Muy temprano se despierta el padre Cueto y se dirige a la iglesia para decir la primer misa, la misa que la oficia con mucho fervor, dedicándosela a Miguel y a su pronta y total recuperación, cuando llega el ofertorio reza con lágrimas en los ojos, recordándose que si puede oficiar la misa, es porque Miguel influyó en él de tal manera, que ahora es sacerdote y puede decir la misa gracias a él, completa la consagración ofreciendo el Pan y el Vino para beneficio de Miguel y realiza la comunión en un nivel de casi santidad, al punto de levitar por tanta concentración y unión con Dios.

 

Pasa a tomar su desayuno, en compañía del padre Mario y otros religiosos de la comunidad, a quienes comunica que partirá por unos días a la localidad de Lacio, junto al lago Albano y que con seguridad escuchara misa en la capilla del castillo papal. Se despide y pasa por su celda a retirar el maletín con sus efectos personales, que después de levantarse preparó con todo esmero. En maletín introduce otro breviario en español, para obsequiárselo a Miguel.

 

Miguel por su parte también se prepara física y anímicamente para ese encuentro. Clementina ya está anunciada del mismo y aunque internamente estaba cada día más triste esperando el desenlace final; externamente se mostraba radiante y no fingía, porque realmente quería la felicidad de Miki, aunque esta felicidad la dejaría triste a ella, cuando se produzca la separación, que era inevitable, pero que le dejaba un sabor dulce, porque había cumplido con su conciencia, había sido una buena mujer y había dado mucho para ayudar al prójimo.

 

Cuando llegó la hora de partir, Clementina le ofreció llevarlo en su carro hasta la placita, estaba cerca, pero no a la vuelta de la esquina. Miki acepto y recogió su maletín con efectos personales, porque sabía que esa despedida seria por unos cuantos días, por lo menos una semana. Abrazó y besó a Clementina, presagiando que ya eran muy pocos los besos que podía prodigar a esa gran mujer, que lo había salvado del olvido total y que tanto había hecho por su recuperación. Con lágrimas en los ojos la abrazo y caminaron así hasta llegar al auto. Partieron en silencio absoluto y al llegar a la placita la volvió a abrazar y besar, esta vez ella fue quien derramo unos dos o res lagrimones, que cayeron al asiento del auto dejando una marca humedad, que con seguridad dejaría su marca. Hasta la próxima limpieza, porque la vida es así, es un camino, es un devenir, es un transitar, siempre se debe seguir adelante y las marcas que se dejan no son permanentes ni imborrables, son simples referencia de lo que paso y un anticipo de lo que queda por venir. Dios nos sigue por ese camino, porque deja a nuestro “albedrio” lo que debamos hacer, aunque ese “albedrio”, es algo inventado por los hombres, Dios hace con nosotros lo que nos tenía preparado desde el día que fuimos concebidos.

 

Miki se bajó del auto, hizo una señal de adiós con la mano que tenía libre y se encamino al primer banco que estaba frente a la iglesia. Se sentó y se puso a rezar en espera del padre Cueto. Cuando éste llegó, Miki se incorporó, no había cambiado gran cosa, estaba con un traje marengo, con una camisa celeste y remataba el cuello con la cuellera clásica de los sacerdotes, con un crucifijo de acero que le colgaba del cuello y le llegaba hasta mitad del pecho, seguía siendo el morenito cari risueño, no aumento ni un centímetro de tamaño, seguía siendo bajito, no aumento ni un gramo de peso, pero su mirada seguía siendo franca y su sonrisa sincera.

 

Ambos dejaron los maletines, uno en el suelo y el otro en el banco y se dirigieron el uno al otro con los brazos extendidos en señal de un abrazo, el mismo que se produjo cuando estuvieron frente a frente, ambos con lágrimas en los ojos se mantuvieron así por un espacio de tiempo, que para los dos fue imperceptible, que para el tiempo de verdad fue largo. Cuando quedaron tomados de los codos, se miraron en profundidad, con una concentración que los mantuvo absortos por un tiempo, luego se separaron, Cueto tomó el maletín del suelo y se encamino al banco donde estaba el maletín de Miguel, se sentaron y recién pudieron emitir palabras, ambos decían las mismas cosas casi en forma simultánea, ¡qué bien te ves…!, ¡sigues igual…!, ¡no has cambiado…!, ¡te ves elegate con esa vestimenta…!

 

Después de eso, Cueto, propuso rezar en voz alta: “Bendita sea tu pureza y eternamente la sea, pues todo un Dios se recrea, en tan grandiosa belleza de Ti Celestial Princesa, Virgen Sagrada Maria, yo te ofrezco en este día, alma vida y corazón, no me dejes Madre mía, hasta mi última agonía échame tu bendición”. Después de lo cual se trenzaron en una conversación tupida y desordenada, recordando el pasado feliz, el pasado lejano, el pasado próximo y el pasado reciente, en la amanecía de Miguel y los éxitos religiosos de Cueto.

 

–Flaco, te propongo ir a comer una pastas con estofado, yo conozco un lugar no muy lejos de aquí, no es nada elegante, pero es tradicional, podremos probar pan casero, amasado con las manos y horneado horno de barro y comeremos unas pastas recién preparadas, acompañadas de un estofado preparado con leña y tomaremos vino casero.

 

Miguel aceptó, cada uno cogió su maletín y se encaminaron a la calzada hasta poder encontrar un taxi o algún otro vehículo de servicio público, después de todo con la emoción estaban llenos de adrenalina, energías y tiempo, porque en ese momento el tiempo se había detenido, volvieron a ser los púberos escalando cerros en las serranías de “Achumani”, en los paseos semanales que hacían algunas tardes cuando ambos estaban en el seminario de Calacoto en la ciudad de La Paz, o cuando estaban de vacaciones en “Pairumani”, en el hogar “Fatima” en Cochabamba, en las vacaciones de invierno o de fin de año. Acompañados del padre Mario Panni, del  Vicenta Danna y del hermano Corantes.

 

Tomaron el taxi, que tardó un mundo en llegar; le dieron la dirección del restaurant y en menos de treinta minutos estaban en el lugar elegido, El local era algo muy familiar, con muy pocas mesas, todas con mantelitos a cuadros blanco y rojo, con la misma tela de las cortinas de las pocas ventanas. La puerta que separaba el comedor del ambiente interior era de tiritas hechas de conchas y semillas, las mismas que cuando pasaba alguien se agitaba mostrando destellos nacarados que partían de las conchas y al mismo un tintinear muy dulce del sonido de las conchas al chocar unas con otras.

 

Nos atendió un joven que se bestia a la usanza de los antiguos italianos, con un pañuelo rojo al cuello y la clásica boina, además de un delantal blanco, de un blanco níveo, inmaculado. Muy atento se aproximó para decirnos cuál era la carta, por cuanto los platos que preparaban eran muy pocos y ofrecernos el vino de la casa, en blanco, rosado y tinto, o unas cuantas, muy poquitas, marcas de embotellados. En un marcado italiano piamontés nos preguntó:

 

–¿Qué les puedo ofrecer a los señores?

 

–Queremos comer unos tagliatelles con un tuco de estofado de tres carnes, de entrada unos tomates con orégano, aceite de oliva y aceitunas negras, para picar con unas fugacetas braceadas y un vino tinto de la casa, medio litro.

 

–Enseguida retornó con los tomates, aceitunas y  fugacetas calientes, recién salidas del horno, las mismas que desprendían un aroma que te hacia agua lo boca. Al mismo tiempo llego el vino, dos platos y dos copas, las mismas que fueron servidas inmediatamente, sin pedir que degustemos el vino, porque tenía la seguridad de que era fresco, además de ser el único. Brindamos, porque Dios había querido que estemos nuevamente juntos.

 

Cuando llego la comida ya habíamos dado fin a la picadita y le habíamos avanzado la mitad de la jarrita de vino. Los tagliatelles se veían deliciosos y el estofado tenía una fragancia a ajo, romero y albaca, junto con los platos nos trajeron un pan casero recién horneado, que tenía una fragancia a trigo fresco, el pasillito con queso parmesano, también dejaba un olor agradable y propicio para acompañar la comida.

 

Comimos hasta dar fin con todo y lo último de pan que nos quedaba lo usamos para raspar el untado de los platos, de manera que los dejamos tan limpios que aparentaban estar lavados, no dejamos nada de nada, ni una gotita de vino, ni en la jarra ni en las copas. Pedimos agua mineral con gas y de postre unos helados de vainilla con raspadura de nueces. Como  gentileza de la casa  nos trajeron dos copas diminutas con grapa, que largaba una fragancia a uvas frescas y cuyo sabor dejaba en la boca una sensación tal que desaparecía el tufo al ajo y la albaca y quedaba tan solo la fragancia de la vainilla.

 

Pague la cuenta y salimos caminando en busca de un taxi que nos lleve hasta la terminal de ómnibus para partir a Castel Gandolfo, donde Cueto ya había reservado dos habitaciones en un hostal

 

Miguel Aramayo

SCZ.13-06-2015

 

15 Jun

Frio en el alma.

No es el frío del Kremlin, tampoco es el frío de la estepa rusa, es el frío del alma. Cuando llegaste al fondo, cuando pensaste que habías hecho todo lo que ordenó la vida, te das cuenta que lo material se cumplió a cabalidad, que la obra está concluida, ya puedes partir, no tienes más que ofrecer a la Vidal.

 

Lo que te queda don migajas, ya le sacaste el jugo a la vida. Ahora puedes contentarte con escuchar buena música, quizá te permitas el gusto de leer un buen libro y quizá Dios te permita escribir unos cuantos versos más y hasta es posible que escribas un último libro.

 

Debes convencerte que llegaste al final y me da la impresión que ese final que te espera, es el final que presentiste en tus sueños de muchacho. Todo lo que urdiste está llegando s su epílogo. Hiciste de tu vida lo que quisiste, te comportaste bien, como eran tus planes y, la vida y Dios, te complacieron; pusiste tu granito de arena, pero llegaste al final y lo que sigue de aquí en adelante debes cuidarte para no convertirte en una piltrafa.

 

Llegaste al final de gracias a Dios, a la vida y la abra gente buena que usaste en tu camino y de la cual te aprovechaste, fingiendo que eras bueno y solamente eras lo que SOS y no podrás ser más porque llegaste al final. No sos Tolstoi, ni Neruda, menos Borges; sos alguien que tuvo el coraje de llegar al final y ahora estás allí, allí donde quisiste llegar, lo que te resta es muy poco y quizá tu intelecto no te lo permita disfrutar.

 

 

Miguel Aramayo

SCZ.15-06-2015