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Los celtas

15 Jul

Los celtas

Caminando por Irlanda, me adentre en un bosque que suponía totalmente deshabitado, pero ¡gran sorpresa…!  A los pocos metros escuché voces de muchas personas. Daba
la impresión de ser más mujeres que hombres y todos hablaban al unísono, lo cual confundía, además no era inglés lo que pronunciaban, era gaélico, por lo menos eso me pareció de las poquitas palabras que sé en ese idioma, por demás está decir que se trata
de una lengua muerta.

 

Me quedé quieto y sorprendido, desde luego también temeroso. Nunca pensé encontrarme con gente de otra época, hablando otro idioma. Ya estaba adentro y no me quedaba
más que, afrontar lo que viniera. No se pasó por mi cabeza el huir, al contrario, seguí avanzando, procurando aproximarme a donde estaba esas personas. Cuando llegué donde estaban ellos, quedaron sorprendidos y hasta me animo a decir, temerosos. Aparentemente
estaban celebrando algo y se encontraban reunidos formando un círculo en torno a una hoguera, que no solo les servía para calentarse e iluminarse, aunque faltaba un poco para el ocaso. Era notorio que preparaban algo de comer y beber; porque se percibían dos
aromas diferentes. Por un lado, parecía carne asada y por otro algo con contenido de alcohol, como un licor de jengibre y limón, aroma similar al gin.

 

Cuando esas gentes que estaban sentadas me vieron, quedaron anonadados y su silencio me dio coraje. Se fueron incorporando poco a poco y se aproximaron a mí, mostrando
un cierto temor. Las mujeres más osadas, en cambio los varones se mostraron más cautos y alertas para defenderlas en cualquier situación o mal entendido que se produjera.

 

Cuando me tuvieron totalmente rodeado comenzaron a tocarme con notoria sutileza, lo que hizo que yo me tenga que parar y levantar los brazos. Algunas se aproximaron
tanto que rozaron sus narices con las mías y olían la piel de mi cara y mis orejas, también acariciaban mi cabello y tuve la impresión de que procuraban desnudarme y les llamaron la atención los botones de mi campera, camisa y pantalón, lo mismo mi cinturón
y zapatos. Quedé quieto y dejé hacer conmigo lo que se les antojara.

 

No me di cuenta del tiempo que transcurría desde mi llegada, pero el ocaso ya había dado paso a una noche llena de estrellas y una luna brillante en todo su esplendor.

 

Cuando me tuvieron totalmente desnudó, se dedicaron a observar mi ropa con detenimiento y me pareció que lo que más les llamó la atención fue mi ropa interior. Cuando
yo estuve totalmente chuto, perdieron interés en mí y mientras observaban cada una de mis prendas intercambiaban criterios y en algunos casos lanzaban tremendas risotadas.

 

Después de observar todo, me permitieron vestirme y mientras lo hacía formaron un ruedo a mi alrededor. Cuando estuve listo, dos hombres me tomaron de los brazos y
me guiaron hasta el final del bosque, allí me dijeron algo y me señalaron el camino a seguir, incluso uno de ellos me dio una palmada en el traste, como indicando que me alejé.

 

Ustedes creerán que esto que les cuento es una más de mis chifladuras, de mis ensueños, mis inventos o mis mentiras, pero les seguro que esa fue una vivencia en mi
último viaje por Irlanda.

 

Miguel Aramayo

SCZ.06-07-2021

 

15 Jul

El castillo

Estaba en un castillo que aparentaba estar deshabitado y mirando desde el puente levadizo, todo era quietud. Daba la impresión de que había pasado el tiempo y que este
se hubiera llevado a las personas, pero todo hubiera quedado intacto, como quedó hasta el último momento en que fue habitado. Las plantas en macetas y jardines se quedaron intactas, como si alguien las hubiera disecado, no perdieron ni las hojas ni las flores
y en las flores no se cayeron ni los pétalos, ni los estambres y pistilos, pero no tenía vida propia.

 

Los animales que pudieran habido, caballos, perros o cualquier otro animal, ya no estaban; lo mismo que sus habitantes, propietarios, servidumbre y seguridad. Pero
estaba todo lo que ellos utilizaban, al extremo que la vajilla que usaron a último momento estaba completa, incluso con los saldos de alimentos que estuvieron en el momento que los abandonaron. Lo que no se había secado es el vino o el agua contenida en los
vasos y copas.

 

Lo mismo sucedía con el menaje de cocina, con los saldos de alimentos en los diferentes cachorros en uso al momento del abandono. Todas las estancias tenían completo
el mobiliario, incluso se percibía las arrugas en algunas telas o el desorden en algunos almohadones. Las cortinas, manteles y tapetes mostraban el mismo estado.

 

Recorrí todo el castillo sin dejar un espacio sin observar y quedé sorprendido. No cabía en mi cabeza que, todo lo material subsista de esa manera, lo único que fue
implacable es el polvo. No existían ni telas de araña, ni rastro de insectos o roedores, que podían haber hecho un festín con todo lo que quedo servido o en las alacenas de la despensa o los vinos y fiambres almacenados en la bodega. Daban la impresión de
que si uno destapaba una botella podría usar su contenido de vino, champagne u otro licor. Lo mismo en los fiambres, quizá se podía recortar un jamón, una butifarra o salamín. Lo mismo el pan en los paneros o las frutas en los fruteros, que no habían perdido
la forma y color, pero eran como si fuera de cera o se los hubiera deshidratado.

 

Después de un largo tiempo paseando y husmeando por todos los rincones, noté que mis piernas pedían reposo, lo mismo que mis pies. Mi cuerpo todo sentía cansancio y
por la espalda me escurría una densa transpiración.  Mi intelecto no se cansaba de observar todo lo que me rodeaba y si fuera por él, seguiría en actividad. Cuando vi una mullida mecedora, puse mi físico en ella, estiré las piernas y extendí los brazos dejando
reposar todo mi cuerpo. Que, al sentir ese confort, quedó extasiado. Entorné los párpados, abrí un poco la boca y dejé que mis pulmones se llenaran del aire circundante, el mismo que tenía un buen aroma, porque la brisa traía la fragancia de pinos y abetos
de lis bosques aledaños.

 

En ese estado de reposo, dejé a mi mente divagar en esa extraordinaria soledad y quedé suspendido en mis pensamientos sin darme cuenta exacta de mi existencia. Si era
un sueño o realidad, si estaba vivo o, mi observación de esa realidad era simplemente el reflejo de los recuerdos que conservaban mis neuronas.

 

Estaba realmente feliz, nada atormentaba mi alma, tampoco a mi intelecto y respiraba con una quietud. Quietud que me permitía percibir el latir acompasado de mi corazón
y el fluir de mi sangre a través de las venas. Mis ojos observaban el entorno, con total distracción. No puedo decir el tiempo que permanecí así. Como la quietud era tan grande y mi físico estaba rendido. Quedé profundamente dormido y pasé a otra dimensión.
En mis sueños pude compartir con una dama junto a mí. Dama que acariciaba mis cabellos y me prodigaba besos en las mejillas, dejando que el aroma de su aliento adormezca mis sentidos y me produzca una extraña sensación que, me elevaba a al cielo en cuerpo
y alma, al extremo de despojarme de mi vestimenta y sentir que flotaba, sin sentir ni frío ni calor, ni cansancio ni apuro, y ninguna sanción que pudiera alterar la quietud en que estaba sumergido de cuerpo y alma.

 

Miguel Aramayo

SCZ.05-08-2021

 

15 Jul

Pareja

Algo muy interesante, no somos amigos, aunque algo de eso existe, porque nos soportamos con respeto y por lo menos no nos olvidamos de él:” buen día”, todos los días,
porque compartimos el mismo espacio, la misma cama, la misma mesa, y pese a ser casados, ya no somos pareja y el amor, si alguna vez hubo algo, ya se borró y ahora lo que subsiste es un compañerismo obligado por las circunstancias y el qué dirán de parientes
y amigos.

 

Entiendo que no tuve la capacidad de borrar los sentimientos anteriores que quedaron grabados y que permanecerán hasta nunca jamás. Una pena que fuera así, pero no
puedo luchar para revertir, porque lo único que hice fue trabajar en busca de un progreso, que lo conseguí, pero nunca pude conseguir ser amado, soportado si, pese a mis graves manías y la obsesión que, si bien es cierto que me atormenta, puedo dominar con
más facilidad que mi manía. El tiempo continuo así y lo que queda es muy poco, por lo tanto, no vale la pena esforzarse por cambiarlo y no queda más que soportarlo y compartirlo con mi soledad, soledad que sí sé manejar a mi antojo y que me brinda grandes
satisfacciones, porque puedo imaginar situaciones y crear ficciones que me permiten ser profundamente feliz.

 

Pienso que la resignación es un sentimiento muy valioso, porque te permite crear situaciones irreales que aparentan ser reales y dan la felicidad que todo ser humano
requiere para llegar al final e idearse un futuro en la eternidad.

 

Miguel Aramayo

SCZ.01-08-2021

 

 

15 Jul

Encierro o cerrazón

Siento que estoy encerrado. Lo peor de todo, estoy encerrado en mí mismo. Algo peor que estar en la cárcel, porque en ella puedes observar lo que sucede detrás de los barrotes. En mi caso estoy encerrado “en mi”,
solamente veo lo que está dentro, en mi interior. Algunas veces es distraído y agradable, pero otras veces desespera, porque se apaga la luz y no solo quedo en penumbras, sino en una oscuridad total y absoluta. Es la consecuencia de que “el corazón tiene
razones, que la razón no entiende
”.

 

Quise tener una noción más clara de ese sentimiento y busqué los sinónimas de “encierro” y encontré lo siguiente:
reclusión – prisión – calabozo – celda – retiro – clausura – recogimiento – apartamiento – toril – chiquero – encerradero. No todos esos términos tienen connotación triste
o deprimente, por ejemplo: retiro y clausura que, a mi criterio, podrían emplearse para mostrar piedad, dedicación a algo superior. Recogimiento podría tomarse como algo espiritual, pero también como un estado de ánimo. En cambio: toril, apartamiento, chiquero,
encerradero; eso me suena a términos empleados para animales, no para humanos.

 

Cerrazón también es un término que se presta para pensar. Entiendo que es la actitud del que
se mantiene excesivamente firme en sus ideas, intenciones u opiniones, sin tener en cuenta otras posibilidades. Pienso que es la torpeza o falta de capacidad para entender una cosa. Quizá se podría opinar así de un individuo “caprichoso”. Algunos famosos expresaron
opiniones al respecto y las transcribo: “Todo capricho surge de la imposición de la voluntad sobre el conocimiento”. Arthur Schopenhauer – “Es más fácil reprimir el primer capricho que satisfacer a todos los que lo siguen”. Abraham Lincoln – “El
corazón tiene razones que la razón no entiende”. Blaise Pascal.

 

Con la observación de todos esos términos, podemos darnos cuentas del gran valor que tiene la palabra, porque uno puede ir pintando y vislumbrando sensaciones,
pensamientos, sentimientos que uno lleva adentro, en lo más íntimo del interior de cada uno de nosotros. Pienso que uno puede llegarse a medicar, pero no como el pobre hombre, Barrick, descrito en el poema “reír llorando”. Él podía distraer el spleen de los
altos lores, pero no encontraba remedio para el mal que lo acongojaba. Sufría un mal tan espantoso como la palidez de su rostro.

 

Pienso que la felicidad depende de cada uno de nosotros, pero algunas veces nos “encaprichamos” en ser menos, sufriendo penas fáciles de solucionar con solo
pensar que no existen. Es sabido que lo primero que uno debe pretender es su autoestima, que uno debe mantenerla, elevarla y enriquecerla. Aunque parezca malo, lo mismo se debe hacer con su ego. Narciso vivía feliz contemplando su rostro en el lago. Un día
Narciso fue al bosque, Eco salió entre los árboles y Narciso la rechazó. Eco se metió en una cueva y acabo consumiéndose. Némesis la diosa de la venganza se enfadó con Narciso y decidió que se enamore de su propio reflejo y así fue. Narciso se miró en el lago
y se metió al agua, no se resistió a enamorarse de su propio reflejo. Eso tampoco es bueno, uno debe considerar que puede solucionar sus defectos y sufrimientos, pero no considerarse Narciso, podría tener el mismo castigo.

 

Miguel Aramayo

SCZ.22-07-2021

 

15 Jul

En la india

Mientras practicaba algo de yoga por clases en internet, medité en la soledad existencial en que vivó y me puse a pensar si no sería mejor visitar
alguna ciudad de la India. Además, esto me permitiría disfrutar mi soledad, estudiar un poco de esa cultura, practicar meditación, concentración, yoga y estudiar algo de su religión.

 

Estuve mucho tiempo madurando esa idea, de la misma manera me fui adentrando en su religión y con frecuencia practicando meditación. Desde luego que
la meditación me resultaba muy complicada, porque constantemente estoy soñando y cuando pretendo meditar, me doy cuenta de que mi mente está divagando en algún ensueño. Les causaré chiste, pero mientras pretendía concentrarme, mi mente estaba con alguna rubia
curvilínea en una playa de la Costa Azul. No les cuento más porque pensaran que soy un obsesivo, compulsivo, además de maniático. Solito me doy cuenta de eso y me golpeo delicadamente la cabeza, cierro los ojos o por lo menos entornó los párpados, en busca
de una quietud espiritual que permita elevar mi alma a niveles superiores, donde olvide completamente mi vida mundana.

 

Decidí viajar y elegí un seminario de meditación, por espacio de varios días, los que me perimirían estar en concentración. Después de eso, dispondría
un tiempo para dar un paseo por el vasto territorio indo, luego, pasear por Europa, antes de retornar a mi habitad.

 

Elegí la ciudad de
Benarés (Varanasi in hindi), uno de los lugares sagrados de la India, ubicado a orillas del Ganges, en el estado de Uttar Pradesh. Una de las siete ciudades sagradas
del hinduismo, como el jainismo y budismo. Tiene un templo dorado dedicada al dios Shiva que fue construido en 1776.

 

La religión hinduista es la tercera en cantidad de adeptos, más o menos 1.150 millones, el 16% de la población
mundial. Según ellos es la religión más antigua. Querer contar un poquito de esa religión es muy difícil, para un simple curioso como yo, pero lo principal es:
Las creencias hinduistas incluyen el karma (acciones y consecuencias de las acciones), el samsara (la reencarnación o ciclo de nacimientos y muertes), varios tipos de yoga (prácticas
para lograr moksha), y los cuatro objetivos del hombre, purusharthas (de púrusha: ‘varón’, y artha: ‘objetivos’): 1. Dharma (religión, ética y obligaciones), 2. Artha (prosperidad y trabajo), 3. Kama (satisfacción de los deseos y las pasiones),
4. Moksha (salvación espiritual). El hinduismo prescribe obligaciones morales, tales como la veracidad (satya), abstenerse de hacerle daño a seres vivientes, paciencia, tolerancia, autocontrol y compasión, entre otros. Una de
las partes más importantes del hinduismo es el vegetarianismo, que se basa en la creencia de ahimsa.

 

Para llegar a Benarés en la India,
tuve que seguir el siguiente recorrido: Desde donde estoy al Brasil, luego a España y de allá hasta Nueva Delhi y en vuelo de cabotaje al aeropuerto Lal Bahadur Shastri,
a 25 kilómetros del centro de la ciudad. Ciudad que es caótica, por ser centro de religiosidad y por lo que atrae el turismo. Me alojé en un hotel de 3 estrellas, pero muy cómodo de nombre “Diamond Hotel”, después tenía que ponerme en contacto con el director
del seminario para trasladarme donde él me diga, pero primero me daría un baño y un buen descanso por el viaje tan largo.

 

Cuando estuve descansado y antes de salir a dar un paseo me puse en contacto con la persona que ubiqué vía mail, que se llama
Kalkin Gandhi.

 

−Hola Kalkin, ya estoy en tu ciudad llegué muy temprano ayer, pero tan cansado y como me vine con anticipación recién te puedo
llamar.

 

−No te preocupes está todo preparado, pero te pido por favor que te contactes con mi secretaria que se llama Shashi Nayyar, ella
ha programado tu estadía, vos tienes su número de celular. −Cambió un poco tu solicitud, podrás asistir a tres seminarios, uno de yoga, el otro de meditación y por último de concentración. Para el de Yoga no será necesario que dejes el hotel, los otros dos
no requerirás hotel, porque te trasladarás al lugar donde se realizarán los seminarios y serán con asistencia permanente las 24 horas, por el tiempo que duren, no menos de tres días ni más de diez.

 

Llamé a Shashi y me dijo que comenzaba al día siguiente con el seminario de yoga, ella pasaría por el hotel para llevarme al
lugar donde sería el seminario. Al otro día, ya había tomado mi desayuno y me paré en la puerta del hotel a ver la gente pasar y me fijé que se aproximaba una mujer muy bonita vestida con un sari de color naranja jaspeado y la blusa tradicional con una tonalidad
poco más oscura, además de un pañuelo en la cabeza.

 

La salude: −Hola Shashi yo soy la persona que buscas para llevar al seminario de yoga.

 

−Hola señor, ¡que puntualidad!, si está listo nos podemos ir, tengo un transporte a la vuelta de la esquina que nos trasladará
al seminario. No se preocupe por la ropa, allá le proporcionaremos una mudad para que se sienta más cómodo. Será algo adecuado para las clases y el trabajo que tienen que realizar.

 

Nos trasladamos hasta Brahmavarchas International Yoga Academy.  Después de completar un ritual administrativo me dejó,
indicando que permanezca en ese lugar hasta el final de la tarde y el taxista que nos había traído pasaría a buscarme para llevarme al hotel. Esa rutina duraría 10 días calendario, pero que si quería acortar le avise, el taxi se encargaría todos los días de
llevarme y retornarme al hotel.

 

Después de completados todos los semanarios, Shashi y Kalkin me invitaron a cenar, hablamos sobre mi participación y por los comentarios que hicieron
los instructores de los tres seminarios, quedaron alagados con mi predisposición a tomar las enseñanzas con gran atención.

 

−Shashi, si no es indiscreción, me podrías decir cual es el significado de tu nombre, que a mis oídos suena muy melodioso.

 

−Mi nombre significa “Luz de luna”, fue elegido por mi padre. Que según me cuenta, estaba muy enamorado de mi madre y pensó que cuando nací la luna
era llena e iluminaba de una manera extraordinaria, porque el cielo era diáfano y transparente.

 

−Kalkin, con todo respeto me puedes decir cuál es el significado de tu nombre, porque también me resulta muy melodioso.

 

−Desde luego, no es ninguna impertinencia. Mi nombre significa “Caballo Blanco” es uno de los nombres más comunes en la India y son los padres orgullosos
de sus hijos que eligen ese nombre para sus vástagos. Mi apellido “Gandhi” también es muy famoso y común en la India y en varios países colindantes. En cambio, el apellido de Shashi “Nayyar” tiene más connotación árabe, pero ellos lo usan con una sola “y”.

 

La velada transcurrió muy agradable, como si hubiéramos sido amigos de muchos años, porque la gente hindú es muy espontánea y por su misma practica
religiosa, son amables, colaboradores y cariñosos, además que expresivos. Ellos también quedaron satisfechos con mi forma de ser y lo expresaron abiertamente. En otra oportunidad les comentaré el turismo por la India y por Europa.

 

Obtuve muchos beneficios en los tres seminarios, el de Yoga mejoró notablemente mi estado físico,
además me permitió dominar mi mente, mi espíritu, mi alma; porque pude optimizar mi grado de concentración, liberando mis tendencias naturales a estar distraído, divagando en absurdos y ensoñaciones dañinas. En el curso de concentración, fue algo similar al
tiempo que practiqué yoga, pero usando muy poco del físico.
La meditación se caracteriza normalmente por tener algunos
de estos rasgos: Un estado de concentración sobre la realidad del momento presente. Un estado experimentado cuando la mente se disuelve y es libre de sus propios pensamientos.

Aprendí varias técnicas de concentración, no con fines religiosos, en cambio lo estudiado en meditación tenia un sesgo hacia la religión hindú.

 

Miguel Aramayo

SCZ.30-06-2021

 

15 Jul

EL ángel caído

Mientras leía una novela que titula: “Como polvo en el viento” de
Leonardo Padura. En una de sus páginas habla de una escultura en Madrid denominada; “El Ángel Caído”, ubicada en el Parque del Retiro. Escultura cuyo autor es “Ricardo Bellver”, se inauguró el 29 de abril de 1885 y se inspiró en un verso del “Paraíso
perdido” de “John Milton”. Ese poema, es una epopeya acerca del tema bíblico de la caída de Adán y Eva. La obra trata, fundamentalmente, sobre el problema del mal y el sufrimiento en el sentido de responder a la pregunta del pecado original.

 

El Ángel Caído es un monumento muy polémico, incluso por su ubicación a 666 metros sobre el nivel del mar, número que representa la bestia. Esto me hizo pensar que,
la pandemia que estamos viviendo, podría ser un castigo que recibimos no por el pecado original que, según los católicos, ya fuimos liberados por el nacimiento de Jesús y el correspondiente bautizo en la fe cristiana. Porque pese a esa liberación, la humanidad
siguió pecando y esto es una advertencia, sería interesante y quizá útil modificar nuestra actitud hacia Dios y la religión. Pero, sobre todo, que veamos de cambiar cumpliendo a plenitud lo que expresan las tablas de la ley que fueron entregadas a Moisés.

 

Sin dar mayor importancia al número de leyes, que deben cumplir católicos, judíos o de otras religiones, es importante que toda la humanidad tome conciencia de lo que
nos está sucediendo, que es un enigma para la ciencia y que a mi criterio estamos en las manos de Dios, pero depende de nosotros reconciliarnos.

 

Miguel Aramayo

SCZ.14-06-2021

 

Comentando un poco sobre los mandamientos:

 

Según los católicos son 10 mandamientos y según los judíos son 613.

 

Las Mitzvot (mandamientos divinos) contenidos en la Torá (Pentateuco) son muy numerosos, 613 de acuerdo con el cómputo judío, pero se
le ha dado una significación especial a los que constituyen el tratado sellado por Dios con el pueblo elegido, en el curso del éxodo, escribiéndolos en tablas de piedra que entregó a Moisés en el monte Sinaí.

 

Según el libro de Éxodos (34:10-28) eran 17 las ordenanzas más claras expresadas por Yahveh, esto según lo expuesto por antiguos rabinos
israelitas.

 

Según el Deuteronomio (5:6-21), son 21 las ordenanzas expresadas como leyes divinas.
 

 

 

15 Jul

Encuentro con Afrodita

Un grupo de Arqueólogos llegaron de Israel a Grecia, con el objeto de colaborar en algunos estudios al grupo llegado anteriormente que estaban realizando una investigación con el permiso de las
autoridades griegas. En algunos casos, los recién llegados, reemplazarían a algunos que retornarían a Israel y otros reforzarían el grupo.

 

Todos se alojaban en el mismo hotel, para tener una comunicación fluida y poder organizar los turnos de trabajo. El periodo que estaban estudiando correspondía a la “época clásica”, que es del
500 A.C. al 323 A.C. El grupo israelí quería estudiar restos posteriores a la batalla de las Termópilas y la continuidad de la guerra del Peloponeso

 

Uno de los israelitas, que además de ser médico era antropólogo y extremadamente aficionado al buceo, una excepción el grupo de trabajo que tenía a su cargo ese proyecto. Como le habían contado
que en ese lugar del mar Egeo el sumergirse en sus aguas era un deleite, para los que gustaban del buceo, decidió comprobarlo y separándose del grupo de investigadores, aprovechando un día libre, busco una agencia turística donde alquilaban equipos de buceo.
Cuando entro al local, grande fue su sorpresa al encontrar una muchacha, muchacha idéntica a alguien que conoció un 15 de diciembre. Vestía con una faldita ploma, una blusa blanca de lino y un pañuelito de seda en el cabello, a la misma que besó después de
haber ido al cine del barrio, un tiempo después perdió su inocencia. Era tanto el parecido, que le habló en su idioma y no tuvo respuesta, porque ella solo hablaba griego y algo de inglés, para poderse comunicar con los turistas y una que otra palabra en árabe,
lo mínimo necesario para poder atender su negocio.

 

La muchacha lo ayudó a seleccionar el traje de neoprene y las patas de rana, de acuerdo con su talla. El doctorcito era flaco y alto, por lo tanto, les costó un poco conseguir el traje adecuado,
también el tubo fue algo más chico, para que no le incomode el peso. Completando eso y el llenado de formularios y el pago de la garantía, se alejó rumbo a la playa, caminado con algo de dificultad, porque todo lo que llevaba tenía un buen peso. Por suerte
en ese momento pasó una carreta tirada por un caballito escuálido, el mismo le facilitó el traslado hasta la playa más próxima. El carretero que también, hablaba medianamente inglés y un perfecto italiano, porque era siciliano y el antropólogo también hablaba
mucho de italiano.

 

El carretero vivía hacía mucho tiempo en esa isla, también era aficionado al buceo, pero para sacar crustáceos y por lo tanto lo ayudó al buceador para que elija la playa en la cual se debía sumergir
y quedaron que se encargaría de ayudarlo a ponerse la ropa de buceo y se confiaría cuidándole su ropa, que no era más que una camiseta, el short, el calzoncillo y las sandalias. Lo esperaría una hora a que salga, para llevarlo nuevamente a la agencia de turismo,
para devolver el equipo.

 

Una vez sumergido en aguas no muy profundas, unos 10 o 15 metros, muy tranquilas de buena temperatura y una claridad asombrosa. La cantidad de peses y crustáceos era extraordinaria, incluso pudo
ver unos caballitos de mar, una estrella y algunos pulpos. Lo que le sorprendió, en una cueva vio a Afrodita, la Venus de Milo, a Neptuno y algunas sirenas, quedó boquiabierto, porque además ellos le hacían señales para que se les aproxime. En un principio
sintió un gran temor, pero después supuso que eran robots colocados allí para animar a los turistas. A medida que se acercaba, las características de lo que le parecían robots, eran tan exquisitamente reales, el movimiento de sus cuerpos, el color de su piel,
de sus ojos y sus cabellos, sorprendía hasta al más osado buceador. Cuando estuvo junto a ellos, mucho más próximo a Afrodita, pudo comprobar que era real, ella le extendió la mano y se la pudo tomar con total delicadeza, observó sus ojos y se retiró la mascará,
para que ella también lo pueda apreciar y quedó anonadado por el brillo de sus ojos, la tersura de su piel y la belleza de ese cuerpo desnudo con una piel extraordinariamente hermosa y al contacto con sus manos, imagino la tersura de toda su piel y la perfección
de sus formas.

 

No supo cuánto tiempo pasó en ese éxtasis, pero notó que el medidor del oxígeno le enviaba el sonido de alarma indicando que le queda poco tiempo, soltó la mano de Afrodita y comenzó el ascenso
a la superficie. Una vez en la orilla le contó al italiano la experiencia vivida y el otro quedó sonrrizo, porque no le creyó.

 

Miguel Aramayo

SCZ.06-06-2021

 

15 Jul

Pensando como cura

El pensamiento es etéreo, es invisible, incomprensible, para quien lo genera y la única forma de concretar esos pensamientos esas ideas del soñador, es escribiéndolos. Poniendo en papel no se perderán en la mente del
que los pensó y podrán ser leídos y posiblemente entendibles. Al mismo, tiempo, quienes escriban sus ideas, dejaran para la posteridad, lo que de otra manera se hubiera perdió en la eternidad. Hubo un escritor muy elogiado en temas de literatura, “Franz
Kafka
”, que escribía mucho pero solo para él y dejó encargo a su pareja que después de su muerte quemara toda su producción literaria. Ella desobedeció y es por lo que ahora la humanidad puede disfrutar de lo que ese hombre llevaba en su interior, en su
mente privilegiada. Hubo escritores que dejaron grandes obras y que terminaron su vida suicidándose, como es el caso de “Ernest Hemingway” y algunos otros no tan conocidos. Ese escritor, muchos años después,
fue analizado por algunos terapeutas y vieron que era un hombre con muchos sufrimientos y traumas de infancia. Otro caso notable es el del artista “Robin Williams” que también termino suicidándose. Ambos dejaron cartas que fueron estudiadas por profesionales
que supieron de su sufrimiento interior, pero tardíamente.

 

Leyendo a “Irvin D. Yalom” en una novela que es su autobiografía, titulada “Memorias de un psiquiatra”, podrán darse cuenta de lo mucho que debe estudiar un psiquiatra y de lo preparado en medicina y filosofía,
además de ser un gran lector, lo cual hizo que pueda ayudar a sus pacientes, colegas y alumnos. Por lo tanto, su uno requiere de una ayuda psiquiátrica, para visitar a uno de ellos, se debe hacer una buena elección, principalmente viendo los estudios que realizo
el elegido, y la experiencia que lo acompaña. Uno deberá desnudar su alma ante una persona que lo ayudará a solucionar sus problemas, sus traumas, por lo tanto, uno debe estar seguro de su selección.

 

Según lo expresado en la novela de Yalom, no todo lo que se pueda conversar con el psiquiatra depende del paciente, el profesional debe guiarlo para que pueda mostrar todo su interior. De esa manera el terapeuta podrá
comprender el problema de su paciente y tendrá mejores herramientas para ayudarlo. Según lo expresado en la misma novela el tratamiento requiere de varias sesiones.

 

Puede ser interesante leer la novela “Memorias de un psiquiatra”, porque además de ser amena puede tener soluciones a los problemas de algunos lectores, además este psiquiatra escritor de textos de su especialidad, tiene
muchas novelas con ejemplos de terapias reales e historias de la vida real analizadas desde el punto de vista de su especialidad.

 

Es importante que si se sienten problemas que podrían ser solucionados con la ayuda de un profesional en psiquiatría, previamente reciban la colaboración de un médico, para no caer en manos de charlatanes que se aprovechan
de los problemas de las personas y les ofrecen soluciones religiosas.

 

Miguel Aramayo

SCZ.04-06-2021

 

 

15 Jul

La bicicleta

Estaba en una ciudad totalmente tecnológica, pero con tanto viaje, no recuerdo si estaba en Tokio o Saigón. El hotel tampoco me daba una referencia de donde estaba, porque era de una cadena internacional, con nombre en inglés o quizá era
francés o chino, como no hablo ninguno de esos tres idiomas, no tenía una referencia.

 

Sali después del desayuno y lo primero que me sucedió es que una de las muchachas de la recepción me habló en español:

 

− ¿Cómo se siente señor?, ¿cómo lo trató la noche?

 

Quedé totalmente descompaginado, anonadado, porque no pensé que me saludaran con tanta deferencia y menos una chica tan preciosa, que también por sus rasgos no me daba señas de estar en China o Japón.

 

−Gracias por su gentileza, me desperté como si hubiera dormido en el cielo, entre nubes de algodón y no sentí ni frio, ni calor y mis sueños fueron tan bonitos, pero lamentablemente no se los puedo contar, porque fueron muy largos y ahora
estoy apurado por conocer esta ciudad.

 

−Que le vaya bien y no se olvide de llevar una tarjeta del hotel en el bolsillo, por si se pierde, en ella le anotaré el número de mi celular, por si requiere una ayuda. No dude en llamarme, estoy a su disposición.

 

−Le repito nuevamente mis agradecimientos y sus recomendaciones las tomaré muy en cuenta.

 

Me dio vergüenza tener que preguntar donde estaba, seguramente hubiera dado señales de estar perdido totalmente, pero esa era la realidad, una realidad que últimamente me acompaña con mucha frecuencia. Estoy constantemente distraído y sumamente
olvidadizo.

 

Sali del hotel y me fui caminando por la calle que estaba a mi derecha y continúe por ese rumbo unas cinco cuadras. Toda la gente que caminaba en mí misma dirección o la que venia en sentido contrario, no reparaban en mi y en un momento
me puse a pensar si no fuera invisible. Me aproximé a una vidriera donde exponían lencería femenina y me vi reflejado en el vidrio y observa que había personas al otro lado del cristal, pero ni se percataron de mi presencia, con lo cual me puse a pensar que
podía ser invisible para los demás, menos para mí.

 

Seguí caminando, hasta una plaza donde se observaban muchas bicicletas. Eran de propiedad de la municipalidad de esa ciudad y uno podía tomar cualquiera, con solo introducir unas monedas o registrar la tarjeta de crédito. Pose el celular
en el espacio destinado a este fin y se libero el seguro de la bicicleta, con lo cual quedé registrado en uso de esa bicicleta y se produjo inmediatamente es descuento de mi cuenta bancaria y quedé registrado como responsable de su uso y cuidado.

 

No supe cuánto tiempo transité por esa ciudad, pero con total seguridad. Cuando mis piernas estuvieron cansadas y mi mente había compaginado un artículo que esta mañana leí en el Facebook, solicité a mi celular que me guiara con el GPS,
para retornar al hotel y todo fue tan fácil que no me di cuenta.

 

Miguel Aramayo

SCZ. 03-06-2021

 

15 Jul

Muy triste, pero muy triste.

Esta historia que narraré para ustedes tiene algo más o menos cincuenta años, cuando estaba trabajando en París.

 

El tiempo en París estaba con el cielo despejado y una temperatura de 24° centígrados, con un viento moderado que soplaban de noreste a una velocidad
de 16 a 34 km/h. Esto indicaba que estaba agradable para caminar sin abrigo, como yo me encontraba melancólico, disimulando por no decir que estaba triste, muy triste. Salí de mi departamento, con el huevo quebrado (*). A paso lento me dirigí a Montmartre,
porque sé que allí podría pasear, inadvertido y observando artistas y sus obras, pero también me podría sentar a tomar un café o quizá un trago, aunque eso no es recomendable cuando una está como yo estaba en este momento.

 

No supe cuánto tarde hasta llegar a la plaza donde se estacionan los artistas, ya llegué a donde quería estar, me senté en un banco para descansar y en lo posible
dejar la mente en blanco, lo cual es muy difícil, porque siempre tienes recuerdos que te alegran o te atormentan, pero por lo menos de esa manera uno se distrae observando a la gente, gente que transita por el lugar, en su mayoría turistas. Se escuchan voces
de todo tipo y en varios idiomas. Vi un grupo de mujeres, unas cinco o seis, todas muy bonitas y a todas luces latinoamericanas, entre los 25 y 30 años. A medida que se aproximaban al banco donde yo reposaba, se podía escuchar que hablaban español, quedé sorprendido
porque algunas de ellas me parecían caras conocidas. Eran **cambas, de Santa Cruz y dos de ellas me reconocieron y muy eufóricas se aproximaron, obligándome a que me incorpore para saludarlas y me presenten a las otras tres, porque en total eran cinco.

 

Mi estado anímico cambio de la noche a la mañana, lo que hasta hace un minuto atormentaba mi espíritu, ¡desapareció!, y me sentí como “perro con dos colas”, sumamente
feliz. Como estaba sin nada que hacer, les dije que podían disponer de mis servicios como “cicerón”, para que puedan completar su tour por la “Ciudad Luz”. Aceptaron y comenzamos conociendo la
Basílica del Sagrado Corazón y como estábamos tan cerca también visitamos la iglesia de
Saint Pierre de Montmartre, quedaron encantadas y después nos fuimos a tomar un café a “Los Dos Molinos”. Mientras estábamos tomando café y capuchinos, hicimos una lista de lo que podían observar en ese día y los próximos dos, que era lo que tenían
pensado quedarse en París. Le sacaríamos el jugo a ese tiempo, para que visitemos lo que yo consideraba lo más emblemático y lo que ellas tenían idea de conocer. No querían dejar de estar en el “Moulin Rouge” y también querían algún sitio donde se pueda tomar
buen champagne y bailar, aunque sea un poquito.

 

Después de tomar el café, que lo pagué por todos, quedamos que los próximos gastos los dividiríamos entre los seis y con grandes carcajadas armamos dos grupos de a
tres, para poder caminar unos detrás de los otros y no ocupar la vereda y la calzada.

 

­−Muchachas, así las llamaré de ahora en adelante para no chiparme con los nombres, les propongo hacer un paseo por el rio Sena de esa manera también pueden subir
a la torre Eiffel y fotografiarse en el Arco del Triunfo y los Campos Elíseos, después almorzamos en alguna de las terrazas junto al rio y paseamos por los Jardines de las Tullerías y el Museo del Louvre y nos vamos a caminar por el Barrio Latino y conocen
la famosa universidad de La Sorbona. 

 

En todo ese recorrido se nos pasó la tarde y el Sol ya se estaba escondiendo, para dejar paso a las estrellas.

 

−Les propongo algo que deberá ser decidido por ustedes: podemos comprar unas cuantas botellitas de buen champagne y nos vamos a mi departamento, a degustar ese buen
trago, descansar un poco y les invito una picadita, para a continuación ir a un boliche donde si quieren siguen tomando y podamos bailar hasta que ustedes decidan que las lleve a su hotel.

 

Una de ellas dijo: −Muy buena idea, así podemos usar tu baño, descansar y tomar tranquilas, renovado fuerzas para la noche. Nos encantaría conocer El Lido, o lo que
vos nos puedas sugerir. Nuestro hotel, que por si acaso, se llama Amélie está muy cerca de donde estamos y creo que también próximo a tu departamento.

 

−Así es, ¿aceptan la propuesta?  Todas al unísono gritaron −¡sí! Parecían que eran peladas de 15 y no mujeres en su mejor edad, pero mis paisanas son así, espontaneas
y alborotistas.

 

Compramos cuatro botellas de “Don Perignon” y pagué con mi tarjeta, diciendo que era lo último que pagaba, también compramos algo de fiambres y quesos, que lo pagó
una de ellas, la que hablaba más fuerte, la más gritona. Llegamos a mi departamento y les pedí que no griten para no incomodar a los vecinos, aunque los que estaban más próximos habían viajado a la playa. Todas hicieron cola para usar el baño, mientras que
las otras cuatro curioseaban todos los ambientes, dos de ellas se echaron en mi cama y yo me quedé reposando en el dormitorio de visitas, que es algo muy reducido.

 

Cuanto todas salieron del baño nos juntamos en la salita y la barra, saque las únicas seis copas que tenía y destapamos la primera botella, mientras degustábamos las
burbujitas, corte fiambre, queso y en tres platos acomode eso, más unas cuantas galletas de dos sabores, o mejor dicho de dos marcas, con el mismo sabor. Me pidieron que ponga musica, pero romántica para poder relajarnos y reposar, ocupamos los sillones, las
sillas y nos sentamos en el piso. Todos descalzos con nuestras copas en la mano y la botella en el suelo, fuera de la alfombra, los platos con la picadita también en el suelo. Cada vez que veía que faltaba champagne o fiambres y queso me levantaba y volvía
con el reemplazo.

 

A medida que las burbujas de ese elixir se posicionaban más en nuestras cabezas y alegraban nuestros corazones, las muchachas se ponían eufóricas: Incluso dos de ellas
se pusieron a cantar muy bajito, pero con linda voz y magnifica entonación. Una de ellas, mas arrofaldada me tomó de la mano y me obligó a pararme para bailar bien apegadita, abrazándome del cuello y dejando que su blonda cabellera acaricie mis cachetes. No
me pude negar y me hizo sentir que estaba vivo y había mandado a la mierda mi tristeza.

 

Nos terminamos el fiambre, el queso y las galletitas, nos chupamos las cuatro de “Don Perignon”. Por suerte yo tenía otras tres botellitas de ”Moët & Chandon”, después
de bailar con una, las otras también quisieron lo mismo, cada una más osada a medida que estaban más chupadas. Dos de ellas se echaron a dormir en mi cama y las otras tres se acomodaron en la alfombra, dejando que yo duerma en el dormitorio de huéspedes, pero
sin almohadas ni edredones, porque se lo repartieron entre las que quedaron en la salita, durmiendo en la alfombra.

 

Fue una noche excepcional para mí y también para ellas. Yo desperté sin ropa y no supe que paso en lo poquito que quedaba de la noche, me puse los pantalones y fui
el primero en entrar a la ducha, cuando me desperté eran las 9 de la mañana. Por suerte tenía en la heladera, una caja de huevos, tocino, pan, leche y jugo de naranja, les preparé un revuelto de huevos con tocino y calenté agua y leche, todo alcanzo para todos,
lo que faltaron fueron toallas, pero usaron hasta las más chiquitas. Solo tenía cuatro tazas con platillo y dos tazones de propaganda. Todo eran sonrisas, estaban muy felices, una más que las demás, pero lo sabía disimular y yo me hice el opa.

 

Me ayudaron a poner todo en orden y dejar todo muy pulcro, como estaba el momento que llegaron. Estaban muy felices de haber pasado algo diferente en un lugar como
París. Yo sin señas de la tristeza del día anterior.

 

Miguel Aramayo

SCZ.29-05-20211

 

*Las gallinas se quedan quietas y silenciosas, cuando por algún accidente se les
quiebra un huevo antes de ponerlo, generalmente se mueren.

**Gentilicio que identifica a la gente del oriente boliviano.