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Volando de verdad o en mis sueños

26 Abr

Volando de verdad o en mis sueños

Volaba por un mundo infinito, algo sorprendente, porque algunas veces veía que estaba por encima de las nubes, incluso de aquellas que estaban por encima de la cúspide de altas montañas, no sentía frio, ni que hubiera algún leve viento que golpee mi cutis o que despeine mis cabellos. Respiraba con tranquilidad, porque me daba la impresión que mi vuelo era tan lento, que era imperceptible, no observaba ninguna alteración en la altura, era como si estuviera a un nivel de crucero, que es lo que se denomina en aviación. Lo que, si me sorprendió es que mi visión se enfocaba de diferentes maneras, la mayor parte del tiempo observaba abajo como si estuviera en cualquier vuelo comercial, pero en algunos omentos cuando me interesaba por algo que sobrevolábamos, mi visión se ajustaba de tal manera que parecía que ejecutaba un acercamiento, con lo cual podía observar abajo con una mayor nitidez y sin exagerar, podía ver las flores y pequeños animales, los mismos que a mi paso no reaccionaban de ninguna manera a quien los miraba desde arriba.

 

Esta experiencia no es nada asombrosa para mí, en varias oportunidades he tenido situaciones similares y todo esto pese a que en la realidad soy reacio a montar en un vuelo de avión, pero lo que siento en situaciones como las que estoy viviendo en este momento, son totalmente diferentes a la sensación que me proporciona un vuelo en avión. En primer lugar, el decolar ya es para mí un sufrimiento, porque siento la fragilidad del monstruo que se eleva por influencia de sus potentes motores y el diseño aerodinámico de las alas y el fuselaje de la nave, además la inclinación que toma mostrando la punta asía arriba y luego el ladearse de las alas, hasta alcanzar las coordenadas que le fijan desde la torre de control o para cumplir el plan de vuelos que trazaron entre el piloto y el ingeniero de vuelo, que se encuentran en la cabina, como dueños absolutos de nuestra suerte, aunque la misma en realidad está en manos de Dios.

 

Cuando el vuelo alcanzó su nivel de crucero y los aviadores instalaron el piloto automático y se dedicaron a controlar los instrumentos y fijar sus sentidos en lo que pueden observar visualmente o lo que llega a sus oídos atreves de los altoparlantes y de las señales auditivas que proporcionan algunos de los instrumentos de vuelo, pero además se dedican a conversar entre los miembros de la tripulación y algunas veces en conversaciones triviales, que no tienen nada que ver con lo que debería ser su preocupación principal, que es controlar ese vuelo. En esa situación se producen movimientos propios por la presión atmosférica imperante en el exterior de la nave, lo que se denominan vacíos que producen sobresaltos en algunos pasajeros, como es mi caso.

 

Lo próximo que altera mi tranquilidad, es cuando reducen la velocidad para aproximarse a la tierra preparándose para el aterrizaje y por ultimo cuando modifican la posición de los flaps de las alas, como procedimiento previo al aterrizaje que es la maniobra por la cual ofrecen una resistencia al viento para posesionar la nave de manera que se aproxime a la pista para un adecuado aterrizaje, luego el impacto al chocar las llantas en el cemento de la pista de aterrizaje y el estruendo que producen los motores en reversa, o por lo menos es lo que entiendo como parte del frenar esa mole que contiene una cantidad de personas que estamos en el interior de ese aparato.

 

En este momento no siento ninguna de esas alteraciones feas que me produce el estar dentro de un avión y mi vuelo actual es libre, sin tener que hacer ningún esfuerzo, ni con mi cuerpo ni con mi mente y que causa una felicidad increíble e indescriptible, porque me demuestra con total claridad que soy hijo de Dios y que es Él quien me proporciona esa sensación, que quizá sea producto de un sueño y que realmente en este momento me encuentre entre mis sabanas, con la cabeza apoyada en una blonda almohada de plumas y cubierto de un liviano edredón que abriga mi cuerpo.

 

Miguel Aramayo

SCZ.02-03-2019

26 Abr

Escuchando música

Estuve escuchando música de aquí, de allá y de todas partas. Dejándome transportar al infinito por los ritmos que arrullaban mi corazón y contentaban mi espíritu. Como siempre que me dejó transportar por la música, mi alma quedó contenta de escuchar canciones que traen tantos recuerdos, como aquella que dice, “La otra tarde vi llover, vi gente correr y no estabas tú…” pero también escuchar a las hijas de Lola Flores, con su tonalidad gitana, con lo cual notó que mi alma es arrastrada por ese ritmo y me siento en un tablado zapateando, pero también al escuchar a los Panchos me permito transitar por ese romanticismo y tarareo canciones como “bésame mucho” y tantas otras colmadas de amor del bueno y del malo.

 

Cuando estoy en esas circunstancias me permito la libertad de no hacer nada y dejar que mi alma, mi espíritu y también mi mente y mi cuerpo disfruten del néctar que es escuchar canciones con sentido, como las canciones de Armando Manzanero, Roberto Carlos o de gente más joven como Arjona o el compositor de “Corazón partido”, que una parte de sus canciones dice: “que no hay dos sin tres, que la vida viene y no se detiene…” o “para que me curaste cuando estaba herido, si ahora me dejas el corazón partido…” O la canción del mismo autor que dice: “A veces me elevo y doy mil volteretas, a veces me encierro tras puertas abiertas…” Ese tipo de sensaciones son las que acompañen mi mente y mi cuerpo cuando estoy escuchando canciones que me llegan al alma,

 

También mi alma se solaza escuchando tangos como ese que dice: “Júrame que, aunque pase mucho tiempo no olvidarás el momento en que yo te conocí…” y más adelante dice: “Tengo celos hasta del pensamiento que pueda recordarte otra persona amada…”. Otro tango que me trae muy bellos recuerdos es “Cuartito azul”, también “Caminito”, o lo que cantaba Trini López, incluso una canción que si no me equivoco su letra era: “En Shanghái fue que una linda china me encontré…” de Buby Capo.

 

Como podrán apreciar lo que comparto con ustedes, estoy en un momento romántico de esos que uno debería tener con más frecuencia que la que normalmente sucede, porque en esos momentos uno acerca su alma más hacia lo divino y deja para los políticos lo mundano, lo material, lo que no tiene sabor agradable y que deja carraspera en la garganta y sabor amargo en los labios.

 

Miguel Aramayo

SCZ.16-02-2019 Ayer mi madre hubiera festejado su cumpleaños 93.

 

26 Abr

Viaje de ida y vuelta al futuro

El presidente de un país de prosperidad, que tiene poderes extra sensoriales increíbles de alcanzar, una vez ya se encontró con un pajarito chiquito que le dio tres vueltas antes de identificarse y ese pajarito resultó ser otro ex, el mismo que ya estaba viviendo en el futuro y que quería darle consejos a su sucesor, pero como ya estaba en la eternidad, no se sabe si arriba o abajo, pero hecho volvo, Ese ex se le presentó y le dio sabios consejos, lo que no se sabe si los consejos eran para destruir su pueblo en forma definitiva o en forma parcial.

 

Ahora ese presidente hizo un viaje al futuro, para lo cual no utilizó nada más que la brillantez de su mente y la inflación que cada día sube más en su decadente país, que siendo el país con las mayores reservas de petróleo, se está muriendo de hambre y la gente cada vez en mayor número escapa de esa realidad, incluso un hombre se fue desde su país al sur, pero casi al confín del continente y ese viaje lo hizo a pie, porque no encontró quien le permita viajar y no tenía ni un peso para el pasaje y su esposa ya estaba por dar a luz.

 

Lo extraordinario del señor que viajó al futuro, es que el futuro le permitió regresar a su país y contarles a los militares que lo escuchaban, que lo que vio es que a su país le espera un futuro de mucha abundancia, de mucho bienestar, que lo que le mostraron al otro lado del horizonte, es que se acabarán todas las malas noticias y que de ahora en adelante todo será color de rojo rojito, que su criptomoneda anulará al dólar y pesará más que una libra.

 

Después de escuchar esa historia inverosímil, pero verídica, se me ocurrió que ese viajero al futuro debería invitar a otros presidentes que le siguen la corriente, al grandote que recibió instrucciones del barbachi y reemplazo a su hermano después de cincuenta años, hermano que está en la eternidad con el pajarito chiquito, pero en otro lugar diferente del cual se encuentra el libertador. También podría invitar al otro que vive próximo a él y que últimamente se dedicó a matar manifestantes y corretear curas y al morochito que vive en el centro del continente y que le sigue los pasos al viajero y recibe instrucciones del habitante de la isla, además que él tiene un amigo que conoce el sexo de las piedras y tiene contacto directo con la Pachamama, quien le proporciona papas milagrosas, mejores que la pastillita azul.

 

Todos ellos deberían volver al futuro y llevarse al que le falta un dedito y ahora está viendo el sol a cuadrito, también al de los ojitos claros que ahora está escondido en Europa y a su vez llevarse a dos señoras mayores y podrían ser tres, además llevarse a un viejito que nunca se baña y tiene una peta y al curita que no perdona feligresas, además todos ellos podrían invitar a sus acólitos, de esa manera estando ellos en el futuro, muy lejos de nosotros, quizá nosotros podamos vivir mejor. Espero que el pajarito chiquito le sugiera eso al viajero del futuro, y partan en una nava grande que les permita llevarlos a todos; de esa manera podremos vivir en paz y más tranquilos y con menos sobresaltos.

 

Quedaré atento, a ver si mi sugerencia es escuchada por el grandote, él que habla con los pajaritos y viaja al futuro, espero que organice el viaje acompañado de quienes le sugiero, después de todo ellos son muy amigos y tienen intenciones de llevarnos a nosotros a la misma destrucción en la que viven en la isla del barbachi.

 

Miguel Aramayo

SCZ.18-01-2019

 

26 Abr

El demonio

En un momento determinado de la historia de Latinoamérica, hubo una conjura diabólica en la que intervinieron tres personajes: uno viejo de barba, otro que “falaba” en portugués y que le faltaba un dedito y un individuo extremadamente rojo, con cuernos y con una cola puntuda y aunque no me crean, crearon una institución oscura a la cual irónicamente denominaron “Foro de San Pablo”. El barbachi les contó que él tuvo un ayudante que ahora estaba viviendo con el de los cuernos y que cuando lo colaboró con su revolución, era un tipo realmente eficiente al extremo que se le pueden contabilizar cuatro mil occisos. Eran otros tiempos, en los que las revoluciones se hacían a bala y con muchos muertos y presos. Ese su ayudante de una barba escasa y que permanentemente usaba una boinita dejó sus huesos en Vallegrande y sus manos posiblemente en Washington.

 

El viejo barbón estaba escribiendo su epitafio, que al mismo tiempo seria su testamente, para que el de los cuernos y el del dedito lo ayuden. Estos se movieron y muy fácilmente consiguieron locos europeos, principalmente holandeses y españoles, que se pusieron manos a la obra e hicieron su plan, primero que nada, infectar y tomar todas las instituciones mundiales, como la OEA que se la entregaron a un Guatón de su misma línea, igualmente pusieron a un asiático al mando de la ONU y crearon otras instituciones o dejaron la idea de crearlas, como ALBA, Unasur, Mercosur y montón más de organizaciones “SUR”.

 

Como todo eso se hace con plata consiguieron a un milico aguerrido y torpe que manejó un país lleno de petróleo y por consiguiente el repartió plata al trochi mochi y colaboró con un Tuerto, que era un experto en corrupción y un cholito de ojos claros, que se creía muy bello, que también sabia manejar las finanzas y hacer maldades. Un indiecito que les resulto de los buenos, que fue nombrado hermano menor del dedito, que le regalo una refinerías, para que las nacionalice en un estado multiétnico. Para completar consiguieron un curita concupiscente que había colgado la sotana, además los apoyó un viejito que nunca se baña y se hace el pobre y no cambia su petita, aunque cuando joven gustaba de la rapiña. También buscaron un cholito que se le volcó en medio camino y una señora hija de un militar de aviación que apoyaba, pero no se animaba a declararse abiertamente, y uno de apellido Santo, pero que de eso tenía muy poco y que lo mismo que la señora, era puro culipandeos.

 

Con todos esos personajes, tenían tomada Sudamérica y algunos países sin importancia en Centroamérica, pero todo se organizaba y comandaba desde un bello país del Caribe, el cual ya hacia cincuenta años que había caído en las manos del barbachi. Desde allí se podían exportar médicos, como fue el caso de los diez mil que se enviaron a la amiga del dedito y también otros cuantos, al indicito, como alfabetizadores y oftalmólogos, al de los millones directamente le enviaron militares que se mimetizaba fácilmente. De esa manera sin tirar ni un tiro ni matar a montones de gente podían imponer un régimen totalitario, lo importante era cambiarles su ley principal, la “Constitución” y aplicar referéndums, para todo lo que querían. El libreto fue impuesto y se llevó a cabo con rigurosidad.

 

Como Dios es grande y los pueblos no son opas, ahora resulta que de todo América solo dos de los países están bajo el influjo del Caribe, el país que era rico y que ahora se está muriendo de hambre y el país del que se apodero el indiecito, todo lo demás se cambió al otro lado, porque se dieron cuenta que no podían seguir el rumbo a la destrucción. Esta novelita seguirá y espero que con la ayuda de los nuevos vecinos que tiene el indiecito y el rechazo de su población y de casi todos los países del mundo, se cambien la historia en ese país, pero lo importante es que caiga el refrigerador que reemplazó al difunto el cual ahora está oliendo azufre.

 

Miguel Aramayo

SCZ.27-12-2018

 

26 Abr

Intranquilidad

Cuando era chico constantemente me llamaban la atención porque no podía quedarme quieto, todo lo tenía que hacer corriendo y atropellando todo cuanto encontraba en mi raudo caminar. Era más que todo una carrera constante y cuando me mantenían sentado las fundas de los sillones quedaban sin sus trabas que las mantenían fijas, porque seguía moviendo mi físico y en esos momentos no callaba la boca, por lo tanto, encontraron una forma de mantenerme quieto y con la boca ocupada y me daban de oficio leer en voz alta, hasta que los aburría con mi timbre chillón.

 

La lectura me mantenía quieto y usando la boca en algo útil, algunas veces me pedían que lea en silencio y después verían si era verdad que había avanzado en la lectura. Generalmente la lectura me mantenía distraído, porque siempre tuve la suerte de recibir lectura interesante, logrando tranquilizar mi cuerpo y mantener mi boca cerrada, pero mi cerebro divagaba en sueños y ensueños, haciendo que mi imaginación elucubre fantasías.

 

Los años han pasado y algunas veces me olvido de la edad que tengo y pretendo hacer las cosas a las carreras, por lo menos pienso eso y todos los que comparten mi entorno se dan cuenta de mi híper actividad, algunas veces no pueden seguir mi ritmo. Por suerte las sillas donde me siento ya no tienen esa fundita sujeta al respaldar y las patas, esa costumbre ya se perdió, lo mismo los manteles y los pisitos en todas las superficies donde se pretendía proteger del polvo. Lo que quedó como costumbre es la lectura, porque no puedo estar tranquilo y la forma ideal de conseguir eso es leyendo.

 

Los años pasaron, las costumbres cambiaron y mi actividad me mantiene más tiempo sentado, pero siempre haciendo algo por obligación o para mantenerme activo de alguna manera, es por eso que soy una máquina de escribir, al extremo algunas veces pienso, con esa mi rutina acobardo a los demás. Alguien ya me hizo notar que no puedo estar con la boca cerrada e incluso para continuar hablando digo muchas mentiras, de la misma manera se refiere cuando opina sobre mis escritos.

 

Lo refranes son expresiones sabias del acervo popular y en su totalidad con palabras muy sencillas expresadas con mucha sabiduría, como el refrán que en este momento se me ocurre para describirme: “Genio y figura, hasta la sepultura”, que adecuado al oriente boliviano dice: “El que nace tatú, muere cavando”. Yo estoy acostumbrado a ser como soy y procuro refrenarme cuando estoy con otras personas, especialmente con quien me reprocha, pero algunas veces me olvido y “me disparo”. Recuerdo que mi padre tenía la misma particularidad y uno de sus amigos lo ridiculizaba diciéndole: “Tuco, contanos otro cuento de tu abuelita”, ese mismo amigo lo apodaba de “El mudo Aramayo” y ambas cosas me vienen “como anillo al dedo”, lo reconozco, pero no lo puedo impedir, por más que me lo propongo. “Si soy así, que voy hacer, nací buen mozo y embalado para el querer”.

 

Miguel Aramayo

SCZ.18-12-2018

 

26 Abr

Cuento cuentito, rojo rojito

Un hombre mayor peinando canas, que todavía podía caminar, estaba sentado en un banco de la plaza. Por donde ahora aparecen policías encapuchados y súper armados, transitando con sus motos con sirenas. Da la impresión que son de la guerra de las galaxias, correteando seres extraños con la bandera o camiseta con algunos números y letras; son los que alborotan a los guerreros del espacio, porque aparentemente les producen comezón.

 

Ese hombre de la tercera, estaba sentado junto a un policía común y corriente, incluso estaba sin el uniforme y un profesor rural que estaba descansado después de haber rezado su rosario en la catedral. Ambos personajes conversaban amenamente.

 

Uno le contaba al otro: –En la policía nos han obligado a comprar un celular para poder manejar la “billetera virtual” y ese celular estará a cargo de mi esposa, que será la que tenga que gastar parte de mi sueldo, el cual se ha convertido en dinero cibernético, y las compras debemos hacerlas en empresas autorizadas por el gobierno. Esas empresas seguro entregarán bolsas con los productos que ellos comercializaban.

 

El policía le contaba al profesor:  –Tenemos que hacer colas inmensas para poder conseguir los productos para la subsistencia, ya no es como antes cuando podíamos disponer de nuestra plata.

 

El compañero, era maestro rural soltero, estaba en peores condiciones, porque la billetera electrónica la tenía que manejar él, pero el tiempo de trabajo no le daba para hacer las colas y tuvo la suerte de conseguir ayuda para hacer las filas aburridora: Esa persona debía ser soltera, a ella le pagaba por ese servicio y esa persona no podía manejar dos celulares simultáneamente.

 

Ambos se lamentaban de la situación a la que habían sido llevados por instrucciones, aparentemente venidas del Caribe y que en el país tenían el apoyo de gente con otros intereses económicos diferentes a la mayoría de la población.

 

El viejito era jubilado, también estaba en una situación similar porque su jubilación y su bono dignidad le pagaban en forma electrónica. Su pobre mujer que estaba con bastón, debía llevarse una sillita a las colas. Ese pobre hombre se recordaba, de los liberales cuando los trataban mal, pero que le pagaban en efectivo y él con esa plata podía comprar lo que le daba la gana. No necesitaba hacer colas y portar un celular para cobrar la miseria que ahora recibía en la bolsa: Bolsas donde le ponían cada mes sal para todo el año y productos vencidos que no servían ni para alimentar a su gato y a su perro, los cuales acompañaban en la cola a su esposa, pero no podía comprar carne, pollos y huevos, porque esos productos no estaban en el registro de empresa del país.

 

Comparto este cuentito con ustedes, para que se vayan formando una idea de lo que nos espera si los guerreros del espacio siguen colaborando con los matemáticos, los de ojitos saltones y los que tienen un solo ojito.

 

Miguel Aramayo

SCZ.14-12-2018

 

26 Abr

Amigo querido

Querido Mozi conservo en mi memoria las épocas de universidad en la que compartíamos con Ovidio fumando del mismo pucho y recuerdo cuando nos divertíamos a costillas de Luchito. También recuerdo con sentimiento los momentos que estuvimos como compañeros de trabajo en la Gulf.

 

Son tantos y tan gratos los momentos que compartimos y los esfuerzos que hicimos para mejorar nuestro nivel intelectual mientras estuvimos en la universidad, pero al mismo tiempo cuando toco hacer los trabajos prácticos de auditoria y los esfuerzos para preparar las tesis que nos permitieron obtener nuestros títulos de profesionales, trabajando en Contec, con la colaboración de Duby.

 

También recuerdo el grupo de estudios que formamos con Maria Alicia, Gringa, Teresa, Charito y Emma que después se convirtió en tu esposa. Momentos de mucho y mutuo respeto que todos nosotros conservamos en la mente. Todo eso me vuelve a la memoria, ahora que ya no están con nosotros, pero que hace que te sintamos a nuestro lado, porque es así como conservaremos tu imagen.

 

Me duele mucho escribir estas líneas, como si estuvieras con nosotros físicamente, pero ya tu presencia será espiritual, pero seguiremos manteniendo tu imagen como en los viejos tiempos. Y me parece escuchar tu voz diciéndome “Collinga”, porque nunca pudiste nombrarme con mi nombre, pero siempre me nombrabas con el mismo cariño que siempre tuvimos como el trio inseparable que formamos con Ovidio.

 

Amigo te fuiste y tu partida nos deja un gran vacío, que sabremos conservar con los recuerdos que juntos construimos y compartimos.

 

Miguel Aramayo

SCZ.12-12-2018

 

 

 

26 Abr

Añoranzas

El tiempo pasa, porque el reloj biológico no se puede detener, es como un cronómetro que Dios lo activo el día que nacimos. Pero cuando Él dijo que tendríamos “libre albedrío”, con lo cual no estoy muy de acuerdo, porque quien comanda muchos de nuestros actos es el “sistema límbico”, por ejemplo, es muy difícil que podamos frenar algunas reacciones y para ser muy simple, el frio, el calor, el miedo y hasta me animaría a decir, el amor. Lo que si depende de nosotros, y hasta por ahí nomás, son los recuerdos, eso lo podemos manejar nosotros, casi a nuestro antojo, claro que algunas veces suceden hechos involuntarios que hacen retornar recuerdos a nuestra mente.

 

Cuando comencé a escribir esto, lo hice pensando en mi madre, ella me incentivaba hacerlo y algunas veces en forma imperativa, claro que ella era tan dulce que era muy difícil escuchar ordenes de sus labios, pero la forma de pedirme era así: no me mandaste nada de lo que escribiste en la semana. Otra forma era, ¡extraño lo que escribes!, ¿estuviste con mucho trabajo? Cuando se aproximaba el Día de la Madre, su cumpleaños o la Navidad, era yo el que le preguntaba, ¿Qué te gustaría de regalo? Y la respuesta era: quiero que me escribas una poesía, y yo me ponías manos a la obra, porque sabía que eso era lo que le bridaba mayor felicidad.

 

¡Perdón…!, dejaré de escribir un momento, porque mis ojos se empañaron de lágrimas y mi corazón palpitó de cariños, de caricias…

 

No sé el tiempo que transcurrió desde que escribí el párrafo anterior y el tiempo que demoré en enjugarme los ojos y volver a tomar coraje para seguir escribiendo, pero sentí tan próxima a mí su presencia, la brisa en que se convirtió desde que dejó este mundo… Otra pausa, ¡sigo llorando…!, no es broma es verdad.

 

Mejor dejo de escribir y en otra oportunidad continuaré, después de todo lo que quería era escribír para satisfacer mis recuerdos y eso ya lo satisfice.

 

Miguel Aramayo

SCZ.07-12-2018

 

26 Abr

Una mariposa

Escuché absorto el relato de una persona que durante un tiempo se sintió mariposa, mejor dicho, se convirtió en mariposa, pero ese tiempo fue muy efímero, por cuanto la vida de una mariposa es escasamente de un mes, claro que eso depende del tamaño de la mariposa, de la época del año en que sale de su capullo. Pero en el caso de la persona que me relataba la historia su vida como mariposa, fue simplemente de una semana.

 

El ciclo de vida de una mariposa, de todas las mariposas, se divide en 4 etapas. Todas las mariposas tienen “metamorfosis completa”, para llegar a ser un adulto, tienen que transitar por las siguientes fases: huevo, larva, crisálida y adulto (mariposa vagarosa, rica en tinte y donaire, que vuela por el aire y de rosa en rosa). Cada estado tiene un objetivo diferente, por ejemplo, las orugas necesitan comer mucho y los adultos necesitan reproducirse.

 

La persona que me relataba su existencia como mariposa, me contó desde el momento que fue oruga, recuerda que se la pasó consumiendo las hojas y los frutos de la planta donde su progenitora dejó los huevos, su vida como crisálida no le dejó ningún recuerdo, porque era un estado latente en el cual no tenía ni la menor idea del tiempo y la situación en que se encontraba.

 

Sus recuerdos recién toman forma a partir de cuándo se libera de la pupa donde estuvo encerrada criando sus alas y adecuando su nuevo cuerpo, que la convirtieron en mariposa, desde el momento que dejó de ser un simple gusano, para convertirse en una bella mariposa, con las alas de color azul en diferentes tonalidades y en algunas partes translucida, transparente, también recuerda que en la cabeza llevaba una antenas que le servían para cumplir diferentes objetivos como: detectar el peligro, orientarse y captar las sensaciones de su entorno.

 

Cuando se dio cuenta, ya estaba volando y en cada momento sentida la sanción que produce el volar con mayor energía y observó que su raudo volar, era en busca de una pareja para poder depositar su descendencia y de esa manera cumplir lo exigido por el Creador: “creced y multiplicaos”, lo cual le producía gran satisfacción, no solo por el mandato divino, sino porque le toco habitar en una colonia donde pudo encontrar muchas parejas a las cuales les compartió su afán reproductor.

 

Después de volar por grandes periodos de tiempo, reposaba junto a sus parejas, satisfaciendo el mandato y complaciendo a la naturaleza con su función reproductora. En algunos momentos se posaban buscando descanso y generalmente lo hacía sobre flores de bellos colores e intensas fragancias, las mismas que generalmente le proporcionaban su néctar como alimento

 

Así transcurrían sus días, hasta que en un momento determinado cayó en las redes de un coleccionista, quien la atrapó junto a otras mariposas y cuando llegó al laboratorio donde les harían un tratamiento para disecarlas, élla se logró escabullir por una falla de la malla y por suerte Dios le permitió volver a ser hombre.

 

Escuché muy atento ese relato y creí esa historia, como que realmente le sucedió a mi interlocutor, después de todo no tenía por qué dudar de ese relato, al contrario, me gustó escuchar y poder ver lo rara que puede ser la naturaleza humana.

 

Miguel Aramayo

SCZ.03-12-2018 Cumpleaños de mi gran amigo Héctor di Benedetto.

 

26 Abr

La poesía

Soy simplemente un aficionado a la escritura y en mi poco entender y saber, pienso que la poesía debe ser el género literario con mayores guías para poder escribir un poema, por cuanto sus reglas son muchas y muy bien marcadas, para un soneto u octeto o cuantas formas se presenten. Por lo tanto, debería ser el género con mayor ayuda para escribir, porque habría que cumplir las normas. Pero no es así, porque puedes saber de memoria todas las reglas, pero tu inspiración desaparece del contexto de normas que te rodean y que las puede saber de memoria. La rima puede ser un poco más complicado, pero si sabes contar silabas y párrafos para llegar a una estrofa, con un adecuado manejo del lenguaje puedes encontrar las rimas. Eso no es todo, un poema debe tener sentido y debe expresar sentimientos y la mayoría de las veces esas normas corren, ahuyentan, espantan las musas.

 

Yo pienso que cuando quiero expresar sentimientos no debo ser interferido por normas y puedo dar rienda suelta a mi imaginación, porque es ella la que posee la idea central que permite extraer de mi interior los sentimientos que embargan mi alma en ese momento. Una vez exteriorizados mis sentimientos puedo pulirlos para cumplir con las reglas, pero pienso que incluso esa tarea es complicada porque podría distorsionar los sentimientos y eso creo yo, que es mucho más sensible.

 

Existen muchos poetas a los que respeto profundamente y no me alcanzaría esta hoja para nombrarlos y necesitaría muchas hojas, cuadernos y libros para anotar los versos que me agradan, pero me animo a decir que son dos los que por ahora quisiera recordar, no porque sean los mejores, sino porque son los que “llenan la casita de mi ojo”, uno de ellos incluso me cae muy mal como político, es el uruguayo Mario Benedetti y el otro es un cantor argentino que vive hace muchos años en Europa que se llama Alberto Cortez. Son simples en sus composiciones y le escriben a la vida, a los objetos que están próximos a nosotros y que concuerdan con mi manera de ver la vida, la amistad, el amor, los recuerdos. A continuación, transcribo un poema de cada uno de ellos:

 

En un rincón del alma  (Alberto Cortez): En un rincón del alma / donde tengo la pena / que me dejó tu adiós. / En un rincón del alma / se aburre aquel poema / que nuestro amor creó.

En un rincón del alma / me falta tu presencia / que el tiempo me robó. / Tu cara, tus cabellos, / que tantas noches nuestras / mi mano acarició.

En un rincón del alma / me duelen los «te quiero» / que tu pasión me dio. / «Seremos muy felices, / no te dejaré nunca, / siempre serás mi amor».

En un rincón del alma / también guardo el fracaso / que el tiempo me brindó. / Lo condeno en silencio / a buscar un consuelo / para mi corazón.

Me parece mentira / después de haber querido / como he querido yo. / Me parece mentira / encontrarme tan solo / como me encuentro hoy.

¿De qué sirve la vida / si a un poco de alegría / le sigue un gran dolor? / Me parece mentira / que tampoco esta noche escucharé tu voz.

En un rincón del alma / donde tengo la pena / que me dejó tu adiós. / En un rincón del alma / se aburre aquel poema / que nuestro amor creó.

Con las cosas más bellas / guardaré tu recuerdo / que el tiempo no logró / sacarlo de mi alma; / lo guardaré hasta el día / en que me vaya yo.

 

Por siempre (Mario Benedetti): Si la esmeralda se opacara, / si el oro perdiera su color, / entonces, se acabaría / nuestro amor.

Si el sol no calentara, / si la luna no existiera, / entonces, no tendría / sentido vivir en esta tierra / como tampoco tendría sentido / vivir sin mi vida, / la mujer de mis sueños, / la que me da la alegría…

Si el mundo no girara / o el tiempo no existiese, / entonces, jamás moriría / Jamás morirías / tampoco nuestro amor… / pero el tiempo no es necesario / nuestro amor es eterno / no necesitamos del sol / de la luna o los astros / para seguir amándonos…

Si la vida fuera otra / y la muerte llegase / entonces, te amaría / hoy, mañana… / por siempre… / todavía.

 

Miguel Aramayo

SCZ-24-11-2018