¿Qué se yo?
¿Qué se yo?
Algunos días el cielo está nublado, oscuro, opaco, como si estuviéramos en ambiente donde se quema leña húmeda y rastrojos verdes, lo cual produce que esté nublado en extremo. Cuando el día está así, el ánimo de las personas tiende a copiar esa situación, disminuyendo la producción de serotonina, con lo cual las personas tienden a estar tristes apagados, con la misma neblina de la situación meteorológica.
Cuando el sol está radiante y el cielo muestra una tonalidad azul celeste, como si fuera un agua marina gigante, sin nubes, con una brisa que acaricia la piel y bate los cabellos al viento, con lo cual las personas tienen más posibilidades de tener una mejora hormonal, que los hacen felices, risueños, incluso se sienten más livianos, con mayores energías.
Las personas también son influenciadas por la meteorología y de alguna manera afectados por las fuerzas de la naturaleza, pero como son seres racionales, que de alguna manera pueden regular las reacciones y cambiar las influencias exteriores. El organismo es capaz de dominar sus instintos y controlar las reacciones adversas, porque eso se puede manejar con la mente y el espíritu.
Algunas veces pienso en abstracto y me dejo llevar por la influencia del exterior, especialmente por las condiciones que impone la naturaleza. Mucho más ahora que es tan mentado el «cambio climático». Esas condiciones hacen que mi espíritu divague, en temas que a los demás podrían parecer absurdos, pero que en mí tiene una gran influencia, porque en soledad me acerco más a seres superiores y en mi mente concurren recuerdos… recónditos, ¡que alegran mi existencia!
Es tan poquito lo que necesito para ser feliz que, al analizarme en forma despreocupada, me doy cuenta de que, mi forma de ser desde muy tierno no ha sufrido grandes modificaciones, pese al tiempo transcurrido. Con solo quedar en silencio y entornando los parpados, mis neuronas se ponen en actividad y me crean sueños fantásticos, que no solo logran elevar mi espíritu, también incrementan mi capacidad física.
Esa fantasía no me sucede cuando tengo mucho trabajo o estoy rodeado de gente que no me permite distenderme, también en situaciones conflictivas que distorsionan mis pensamientos y afecten mi actividad cotidiana. Para proporcionarme el escenario adecuado, debo estar solo, con buena música, mucho mejor si dispongo de un teclado y un ratón, para gravar lo que pienso. ¡Como sucede en este momento!
En muy pocos días (29 de abril) cumpliré 57 años de casado, pareciera mucho tiempo, pero pasó a tanta velocidad que me pareciera que fue ayer. Todavía me recuerdo de circunstancia que se remontan a un 15 de diciembre de 1965 y hechos que están gravados a fuego en mi mente, como un 2 de febrero del año siguiente. No creo haber perdido el romanticismo de esos años, aunque eso solo me afecte a mí. Desde las fechas nombras, mi hipófisis mantiene en la superficie los recuerdos de los años transcurridos. Casi todos son dignos de conservarlos y muchos de ellos quedaron impresos en lo que es mi afición, la escritura, lo cual me hace muy feliz, porque todo eso queda para la posteridad, aunque solo permanezca en mi espíritu.
Miguel Aramayo
SCZ.25-04-2024
Saludos.

