¿Cómo me siento en mi escritorio?
En busca de letra para una canción
Es cierto que el amor es algo que nace de un momento a otro y generalmente es por ambas partes, pero también una parte puede sentir un verdadero amor y la otra parte utilizar esa relación para dañar un gran amor que existía y se rompió, al que de alguna manera se le quiere mostrar desamor.
La parte que quiere dañar a su gran amor puede utilizar el amor sincero del enamorado casual incluso inventando una mentira para atraerlo más y comprometerlo en el enamoramiento.
Una vez conseguido el propósito de dañar al gran amor, por despecho, al haber recibido un golpe que hizo que ese gran amor se rompa, pero quedando una parte con deseos de venganza. Eso es muy común cuando un gran amor se termina así y una parte queda conforme porque pudo reemplazarlo, porque en realidad no era un gran amor, en cambio la otra parte queda dañada y procura mostrar a su gran amor que lo pudo reemplazar por otro que aparente ser igual de grande o mayor.
Esta historia puede ser ficción, pero sirve a un compositor para idear la letra de una canción. Algo hay de verdad en la trama que le llegó al compositor y trata de profundizar en la novelita que le contaron y en lo posible llegar a los personajes principales para profundizar en el tema.
La relación de más de ocho años se rompe porque el muchacho embaraza a otro amor y tiene que asumir su responsabilidad con lo cual se rompe la larga relación, la misma que ya había tenido otras paradas porque el muchacho era un picaflor. La muchacha queda muy dolida y podía perdonar, pero el problema era más grave y el rompimiento es total y para subsanar debería conseguir otro amor y Dios hace que eso se produzca más o menos rápido.
A la muchacha se le presenta una oportunidad y llega a conseguir el reemplazo al que entusiasma porque llegan a una situación en que ella lo compromete con una mentira urdida en el apuro, pero que da sus resultados. El nuevo enamorado queda convencido con lo que le dijo la muchacha y convencido que no le puede fallar. Lo primero que se presenta para dañar al gran amor es visitarlo al nacimiento de su hija y llevar un regalo manufacturado por ella.
Los nuevos enamorados deciden casarse con la ayuda de la familia de la muchacha y en la fiesta mientras los novios se toman fotos, la novia busca la oportunidad de tomarse una foto con el ex y le pide al fotógrafo una foto en la que estén los dos y no otras personas, tampoco el novio, quien no se da por aludido de ese hecho. Al armar los álbumes de fotos, el que contiene las del matrimonio en lugar preferencial está la foto con el ex y en otro de recuerdos personales de la esposa, una foto de los ex grandes amores, en la playa muy acaramelados. Todo eso pasa desapercibido para el esposo, él que se siente seguro y no le afecta el pasado. Después se desaparecen de su lugar ambas fotos y nadie sabe explicar esa perdida.
Cuando el amor merma después del nacimiento de los hijos y pasando algunos años, a la esposa se le ocurre por concejos de un tratamiento psiquiátrico hablar con el esposo y contarle con lujo de detalles la forma como se acariciaban con el ex, por esta razón el esposo queda muy dolido e incluso con el deseo de suicidarse, cosa que no logra para no dañar a los hijos, pero desde ese momento queda tremendamente afectado y cambia su forma de ser y su fidelidad. Continua el matrimonio con muy pocos altibajos, porque el esposo tiene formas de distraer lo que lo atormenta, porque además se casó con su gran amor y así pasan los años y muchos años.
Después de bastantes años, el esposo comienza a sufrir por los recuerdos del pasado y surgen algunas desavenencias, principalmente porque ella ya no acepta el compromiso matrimonial y se queja del esposo, dice que es mentiroso, obsesivo y además maniático. Él busca consuelo principalmente por el tema de la obsesión que está por convertirse en un TOC, pero tiene la fortaleza de superar eso, no en forma definitiva, pero con la ayuda del trabajo y diversos problemas logra aminorar en parte esa situación y se aleja de la esposa por periodos largos y al final en forma definitiva, principalmente para satisfacerla de su inapetencia.
Los año han pasado para ambos y ahora tienen otros tipos de preocupaciones y satisfacciones, los hijos ya mayores se casan y llegan los nietos, con lo cual el problema que arrastran desde los primeros años de unión se diluye por otras actividades, amistades, viajes, nietos y otra modalidad de vida que opaca el problema de la obsesión, aunque no del todo la manía del marido, la que al final también está subsanada porque él tiene formas de solucionar ese defecto.
Ahora que han pasado tantos años llegaron a una situación civilizada de convivencia, comparten la casa, la comida, los parientes y todo lo que conlleva esa situación, pero el amor ya desapareció, aunque por parte de la esposa eso en realidad solo fue un seudo amor y por parte de él queda ese amor como un simple recuerdo de gratos momentos que no están en la memoria de la esposa, los mismos que ella los rechaza y sabe que de su parte fueron fingidos, porque nunca pudo apartar los gratos recuerdos de su gran amor. Lo único que queda ahora es esperar el desenlace de la partida a la eternidad.
Con esa historia que puede ser verdad, el compositor saca más de una canción parecidas a boleros ya existentes, de los cuales les comento en otra oportunidad. Recuerda algunas canciones como las que se describen a continuación:
La barca: «Dicen que la distancia es el olvido, pero yo no concibo esa razón, porque yo seguiré siendo el cautivo de los caprichos de tu corazón…Cuando … te sientas cansada de vagar. Piensa que yo por ti estaré esperando… Me disté la verdad que yo soñé, ahuyentaste de mí los sufrimientos en la primera noche que te amé…»
Sabor a mí: «Tanto tiempo disfrutamos de este amor, nuestras almas se acercaron, tanto así, que yo guardo tu sabor, pero tú llevas también Sabor a mí…»
Tú me acostumbraste: «Tú me acostumbraste a todas esas cosas y tú me enseñaste, que son maravillosas. Sutil llegaste a mí como la tentación llenando de inquietud mi corazón. Yo no concebía cómo se quería en tu mundo raro y por ti aprendí…»
Después de todo es totalmente natural que el primer amor sea el que deje los mejores recuerdos, esto no quiere decir que el primer amor sea el gran amor, para eso se requieren, que esa persona hubiera sido quien más y mejores emociones dejó, ese es el gran amor, no es el que hubiera durado más tiempo. La edad de los enamorados tiene gran influencia en las emociones que se transmiten y que se reciben, las mismas que quedan como recuerdos perdurables y son los que se conservan con gran cariño.
El amor debe ser el sentimiento más lindo que pueden sentir las personas, pero no siempre nos hace felices, la felicidad depende de cada uno y lo principal es tener amor propio, amarse a si mismo. Los recuerdos también nos hacen felices y por lo tanto uno debe recordar, porque hasta los malos recuerdos brindan felicidad, porque ya uno es feliz de tan solo saber que puede recordar.
Miguel Aramayo
SCZ.28-08-2024
