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Articulos

1 Ago

Estoy en alta mar

Estoy en alta mar

 

Pareciera que es extraño, ¡pero no…! No se cuanto tiempo que estamos azotados por una tormenta en la que el cielo no cambia de color para dibujar si es de día o de noche. Ya son varios días que estamos así y lo que más me aflige es que en el avatar en que nos encontramos lo más grave fue la ruptura del timón, con lo cual vamos a la deriva. El timón de un bergantín se compone principalmente de la pala, la parte sumergida que dirige el barco; la mecha, el eje vertical que conecta la pala con el mecanismo de gobierno; y la caña, una barra que se usa para girar el timón directamente. Les cuento esto porque todavía nos falta investigar cual fue el daño del nuestro para que una vez que pase la tormenta podamos componerlo, ¡si tenemos suerte!

 

No sé cuántos días llevamos en esta situación y pareciera que como estamos a la deriva, el que posiblemente sea un huracán nos tiene atrapados en su ojo y nos lleva por el rumbo que sigue él y eso significa que nos lleva a tierra y no sabemos dónde. Las olas son tan grandes y llevan tanta fuerza que da la impresión de que en cualquier momento nos destruye. Las maderos cimbran y se quejan como si ya estuvieran por romperse, hemos tenido que arriar velas para aminorar los impactos del viento que nos sacude sin piedad. Pareciera mentira, pero en mis pensamientos están todas las oraciones que me enseñaron en la vida.

 

No es que yo sea un lobo de mar o que sea el propietario de este bergantín. Simplemente soy un vulgar curioso que de puro farsante le dije a un amigo, creo que me siento capaza de navegar tu embarcación y el me dijo: —No es más maña puedes ser el capitán, el bergantín es tuyo y toda la tripulación, en esta semana no tenemos nada que hacer. —Yo me quedo en tierra y vos dispones de él, no te costará nada por unos dos o tres días, tiempo en el que te puedes alejar de la costa hasta solo ver mar.

 

Acepte pensando que en un bergantín como el de mi amigo con vientos sostenidos y una velocidad media de 5–6 nudos, uno podría alejarse hasta unas 165 millas náuticas en un día. Como tenia permiso hasta para tres días, podía alejarme algo más y retornar, siempre y cuando los vientos me lo permitan, eso sería con suerte. Era una distancia suficiente para perder de vista en el horizonte y ver solo mar por donde una dirija la mirada.

 

La tripulación ya me conocía, porque estuve con mi amigo en varias oportunidades, navegando por el mediterráneo, el Adriático, el Jónico, el Tirreno y el mar Balear, todos por la misma zona y siempre haciendo turismo. Se sorprendieron cuando el dueño le pidió al capitán que me dejara comandar y que toda la tripulación quedaba bajo mi autoridad, pero que en todo momento el capitán me estaría colaborando.  Nunca nos imaginamos que de la noche a la mañana se desate una tempestad que nos vapulee de la manera en la que nos encontramos en este momento.

 

Otra de las cosas extrañas es que esa tormenta hubiera nacido cerca de tierra y nos esté alejando de la costa de donde partimos, para llevarnos sin rumbo, además que el servicio de meteorología en puerto no tenía ninguna información sobre este fenómeno. Todo era raro y solo podía suceder a un neófito como yo y que sorprenda no solamente a mí, sino a toda la tripulación. Me imaginaba como podía estar mi amigo con él que nos comunicamos por radio inmediatamente entramos en este percance, pero que después perdimos contacto, porque lo primero que nos sucedió fue el perder la antena.

 

Cuando regresamos después de que paso la tormenta y fuimos rescatados por un transportador, juré nunca más subir a un bergantín. No sabía como disculparme con mi amigo y cómo agradecer a la tripulación que se solidarizo conmigo y tomo todo a chiste, pero yo me senti muy avergonzado.

 

Miguel Aramayo

SCZ. 21-11-2015

 

1 Ago

Esto es sentir frío

Esto es sentir frío 

 

Te sentí como si fueras alguien del otro mundo, tus ojos claros, de un celeste frío, pero con una chispa que asustaba. Parecías un animal feroz, que en cualquier momento saltarías a mi cuello para incrustar tus dientes y beber mi sangre para después saciar tu hambre con mi carne. 

 

Sentí un miedo profundo, frío, asombroso. Más frío que el frío que nos rodeaba en la estepa de Siberia. Afuera nevaba incesantemente y al caer esos copos sobre los pinos que nos protegían del viento, se convertían en hielo, hielo pesado con un murmullo sordo caían al piso y lo dejaban congelado. 

 

Esa misma sensación de crudo invierno es la que percibía en tu mirada, cuando tu mano tocó la mía quedé congelado y a mi mente acudió un pánico inmenso, tan grande y pesado, como si me hubiera aplastado un tren. 

 

Yo pensé que al estar a tu lado podría sentir la calidez de tu piel, pero sé que mi sentimiento no es correspondido y, al contrario. Siento el rechazo que alberga tu corazón y tus pensamientos. 

 

Que equivocado estaba, debería resignarme, pero, al contrario, ahora me entro un miedo tremendo, un terror profundo, como presintiendo que tu reacción fuera funesta y no solo me rechazas, sino que procuras que desaparezca del mundo. 

 

A un principio, cuando pretendí aproximarme a vos, creí encontrar calidez en tu mirada, pero cuando estuve próximo a ti, observé tu rechazo y el frío tremendo que te producía mi presencia. El rechazo que sé dibujaba en tu rostro no dejaba dudas de lo que te producía mi presencia en tu mente. 

 

Pensé que era un sueño, un triste y vulgar sueño, pero me doy cuenta de que es la pura realidad y que no tengo argumentos para pensar de otra manera. Este amor que mantenía en silencio en lo más profundo de mi corazón, después de comprobar tu rechazo, se está convirtiendo en terror, pánico, al extremo que desapareció la obsesión que me invadía cada vez que estabas presente en mis pensamientos y en mi ensoñación. 

 

Ya sé que debo hacer, lo primero es alejarme de ti y borrarte absolutamente de mis pensamientos y que desaparezcas de mi corazón. Cómo si lo que sentía por vos solo hubiera sido una triste, dolorosa e infortunada pesadilla, un sueño funesto que atormentó mi alma. 

 

Ahora siento que el frío de la estepa es más cálido que el sentimiento que alberga tu alma por mí. Adiós y hasta nunca más molestar tu paz. 

 

Mi destino cambió y ahora partiré a Australia en busca del calor que requiere mi cuerpo, mi alma y mi espíritu. Por suerte soy lo suficientemente joven y fuerte, para apartarme de lo malo y correr en pro de lo bueno que me ofrece la vida y lo manda Dios. 

 

Miguel Aramayo 

SCZ. Domingo 23-11-2025

Manuscrito a toda velocidad. 

 

1 Ago

Eran dos

Eran dos

 

Esta historia se inicia en el oasis más pequeño de Egipto. El Farafra, considerado el más pequeño y aislado de los oasis egipcios, a diferencia del Fayum, conocido por su gran tamaño, el Farafra se distingue por ser remoto y por su paisaje surrealista, incluyendo el famoso Desierto Blanco. Viven aproximadamente 2.500 personas. La población está compuesta en gran medida por beduinos locales que habitan el único asentamiento del oasis, algunos son cristianos, también hay judíos, pero comparten el territorio sin mayores problemas. Algunas partes de la ciudad tienen barrios completos de arquitectura tradicional, simple, lisa, sin adornos, toda en el color del barro. También se encuentran cerca aguas termales en Bir Sitta y el lago El-Mufid. Una de las principales atracciones es su desierto blanco.

 

El personaje al que se refiere la historia no es árabe, tampoco mormón y no tiene aren. Tan solo tiene dos amores muy separados y eso sucede desde hace mucho tiempo, desde que se enteró que no era el primero. Era un hombre común y corriente, usaba turbante, pero no se inclinaba dirigiendo su cabeza y sus oraciones a la Meca, era cristiano pero muy en secreto. Había nacido entre cabellos, en un lugar de un sol abrazador muy próximo al desierto, en el Oasis Farafra, donde se respiraba paz, tranquilidad y donde el amor era el combustible que impulsaba la vida. Tenía varios hermanos y todos vivían bajo el mismo techo y la protección de un padre que daba la vida por ellos y una madre que apoyaba a su esposo con todo esmeros y que era el sustento de la familia desde que despuntaba el alba. hasta que la luna desaparecía en el ocaso después de un recorrido luminoso, salvo cuando se escondía para mostrar la otra cara, pasando del cuarto creciente al cuarto menguante. 

 

En el oasis de Farafra, la gente vive principalmente de la agricultura (cultivando cereales, dátiles y hortalizas) y de actividades relacionadas con el turismo y las artesanías. La agricultura, que se practica de manera tradicional, es fundamental y se basa en la organización del agua para el riego. Además, la economía local se beneficia de la venta de artesanías tejidas con lana de camello y oveja, y del turismo que visita los atractivos cercanos como el Desierto Blanco, las aguas termales y el museo local. La familia de este hombre tenía unas plantaciones de dátiles, que eran los que cosechaban para comercializarlo a los turistas y también para venderlo en el lugar, tenían un pequeño cultivo de trigo el cual cosechaban dos veces al año y las mujeres se dedicaban al tejido tradicional y al macramé.

 

El personaje de esta historia, frecuentando las aguas termales en Bir Sitta y el lago El-Mufid, conoció a una muchacha que también era asidua de esos lugares, se enamoraron y en uno de sus paseos en camello por el desierto blanco, se aproximaron a la roca más conocidas, «El dedo de Dios» o «Al Qubar», que es una roca de 20 m de altura que se asemeja a un dedo en el corazón. Allí se acariciaron apasionadamente y la muchacha le dijo que había perdido la virginidad, con lo cual el muchacho comprometió casarse. Comunicaron eso a su padres y todos quedaron felices, el problema fue que deberían elegir si lo hacían bajo el rito cristiano o el judío. Decidieron que sea bajo el rito judío, fijaron fecha, dote de ambos padres, invitados y lo hicieron lo más privado posible, aunque en el pueblo pequeño, todos estaban enterados.

 

Se fueron a vivir a una casita que estaba libre, porque sus dueños que eran un par de viejos habían muerto sin dejar herederos, allí vivieron felices, pero un día a ella se le ocurrió contarle de su primer amor, como se acariciaban y ese fue el fin del romance y cuando él buscó el segundo amor, que es el con quien comparte secretamente su vida.

 

Miguel Aramayo

SCZ.24-11-2025

 

1 Ago

Historia algo cálida

Historia algo cálida

 

Dicen que Alá instituyó un premio para los de yihad islámica o guerra santa. Si un yihadista muere peleando, generalmente creen que su muerte en combate le otorga el martirio y el acceso directo al paraíso. Esta creencia, conocida como shahada, está asociada con el concepto de «martirio» o shahid, que es la recompensa por morir en batalla por su causa. El premio para los mártires es un estatus celestial muy elevado. Según la tradición, reciben siete bendiciones de Alá, que incluyen el perdón de todos sus pecados, ser mostrados su lugar en el Paraíso, ser librados del tormento de la tumba, estar seguros en el Día del Juicio Final, recibir una corona de dignidad, casarse con vírgenes (hur al-‘in) y la posibilidad de interceder por setenta de sus parientes. 

 

«Hur al-‘in» significa «compañeras puras de ojos bellísimos» y se refiere a las doncellas del paraíso islámico, una recompensa para los creyentes. Estas son descritas en el Corán y los hadices como seres de gran belleza y juventud eterna que acompañarán a los hombres piadosos en el más allá.

 

Todo lo expresado hasta ahora es para poder ubicar lo que rodea la historia de un muyahidin. (En un sentido general, un combatiente islámico que lucha por su fe. Significa «el que lucha en la guerra santa» o «quien hace la yihad»). Con más de 25 años, se estaba preparando para atacar en el lugar donde lo destinaran quienes lo tenían. Lo hacía sin ningún temor y con la esperanza de que al sacrificarse por su fe se convertiría en mártir y por lo tanto ganaría lo que ofrece el Corán y los Hadices, que había leído como parte de su entrenamiento, que no solo era físico, sino que recibió una preparación espiritual; eso, sobre todo, porque la valentía la proporcionaban las armas, los explosivos con los que debería familiarizarse y el entrenamiento físico.

 

Estaba descansando, después de un día extenuante y se quedó dormido. En sus sueños sintió que había muerto y era transportado al paraíso en cuerpo y alma, porque había entregado su vida en una cruenta batalla contra los infieles, eran unos ángeles los que lo transportaban y cuando llegó al lugar que le correspondía, lo dejaron en manos de bellas hur al-‘in, que lo recibieron con honores y canticos alabando su coraje y valentía. Lo desvistieron con delicadeza y lo trasladaron a un baño de agua tibia y perfumada lo rociaron de aceites perfumados. Acariciaron su cuerpo de tal manera que el no pudo resistir la excitación y quedó templado mientras le acariciaban con ungüentos en su miembro, principalmente en el glande. Percibía como su cuerpo se erizaba y sufría un leve temblor.

 

Después de tenerlo un tiempo en ese baño, lo trasladaron casi alzado hasta un lugar donde con toallas muy finas lo secaban por todas partes de su cuerpo, después le hicieron una masajes con aceites y perfumes que dejaron su piel como si no tuviera bellos y con una suavidad asombrosa. Eran unas cuatro muchachas, que también se desnudaron y dejaron ver sus bellos cuerpos y sus rostros perfectos, con ojos entre verdes, celeste y color miel, cada una con fisonomía diferente y coloración de piel y cabellos, cada una de un tono distinto, pero todas hermosas. Lo acariciaban besaban por todas partes del cuerpo, como si se turnaran cada una para recorrer partes especificas y cada lugar con mayor ahínco.

 

Lo recostaron en un colcho de plumas y cada una de ellas lo fue poseyendo, cuidando de que él se sienta satisfecho, pero que conserve su virilidad por un tiempo más sin decaer ante los embates de cada una ellas. El estaba tan feliz que, si hubiera sabido que ese era el premio por su coraje, hubiera sido más arriesgado en los combates. No supo cuánto tiempo estuvo en ese paraíso, pero lo despertó la sirena del campamento y todo termino, por suerte había llegado al fin.

 

Miguel Aramayo

SCZ.28-11-2015 Ultimo dei hábil del penúltimo mes del año.

 

1 Ago

Me siento vacío

Me siento vacío

 

Estaba caminando por Los Angles, en Santa Mónica, muy próximo a la playa de Malibu, caminaba totalmente distraído, después de haber navegado con unos amigos, probando un nuevo velero que había comprado Pedro el amigo de mi hermano. Eran más o menos las 7:30 PM, el tiempo era cálido y yo estaba totalmente distraído. Observé que un hombre elegantemente vestido, incluso con corbatita michi, se aproxima a mí, pero no tuve miedo y pensé que el tipo salía de alguna fiesta porque se lo veía algo dubitativo, como si estuviera algo mareado. Se me aproximo y me pidió que lo ayude, porque pensaba que podría desmayarse y perder el conocimiento.

 

—Amigo me puede ayudar me siento desmayar.

 

Lo ayudé y nos sentemos en unas gradas de ingreso a una vivienda y esperé que se tranquilice, no estaba bebido y era una persona normal.

 

—Disculpe que lo hubiera interrumpido, agradezco su colaboración.

 

Nos incorporamos y seguimos caminando y al pasar por un bar le dije: si quería tomar algo, aceptó y pasamos a un bar café, nos sentamos y pedimos dos cortados. Me contó que era arquitecto de nacionalidad chilena y que estaba radicado en Santa Mónica. Me pidió disculpas me dijo que me contaría lo que le estaba pasando:  

 

Han transcurrido 81 años, 81 años y 4 meses desde mi nacimiento y me siento vacío, me siento como que mi contenido no sean más que recuerdos y que no queda nada en mí. Me preocupa un poco, pero no lo suficiente como para sufrir. Todo lo que hice queda y quedará cuando yo ya no esté. Tampoco eso me preocupa, creo haber hecho todo lo que correspondían, incluyendo las cosas que no debería haber hecho, pero que las hice. No me arrepiento, aunque algunas fueran malas y feas, pero las hice, algunas sin darme cuenta y otras con total conocimiento de causa y efecto, pero el destino y el tiempo quiso y quiere que no se noten o se olviden.

 

Me siento vacío, no me duele nada, pero creo que es primera vez en mi vida que me incomoda esa sensación de no tener nada. No me duele nada, pero por momento siento un frio extraño, no es un frio de baja temperatura, es una sensación que nunca la había sentido, por lo menos que nunca me di cuenta de haber estado así, algo muy parecido a no sentir nada, pero percibir un frio que no enfría o un calor que no calienta, algo como que me estuviera durmiendo y percibo que se aproxima la nada.

 

Ayer estuve donde el médico porque me llevaron, después de haberse enterado de los desmayos. Me revisaron pulso, respiración, presión arterial, un chequeo general. Todos los síntomas buenos, nada anormal, porque lo que siento no es algo físico, es algo espiritual con un leve anuncio orgánico, el frio la sensación de abandono. Después de un momento pasa la sensación que incómoda y que me hace perder el conocimiento y si estoy parado me caigo, pero si estoy sentado o echado solo me parece algo pasajero, pero he comprobado que alguna vez dura más tiempo, incluso como para que me orine sin sentir, ni siquiera al volver al estado normal.

 

Lo que estoy sintiendo no me preocupa ni me da miedo, pienso que es algo pasajero y es más psíquico que físico. Tengo algunas preocupaciones, pero son las mismas que he campeado desde que tengo 17 años, cuando me emancipé y comencé a saber «lo que es canela». Siempre supe que tengo la protección especial de Dios, porque nunca le pido nada para mí, pero siento que Él me provee todo, sin que se lo pida y siempre me ayuda cuando le pido por los demás.

 

Lo escuché atento hasta que terminó su charla, pagué la cuenta y nos despedimos, él se quedó en el bar y yo salí a tomar un taxi para irme a mi departamento.

 

Miguel Aramayo

SCZ-16-12-2025

 

1 Ago

Opinión sobre La Providencia

Opinión sobre La Providencia

 

Los días pasan volando y no tienen piedad de lo que dejamos de hacer. Incluso se dice: «No dejes para mañana lo que puedes hacer hoy».

 

En la comunicación permanente que tengo con Chica y Carlitos, estoy enterado de los temas de La Providencia. Yo mandé una comunicación a Chica para que la transmita al grupo que tiene formado con este objeto, era mi opinión. Tengo información que solo Mocito y Tavi opinar sobre el tema.

 

No repetiré lo que opiné en principio, porque es ovio y si no se hace eso la extinción será mas rápida y dolorosa, para que eso no suceda y Carlitos y Mocito puedan continuar con eso, será necesario que cada uno de los 4 (cuatro) herederos pongan los fondos necesarios para mantener con actividad. Carlitos nos tendría que colaborar diciendo cuanto es lo que debemos abonar mensualmente.

 

En este momento lo más urgente es mantener la actividad, alquilar o vender, para lo primero se requiere la participación de los cuatro hermanos con la ayuda de Carlitos, la segunda es posible pero los 4 deben dar su visto bueno a Carlitos y Mocito y ellos que vean la negociación y firme los documentos requeridos en base a un contrato que deben aprobar todos. Para poder vender se requiere normalizar los documentos, para eso será necesario contactar a un abogado que haga los tramites, para eso también se requiere la aprobación de los cuatro y los fondos necesarios para honorarios y tramites. Eso es urgente, para cualquiera de las opciones.

 

Quedo a disposición en lo que pudiera colaborar, realizando tareas o emitir opiniones.

 

Tengo un cariño muy especial por el recuerdo que conservo de don Manuel y la señora Sarita. Además por mi participación directa desde el año 1972 hasta hoy, es por eso que opino y me da pena no escuchar la opinión de los demás miembros de la familia.

 

Miguel Aramayo

SCZ.30-12-2025

 

1 Ago

La providencia – posibilidades

La providencia – posibilidades

 

Esta es mi propuesta para que la tengan en cuenta:

 

Existe la posibilidad de venta a buen precio, pero para eso es necesario regularizar los papeles de propiedad.

 

Para regularizar los papeles se requiere contratar los servicios de un abogado que tenga experiencia en este tipo de tramites. Para ese contrato es necesario que el profesional indique sus honorarios, seguramente solicitará un pago anticipado por una parte y se ijará un plazo para la conclusión del tramite y el pago total.

 

Teniendo algo avanzado el tramite se puede llegar a un acuerdo con los compradores, de manera que puedan tomar posesión de La Providencia pagando una cuota inicial y comprometiendo el pago total con letras de cambio a la entr4ega de la documentación definitiva.

 

Mientras no se llegue a un  acuerdo de venta existen dos posibilidades:

 

1.- Alquilar al mejor postor con la salvedad que el trato se concluya una vez realizada la venta.

2.- Mantener la propiedad hasta completar la venta o el alquiler.

 

En el primer caso el alquiler puede producir un ingreso, pero si es por el solo mantenimiento y el ahorro de gastos se puede llegar a un acuerdo.

 

En el segundo caso el mantenimiento es obligatorio, no hacerlo significa que se puede perder la propiedad, con lo cual se pierde la posibilidad de alquiler o venta y se esfuma la posibilidad de un ingreso interesante para los 4 herederas.

 

Carlitos les debe pasar el presupuesto de los gastos fijos para el mantenimiento, pero además creo que será necesario sembrar alimento para el ganado y eso tiene un costo por una sola vez (mejor dicho tres: Siembra, mantenimiento y cosecha)

 

Para mantener la propiedad cada uno de los herederos deberá cubrir los gastos en partes iguales y alguien de hacer un control mínimo de por lo menos un día de la semana, para lo cual creo que se debe seguir con el apoyo de Carlitos, pero como el no tiene en que movilizarse yo me comprometo a poner mi vehículo y mi tiempo los días sábados.

 

Cualquier duda quedo a disposición.

 

Miguel Aramayo

SCZ.07-01-2026

 

1 Ago

Increíble el paso del tiempo

Increíble el paso del tiempo

 

Estaba en un tren que me trasladaba de Italia a Suiza, era en el Bernina Express (Tirano – St. Moritz/Chur) Estábamos pasando por Brusio y distraído escuchando la conversación de dos varones mayores que transcribo a continuación porque me pareció interesante y creo que vale la pena tener en cuenta, también nosotros pasaremos por esa etapa de la vía, «si Dios quiere« y si nos cuidamos para mantener bien la salud mental y la física.

 

Eran Francesco, que parecía italiano, por sus rasgos latinos, pelo oscuro y piel pálida, Alessio se notaba que era suizo por su fisonomía germánica, cabello rubio ojos azules.

 

—Alessio me sucede algo extraño cuando pienso en los años que tengo.

 

—Que te sucede Francesco.

 

—Me da la impresión de que tengo menos años que los que realmente he pasado cronológicamente, pero no son poquitos, son muchos años, me animo a decir que quizá son más de 20 años menos.

 

—Creo que eso es normal si te sientes bien, porque si te sientes enfermo y con dolores reumáticos, te pasa lo contario.

 

—Alessio, de salud estoy perfecto, tengo algunos dolores que son los típicos, pero incluso en ese sentido algunas veces pienso que soy indestructible, especialmente cuando me tomo unos tragos de más de vino o cerveza, porque son los únicos licores que consumo y de vez en cuando si hace mucho frio y es producto de mi Italia querida, tomo una grapa, si es Nardini de Véneto mucho mejor.

 

—Intelectualmente algunas veces me siento como si tuviera unos 60, trabajo, escribo, pienso me informo y converso con gente joven, mucho más joven que la edad que nombro y veo que estoy al día, en noticias, moda e incluso en avances tecnológicos.

 

—Claro Francesco, te creo y encuentro razonable, porque todavía trabajas cumpliendo horarios como si no fueras jubilado y te reúnes con gente que tiene muchos menos años que los tuyos, son ellos los que te contagian su juventud.

 

—Y vos ¿cómo te sientes Alessio?

 

—Ya estoy pisando los 82 y me siento como me corresponde a esa edad física y biológica, pero todavía sigo admirando a las mujeres bonitas y observando incluso a las feas. Claro que desde que soy viudo entré al cuartel de invierno y solo vivo de los bellos recuerdos de las muchas travesuras en mis años mozos.

 

Siguieron hablando de otros temas y recordando tiempos pasados, sin descuidar las noticias de la actualidad y algunas cosas de las posguerra, porque ambos tenían casi los mismos años de cuando termino la segunda guerra. En Poschiavo, que es un pueblo más grande que Brusio, me baje antes de la subida a los Alpes.

 

Miguel Aramayo.

SCZ.15-01-2026

 

1 Ago

Así de inservible (Mas interesante)

Así de inservible (Mas interesante)

 

Llegó el judío desde Rusia, de un pequeño pueblo de Siberia al que habían arribado sus ancestros tras emigrar desde Europa. Primero pasaron por Novosibirsk y luego por Birobidzhán, donde se asentaron hasta que finalmente partieron rumbo a América. Eso ocurrió alrededor de 1940, cuando la Segunda Guerra Mundial se encontraba en pleno auge. Fueron de los últimos judíos en salir de Rusia y lograron librarse tanto de los pogromos como de las leyes restrictivas, aunque ya no era posible seguir disimulando.

Antes de la invasión alemana, durante la llamada «Operación Barbarroja«, aprovecharon un descuido y huyeron: él, su familia y algunos rusos que los ayudaron a ocultar su condición de judíos. Primero llegaron a Estados Unidos, a Nueva York, pero luego decidieron trasladarse a Argentina, donde contaban con mayores posibilidades, ya que tenían parientes en ese país.

Abramov Bernstein —así se llamaba el judío de esta historia— nunca había trabajado como agricultor. No había nacido cuando sus abuelos emigraron de Polonia a Rusia, y aunque sus padres fueron esclavos de la tierra, él estudió ingeniería mecánica y siempre ejerció su profesión. Al llegar a Argentina cambió parcialmente de rumbo y dedicó más tiempo a la ingeniería eléctrica y, sobre todo, a las comunicaciones.

Ahora, superados los 80 años, trabaja muy poco. No es que haya perdido la capacidad —aunque algo de eso hay—, sino que en su empresa ya no lo utilizan como antes. No se trata de discriminación ni de cuidados excesivos, sino de una realidad evidente: ya no se mueve con la misma intensidad, ya no sale a buscar clientes ni a inventar sistemas como antes. Sin embargo, continúa preocupado por las finanzas, pues el mercado ha decaído y él ya no sale en busca de nuevos clientes. Eso lo aflige y provoca torbellinos en su cabeza; mira el futuro con ojos poco inspirados, aunque todavía conserva algo del optimismo de su juventud.

Cuando bordeaba los 30 años era incansable y sus ideas resultaban verdaderamente innovadoras. Desde entonces han pasado cincuenta y tantos años y, como es lógico, el paso del tiempo afecta la productividad. A esto se suma que su familia, algo desviada en términos de tradición judía, no continuó su legado: los hijos lo siguieron, pero los nietos son solo parientes, no seguidores. No les gustó la «tienda del abuelo». Por ello, el viejo judío —o judío viejo— se apoya en sus colaboradores para resolver la continuidad que debió haber sido hereditaria.

Deseoso de seguir aportando al negocio, modificó un poco su actividad. Continúa cumpliendo horarios y no toma vacaciones, fiel a su antigua costumbre. Ahora dedica parte de su tiempo a leer y escribir, tareas que realiza casi como una obligación, aunque sin duda constituyen una forma de huir de una realidad que lo absorbe, por más que él se resista a aceptar ese curso natural de la vida.

En los últimos años el cambio tecnológico ha sido significativo y, hasta cierto punto, «brutal». Aun así, logró adaptarse más o menos y se muestra entusiasmado por continuar en esa senda. Lo que resulta notorio es que sigue pensando con claridad y seriedad acerca de lo que corresponde a la realidad, de acuerdo con su capacidad para seguir adelante sin convertirse en un estorbo.

Miguel Aramayo

SCZ, 19-01-2026

 

1 Ago

Creo que me estoy poniendo viejo

Creo que me estoy poniendo viejo

 

El tiempo pasa y la cronología es imparable, pero creo que tengo algo a mi favor, algo que me permite predecir que todavía tengo un tiempo y que el mismo puede ser largo. Soy de una familia de longevos, mis bisabuelas pasaron de los noventa y tuve una que llegó a los ciento seis, pero en términos cercanos mi padre se fue a los noventa y siete años, —porque le dio la gana—, mi madre se fue a los noventa y tres después de una caída en la que tuvieron que injertarle una prótesis.

 

Algunas veces, —por no decir con mucha frecuencia— me olvido la edad que tengo y pretendo hacer cosas que corresponde a personas con menos años, esto en términos físicos, pero en términos intelectuales con mayor frecuencia, eso porque siempre estoy leyendo e informándome sobre los avances tecnológicos y los descubrimientos científicos-técnicos.

 

Me gusta mucho leer y lo hago con mucha frecuencia, nunca me falta un libro que, desde iniciarlo, no lo suelto hasta concluirlo y generalmente tengo dos, uno leyendo y el otro en espera, además siempre compro por lo menos uno antes de terminar el que estoy leyendo, para no dejar ni un día de tener que leer. Selecciono los libros a leer después de elegir entre varios, pero no por temas preestablecidos, sino lo que me parece más interesante. Me compenetro tanto en lo que leo que me convierto en un personaje más de la trama.

 

Pienso que la lectura y la escritura mantienen activas las neuronas, al mismo tiempo una vida relativamente ordenada en: alimentación, descanso y sobre todo el no consumo de lo que pudiera ser dañino, como el tabaco y el alcohol, este ultimo con alguna moderación, porque tampoco uno puede privarse de una buena cerveza bien fría o un vino de calidad y a temperatura ideal.

 

Pero creo que algo de lo más importante es evitar el stress, los sobresaltos, la vida tranquila y reír en lo posible con mucha frecuencia, así como lo recomendaba Charles Chaplin, que vivió muchos años. Sigo trabajando cumpliendo los horarios de trabajo, sin tomar vacaciones y procurando contribuir creando y colaborando, además preocupado por cumplir las obligaciones contraídas.

 

La esperanza de vida promedio en América Latina y Sudamérica ronda los 76 años. Chile lidera la región con una de las expectativas más altas, superando los 81 años, mientras que países como Bolivia presentan cifras más bajas, alrededor de 68-69 años. La región ha experimentado una rápida transición demográfica, aunque la pandemia redujo este indicador temporalmente. Pero de acuerdo a mi experiencia y en base a la gente que conozco y que nos dejó, la mayoría parten alrededor de los 80, las mujeres permanecen más tiempo, porque tienen una vida más ordenada.

 

Quisiera que Dios me permita vivir dignamente por lo menos un lustro más, con ese tiempo me contento, porque puedo dejar todo en orden antes de irme y me gustaría partir sin previo aviso de un momento a otro. Dejando buenos recuerdos y ningún problema pendiente por resolver.

 

Miguel Aramayo

SCZ.29-01-2026

 

1 Ago

Creo que me estoy poniendo viejo

Creo que me estoy poniendo viejo

 

El tiempo pasa y la cronología es imparable, pero creo que tengo algo a mi favor, algo que me permite predecir que todavía tengo un tiempo y que el mismo puede ser largo. Soy de una familia de longevos, mis bisabuelas pasaron de los noventa y tuve una que llegó a los ciento seis, pero en términos cercanos mi padre se fue a los noventa y siete años, —porque le dio la gana—, mi madre se fue a los noventa y tres después de una caída en la que tuvieron que injertarle una prótesis.

 

Algunas veces, —por no decir con mucha frecuencia— me olvido la edad que tengo y pretendo hacer cosas que corresponde a personas con menos años, esto en términos físicos, pero en términos intelectuales con mayor frecuencia, eso porque siempre estoy leyendo e informándome sobre los avances tecnológicos y los descubrimientos científicos-técnicos.

 

Me gusta mucho leer y lo hago con mucha frecuencia, nunca me falta un libro que, desde iniciarlo, no lo suelto hasta concluirlo y generalmente tengo dos, uno leyendo y el otro en espera, además siempre compro por lo menos uno antes de terminar el que estoy leyendo, para no dejar ni un día de tener que leer. Selecciono los libros a leer después de elegir entre varios, pero no por temas preestablecidos, sino lo que me parece más interesante. Me compenetro tanto en lo que leo que me convierto en un personaje más de la trama.

 

Pienso que la lectura y la escritura mantienen activas las neuronas, al mismo tiempo una vida relativamente ordenada en: alimentación, descanso y sobre todo el no consumo de lo que pudiera ser dañino, como el tabaco y el alcohol, este ultimo con alguna moderación, porque tampoco uno puede privarse de una buena cerveza bien fría o un vino de calidad y a temperatura ideal.

 

Pero creo que algo de lo más importante es evitar el stress, los sobresaltos, la vida tranquila y reír en lo posible con mucha frecuencia, así como lo recomendaba Charles Chaplin, que vivió muchos años. Sigo trabajando cumpliendo los horarios de trabajo, sin tomar vacaciones y procurando contribuir creando y colaborando, además preocupado por cumplir las obligaciones contraídas.

 

La esperanza de vida promedio en América Latina y Sudamérica ronda los 76 años. Chile lidera la región con una de las expectativas más altas, superando los 81 años, mientras que países como Bolivia presentan cifras más bajas, alrededor de 68-69 años. La región ha experimentado una rápida transición demográfica, aunque la pandemia redujo este indicador temporalmente. Pero de acuerdo a mi experiencia y en base a la gente que conozco y que nos dejó, la mayoría parten alrededor de los 80, las mujeres permanecen más tiempo, porque tienen una vida más ordenada.

 

Quisiera que Dios me permita vivir dignamente por lo menos un lustro más, con ese tiempo me contento, porque puedo dejar todo en orden antes de irme y me gustaría partir sin previo aviso de un momento a otro. Dejando buenos recuerdos y ningún problema pendiente por resolver.

 

Miguel Aramayo

SCZ.29-01-2026