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31 Jul

Visitando lugares exóticos

Visitando lugares exóticos

 

Interesado por el origen de mi apellido y con algunas referencias, la primera de un hermano de La Salle que me dijo: —¡Tiene la misma cabeza dura de tus antepasado!

 

Y medio ofendido respondí: —¿de qué antepasados me hable?

 

—Los vascos, que quieren hacer lo que a ellos se les canta.

 

Mi hijo menor estuvo trabajando en España y me dijo que existía un pueblo con el nombre de Aramaion y que es de allí donde proviene nuestro apellido. Con esa información viajé al País Vasco, y encontré Aramayona (oficialmente en euskera: Aramaio) que es un municipio español de la provincia de Álava, en la comunidad autónoma del País Vasco.

 

Lo que pude averiguar lo transcribo a continuación: Según algunos filólogos como Julio Caro Baroja se trataría de un antropónimo proveniente de un nombre latino Aramaeus, que no está documentado, pero que significa arameo. También podría provenir de algún nombre parecido como Alamaeus, Alabaeus o Arabaeus. Según esta hipótesis una villa Aramaiona sería una propiedad de esa tal Aramaeus. Las menciones más antiguas de este topónimo datan del siglo XIV y ya por aquel entonces aparecen sus versiones actuales, la castellana de Aramayona, la vasca de Aramayo y también una versión intermedia Aramayon. En castellano se ha mantenido aparentemente una forma más conservadora del topónimo, mientras que en lengua vasca evolucionó por pérdida de la n intervocálica y reducción oa->o. Aramayona->Aramayo(n)a->Aramayo(a). El topónimo se pronuncia hoy en día localmente en lengua vasca como Aramaixo, con un sonido fricativo prepalatal sordo que refuerza la separación silábica. Sin embargo, la versión normalizada del topónimo en lengua vasca es Aramaio. Es un pueblo muy chiquito con no más de 2500 habitantes, al norte del País Vasco, más próximo a Francia.

 

Estando en el pai vasco y después de ver el origen de mi apellido, se me ocurrió ver uno de los acantilados más bonito del mundo y me trasladé a Málaga. Más allá de los hermosos y llamativos acantilados que dan al mar al norte de España (en Asturias y País Vasco, entre otros lugares) encontré en Málaga un acantilado de película que quita el hipo. Es en el pueblo de Ronda donde se encuentra esta curiosa estampa que corona el Puente Nuevo, una obra de arquitectura digna de admiración que salva un abismo de 100 metros y que parece, por su similitud de colores, una extensión del propio acantilado.

 

Puente Nuevo, Málaga

Adjunto esta foto para que puedan apreciar lo que describo con palabras.

 

Miguel Aramayo

SCZ.21-08-2024

 

31 Jul

Hoy tengo ganas de ti

Hoy tengo ganas de ti

 

Amigo, usted no me creerá. La tecnología es algo que avanza a pasos agigantados y todo lo que van creando los grandes científicos, en poco tiempo queda obsoleto. La Inteligencia Artificial da las pautas científicos para poder ir cada vez adelante. Ya no son únicamente nuevos compuestos materiales que pueden ser creados, incluso con ellos se pueden alimentar impresoras 3D. Hace poco los traumatólogos ya pueden hacer protecciones mejores, casi a tiempo virtual.

 

Eso que le cuento no es nada, en la semana pasa haciendo uso de pedazos de piel, los científicos lograron crear un ovulo, con lo cual cambiarán la posibilidad de fertilización en gente impedida totalmente para engendran un ser, pero ahora con su piel podrán obtener los óvulos que lograrán ser engendrados por los espermatozoides del varón que sea elegido por la femina. Y antes de nacer, manipulados para elegir el sexo, el color de ojos y cabellos.

 

Le cuento que al trabajar inmerso en lo que está de moda, que es la inteligencia artificial, son cada vez más las empresa que desarrollan nuevos algoritmo que hace nuevas interpretaciones. Fui sometido a un experimento de realidad virtual, esto porque quienes me contrataron saben mi capacidad para manejar este tipo de técnica. Cuando me puse las gafas que se emplean para esa simulación, noté que no estaba solo, me acompañaba yo mismo, cuando nos vimos, yo y mi fantasma, extendimos las manos para saludarnos y sentí que mi fantasma me estrechaba la mano como yo lo estaba haciendo con él, eso me hizo sentir como que mi cuerpo se separaba de mi y formada un duplicado, al extremo que no supe si yo era yo o era mi fantasma, porque ambos sentíamos lo mismo.

 

Después de esa sesión de realidad virtual, quedé como flotando y me fui a mi departamento, me encerré en el dormitorio, recostándome con los ojos cerrados. Seguí con la sensación de no estar solo, sino acompañado conmigo mismo, cada uno de espaldas, en la misma cama, pero sin tocarnos. No supe cuanto tiempo duró esa sensación y con la seguridad de que no estaba soñando. Después del experimento, mi cerebro siguió como alejado de la realidad.

 

En mi mente comenzaron a retratarse hechos pasados, no solo los buenos momentos, sino también los recuerdos de situaciones que traumaron mi existencia y que hasta el de hoy todavía me atormentan y que algunas veces pienso que corresponden a un TOC que me lastima y del cual no me puedo librar. Por suerte la música tiene gran influencia en mi subconsciente y en ese momento traje a mis recuerdos a letra de una canción que la comparto. 

 

Fuiste ave de paso / Y no sé por qué razón / Me fui acostumbrando cada día más a ti / Los dos inventamos la aventura del amor / Llenaste mi vida, y después te vi partir / Sin decirme adiós, yo te vi partir / Quiero en tus manos abiertas buscar mi camino / Y que te sientas mujer solamente conmigo / Hoy tengo ganas de ti, hoy tengo ganas de ti / Quiero apagar en tus labios la sed de mi alma / Y descubrir el amor juntos cada mañana / Hoy tengo ganas de ti, hoy tengo ganas de ti / No hay nada más triste / Que el silencio y el dolor / Nada más amargo que saber que te perdí / Hoy busco en la noche el sonido de tu voz / Y ¿dónde te escondes para llenarte de mí? / Llenarme de ti, llenarme de ti / Quiero en tus manos abiertas buscar mi camino / Y que te sientas mujer solamente conmigo / Hoy tengo ganas de ti, hoy tengo ganas de ti / Quiero apagar en tus labios la sed de mi alma / Y descubrir el amor juntos cada mañana / Hoy tengo ganas de ti, hoy tengo ganas de ti / Quiero en tus manos abiertas buscar mi camino / Y que te sientas mujer solamente conmigo / Hoy tengo ganas de ti, hoy tengo ganas de ti / Solamente conmigo / Hoy tengo ganas de ti, hoy tengo ganas de ti. Compositor: El español Miguel Gallardo en 1976.

 

Miguel Aramayo

SCZ.03-10-2025

 

31 Jul

Otro viaje interesante

Otro viaje interesante

 

Un hombre común y corriente que tenía intenciones de escribir una novela quería trasladarse a un lugar donde pudiera disfrutar del clima, la paz y la tranquilidad; lo cual no le podía ofrecer París y se puso a buscar la isla más linda que pudiera existir en el mundo. En una reconocida revista estadounidense de turismo, lifestyle, encontró que el año 2022 fue seleccionada una isla al sur de Italia, se trata de Ischia. Primero con la ayuda de Google averiguó sobre esta isla y la información que encontró lo hizo pensar en que realmente podía ser el lugar ideal.

 

Ese hombre común y corriente era yo y tomé la decisión de visitar ese lugar y fui a una agencia de turismo para ver cómo podía movilizarme hasta Ischia. Me aconsejaron que tome un vuelo de Paris a Nápoles, lo cual podría costarme entre 55 a 260 euros y el vuelo tenía una duración de más o menos 5 horas. Desde Nápoles a la isla de Ischia se puede tomar el ferry desde Beverello y llegar al puerto de Ischia, este trayecto es de más o menos 2 km. Del puerto al centro de la ciudad de Ischia la distancia es de 12 km y debía tomar una movilidad que me aproxime al hotel elegido.

 

Me puse manos a la obra y compré el pasaje aéreo a Nápoles, el ferry lo tomaría al llegar y acomodarme. Elegí el hotel Villa Lieta, que se encuentra a 6 minutos a pie de Spiaggia dei Pescatori y ofrecía alojamiento con aire acondicionado y wifi gratis, además de acceso a la terraza. Me puse en contacto con ellos e hice la reserva para quedarme 4 días, tiempo que consideraba suficiente para apreciar el ambiente y si decidía quedarme podía ver apartamentos independientes o casa muy pequeñas.

 

Era un jueves y el vuelo era en la mañana, lo que significaba que llegaría a Nápoles a la hora de almorzar, haría eso y luego tomaría el ferry para llegar a la isla en la tarde, me recomendaron que parta del puerto Pozzouli, cerca de Nápoles desde allí a la isla tardaría más o menos una hora. Cumplí el prospecto y en Nápoles me serví unos rabioles al ragú con dos copas de vino, lo cual satisfizo mi paladar y estuve habilitado para seguir el viaje. Quedé con el deseo de pasear en Nápoles, pero lo haría a mi retorno. Llegué a la isla a media tarde y en el puerto tomé un taxi para el hotel. Al bajar del ferry quedé impresionado por un castillo que se veía como en promontorio en medio del mar, era el castillo Aragonés, me impactado ver casi todas las construcciones pintadas de blanco y la gran vegetación abundante por donde se posaba la mirada, muchos taxis, cafeterías, heladerías y restaurantes, pero se notaba orden, por lo menos en los muelles, muchos yates y barcos de pescadores. Tomé un taxi al hotel y como tenía reserva fue fácil el paso a la habitación, muy acogedora. Después de ducharme y cambiarme de ropa fui al bar a tomar un refrigerio, porque el calor era un poco más que agradable.

 

Mientras tomaba un jugo, estuve leyendo algunos prospectos turísticos, porque Ischia tenía mucho que ofrecer de historia antigua y de vistas de la naturaleza, especialmente para quien quiere concentrarse observando el mar Tirreno, tranquilo y de un color turquesa que llena la casita del ojo. Tendría que apurarme y no me quedaba espacio para descansar, había mucho por ver y lo principal era poder decidir si me quedaba en esa isla para escribir la novela que todavía no la tenía en mente y para eso debería ver departamentos o alojamientos para pagar por mes.

 

Pensé que la mejor forma de ocupar el tiempo y avanzar el máximo como turista y como negociador inmobiliario era tomar un taxi. Muy cerca del hotel había varios taxis parados y procurando conseguir lo mejor basándome en mi táctica y mi percepción de la calidad de las personas salí a conversar con los taxistas que más atraían mi atención de hecho el psicólogo. Hablé con varios, procurando hablar en italiano, pero más de uno hablaba inglés, francés y hasta español. Me decidí por uno que estaba arriba de los 50 años, que tenía más pinta de marinero que de taxista y que además hablaba muy bien el español y comprendía mucho del francés.

Hice trato con Alfredo para que fuera mi cicerón durante los días que estaría en la isla que serían cuatro días. Mientras tomábamos un café en un bar próximo diseñamos un itinerario con las recomendaciones de Alfredo con él que congeniamos inmediatamente. Primero me dedicaría al turismo, pero entre medio veríamos la posibilidad de ver algún departamento o pensión. Empezando en la rotonda de la rosa de los vientos situada en el cruce de Vía Porto con Via Lasolinom después iríamos al islote de la bonita costa oriental para visitar el castillo medieval Aragonés, que es la guinda del pastel, a siete minutos en coche. Cruzar la calzada que va al islote es un regalo para la vista una vez allí, un ascensor nos llevará a la zona principal del castillo, las entradas al castillo rondan los 10 euros. Las playas y las aguas termales las dejaran para el final.

 

En el extremo sur de la isla, visitaríamos el idílico pueblo costero de Sant’Angelo, ese seria un corto paseo. El jardín de La Mortella es uno de los parques más bonitos de Italia, este gigantesco y hermoso jardín privado, situado en las colinas de Forio del extremo noroeste, está decorado con una mezcla de plantas tropicales y del Mediterráneo, por unos 12 e. se puede recorrer los frondoso de los jardines, en la parte superior se disfruta de unas espléndidas vistas de la bahía. Además. también encontraríamos un museo dedicado al compositor clásico sir William Walton (cuya esposa creó los jardines) y un teatro griego en el que se celebran conciertos clásicos y tributos, así como otros eventos en verano.

 

La iglesia del Soccorso es un pequeño y pintoresco punto de referencia, esta modesta iglesia agustina del siglo XIV nos permitiría disfrutar de la vista del mar Tirreno. La iglesia está ubicada sobre un acantilado reforzado. El paseo a este lugar debería ser al atardecer para disfrutar de la puesta del sol o muy temprano para ver el amanecer.  El monte Epomeo es el pico más elevado de la isla y prácticamente alcanza los 800 metros de altura, goza de una frondosa vegetación de montaña y las bellas vistas de los viñedos. Desde la cumbre, podrán admirar las vistas deslumbrantes de Capri, Procida y el golfo de Nápoles. También se puede almorzar en La Grotta da Fiore mientras seguir contemplando la bella Ischia. Este restaurante está excavado en la montaña, puede presumir de una de las mejores ubicaciones de toda la isla, si nos animamos es el lugar perfecto para recargar pilas y descansar saboreando una exquisita bruschetta con tomate fresco o un suntuoso postre para recuperar todas las calorías que hayamos quemado. Al fin y al cabo, estamos de vacaciones.

 

Quedaría prendado del Lacco Ameno, una bella zona, según dicen, uno de los primeros asentamientos griegos de Italia. Tiene una larga historia, a sus alrededores se han descubierto distintas necrópolis. Las montañas enmarcan aquí varias playas y una coqueta bahía, todas perfectas para disfrutar de un relajante baño en aguas poco profundas. Tiene un pintoresco puerto deportivo, que acoge desde modestas embarcaciones pesqueras hasta gigantescos yates. Después podemos continuar hasta San Montano, la franja de costa más popular, que se extiende a lo largo de una bahía enmarcada entre colinas. También merece la pena visitar la playa Il Fungo, que debe su nombre a una roca con forma de un hongo.

 

Al final podemos disfrutar de un relajante tratamiento de spa en uno de los muchos centros termales que hay repartidos por la costa. En Sant’Angelo y la playa de Le Fumarole se encuentra una gran variedad de opciones, algunas de ellas realmente lujosas y exclusivas. Por ejemplo, el spa Aphrodite Apollon y el Romántico Resort & Spa, entre muchos otros. Ya en el noreste, cerca de Forio, están los jardines termales de Poseidón y Negombo. Lo que se puede gastar está de acuerdo a lo que se elija, pero vale la pena disfrutar, después de todo la vida es para eso.

 

Mientras hacemos todo el paseo que planeamos hacer a partir de esta tarde de jueves, viernes, sábado y mejor si contamos el domingo para las playa y las visitas a los termales y retornar a Francia el lunes en la mañana, no me arrepentiría. Alfredo me dijo: yo encargaré en mi casa que se olviden de mí, de esa manera yo estaría a tu disposición desde las 8 de la mañana hasta las 10 de a noche, a parte del trato que hemos hecho por mi servicio, vos corres con todos los gastos de entradas y lo que podamos consumir en las visitas. Te puedo asegurar que hasta el sábado en la tarde ya tendrás el lugar donde regresar para dedicarte a tu oficio de escritor. No descansamos ni un momento y montamos en su Fiat, pero primero pasaríamos por su casa para comunicar a su mujer.

 

Fue lo mejor que pude hacer y quedé convencido que tengo buen ojo para seleccionar a mis colaboradores, él quedó contento y yo de la misma manera. El plan que habíamos hecho lo cumpliríamos al pie de la letra y nos daríamos tiempo para descansar en los momentos prudentes, sin descuidar nuestra alimentación. La carga de combustible la hicimos después de despedirnos de su casa. Comenzamos dando unas vueltas por el centro de la ciudad, para tener una idea completa de lo que ofrece la isla, que no es solo para turistas, sino que también funciona como una ciudad común y corriente, con gente que vive, trabaja y disfruta de su habitad, igual que si estuvieran en Paris, New York o Tokio, luchando para sobrevivir, educarse, casarse y tener familia que atender como el caso de Alfredo.

 

Después nos desplazamos a la iglesia agustina del Soccorso para disfrutar el tan mentado anuncio del ocaso y orto, no era mentira, quedé impresionado con la tonalidad que tomaba el horizonte iluminado por el sol que se despedía cada vez más próximo el infinito mar, hasta que solo el mar quedaba con esa tonalidad rojiza impuesta al atardecer, hasta que cambiaba a una tonalidad de un azul oscuro y profundo, presagiando que ya entraba la noche y comenzaban a titilar las estrellas y los astros que desde ese acantilado se podían apreciar enmarcando la blancura de la modesta iglesia.

 

El hombre queda chico ante tanta belleza que muestra la naturaleza, pero si ese espectáculo puede ser observado detenidamente, el hombre es una maquina perfeta diseñada por Dios que permite observar lo que le ofrece la naturaleza, al mismo tempo guardar en su memoria todo lo que acaba de contemplar, como si no solo fuera una filmación, sino también una grabación de los sonidos y las expresiones de asombro que emiten otros seres humanos. Además, esta máquina puede transportarse sola y escuchar los sonidos, ver las cosas bellas y también las feas, respirar el aire que lo rodea y apreciar los aromas de los demás y de la naturaleza.

 

Después nos fuimos a pasear por el extremo sur de la isla, visitando el idílico pueblo costero de Sant’Angelo. Parqueamos el Fiat y nos pusimos a caminar por la playa disfrutando de la arena algo húmeda, con la finalidad de estirar las piernas y buscando abrir el apetito para cenar y de esa manea concluir el jueves para iniciar el paseo mañana a primera hora. Enfilamos a Dolce é La Vita Bar e Ristorante, un lugar popular con fantásticas vistas, donde además de cenar podíamos disfrutar de deliciosos postres.

 

Después de cenar y degustar un buen vino, retornamos a donde quedó parqueo el taxi y me llevó al hotel. Nos despedimos y después de ingresar a mi habitación busqué el computador para revisar mi correspondencia y ponerme en contacto por WA con algunos amigos, amigas y parientes. Para comentarles donde me encontraba y lo bello que estaba pasando, un poco para darles envidia y otro poco para hacerles desear o prometer que podíamos estar juntos en mi próxima venida, porque ya había tomado la decisión de quedarme una temporada aquí, por lo menos hasta mandar mi primer borrador a mi editorial.

 

El plan del viernes era tomar desayuno en el hotel y a las 8 y media salir al Castillo, después visitar el Jardin, almorzar y después pasar por el Lago

 

La visita al castillo Aragonés nos tomó toda la mañana comenzamos a las 9:15, es a la hora en la que abrieron y nos quedamos hasta las 11:30 después nos fuimos a almorzar y luego del almuerzo visitamos el jardín de La Mortella que es uno de los parques más bonitos de Italia, en las colinas de Forio del extremo noroeste de Ischia, en la parte superior disfrutamos de unas espléndidas vistas de la bahía. Visitamos el museo, conocimos el teatro griego, pero no había más. Partimos al lago Lacco Ameno, es una bella zona, según dicen, uno de los primeros asentamientos griegos de Italia, enmarcado por las montañas. Tiene varias playas y una bahía que es un primor, pose un pintoresco puerto deportivo, que acoge desde modestas embarcaciones pesqueras hasta gigantescos yates.

 

En el atardecer pasamos a San Montano, la costa más popular, que se extiende a lo largo de una bahía enmarcada entre colinas, caminamos por la playa Il Fungo, que debe su nombre a una roca con forma de un hongo.  Nos quedamos a cenar en Ristorante Pizzeria Il Califfo en Via San Montano 37 a tres cuadra de la Baia di San Montano yo pedí unos ravioles al fruto de mari y Alfredo una super pizza. Nos tomamos un aperitivo mientras preparaban nuestro pedido y mientras comimos nos tamos un buen vino. Quedé muy contento con ese lugar, porque además del paseo fue lo que más me gusto y conseguí un apartamento que podía alquilar por mes y que debía reservarlo como máximo en 10 días a partir ese viernes.

 

Cuando me dejó en el hotel el viernes en la noche hablamos de arriesgarnos a visitar el monte Epomeo que es el pico más elevado de la isla, alcanza los 789 metros de altura, goza de una frondosa vegetación de montaña y bellas vistas de los viñedos. Desde la cumbre, podríamos admirar las vistas deslumbrantes de Capri, Procida y el golfo de Nápoles, pero no creo que lleguemos hasta la punta. Nos quedaríamos a almorzar en La Grotta da Fiore, contemplando la bella Ischia. El restaurante está excavado en la montaña y puede presumir de una de las mejores ubicaciones de toda la isla.

 

El sábado a partir de las 8:30 iniciamos el camino hacia la cima del monte Epomeo, partimos de la plazoleta de Fontana y caminamos aproximadamente 1 hora. Es una ruta inmersa en la naturaleza entre bancales cultivados y una zona boscosa rica en castaños. Descansamos un momento antes de cruzar un estrecho barranco excavado en la roca tobácea. Casi a la cima observamos el panorama desde las dos terrazas. Una de ellas está una pequeña iglesia de 1459, dedicada a San Nicolás de Bari. En la otra terraza hay una taberna, también excavada en la toba, allí nos sentamos para disfrutar de un descanso y tomamos unas gaseosas para refrescar. Desde aquí, al pico más alto del monte Epomeo estábamos a sólo unos minutos, continuando por un sendero tallado, desde la punta de la cima pudimos admirar un paisaje impresionante e incomparable: abajo a la derecha Casamicciola, Lacco Ameno con su famoso «hongo» encerrado por el Monte Vico, la bahía de San Montano y la colada de lava de Zaro, hacia la izquierda Forio

con la típica iglesita de Santa Maria del Soccorso; a lo lejos, como el tiempo estaba despejado, pudimos divisar el Vesubio, Capri, la península de Sorrento con los Montes Lattari, Nápoles, los Campos Flegreos con el Monte de Procida, incluso Ponza, Ventotene y Gaeta. Bajar del monte nos costó más, porque estábamos realmente cansados, pero antes de continuar descenso nos quedamos a comer unas pizas en el restaurante excavado en la roca y continuamos apreciando el panorama de Ischia.

 

La tarde del sábado nos dedicaríamos a la playa y a disfrutar de las aguas termales y apreciar las bellas muchachas del lugar y la cantidad de turistas más que todo de otros puntos de Italia y de toda Europa, eso nos haría mucho bien para iniciar la próxima semana con la monotonía y el bullicio de París.

 

Quedamos encantados con el paseo y Alfredo me confesó que nunca había subido a Epomeo,

Que conocía el monte porque es notorio por su altura y lo que destaca de la isla, pero nunca le llamó la atención subir, por lo cual me agradecía. Para él también estos días paseando lo hicieron conocer la isla y disfrutarla.

 

A continuación, les envió una fotos tomadas con el celular:

 

 

El domingo tomamos un tours en un barquito, que nos hizo pasear por los alrededores de la isla y el mismo nos ofrecía un almuerzo en el mar disfrutando de los mariscos de la zona y un vino pasable, pero no bueno. El lunes arreglamos cuentas y me llevo al puerto para tomar el ferri que me llevaría de regreso a Nápoles para mi retorno a Francia.

 

Miguel Aramayo

SCZ.19-09-2024

 

31 Jul

Un cuento de amigos

Un cuento de amigos

 

Cuando comencé a leer esta historia, pensé que era una de esa que aparecen en Facebook, en las que te mantienen atento hasta bien avanzada la trama y después te dejan en el misterio con la palabrita: «La historia continuará en el primer comentario…», pero no fue así, es una historia bonita con un final. Por eso me animé a transcribirla para compartirla con quienes leen mis escritos.

 

Jacinto y Pelayo eran marineros, no por necesidad o aventura, era porque Dios había querido que fuera de esa manera. Ambos eran de familias de marineros, sus padres, sus abuelos; así por generaciones, hasta era muy posible que hubieran nacido mientras sus madres navegaban en alta mar, en una tormenta donde las embarcaciones son el juguete de las olas y el viento, Jacinto era de Galicia, nació en Valença do Minho, justo en la frontera con Tui, donde Vivian todos sus parientes. Pelayo era portugués de un lindo pueblo, Óvidos, un pueblo medieval conocido por su Festival Internacional del Chocolate anual.

 

Los dos amigos trabajaban para una compañía pesquera: Grupo Frinsa, empresa con sede en Galicia, dedicada a las conservas de pescado y marisco en general. En el Puerto pesquero de Ribeira. Está considerado el puerto de bajura más importante de España, de hecho, llega a mover a través de su moderna lonja más de 40 millones de kilos de capturas al año.

 

Algunas veces la pesca se alejaba de la costa y debían permanecer anclados lejos de la costa, donde el mar es más profundo. Apagaban motores y permanecían en silencio en espera de llenar las redes con la pesca que algunas veces tomaba su tiempo y los amigos quedaban inactivos, hablando en voz baja y cada uno distraídos fumando pipa, que con las volutas de humo que ascendían al cielo se mantenían distraídos.

 

Era un atardecer que parecía iluminado por el fuego, el sol se observaba en el horizonte y era la hora del ocaso, un atardecer casi sin viento, con las olas tan tranquilas que aparenta ser un lago y no un mar profundo, el clima ideal para dejar divagar los pensamientos y preferible mantenerse en silencio y dejar que fluyan los pensamientos, incluso cada uno escuchaba una melodía de su propia imaginación y pasaban como una película los recuerdos que afloraban a sus mentes.

 

Ambos eran casados y bordeaban el medio siglo de existencia, con hijos mayores que ya habían abandonado el nido y que habían roto la cadena genética de pescadores, eran profesionales y vivían lejos de España, donde la vida les ofrecía mayores posibilidades. Con la tecnología actual siempre se mantenían en contacto y no solo eran las comunicaciones orales, la mayoría de las veces utilizaban la video conferencia, que ahora es de lo más común. Por lo tanto, siempre estaban enterados de cómo les iba.

 

Jacinto le preguntó a Pelayo: —Cuánto tiempo hace que trabajamos juntos.

 

—No recuerdo exactamente, pero es más o menos desde que nació mi hija Encarnación y ella si no me equivoco ya está por cumplir los 27 años.

 

—Increíble, es como si fuéramos familia y pese a ese tiempo nunca hemos conversado de cuando éramos solteros, seguro que nuestras mujeres ya se contaron toda esa historia completa, en cambio nosotros metidos en el trabajo no tenemos tiempo de hablar intimidades.

 

—Verdad, porque cuando jugamos a la baraja o al domino, tomado unos tragos nos mantenemos con el pico cerrado atentos a lo que estamos jugando.

—Y mucho más callados cuando jugamos ajedrez o damas, allí somos dos tumbas y hasta pareciera que no nos conocemos.

 

—Esa particularidad tiene esos juegos, por lo menos con los naipes somos más habladores, pero todo en relación a lo que hacemos con tanto ahínco.

 

—Pelayo dice: yo me case muy joven y totalmente enamorado, Claro que mi mujer también estaba en las nubes y si no hubiera sido por nuestras madres que presintieron el peligro de que saquemos los pies del plato, nos sugirieron casarnos y nos dieron todo el apoyo para que lo hiciéramos lo antes posible. —Y lo tuyo ¿cómo fue?, o te casaron por urgencia, como a tantos de nuestros amigos.

 

—MI matrimonio fue diferente, el perdidamente enamorado era yo, ella estaba saliendo de un enamoro de ocho años y al enamorado lo casaron porque tenía otra muchacha embarazada y por sugerencia delicada de los hermanos tuvo que romper el enamoro para asumir responsabilidades. —De todas maneras, enamoramos un año y medio y nos casamos con la gran ayuda de los padres de ella. —y ahí me tienes sigo casado tanto tiempo y sin mayores inconvenientes y con los hijos que ya nos dieron nietos, lo cual cayo muy bien para ambos.

 

Escucharon la campana del barco para subir las redes y descargar la pesca para retornar al puerto a completar las labores de esa jornada y retornar cada uno a su casa. Fue una jornada excepcional, cumplieron su cupo con creces y con seguridad ganarían un bono de producción. Al terminar la descarga salieron a tomar una cerveza antes de llegar a sus casas.

 

Cada uno se fue caminado mientras cavilaban sobre la conversación que tuvieron y siguieron la secuencia de los años transcurridos hasta ese momento, fue tan poquito lo que intercambiaron de intimidad, pero lo suficiente para retrotraer los años transcurridos y agradecer a Dios por el tiempo pasado y llegar a la conclusión que habían cumplido su misión y lo que les quedaba era mantener lo construido en espera de los designios de Dios y rogar que les otorgue paz, dinero y tranquilidad, sobre todo salud, porque es lo que más se necesita en esa época de la vida. Amor no se había agotado, pero más que eso era simple compañerismo por haber recorrido el tiempo juntos y haber formado una familia estable y con valores.

 

Después de caminar un largo trecho en silencio y con la simple compañía de sus recuerdos, se dieron la mano y un abrazo, se despidieron hasta la próxima jornada, enviando saludos mutuos a sus mujeres, porque ambos ya vivían sin otra compañía.

 

Como les anuncie al principio del cuento. concluyo en el final, sin tener que esperar un segundo capítulo. Una historia muy común para todos los que llegan a esa edad, donde cada vez es menos lo que se tiene para hablar, pero son propietarios del cumulo de recuerdos que con seguridad pueden alegrar la existencia.

 

Miguel Aramayo

 

31 Jul

Carta después de una linda noche

Carta después de una linda noche

 

El viernes nos quedamos dormidos después de haber compartido la botellita de champagne con los italianitos, que estaban iniciando su luna de miel y la botellita de vino que nos tomamos en la cena, lo cual hizo que el sábado quedemos en cama y perdamos el primer desayuno, porque despertamos justo para almorzar.

 

Anoche fue muy bella como cuando éramos jóvenes, me desperté porque roncabas profusamente y a mi mente se vinieron un montón de recuerdos, vi en la mesita papel y un bolígrafo y se me ocurrió escribirte una carta. Sin hacer bulla y rogando que sigas dormido me levante para escribirte.

 

Marcella, tantos de tantos

 

A mi gran amor:

 

La primer noche que pasamos en Marruecos y en la que fui tuya, quedó gravada en mi mente y en mi corazón y puedo decirte que hasta hora después de tanto tiempo perdura como si fuera ayer. Esa semana en Marruecos y los años que enamoramos en Estambul me hicieron ilusionar de tal manera que cuando me anunciaste que retornabas a tu país, ¡quedé destrozada!, no me imaginaba que pudiera quererte tanto. Supe que tu barca tenía que partir a cruzar otros mares de locura y pensé que debes cuidarte para no naufragar en tu vivir.

 

Pasaron los años y seguimos nuestros caminos, yo terminé de estudiar y me fui a vivir a Suiza y no supe más de vos. Hasta que un día nos encontramos en un aeropuerto, no me recuerdo si fue en el aeropuerto Aéroport international de Genèveo o en el Charles de Gaulle de París, desde ese momento ya nos vimos de vez en cuando organizando viajes donde pudiéramos estar juntos unos cuantos días, pero ya practicando una gran amistad y un amor apasionado cada vez que estábamos juntos.

 

Me recuerdo de tantos viajes espectaculares, como el que pasamos en Portugal en un pueblito que es un primor encerrado entre muros donde se festeja el festival del Chocolate, en Óbidos o el de Checoslovaquia, en Grecia la pasamos de película, lo mismo que en tantos lugares de la costa azul y otros pueblos de Italia. Realmente hemos viajado mucho y en todos los lugares nos hemos amado con pasión.

 

Así el tiempo va pasando y ahora que ya somos mayores, yo me jubile y vivo en Grindelwald que es la puerta de entrada a la región de Jungfrau, repleta de pueblos con encanto. Donde hace poco nos encontramos y pasamos un tiempo lindo como en todos nuestros encuentros o el que estamos viviendo en este momento y que nos durará unos cuantos días más, para luego reiniciar nuestras existencias hasta programar un próximo encuentro, pero sin ningún compromiso, sin averiguar que es de su vida y sin que sepas de la mia. Ambos arrastramos nuestros secretos y lo interesante que no nos interesan, porque hemos aprendido a vivir el presente sin interesarnos el pasado y sin prevenir el futuro.

 

Siempre pensé en guardar el secreto de Marruecos, pero no sé qué me pasó que ahora se me escapo. En mi recuerdo está que supiste esclarecer mis pensamientos y me disté la verdad que yo soñé ahuyentando de mí los sufrimientos desde esa primera noche que te amé, eso duró unos años, después busqué reemplazarte y lo logré.

 

Tu gran amor

SCZ.12-08-2024

 

31 Jul

Qué bello es recordar

Qué bello es recordar

 

No creo que exista otro tipo más absurdo que yo. Soy un individuo que, pese a los años transcurridos, sigo siendo un adolescente adormecido por el amor. Algunas veces razono y veo la realidad y pienso en lo desquiciado que soy, al dar tanta importancia al amor, al romanticismo y los recuerdos. Lo que sucedió tenia que suceder, porque así es la vida y así lo exige la naturaleza. Eso después de tanto tiempo no tiene porque atormentar a un iluso, que no tenía nada que ver en ese momento, por lo tanto no tendría porque atormentarlo. En su escueto entender ese hecho se le convierte como una obsesión dañina que le perjudica su existencia.

 

Analizando no es el único, existe un montón de gente como él, un solo ejemplo es: Giacomo Leopardi, que escribió sobre recuerdos amorosos, especialmente en su obra «Recuerdos del primer amor» (Zibaldone), escrito en 1817, en la que explora la angustia de la pérdida de un amor juvenil y la fugacidad de la felicidad. También abordó el tema en poemas como «La ricordanza», publicado en 1829, que reflexiona sobre la memoria de la infancia y la juventud frente a una realidad decepcionante. Gertrude Cassi Lazzar, es así como se llama su primer amor, cuando él autor tenía 19 años.

 

El chileno, premio Nobel de literatura, Pablo Neruda: ME gustas cuando callas porque estás como ausente, y me oyes desde lejos, y mi voz no te toca. Parece que los ojos se te hubieran volado y parece que un beso te cerrara la boca. Como todas las cosas están llenas de mi alma emerges de las cosas, llena del alma mía. Mariposa de sueño, te pareces a mi alma, y te pareces a la palabra melancolía. Me gustas cuando callas y estás como distante. Y estás como quejándote, mariposa en arrullo. Y me oyes desde lejos, y mi voz no te alcanza: déjame que me calle con el silencio tuyo. Déjame que te hable también con tu silencio claro como una lámpara, simple como un anillo. Eres como la noche, callada y constelada. Tu silencio es de estrella, tan lejano y sencillo. Me gustas cuando callas porque estás como ausente. Distante y dolorosa como si hubieras muerto. Una palabra entonces, una sonrisa basta.  Y estoy alegre, alegre de que no sea cierto.

 

Son innumerables, hombres y mujeres que le dieron mucha importancia al amor y a los recuerdos, eso me consuela, porque me hace ver que no soy el único que me atormento por el hecho de haber tenido un gran y único amor; al que también atormentan los recuerdos. Porque en algún momento me mintieron y esa mentirá es la que me atormenta y se que es sin motivo, aunque otro motivo sea la indiferencia y el saber que no soy correspondido, porque todos tenemos un gran y único amor y no soy yo el único que piensa de esa manera.

 

Gustavo Adolfo Bécquer con «volverán las oscuras golondrinas», es otro de esos muchos románticos: Volverán las oscuras golondrinas en tu balcón sus nidos a colgar, y otra vez con el ala a sus cristales jugando llamarán. Pero aquellas que el vuelo refrenaba tu hermosura y mi dicha a contemplar, aquellas que aprendieron nuestros nombres…. ésas… ¡no volverán! Volverán las tupidas madreselvas de tu jardín las tapias a escalar y otra vez a la tarde aún más hermosas sus flores se abrirán. Pero aquellas cuajadas de rocío cuyas gotas mirábamos temblar
y caer como lágrimas del día…. ésas… ¡no volverán! Volverán del amor en tus oídos las palabras ardientes a sonar, tu corazón de su profundo sueño tal vez despertará. Pero mudo y absorto y de rodillas como se adora a Dios ante su altar, como yo te he querido…, desengáñate,
así… ¡no te querrán!

 

Miguel Aramayo.

SCZ.11-11-2025

 

31 Jul

Sueños de toda una vida

Sueños de toda una vida

 

Sabía que nació siete meses y medio antes de que termine la segunda guerra mundial, a las 6.30 AM. El médico que lo recibió estaba de esmoquin, saliendo de una fiesta. Su madre, que era primeriza, estaba muy dolorida. Nacía de pies, con el cordón umbilical envuelto al cuello, pesaba 3,6 Kg y media 52 cm. De piel muy blanca, de cabellos castaños, de ojos azules, pequeña nariz respingada y labios gruesos, largas pestañas. Muy bueno y siempre risueño. Por la fecha de su nacimiento imaginaba que fue encargado en la fiesta de un año nuevo antes de que termine la gran guerra.

 

No sabía desde que edad sus neuronas comenzaron a recordar los acontecimientos que le rodearon desde que nació, pero podía decir con total seguridad que, los primeros recuerdos guardados en su mente y conciencia, eran de mucho amor por parte de su madre y creía, sin exagerar, de todos sus parientes o de casi todos, porque por lo menos de dos tenía la sospecha que lo rechazaban: su abuela materna, por ser hijo del hombre al que menos quería, su padre, y  una tía hermana mayor de su madre, porque era muy travieso, inquieto y además porque ella quería que sus hijos sean mejores que él y eso no podía ser.

 

Quienes influyeron mucho en la formación de su personalidad, desde luego su madre, con exceso de protección, amor y consentimiento, luego la familia paterna, todos los miembros, pero muy especialmente su abuela y la bisabuela (madre de la abuela), ésta última influyó mucho en su educación (haciéndole leer con frecuencia el libro «Manual de Urbanidad y Buenas Maneras«, escrito por el venezolano Manuel Antonio Carreño en 1853). Esa bisabuela influyo mucho en su formación religiosa, le enseñó a rezar El Rosario y muchas oraciones, le pedía que los domingos vaya a misa, lo cual comenzó haciendo desde los 6 años.

 

Después de haber estudiado el catecismo, en la iglesia de las Carmelitas descalzas y de la primera comunión en la iglesia de Maria Auxiliadora, creyó sentir el llamado de Dios para asumir la vida religiosa. Con la oposición de su padre y el abuelo paterno, pero con el apoyo de su madre, la abuela y la bisabuela; entró al seminario menor «Domingo Savio» de los Salesianos. Estudiaba con mucho empeño, porque pensaba que podía llegar a ser papa y también quería igualarse en santidad a Domingo Savio, Ceferino Namuncurá, o Luis Gonzaga.

 

Unos meses antes de entrar al seminario, había dado su primer beso, pero estaba consciente de que era mucho lo que coqueteaba a las chicas y no le impedía la edad de ellas. Estando en el seminario, algo con lo que luchaba, era con su inclinación al coqueteo con las que iban a la misa de los domingos, y vestido de sotana aceptaba sus miradas y señas. También le atormentaban los sueños con las que le coqueteaban, Un día una gauchita le dijo que en la noche le llevaría un queque. De escondidas fue a recibirlo y ella le pidió un beso, cuando se besaban en la reja de hierro que los separaba, fueron vistos por el director del seminario (el padre Cayetano Martignon), con lo cual se terminó instantáneamente el camino al sacerdocio, los deseos de ser pontífice y llegar a la santidad. Al día siguiente muy temprano lo expulsaron y ahora da gracias a Dios, porque hubiera sido un cura pecador.          

 

Desde muy chico fue un apasionado del amor, la música, el baile, la poesía, la literatura, la belleza. Soñaba con tener una enamorada que corresponda su amor y a la cual le dedicaría su vida, sus sueños, sus ilusiones y su romanticismo. Trazaba planes de cómo sería su vida en pareja y dibujaba escenarios ridículos. Al mismo tiempo teatralizaba como serían las relaciones con los otros miembros de su familia especialmente con sus padres. Hacia planes de estudio, trabajo, convivencia.

 

En un momento de su pubertad e influenciado por una serie de acontecimientos en su familia, decidió independizarse, dejar de estudiar y emigrar a otro país. Cuando lo comunicó a su madre y a sus amigos, teatralizó los hechos de tal manera, que produjo pena y compresión entre todos ellos y pese a ese sentimiento todos lo apoyaron incluso en términos económico. Había cumplido los 17 años, ya tenía una enamoradita, hermana de un gran amigo, pero era muy popular con las chicas del grupo de amistades. Aparentaba menos edad de la que tenía realmente, era un muchacho totalmente desinhibido, muy hablador y con buena dicción y una cultura superior a la que poseían sus compañeros. Ya sabía lo que era amar, porque una chica mayor que él en algo más de cinco años lo inicio en esas lides, pese a eso, era muy respetuoso con sus amigas y la enamoradita.

 

Viajó en un mes de mayo antes de cumplir los 18 años, dejando un gran vacío entre los amigos y parientes, él también sufría profundamente ese alejamiento, porque todavía era un niño. Le sirvió de mucho el tiempo vivido en seminario, esa experiencia le había dado una sólida formación religiosa acostumbrándolo a ser responsable. Era voluntarioso y sus ensueños le sirvieron para trazar sus planes y sobre todo, lo impulsó el deseo de demostrase a sí mismo y a los demás que podía, que tenía el coraje y la determinación para crecer y no desviarse de su proyecto de vida.

 

Después de un viaje por tierra de cinco días y cuatro noches, llegó a una estación de por lo menos 10 andenes, en una ciudad de más de 4 millos de habitantes, después de haber partido de una pequeña ciudad de no más de 350 mil. Se alojó en una pensión de un buen barrio y los primeros meses compartió dormitorio con otros 4 jóvenes, todos emigrantes, pero del mismo país, humildes y muy trabajadores, que lo acogieron de muy buena gana y lo guiaron para que tuviera una vida placentera. La dueña de la pensión, también emigrante española, lo ayudó en lo que pudo y le dio un trato preferencial. Él también sabia comportarse con las persona mostrando mucha educación y respeto. Se prestaba a largas conversaciones sobre cualquier tipo de tema, porque en el internado le hicieron leer mucho, inclusive había pasado clases de latín, italiano, griego, inglés y las materias de los tres primeros años de la secundaria. También había leído algunas obras de teatro y le enseñaron las nociones básicas de periodismo, además de haber interpretado algunas de las obras de teatro que había leído. Sabia jugar a los naipes, ajedrez, domino y otros juegos de mesa, lo que también le daba para poder entablar conversaciones más o menos serias.

 

En su nueva situación como emigrante, lo primero que hizo fue buscar trabajo y en una semana después ya estaba trabajando. Antes de pasar un mes ya se había inscrito en un instituto para adultos para pasar clases desde las 17:00 hasta las 22:30. El primer trabajo fue de mensajero en una lencería, después trabajó con los amigos de la pensión unos tres meses, luego trabajó en una fábrica muy importante con un plantel de más de 700 obreros. Se inicio con el trabajo de operador de fotocopiado (fotocopiadora de amoniaco) y ordenado los planos y armado las carpetas para ingeniería y archivo. Luego pasó como operario en la sección control de calidad y por su buen desempeño fue ascendido a supervisor de control de calidad. En ese trabajo estuvo algo más de dos años y medio, hasta que decidió retornar a su país.

 

Al regresar a su país, concluyó el bachillerato en un colegio privado en horario nocturno, durante el día trabajaba como auxiliar de oficina aplicando lo que estudio mientras estuvo de emigrante. En este nuevo trabajo, aprendió el llenado de declaraciones impositivas para empleados y el manejo de máquina perforadora de tarjetas IBM y operación de máquinas NCR de barras fijas para registro contable del libro diario y mayores en tarjetas. Su tiempo estaba totalmente copado por el trabajo y los estudios, pero pese a eso se daba tiempo los fines de semana para juntarse con las amigas, ir a bailar o simplemente para conversar o practicar algún juego de salón, pero además de eso con otras muchachas tenían salidas medio escondidas, pero esas amistades no eran duraderas, como máximo tres encuentros y cambiar por otra.

 

En una fiesta de año nuevo, entro a una fiesta sin ser invitado y quedó prendado de una muchacha que lo miro con insistencia y sin ninguna inhibición se le acercó y le dijo:

 

—Estás solo.

 

Él respondió —Si, y vos.

 

—Yo también, bailemos.

 

Y de buenas a primera se pusieron a bailar bien apegaditos, ella muy cariñosa y el asequible al avance de la muchacha. Después de bailar así muy románticos, incluso la música más movida, ella le dijo:

 

—Te puedo dar un beso.

 

Sin esperar respuesta se besaron apasionadamente mientras bailaban y los que estaban cerca de ellos comenzaron a hacerles burla y aplaudirlos. Dejaron el salón y se fueron directamente al jardín y como la noche estaba fría retornaron al salón y siguieron bailando, con el montón de gente a su alrededor, pero como si ellos fueran los únicos y estuvieran en las nubes. Esa muchacha era muy bonita con unos ojos verdes, cabellos bien rubios y un cutis lozano, casi no llevaba maquillaje, con un cuerpo bien formado y unas manos finitas, suaves y delicadas. Cuando estaba amaneciendo se acercó a ellos una morenita muy agraciada y les dijo:

 

—Nos vamos.

 

Salieron de la fiesta los tres y se fueron caminando hacia el mercado donde desayunaron, luego tomaron un taxi y se fuera a la casa de ellas. Eran primas y vivían juntas, la rubia estaba de visita porque vivía en otra ciudad. La casa de ellas era cerca de la casa de él y por lo tanto después de despedirse con besos muy cariñosos, él siguió camino a su casa caminando, ya cuando el sol salía en el naciente con una claridad asombrosa.

 

Ese enamoro duro más o menos un año, pero ella se quedaba muy pocos días en la casa de sus parientes y después retornaba a la ciudad de su residencia, cuando estaban juntos paseaban, iban al cine, a alguna confitería o a comer hamburguesas y cuando están en el salón de su casa escuchaban música y se besaban, pero de eso nunca pasaban porque casi siempre estaban acompañados de su prima la morenita que también afilaba con su enamorado. Además, él la cuidaba y respetaba por demás.

 

Cuando la rubia estaba en su ciudad él salía con una compañera de trabajo, con la que iban a bailar, al cine y se quedaban charlando en alguna confitería o se quedaban en la casa de ella a conversar o jugar naipes u otros juegos en los que participaba su madre y la hermana mayor. Eran muy buenos amigos, pero ella nunca le dijo que estaba enamorada de él, pero muy respetuosa, lo mismo él. Recién cuando él se fue a vivir a otra ciudad ella quedó muy triste y le contó a la madre del muchacho, que ella estaba muy enamorada y le dolió mucho que él se decida por otra persona y lo que la alegraba igual que a la madre de él, era que hubiera terminado el amor con la rubia.

 

También estuvo frecuentado una dama que seguramente tenía unos 12 años más que él, ella lo conquisto y compartían salidas a bailar, cenar, y al teatro y al cine. Ella corría con todos los gastos Tenia. una hija un poquito menor que él muchacho y se cuidaba de que no la descubra cuando estaban juntos, el ingresaba a su casa por el garaje, para tener encuentros fortuitos a altas horas de la noche, incluso después de que él visitaba a la rubia, pero cuando ella no estaba salían con mayor frecuencia.  

 

En su primer vacación de trabajo el muchacho viajó a la ciudad donde radicaba la rubia, pero no pudieron verse mucho, ella tenía dos hermanos y una madre muy estricta, solamente salieron el primer domingo y fue para ir a misa y tomar un helado. En esa ciudad conoció muchas chicas, pero quedó prendado de una que lo impacto, de tal manera que en un abrir y cerrar de ojos se olvidó de la rubia. No volvió más donde ella, ni por casualidad, pese a que estaba alojado donde unos parientes que vivían a menos de una cuadra de la ex enamorada. Como se diría en términos onomatopéyicos, del sartén brincó a las brasas. Cupido flecho tan fuerte que se olvidó por completo de la noviecita.

 

Apenas transcurrió un mes y la nueva enamorada fue a visitarlo a donde él vivía y de esa manera nació un gran amor y el quedó prendado «patas y todo», al extremo que decidió emigrar a la ciudad donde ella vivía y ni pasó un mes el también aprovecho de una licencia por enfermedad y se trasladó a visitarla. En ese viaje decidió definitivamente dejar su casa y trasladarse a esa ciudad, pese a que sus planes eran emigrar a Europa. Hizo todo lo que estuvo a su alcance para ser traslado por la empresa donde trabajaba, e incluso aceptó que le bajen el sueldo casi a la mitad con la condición del traslado. Confiaba en él y sabía que podría encontrar otro trabajo mejor remunerado y con la ayuda de un amigo consiguió uno donde le pagaban el triple de lo que estaba ganando y el 50% más que lo que ganaba en su ciudad.

 

En pocos años de vida había pasado por diferentes escenarios, después de observar cómo vivían los parientes y comparar como vivía su familia directa, se dio cuenta que pertenecía a un grupo social que puede ser considerado de clase media. El recuerdo de cómo era la casa donde pasó sus primeros años, desde el comienzo del colegio hasta que termino la primaria, una casa modesta pero con todas las comodidades y algunos lujos. Después tener que compartir el dormitorio con otras 60 personas, una cama de fierro con una cómoda que oficiaba de ropero, un estudio donde también compartían con las mismas personas y de la misma manera el comedor, todo bajo normas estrictas de educación, respeto y compañerismo. Mucha oración y total disciplina. Después vivir en una pensión, sin ningún tipo de control y solamente la obligación de trabajar, estudiar y sobrevivir, sin ningún cariño, sin ninguna observación salvo las normas regidas por la fábrica, el instituto y la pensión. Vivir en casa propia con el cariño de la madre, con el respeto y la disciplina impuesta por el padre y comparando eso con la forma de vida de los amigos. De ese escenario pasar a una pensión de ciudad pobre sin ningún comodidad, pero con el cariño expresado por una muchacha que le llenaba «la casita del ojo».

 

Siguió enamorando y cada vez más convencido que era su gran amor, al extremo que después de un año y medio de enamorar decidieron casarse. Después de estar casi un año trabajando y enamorando postuló a la universidad y logró vencer los exámenes de ingreso y comenzó a estudiar, ampliando sus conocimiento en los temas que como técnico había estudiado en el exterior, lo cual le fue de gran utilidad. El gran salto, vivir en un departamento con todas las comodidades y junto al gran amor de su vida, dedicado totalmente al trabajo, a los estudios y la vida familiar. Como lógica consecuencia vinieron los hijos y desde el principio, la gran ayuda de los suegros, especialmente de la suegra y el apoyo de los amigos.

 

Después de cinco años de matrimonio, con casa propia, con estudios concluidos y trabajando en forma independente con gran apoyo de la compañera y colaboración de los amigos, la vida tuvo un cambio total y si veía que los planes se concretaban y poco a poco se notaba el progreso. Pero no todo es color de rozas, a los 6 años surgió un problema que golpeo tremendamente al muchacho y lo hizo cambiar en términos emocionales, pero como él era relativamente valiente supo campear ese mal momento, pero a partir de entonces él ya no fue el mismo, se convirtió en infiel y cambió su romanticismo, trató de superar su trauma con mayor trabajo y asumiendo mayores responsabilidades, pero procuro no modificar su rutina con su gran amor y con la dedicación a los hijos.

 

Contrajo mayores obligaciones laborales y financieras, en un principio por temas del trabajo se alejó de la familia y prácticamente compartía con ellos desde el domingo al mediodía, hasta el lunes después del almuerzo, el saldo estaba en el trabajo alejado de la familia, eso durante tres años, el cuarto estuvo más tiempo e inicio una nueva rutina laboral como empleado de una gran empresa, en un cargo de mucha responsabilidad y con buenos ingresos, pero ya debía cumplir tres obligaciones laborales, seguir colaborando a sus suegros a partir del viernes al final de la tarde, hasta el domingo antes del almuerzo, cumplir el horario de oficina de lunes a viernes y en las noches y los ratos libres atender la actividad de su propia empresa. Pese a ese ritmo frenético siguió dándose tiempo para el cine, salir a bailar y divertirse con los amigos.

 

Esa actividad pienso que de alguna manera afecto su relación de amor, porque además «sacó los pies del plato» y como respuesta obtuvo la indiferencia de su gran amor, que se dedicaba por completo a sus actividades laborales y a la atención de los hijos, lo que le toman todo su tiempo incluso los días festivos y los fines de semana, trabajaba con una amigas haciendo trabajos de macramé, cerámica, pintura, arreglos florales y también viajaba con las amigas y algunas veces con él, pero bajo insistencia y para cumplir compromisos con los parientes y amigos.

 

Volvió a trabajar en forma independiente, pero esta vez desde su casa con trabajos de alta tecnología, en esa actividad le quedaba más tiempo para compartir en familia, pero su gran amor también permanecía mucho más tiempo alejada de la casa cumpliendo las obligaciones contraídas con las amigas con las que realizaba los trabajos nombrados.

 

 

 

 

Estando en Francia uno puede tener acceso a lugares icónicos de los masones que pertenecieron y pertenecen a la francmasonería, la cual es llena de lugares ocultos y múltiples secretos que resultan incomprensibles y que atraen la atención de algunos curiosos y es tanto el misterio de esos lugares que a momentos serian como que el viento sopla frio, pero al extremo que se paraban los pelos de puntas y la piel asumía ser piel de gallina, pero de gallina recién desplumada, tarea realizada con agua fría.

 

Entramos a un recinto que tenía la apariencia de una cueva, incluso se sentía como si fuera una gruta cavada en las rocas. Quien nos guiaba relataba paso a paso los lugares por donde se circulaba, lo realizaba con un timbre de voz, cuyo tono sonaba o mejor dicho reverberaba con tanto misterio que impresionaba. Era un tours que nos mostraba escenas esotéricas que acompañaban la alocución de nuestro guía, el mismo que nos hacía unas recomendaciones que asemejaban ridiculeces, como que tengamos cuidad de no posar las manos en algunos objetos o que si encontrábamos algo que aparentaba estar descuidado, olvidado o dejado intencionalmente

31 Jul

Lo escrito ayer.

Lo escrito ayer.

 

Como vivo soñando, la carta que supuestamente recibí de un gran amor no era más que una ficción, nunca estuve en Estambul y tampoco en Marruecos, por lo tanto, esa amiga era imaginaria. Por ese motivo quiero disculparme ante los que creyeron que, efectivamente me quería hacer propaganda de que alguien se muere por mí.

 

Cuando estoy con tiempo libre mi mente comienza a elucubrar sueños y la Internet me ayuda a soñar, escribo en un buscar lo que se me ocurre en ese momento, con lo cual encuentro el tema para escribir algo imaginario. Eso me sucedió ayer y puse: «Las mejores cartas de amor» y en respuesta se presentó una pestaña para poder ver: «Las 11 cartas de amor más bonitas en la historia«. Las leí todas y las que más me agradaron y mejor se acomodaban a mi personalidad y algunos recuerdos, fueron las que transcribí.

 

La transcripción que hice de algunos parrados corresponde a cartas de amor que escribieron personajes famosos, Detallo a continuación el origen de mi inspiración: 

 

El primer y segundo párrafo de transcripción corresponde a una carta escrita por Yoko Ono a Jonn Lennon, con algunas correcciones lo mismo que las próximos párrafos. Esta es la única carta de las 11 que leí escrita por una mujer, las demás son cartas de hombres, Napoleon, Victor Hugo, Sartre, y otros más, creo que otra fue Frida Kahlo, pero de 11 solo 2 de mujeres románticas, lo que indica que los locos por escribir de amor somos los hombres, por ese motivo idee que quien me escribía era una mujer.

 

El tercer párrafo es del personaje que fue enamorado de la que fue la musa inspiradora de Salvador Dalí, la escribió Paul Éluard a Gala Dalí.

 

La última transcripción corresponde a Sigmund Freud para Martha Bernays.

 

Escribo esta aclaración para no quedar como plagiador de lindas expresiones de personajes famosos que quise poner en una enamorada mía que tan solo es una invención de mis tantos sueños y ensueños.

 

Miguel Aramayo

SCZ.13-08-2025

 

 

 

 

 

31 Jul

Así es la vida

Así es la vida

 

Caminando por el mundo, sin rumbo, pero con un destino prescrito por Dios; encontré un papelito que al principio parecía que era la lista para que algún hombre cumpla los encargos de su mujer cuando pase por el supermercado. Me sorprendió que, debajo de la misma lista de productos exista una nota con un encabezamiento que decía: «No olvides pasar en limpio lo que sigue.»

 

Lo que seguía era conmovedor, se me arrugo el corazón a medida que lo leía, porque realmente contenía algo que también me afectaba, como con seguridad afectaría a cualquier hombre mayor que se encuentre en la misma situación. La nota no era muy larga y a continuación transcribo lo que leí y si me animo terminaré expresando mi opinión:

 

Hace muchos años que soy casado, tantos que algunas veces me imagino que nací en ese estado, los dos éramos jóvenes y por consiguiente el amor que nos teníamos era inmenso, por lo menos puedo asegurar eso de mi parte, porque antes de conocerla nunca había estado enamorado, ella fue mi primer y grande amor, ¡eso lo puedo asegurar!, no lo juro por respeto a Dios, pero fue así. Tuvimos una vida casi perfecta con muy pocos altibajos, los bajos por culpa mía.

 

El tiempo ha transcurrido sin mayores alteraciones, tuvimos hijos, los supimos educar; pero eso ella puso más de su parte que yo de la mia, toco que se independicen para estudiar y lo hicieron lejos de nosotros, pero durante ese tiempo nos mantuvimos comunicados. Ella los visitaba con frecuencia y compartía sus momentos de estudio. Yo recuerdo haberlos visitado una sola vez y tengo la seguridad de haber estado presente cuando se graduaron como profesionales.

 

Durante su niñez y adolescencia disfrutamos de vacaciones juntos, la mayoría de las veces yo únicamente la mitad de la vacación, porque tenía obligaciones laborales que cumplir y conseguir los fondos necesarios para disfrutar en compañía de otros amigos, bronceándonos en la playa. Después de que se casaron, tuvimos oportunidad de una ultima vacación en familia, en la que disfrutamos no solo nosotros, sino también la esposa de uno de ellos y todos los nietos.

 

Trabajé con mis hijos y pese a diferencias nos supimos comprender y trabajar en conjunto sin mayores problemas. Actualmente continúo trabajando con uno, pero nos llevamos muy bien con todos, incluso con los nietos y también con los bisnietos.

 

Después de tantos años, hemos llegado a la edad en la que por suerte tenemos muy pocas dolencias, quizá menos que la generalidad de personas que llegan al borde de la cuarta edad. Yo siento que ha mermado mi capacidad intelectualmente, lo cual es natural, sigo trabajando, pero mi productividad decayó, por lo menos eso es lo que me preocupa y me disgusta; y no se cuanto más podré mantener este estatus. Por genética se que pertenecemos a familias longevas, pero todo tiene su límite.

 

Ahora tengo la obligación de cuidarla y protegerla, aunque algunas veces soy torpe porque aparentemente a mi me quedan mas fuerzas y me mantengo mucho más activo. Después de tantos años, el amor se convierte en protección y es algo mutuo, porque estoy seguro que ella también debe pensar lo mismo de mi y se debe esforzar por colaborarme, cuidarme y mantenerme. Pido a Dios que nos mantenga con salud y lucides mental hasta que nos toque partir a la eternidad.

 

Después de leer esto, no creo necesario hacer ningún comentario, todo está dicho. Algo Lindo.

 

Miguel Aramayo

SCZ.14-08-2025

 

31 Jul

La bruma.

La bruma.

 

Me dio la impresión de estar transitando por la selva, es más me di cuenta que estaba perdido y quizá esté caminando en círculos, porque me daba a impresión de haber estado en ese lugar más de una vez. Me fije si había dejado huellas, en las pisadas o quizá algún gajo roto, alguna flor arranada o algo que hubiera derramado en ese caminar sin rumbo.

 

El verde lo dominaba todo, incluso yo estaba tan pálido que la coloración de mi piel adaptaba es color, era verde el aire, era verde el cielo, era verde el suelo; todo era verde, verde en diferentes tonalidades, desde lo más oscuro que casi llegaba a la tonalidad de negro, y lo más claro del verde que me rodeaba se asemejaba casi al blanco. La bruma, correspondía a una neblina densa, pegajosa que escurría por los troncos de los árboles y las palmeras cuya superficie están escondidas tras de líquenes que habían tomado sus troncos.

 

Mi paso era pausado, caminada dando la impresión de que en cada pisada primero tentara el piso, como temeroso a pisar alguna trampa o caer en pozo sin fin. No sabía porque estaba en ese monte tupido cuyos gajos habían desgarrado mi vestimenta y arañado mi rostro, por suerte protegida por una barba escasa, pero crecida en los últimos cuatro días.

 

No sabía desde cuánto estaba allí y no recordaba si transcurrieron días y noches, la altura de los árboles y la espesura de su follaje no me permitían apreciar el cielo y por lo tanto no reconocía si la luminosidad provenía del sol o  de la luna o quizás de un faro eléctrico del exterior con una luz potente. No tenia ni sed, ni hambre y tampoco sentía ninguna fatiga, lo único que hacia era caminar sin descanso. El tiempo se había borrad de mi mente y mis pensamientos estaban difuminado en ese ambiento, Mi conciencia ara extraña, no me acompañaba ni un sonido, ni siquiera el ruido que normalmente producirían mis pies al caminar o mi ropa al rozar la vegetación.

 

En un momento no supe si pronunciaba alguna palabra, incluso no se percibía mi respiración, pero mi cerebro recordaba un verso que aparentemente lo reciba, como declamando ante un público inexistente. El poema Intitulaba “Verde que te quiero verde” era una composición de Federico Garcia Lorca y decía:

 

Verde que te quiero verde. Verde viento. Verdes ramas. El barco sobre la mar y el caballo en la montaña. Con la sombra en la cintura ella sueña en su baranda verde carne, pelo verde, con ojos de fría plata. Verde que te quiero verde. Bajo la luna gitana, las cosas la están mirando y ella no puede mirar-las.

Verde que te quiero verde. Grandes estrellas de escarcha vienen con el pez de sombra que abre el camino del alba. La higuera frota su viento con la lija de sus ramas, y el monte, gato garduño, eriza sus pitas agrias. ¿Pero quién vendrá́? ¿Y por dónde…? Ella sigue en su baranda, verde carne, pelo verde, soñando en la mar amarga. Compadre, quiero cambiar mi caballo por su casa, mi montura por su espejo, mi cuchillo por su manta. Compadre, vengo sangrando desde los puertos de Cabra.

Si yo pudiera, mocito, este trato se cerraba. Pero yo ya no soy yo, ni mi casa es ya mi casa. Compadre, quiero morir decentemente en mi cama. De acero, si puede ser, con las sábanas de Holanda. ¿No veis la herida que tengo desde el pecho a la garganta? Trescientas rosas morenas llevan tu pechera blanca. Tu sangre rezuma y huele alrededor de tu faja. Pero yo ya no soy yo. Ni mi casa es ya mi casa. Dejadme subir al menos hasta las altas barandas, ¡Dejadme subir!, dejadme hasta las altas barandas. Barandales de la luna por donde retumba el agua.

Ya suben los dos compadres hacia las altas barandas. Dejando un rastro de sangre. Dejando un rastro de lágrimas. Temblaban en los tejados farolillos de hojalata. Mil panderos de cristal herían la madrugada.  Verde que te quiero verde, verde viento, verdes ramas. Los dos compadres subieron. El largo viento dejaba en la boca un raro gusto de hiel, de menta y de albahaca. ¡Compadre! ¿Dónde está, dime? ¿Dónde está tu niña amarga? ¡Cuántas veces te esperó! ¡Cuántas veces te esperara, cara fres-ca, negro pelo, en esta verde baranda!

Sobre el rostro del aljibe, se mecía la gitana. Verde carne, pelo verde, con ojos de fría plata. Un carámbano de luna la sostiene sobre el agua. La noche se puso íntima como una pequeña plaza. Guardias civiles borrachos en la puerta golpeaban. Verde que te quiero verde. Verde viento. Verdes ramas. El barco sobre la mar. Y el caballo en la montaña.

 

Miguel Aramayo

SCZ.19-08-2025

 

31 Jul

La bruma.

La bruma.

 

Me dio la impresión de estar transitando por la selva, es más me di cuenta que estaba perdido y quizá esté caminando en círculos, porque me daba a impresión de haber estado en ese lugar más de una vez. Me fije si había dejado huellas, en las pisadas o quizá algún gajo roto, alguna flor arranada o algo que hubiera derramado en ese caminar sin rumbo.

 

El verde lo dominaba todo, incluso yo estaba tan pálido que la coloración de mi piel adaptaba es color, era verde el aire, era verde el cielo, era verde el suelo; todo era verde, verde en diferentes tonalidades, desde lo más oscuro que casi llegaba a la tonalidad de negro, y lo más claro del verde que me rodeaba se asemejaba casi al blanco. La bruma, correspondía a una neblina densa, pegajosa que escurría por los troncos de los árboles y las palmeras cuya superficie están escondidas tras de líquenes que habían tomado sus troncos.

 

Mi paso era pausado, caminada dando la impresión de que en cada pisada primero tentara el piso, como temeroso a pisar alguna trampa o caer en pozo sin fin. No sabía porque estaba en ese monte tupido cuyos gajos habían desgarrado mi vestimenta y arañado mi rostro, por suerte protegida por una barba escasa, pero crecida en los últimos cuatro días.

 

No sabía desde cuánto estaba allí y no recordaba si transcurrieron días y noches, la altura de los árboles y la espesura de su follaje no me permitían apreciar el cielo y por lo tanto no reconocía si la luminosidad provenía del sol o  de la luna o quizás de un faro eléctrico del exterior con una luz potente. No tenia ni sed, ni hambre y tampoco sentía ninguna fatiga, lo único que hacia era caminar sin descanso. El tiempo se había borrad de mi mente y mis pensamientos estaban difuminado en ese ambiento, Mi conciencia ara extraña, no me acompañaba ni un sonido, ni siquiera el ruido que normalmente producirían mis pies al caminar o mi ropa al rozar la vegetación.

 

En un momento no supe si pronunciaba alguna palabra, incluso no se percibía mi respiración, pero mi cerebro recordaba un verso que aparentemente lo reciba, como declamando ante un público inexistente. El poema Intitulaba “Verde que te quiero verde” era una composición de Federico Garcia Lorca y decía:

 

Verde que te quiero verde. Verde viento. Verdes ramas. El barco sobre la mar y el caballo en la montaña. Con la sombra en la cintura ella sueña en su baranda verde carne, pelo verde, con ojos de fría plata. Verde que te quiero verde. Bajo la luna gitana, las cosas la están mirando y ella no puede mirar-las.

Verde que te quiero verde. Grandes estrellas de escarcha vienen con el pez de sombra que abre el camino del alba. La higuera frota su viento con la lija de sus ramas, y el monte, gato garduño, eriza sus pitas agrias. ¿Pero quién vendrá́? ¿Y por dónde…? Ella sigue en su baranda, verde carne, pelo verde, soñando en la mar amarga. Compadre, quiero cambiar mi caballo por su casa, mi montura por su espejo, mi cuchillo por su manta. Compadre, vengo sangrando desde los puertos de Cabra.

Si yo pudiera, mocito, este trato se cerraba. Pero yo ya no soy yo, ni mi casa es ya mi casa. Compadre, quiero morir decentemente en mi cama. De acero, si puede ser, con las sábanas de Holanda. ¿No veis la herida que tengo desde el pecho a la garganta? Trescientas rosas morenas llevan tu pechera blanca. Tu sangre rezuma y huele alrededor de tu faja. Pero yo ya no soy yo. Ni mi casa es ya mi casa. Dejadme subir al menos hasta las altas barandas, ¡Dejadme subir!, dejadme hasta las altas barandas. Barandales de la luna por donde retumba el agua.

Ya suben los dos compadres hacia las altas barandas. Dejando un rastro de sangre. Dejando un rastro de lágrimas. Temblaban en los tejados farolillos de hojalata. Mil panderos de cristal herían la madrugada.  Verde que te quiero verde, verde viento, verdes ramas. Los dos compadres subieron. El largo viento dejaba en la boca un raro gusto de hiel, de menta y de albahaca. ¡Compadre! ¿Dónde está, dime? ¿Dónde está tu niña amarga? ¡Cuántas veces te esperó! ¡Cuántas veces te esperara, cara fres-ca, negro pelo, en esta verde baranda!

Sobre el rostro del aljibe, se mecía la gitana. Verde carne, pelo verde, con ojos de fría plata. Un carámbano de luna la sostiene sobre el agua. La noche se puso íntima como una pequeña plaza. Guardias civiles borrachos en la puerta golpeaban. Verde que te quiero verde. Verde viento. Verdes ramas. El barco sobre la mar. Y el caballo en la montaña.

 

Miguel Aramayo

SCZ.19-08-2025