Lo normal y lo anormal en la vida actual
Lo normal y lo anormal en la vida actual
Esto que escribiré no es una confesión, es simplemente un examen de conciencia. Es algo que hace mucho realizó, cada cierto tiempo y mucho más frecuentemente después de que tuve la influencia en la manera de pensar de los salesianos (Humildad, respeto a los demás, caridad, responsabilidad, trabajo y obediencia). Ellos influyeron mucho en mi formación y mi forma de ser y de actuar. Procuró respetar en lo posible a todos quienes me rodean, inclusive perjudicándome para satisfacerlos.
Me pongo a pensar en mi y cometo un primer error. Creo que tengo la razón, pero reconozco que poseo todas las faltas, manías, obsesiones. Las reconozco, pero me quedo callado, es solo un reconocimiento para mí y no lo exteriorizo como debería ser, una disculpa. Como estoy haciendo en ese momento, dejando por escrito lo que podría estar al alcance de cualquiera. Un abogado diría: «A confesión de partes, relevo de pruebas». Exijo amor y no lo demuestro, aunque lo tengo y mucho. Pido mayor comunicación y permanezco callado, trabajando, leyendo o simplemente de ojos cerrados.
La indiferencia, la falta de comunicación, el desamor, creo que reciben el mismo pago, pero nace de quien reclama, porque es él quien falló y recibe la misma moneda, Esas fallas nacen de a poquito y con el transcurrir del tiempo se van acrecentando. Cuando ya no somos capaces de cambiar una situación, nos encontramos ante el desafío de cambiarnos a nosotros mismos (Viktor Frankl) El cambiar es una tarea muy difícil y mucho más para las personas como yo, que creemos tener la razón en todo. Con lo cual en vez de mejorar la condición la empeoramos y cada vez nos sentimos mas víctimas, siendo que somos nosotros los que ocasionamos esa situación.
Hablamos más que nunca de salud mental. El malestar emocional está por todas partes: preocupación, cansancio, estrés, ansiedad… «Muy poca gente se libra de sufrir un problema mental en algún momento de su vida», confirma la psicóloga María Gómez, autora del libro ‘La buena compañía’. La pantallita del celular, la Tablet y el computador han ganado la razón de las personas. Como dice Sanah Ahsan (psicóloga), imaginemos que una planta se estuviera marchitando y, en vez de cambiar sus condiciones, la diagnosticamos «síndrome de la planta marchita». Sería absurdo, ¿verdad? En la mayoría de las ocasiones, es el sistema el que tiene que cambiar, no las personas. Por eso hay que recordar siempre que no hay bienestar individual sino bienestar colectivo».
No recuerdo donde leí algo como: Lo normal no es tan fácil de atrapar como parece. Lo que hace muy poco era algo común (ir a la universidad, ser heterosexual, casarse y tener hijos, comprarse casa y auto) ya no parece tan obligatorio. Como contrapartida, el feminismo, la conciencia ecológica y la diversidad de género, raza, religión, orientación sexual y modelo familiar se han abierto paso como vectores de una nueva normalidad, aún no tan celebrada.
El concepto de normalidad se lo inventó un señor con muchos complejos para vengarse de quien no le hizo sentir bien.
Por mi parte pretendo cambiar, ser una persona normal, pero dejé pasar el tiempo y ahora quiero trancar el corral cuando el burro ya esta muerto, pero pese a eso, por lo menos pretendo cambiar mi actitud y lo único que logro es un silencio, silencio tan profundo que yo mismo lo percibo como si el silencio se pudiera oír.
Miguel Aramayo
SCZ.05-04-2024
Saludos.

