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La reina de Saba.

6 Abr

La reina de Saba.

Cuando uno leyó algo histórico, que al mismo tiempo es religioso y supo de la existencia de una mujer bonita que quiso descollar ante un rey, como Salomón y que después de haber mantenido su virginidad es fecundada por este personaje, el mismo que después de veinte años conoce a su descendiente y le propone darle su reino y él no acepta y además, se lleva el tesoro más preciado por el pueblo de su padre, los judíos, secuestrando el “Arca de la alianza”, tesoro desaparecido hasta el día de hoy.

 

Se supone que esa reina, la de Saba vivía en lo que es ahora Yemen, que en este momento está sufriendo una guerra que podría hacer desaparecer tesoros históricos invalorables. Yemen es uno de los centros más antiguos de civilización del Oriente Próximo. Su tierra, relativamente fértil en algunos valles, y su clima húmedo permitió el desarrollo de una población estable. Sus habitantes, nómadas, se dedicaron durante toda la época antigua al pastoreo y a la cría de aves.

 

Entre el siglo XII a.C. y el VI d.C., la zona fue dominada por tres civilizaciones sucesivas, que controlaron el lucrativo tráfico de especias: los mineos, los sabeos y los himyaritas. Todavía pueden verse los restos de un gran templo en Ma’rib, que permaneció en pie durante casi catorce siglos.

 

La operación Tormenta Decisiva, emprendida por Arabia Saudí para frenar el avance de los rebeldes Huthi en Yemen, está lejos de hacer honor a su nombre. Ni los intensos ataques aéreos de la coalición árabe liderada por Riad, ni la resistencia de las tribus locales han logrado repeler el progreso militar de la milicia chií que controla amplias zonas del país.

 

Cuando uno piensa en Yemen -el empobrecido país árabe que engendró a Osama bin Laden, y se encuentra entre Arabia Saudita y Somalia, dos de las naciones musulmanas absolutamente más radicales, rara vez se piensa en los cristianos, sobre todo porque son prácticamente inexistentes en ese inhóspito ambiente. La mayoría de los recuentos, de hecho, sugieren que en todo Yemen la población no musulmana es menos de uno por ciento.

 

Los cristianos árabes son cultural, lingüística y étnicamente árabes, y seguidores de la fe cristiana. Los cristianos árabes ya tenían presencia en el mundo árabe antes del surgimiento del islam y su expansión por Asia y África en el siglo VII. Muchos musulmanes árabes descienden de árabes originalmente cristianos que se convirtieron al islam por varias razones; por ejemplo, el pago de la “jizia”, un impuesto existente en ciertas dinastías musulmanas, para los habitantes no musulmanes o la opresión ejercida por parte de los bizantinos hacia la gran mayoría árabe cristiana, ya sea unitaria, monofisita o arriana.

 

La mayoría de los árabes cristianos actualmente son procedentes del Levante mediterráneo, mientras que históricamente en el mundo árabe los cristianos árabes eran descendientes de los Kahlani y Qahtani, tribus de la antigua Yemen (es decir. Los cristianos árabes llegaron a ser mayoría durante varios siglos en lo que se conocía antiguamente como País de Sham. La mayoría de los patriarcas maronitas de los últimos 10 siglos son descendientes de los conocidos nobles gasánidas Qahtani, árabes que gobernaron el Levante en el período romano y bizantino hasta la era franco-gasánida.

 

Los cristianos árabes han hecho importantes contribuciones a la civilización árabe y todavía lo hacen. Algunos de los más grandes árabes poetas, médicos, escritores, funcionarios de gobierno, músicos y gente dedicada a la literatura han sido árabes cristianos.

 

Miguel Aramayo

SCZ.06-04-2015

 

6 Abr

La reina de Saba.

Cuando uno leyó algo histórico, que al mismo tiempo es religioso y supo de la existencia de una mujer bonita que quiso descollar ante un rey, como Salomón y que después de haber mantenido su virginidad es fecundada por este personaje, el mismo que después de veinte años conoce a su descendiente y le propone darle su reino y él no acepta y además, se lleva el tesoro más preciado por el pueblo de su padre, los judíos, secuestrando el “Arca de la alianza”, tesoro desaparecido hasta el día de hoy.

 

Se supone que esa reina, la de Saba vivía en lo que es ahora Yemen, que en este momento está sufriendo una guerra que podría hacer desaparecer tesoros históricos invalorables. Yemen es uno de los centros más antiguos de civilización del Oriente Próximo. Su tierra, relativamente fértil en algunos valles, y su clima húmedo permitió el desarrollo de una población estable. Sus habitantes, nómadas, se dedicaron durante toda la época antigua al pastoreo y a la cría de aves.

 

Entre el siglo XII a.C. y el VI d.C., la zona fue dominada por tres civilizaciones sucesivas, que controlaron el lucrativo tráfico de especias: los mineos, los sabeos y los himyaritas. Todavía pueden verse los restos de un gran templo en Ma’rib, que permaneció en pie durante casi catorce siglos.

 

La operación Tormenta Decisiva, emprendida por Arabia Saudí para frenar el avance de los rebeldes Huthi en Yemen, está lejos de hacer honor a su nombre. Ni los intensos ataques aéreos de la coalición árabe liderada por Riad, ni la resistencia de las tribus locales han logrado repeler el progreso militar de la milicia chií que controla amplias zonas del país.

 

Cuando uno piensa en Yemen -el empobrecido país árabe que engendró a Osama bin Laden, y se encuentra entre Arabia Saudita y Somalia, dos de las naciones musulmanas absolutamente más radicales, rara vez se piensa en los cristianos, sobre todo porque son prácticamente inexistentes en ese inhóspito ambiente. La mayoría de los recuentos, de hecho, sugieren que en todo Yemen la población no musulmana es menos de uno por ciento.

 

Los cristianos árabes son cultural, lingüística y étnicamente árabes, y seguidores de la fe cristiana. Los cristianos árabes ya tenían presencia en el mundo árabe antes del surgimiento del islam y su expansión por Asia y África en el siglo VII. Muchos musulmanes árabes descienden de árabes originalmente cristianos que se convirtieron al islam por varias razones; por ejemplo, el pago de la “jizia”, un impuesto existente en ciertas dinastías musulmanas, para los habitantes no musulmanes o la opresión ejercida por parte de los bizantinos hacia la gran mayoría árabe cristiana, ya sea unitaria, monofisita o arriana.

 

La mayoría de los árabes cristianos actualmente son procedentes del Levante mediterráneo, mientras que históricamente en el mundo árabe los cristianos árabes eran descendientes de los Kahlani y Qahtani, tribus de la antigua Yemen (es decir. Los cristianos árabes llegaron a ser mayoría durante varios siglos en lo que se conocía antiguamente como País de Sham. La mayoría de los patriarcas maronitas de los últimos 10 siglos son descendientes de los conocidos nobles gasánidas Qahtani, árabes que gobernaron el Levante en el período romano y bizantino hasta la era franco-gasánida.

 

Los cristianos árabes han hecho importantes contribuciones a la civilización árabe y todavía lo hacen. Algunos de los más grandes árabes poetas, médicos, escritores, funcionarios de gobierno, músicos y gente dedicada a la literatura han sido árabes cristianos.

 

Miguel Aramayo

SCZ.06-04-2015

 

5 Abr

Lo que se de Jesús, con mis propias palabras.

Un hombre que nació de un vientre Virgen, porque Dios así lo quiso y lo anunció el Ángel Gabriel, más o. menos de esta manera: “Alégrate, llena de gracia, el Señor está contigo.” Luego añadió: “No temas, María, porque has hallado gracia delante de Dios; vas a concebir en el seno y vas a dar a luz un hijo, a quien pondrás por nombre Jesús.” María respondió al ángel: “¿Cómo será esto, puesto que no conozco varón?” El ángel le aclaró: “El Espíritu Santo vendrá sobre ti y el poder del Altísimo te cubrirá con su sombra; por eso el que ha de nacer será santo y será llamado Hijo de Dios.” Dijo María: “He aquí la esclava del Señor; hágase en mí según tu palabra.” Días después, María fue a casa de Zacarías y saludó a Isabel, la cual exclamó: “Bendita tú entre las mujeres y bendito el fruto de tu seno”. Esa su prima también estaba embarazada y en su vientre se gestaba la venida de Juan el Bautista, el hombre que bautizaría a su primo en las aguas del río Jordán. En ese acontecimiento también se asomó El Espíritu Santo, representado por una Paloma, y se escuchó la voz de Dios, qué dijo: “Este es mi Hijo Bendito”. «Y se oyó una voz que venía de los cielos: ‘Tú eres mi Hijo amado, en ti me complazco’»

Ese hombre fue Jesús, que habiendo nacido judío, de familia judía, en una comunidad judía, se crió como tal y como tal fue circuncidado, para cumplir con el pacto y llegado a la edad de Bar Mitzvá, leyó los libros sagrados cumpliendo los designios de David, de cuya familia procedía y de esa manera recibió la nominación de hacerse hombre a los 13 años de edad. Después de esto Jesús se pierde de vista y retorna a su comunidad ya como un hombre hecho y derecho.

 

Llega para compartir la vida con su comunidad e impartirles enseñanzas, con la finalidad de apegarlos a su Dios, a sus creencias y darles ejemplos de vida, no sólo mostrando como deberían vivir entre ellos, sino como respetar los mandatos de su Dios y cumplir el pacto de su comunidad con Dios.

 

Es por eso que se junta más tiempo con su comunidad y les quiere mostrar que Él es el Mecías y que su comunidad debe apegarse a sus creencias y no solo que les da ejemplos de vida, les da enseñanzas como las del sermón de las bienaventuranzas, les hace milagros de resurrección, como la que practica a su amigo Lázaro, también les enseña piedad perdonando a personas como María Magdalena. Incluso conmemorando la huida del dominio egipcio y la huida de allá después de atravesar el mar y divagar por el desierto para llegar a la tierra prometida y recibir las tablas de la ley y haberse alimentado del mana, hasta llegar a la tierra de prosperidad.

 

Cuando conmemoraban el Pésaj, los cristianos asumieron que el pan ácimo o, sin levadura y la bendición del vino que es como los judíos festejan el Pésaj, los cristianos convirtieron en la hostia y el vino, que ahora representa la santa Eucaristía. Ese día Jesús lavó los pies a sus discípulos, como lo haría cualquier anfitrión, que convida a sus amigos a la cena pascual, que se convierte en la última cena de Jesús, por la envidia y el temor del sanedrín y sus primos hermanos judíos.

 

Miguel Aramayo

SCZ.05-04-2015

 

1 Abr

Tengo la seguridad.

Si tengo la seguridad de saber lo grande y profundo que es mí ser

Puedo, no sólo presentir, puedo sentir lo inmenso que es mi ser

Todo lo que tengo, todo lo que poseo, es más que lo que pueden ver

Porque lo que pueden ver es lo superficial, pero en realidad tengo mas

Tengo mucho más que los demás pueden percibir, porque seguro es mas

Lo que perciben otros es lo superficial, mi ser es mucho más profundo

Es mucho más que lo que aparenta, yo lo puedo percibir, lo puedo sentir

Por eso me animo a decir que lo que tengo es mucho más, pero mucho más

No me preocupa que los demás no lo perciban, porque lo que tengo de más

Es mucho más para mí que para los demás, por eso aseguro que tengo más.

 

Miguel Aramayo

SCZ. 01-04-2015

 

1 Abr

Religión y sexualidad.

Creo que uno de los problemas más serios que arrastramos los occidentales y en forma muy pronunciada los latinoamericanos, es el tema “religión y sexualidad”, se ha metido de tal manera el pecado como sinónimo de sexo, que es muy poco probable ver el sexo de otra manera. Ahora que se ha liberado, en forma exagerada la sexualidad, el concepto de pecado, por el sexo, no se ha borrado, al contrario creo que se incrementó y ahora esa sexualidad, que aflora por todas partes, no es más santa que antes, al contrario, es más pecado que antes, por lo menos esa es la forma como lo percibo. Aunque la sexualidad es cada vez sea más ostentosa, más obscena, más agresiva y desvergonzada.

 

He leído mucho sobre el tema, en busca de encontrar algo nuevo y siempre he caído en lo mismo, en la religión, pero estoy convencido que el sexo como comportamiento humano, varía enormemente en el tiempo entre unas y otras épocas, así como entre distintas civilizaciones o Las Normas Sociales, los estándares de conducta de las sociedades en cuanto a la sexualidad, suelen ligarse a creencias religiosas de una u otra religión.

 

De acuerdo con esto, la mayor parte de las religiones han visto la necesidad de dirigir la cuestión de un papel «propio» de la sexualidad en las interacciones humanas. Diferentes religiones, tienen diferentes códigos de moral sexual, que regulan la actividad sexual o asignan valores normativos a ciertas acciones o pensamientos cargados de contenido sexual.

 

Los puntos de vista entre religiones y creyentes individuales discrepan ampliamente, incluso dentro de los que se adhieren a la misma doctrina particular; desde el concepto que demoniza al sexo y la carne, como uno de los enemigos del alma, a la creencia (propia de varias religiones orientales y africanas) de que el sexo es la más alta expresión de lo divino (numinoso – lo sagrado, lo misterioso, lo mágico- en la terminología de Mircea Eliade –gran historiador religioso-).

 

Algunas religiones distinguen entre las actividades sexuales que se practican para la reproducción biológica y otras actividades practicadas para el placer sexual, que se califican de inmorales.

El Antiguo Testamento o Biblia hebrea prohíbe el adulterio y el contacto sexual durante el periodo de la menstruación. El punto de vista «religioso» sobre la sexualidad presentado como proveniente de una «tradición judeo-cristiana» suele tergiversar el punto de vista del judaísmo sobre la sexualidad.

 

Muchas actitudes del cristianismo con respecto a la sexualidad son completamente opuestas a las actitudes del judaísmo. Si hay algo que diferencia las percepciones clásicas del judaísmo y el cristianismo es la actitud hacia la sexualidad y la categoría del cuerpo. A diferencia del cristianismo, en el judaísmo no existe una vergüenza por el cuerpo. El judaísmo no es ajeno a la afirmación y celebración del cuerpo y el alma. En el judaísmo no existe un recinto sagrado, como sucede en la iglesia. En la sinagoga se puede hablar de cualquier tema.

 

El Antiguo Testamento, a diferencia del Nuevo testamento, no lanza una prohibición general sobre la sexualidad, sino solamente sobre determinados actos como la homosexualidad masculina, el bestialismo y la sodomía. Incluso ensalza el amor conyugal en el Cantar de los cantares.

 

El judaísmo afirma que cuando un esposo y su esposa se unen carnalmente en santidad, allí mora la presencia divina. Por eso el Shabat,  es el mejor día para recordar la libertad y la creación haciendo el amor. El judaísmo no le otorga valor ni a la virginidad ni a la castidad de los cónyuges: una mujer es virtuosa para el judaísmo si tiene una familia numerosa. Los hijos constituyen una bendición. El pecado original no es el sexo sino el deseo de saber: Eva mordió el fruto del árbol del conocimiento.

 

El ideal judío es el matrimonio. El matrimonio es mucho más que una preocupación privada, es una preocupación cósmica por el futuro de la humanidad. El amor consagrado tiene ese sentido cósmico: perpetuar la especia humana y salvar las chispas de la divinidad alojadas en el mundo. Sin embargo, la procreación no es el único fin del matrimonio para el judaísmo. No es bueno que el hombre esté sólo. Estar sólo es, para el judío, una terrible maldición. El placer debe ser compartido. En el judaísmo, el amor ideal con una mujer, es con su cuerpo tanto como con su espíritu.

 

Una de las señales singulares que diferencian el ascetismo judío del ascetismo no judío, según Gershom Scholem, es la ausencia de la renuncia sexual autoimpuesta. La libido no es condenada, sin la energía de la libido la civilización estaría agotada. Para el judaísmo, un varón o una mujer que, al casarse, hace votos de abstinencia sexual, viola el carácter del pacto matrimonial y ocasiona «tzará d’gufá», el sufrimiento del cuerpo. La tradición judaica afirma que «simjat ishto», el placer de su mujer es la obligación moral del marido.

 

En un tratado del siglo XIII Menorat Ha-Maor, en el capítulo sobre la santidad de la sexualidad, dice Que el hombre no considere el acto sexual como algo repugnante porque de este modo blasfemamos a Dios. Un mito judío del Talmud, del Midrash y el  Zohar Jadash, refiere que el primer ser humano fue hermafrodita. Adán era varón y mujer a la vez. Dios tomó uno de sus lados para crear el amor, dividió verticalmente al ser bisexuado haciendo de uno un varón y del otro una mujer. El amor es, entonces, la búsqueda del otro porque sin el otro uno permanece como medio ser: «Por lo tanto abandonará el hombre a su padre y a su madre y se unirá a su mujer y serán una sola carne». La castidad no es un estado deseable para un judío: «Aquel que permanece soltero, se encuentra sin alegría, sin bendición, sin bondad, sin Torah, sin protección y sin paz» (Yebamot 62).

 

Todas las religiones que he podido analizar concuerdan, todas asignan al sexo el mismo valor y reconocen las mismas prohibiciones, salvo el Islam, que considera el sexo de una manera diferente, con menor o ningún respeto, respecto a otras religiones. El judaísmo también es más benévola al tratar este tema y el hinduismo, pese a algunas creencias también es muy serio con este tema. El islam desprecia a la mujer en todos los sentidos y en este tema es mucho más cruel.

 

 

Miguel Aramayo

SCZ. 31-03-2015

 

26 Mar

Abrazar un árbol.

Acabo de leer algo que transcribo a continuación: “¿Abrazar árboles es bueno para nuestra salud? 25/03/2015 Emol.- ¿Abrazar árboles es bueno para nuestra salud? Puede sonar algo descabellado, pero al parecer es algo más que una buena intención. Recientes estudios han demostrado que el acto de abrazar a los árboles, es beneficioso para la salud de las personas como también para los propios árboles. 

 

Esto es lo que plantea el británico Matthew Silverstone, en su libro (“Cegado por la Ciencia” en castellano), donde a través de sus páginas demuestra que los beneficios de abrazar árboles van mucho más allá del juego, ya que según Silverstone se ven grandes mejorías en enfrentar enfermedades como la depresión, dolores de cabeza o dolencias mentales como el síndrome de déficit atencional, entre otras, sólo con el hecho de abrazar como también comenzar a interrelacionarse con los árboles.

 

¿Y cómo se logra esta mejoría? Según el autor británico, citando varios estudios realizados en los Estados Unidos como en el Reino Unido, plantea la idea de que la vibración que generan los árboles y las plantas en general, al ser abrazado por los humanos, se alteren de manera positiva el funcionamiento del cuerpo.

 

Sin duda, puede ser una interesante opción médica y ambiental, ya que si comenzamos a tener una mayor relación con los árboles, estaremos nosotros mejor y la naturaleza también, al darnos cuenta que no podemos vivir sin ella”.

 

Hace más de cincuenta años y estando totalmente solo en Buenos Aires, al salir de una iglesia, después de escuchar la misa “De galle” en una Navidad, me abracé del primer árbol que pille en la Avenida Cabildo. Lloré hasta que se me acabaron las lágrimas, después de lo cual quedé tranquilo y con el ánimo suficiente para continuar por el camino y buscar como disfrutar de la vida, la vida que estaba comenzando para mí. El árbol también debió quedar feliz, porque con tanto llanto y de lágrimas saldas, debió saciar su sed, su sed de agua, de amor y de esperanzas.

 

Desde ese entonces, hasta ahora, siempre que pillo un árbol al que pueda abrazarme, lo hago con satisfacción, sobre todo, porque ya no necesito llorarle, la vida me compenso con creces después de mi primer abrazo a un árbol y no olvido el beneficio que ese acto me produjo y que hasta ahora lo siento en el alma.

 

También tengo otra anécdota sobre árboles, es la canción de Cortez, que titula “Mi árbol y yo” y que transcribo a continuación: “Mi madre y yo lo plantamos en el límite del patio, donde termina la casa. Fue mi padre quien lo trajo yo tenía cinco años y el apenas una rama. Al llegar la primavera cultivamos bien la tierra y lo cubrimos de agua con trocitos de madera, hicimos una barrera para que no se dañara. Mi árbol brotó, mi infancia pasó, hoy bajo su sombra que tanto creció, tenemos recuerdos mi árbol y yo. Con el correr de los años y mis pantalones largos me llegó la adolescencia, fue a la sombra de mi árbol una siesta en el verano donde perdí la inocencia. Luego fue tiempo de estudios con regresos a menudo pero con plena conciencia se acercaba un largo viaje sólo de ida el pasaje y así me llegó la ausencia. Mi árbol brotó, mi infancia pasó. etc. Muchos años han pasado y por fin he regresado a mi terruño querido y en el límite del patio ahí me estaba esperando como se espera a un amigo… Parecía sonreírme como queriendo decirme «mira… estoy lleno de nidos», ese árbol que plantamos hacen como unos veinte años cuando yo solo era un niño. Aquel que broto y el tiempo pasó… mitad de mi vida con él se quedó… hoy bajo su sombra, que tanto creció tenemos recuerdos… mi árbol y yo”. Alberto Cortez.

 También en colegio aprendí una poesía de Josefa Mujia que dice: El árbol de la esperanza: Árbol de esperanza hermoso, En copa y ramas frondoso Y elevado yo te vi: Ora en el suelo tendido, Destrozado y abatido Te miro, ¡triste de mí! Sin hojas y sin ramaje, Marchito y eco el ropaje De tu frescura y verdor: ¡Cuán corta tu vida ha sido! Contigo todo he perdido De la fortuna rigor. En tu tronco yo apoyaba Mi porvenir, y esperaba Recoger tu fruto y flor; Bajo tu sombra solía Recrear mi fantasía Y adormecer mi dolor. Siendo de edad aun temprana, En tu corteza yo ufana Catorce letras grabé; No eran dichas ilusorias, Ni de amores ni de glorias Las palabras que tracé. Contigo se ha derribado Todo el bien imaginado Que el pensamiento creó; Cual oscilación ligera Toda ilusión hechicera Contigo ya se extinguió”. Este poema lo escribió, si no me equivoco después de la muerte de su padre, que era su ilusión. Miguel AramayoSCZ. 26-03’2015

 

19 Mar

Día del Padre.

En mi conciencia está, que en mi generación nunca conmemoramos el día del padre, ni en mi casa ni en la casa de ninguno de los amigos y parientes; por ese motivo me puse a ver que decía la historia. Resulta que el Sr. Víctor Handal Salame, en el año 1958, introdujo la celebración del Día del Padre. Si no me equivoco este Sr. de origen palestino, libanes o sirio (a todos ellos llamábamos “turcos”) tenía un negocio muy surtido, que creo existe hasta el día de hoy, en manos de sus herederos, se llamaba “El Gato Negro”. El Sr, Handal inventó ese día, para incentivar a la gente que pase por su negocio a comprar regalos, para festejar a los padres; de esa manera él podía vender más.

 

Soy de la generación, 20 años posteriores a la primera guerra mundial y nacido al final de la segunda guerra mundial, por lo tanto los hombres y mujeres que conocí estaba imbuidos del machismo, que inspira una contienda bélica. Las madres y las esposas sabían que en algún momento debían quedarse solas, porque sus hombres fueron convocados a la lucha, también estaban constantemente rezando, para que nos les pase nada y retornen con vida.

 

Las vicisitudes y escases de la guerra se dejaban sentir, no sólo en los que estaban próximos a la guerra, también en los que estaban alejados por la distancia, pero inmersos en lo que es el negocio de la guerra. En esa época se enfriaron los sentimientos, especialmente los sentimientos de los hombres, que debían demostrar que eran bien machos y por lo tanto no se aceptaban los lloriqueos de los hijos hombres, porque los hombres no debían llorar. El llanto era sólo para las mujeres.

 

Por lo tanto el día del padre no cambia en la idiosincrasia de la gente de esas generaciones, debían pensar de otra manera, enseñar a los hijo la fortaleza, no sólo de los hijos hombres, las mujeres también debían ser fuertes y los días de festejo eran contados, generalmente en relación a temas religiosos, pero no habían la montonera de días cursis que existen ahora: El día de los enamorados, (San Valentín) el día de los novios, el día de las abuelas, de los abuelos, El día del adulto mayor, el día de los perros (San Roque), día de la salchicha, de la cerveza y cuanto se les inventa a los comerciantes, que en base a publicidad, nos apabullan y nos obligan a festejar algo inexistente en términos reales, pero influenciado por el marketing.

 

Las mujeres como en todos los tiempos tuvieron que sacrificarse y cargar con la prole, cumplir las funciones de padre y padre y por lo tanto, ellas también aprendieron a ser estrictas, a ser valientes, a trabajar sin descanso y sin quejarse, hacer de tripas corazón ante la escasez de todo y sobre todo de cariño.

 

Han pasado setenta años de la segunda guerra y desde ese entonces casi todo fue bonanza, y sobre todo gran bonaza para los hombres, al extremo que algunos adaptan ropas femeninas, poses femeninas, y por último se declaran abiertamente homosexuales. En muchos países ya el servicio militar no es obligatorio y la moral y disciplina se han distendido, con lo cual los especialistas en vender, pueden aprovechar de esas trivialidades y explotar los agasajos innecesario. Realmente los tiempos han cambiado y lo peor de todo hasta nos están cambiando a los viejos, cada vez se ven más viejos afeminados.

 

Miguel Aramayo

SCZ. 19-03-2015

 

19 Mar

Amor, Amor.

Amor, se demuestra amando,

No con poemas y dibujitos. 

Para eso están los besos,

Los besos y las caricias. 

Las palabras bonitas, 

Ayudan un poquito,

Pero no hay como un beso,

Un beso apasionado y tierno,

Un abrazo bien apretado,

Una tierna caricia. 

Sentir mi cuerpo

En tus manos.

Sentir mis manos

En tu cuerpo.

Sentir tus suspiros,

El latido de tu pulso,

El calor de tus labios,

El brillo de tu mirada,

El chasquido de un beso.

De un beso febril. 

 

Miguel Aramayo

SCZ. 18-03-2015

 

16 Mar

La santidad obligatoria.

En sus tantos viajes, llegó a conocer a un viejito griego, que según él, era un viejo lobo de mar, que se conocía el Egeo como la palma de su mano, incluso islas deshabitadas que no figuran en los mapas, por lo menos en los mapas de turismo.

 

Le contó, que cuando la segunda guerra, colaboró con unas monjitas, para evacuar a unos judíos. Lograron pasar todos los controles y en alta mar, pudieron desembarcar a los fugitivos en un barco norteamericano, quienes además de recibir a los refugiados, les proporcionaron las provisiones para regresar hasta Atenas.

 

Les toco una gran tormenta y naufragaron muy cerca de una isla que él conocía, era una isla deshabitada, pero lo más importante era que el sabia donde encontrar agua dulce y cobijo para protegerse de la lluvia, el frio y las nevadas en invierno, sus compañeras eran dos monjitas muy jóvenes, una de ellas incluso era novicia y no pasaba de los 21 años, su compañera ya era monja consagrada, de más o menos unos 28 años.

 

En ese entonces, el lobo de mar no tenía más de 24 años, se mantenía soltero, pero como buen marinero, poseía un amor en cada puerto, pero por la educación que había recibido de su madre, que era extremadamente religiosa, él profesaba el catolicismo, que mostraba a flor de piel y por lo tanto acompañaba a las monjitas en todas sus oraciones y devociones, lo cual no le molestaba y lo hacía con mucho agrado, más que todo rogando a todos los santos, para que los encuentren para poderlos evacuar.

 

En el naufragio el pudo recuperar toda la ayuda que habían recibido de los militares americanos, lo cual les daba la posibilidad de tener una subsistencia por algún tiempo. Cuidaron estas provisiones y con mucha minuciosidad la monja de más edad clasifico sus pertenencias y estableció un régimen de raciones, pensando en que la ayuda tardaría mucho en llegar.

 

Pasaban los días y las monjas se dedicaban únicamente a rezar, mientras que él se dedicó a caminar por la isla, en la que ya había estado algunas veces, para pernoctar o escapando de tormentas. Ubico el manantial de agua dulce, estableció el lugar donde deberían utilizar como escusado, de manera de no contaminar y tener la privacidad suficiente para evacuar. Consiguió una cueva que con muy poco trabajo logró adecuarla para hacer su morada, dejando un espacio para que duerman las monjas y un espacio para que duerma él. La despensa, la cocina y la sala de estar.

 

Las monjas todo el tiempo estaban sobre ascuas, pensando ¿en que momento se despertaba el libido de su compañero de infortunios? y les faltaba el respeto, pero el marinero por la forma en que fue educado por su madre, nunca aprovecho de esta situación y respeto a las dos monjitas, y mucho más a la novicia, a quien algunas veces miraba con codicia.

 

Pasaron muchos días, meses y quizá algo más de un año, hasta que fueron rescatados por una embarcación militar italiana. Durante ese tiempo, el marinero se portó todo un caballero con las dos monjas, las cuido, las alimento, las consoló y las respeto, conservando los tres su castidad, haciendo mérito al celibato. Cuando llegaron a Atenas el marinero las llevo a la casa de su madre y le brindo todo el apoyo para que se movilicen a su convento. La noche antes a la despedida, la novicia no resistió la tentación y le dio un beso apasionado al marinero y mando al diablo la castidad y el celibato y se quedó a vivir como la esposa del marinero.

 

Miguel Aramayo.

SCZ. 16-03-2015

 

9 Mar

Mi bisabuela Eloísa.

Cuando yo nací ella, mi abuela Eloísa, tenía entre 85 y 86 años, por lo tanto ya la conocí viejita y todo el tiempo que la vi, la vi siempre igual, en mi realidad ella seguía siendo la misma y el que cambiaba era yo. Comencé a disfrutarla desde siembre, pero tengo conciencia de haber estado con ella quizá desde mis cinco años y  a partir de cuando yo me podía mover sólo.

 

Recuerdo que ella era independiente, vivía sola, en algo que alquilaba a un señor de apellido Guerrero, que si no me equipo era su paisano, porque ella se movía mucho con sus coterráneos. Eran mucho los peruanos que vivían en La Paz. Su hogar era algo muy reducido, estaba ubicado en la calle “20 de Octubre” antes de llegar a la avenida Ecuador, casi al frente de lo que era el Colegio Aspiazu.

 

Cuando se fue a vivir a la casa del abuelo Carlos, yo he debido tener unos 10 años. Ella acepto trasladarse, pero quería independencia y por lo tanto le asignaron el cuarto que estaba debajo del dormitorio de los abuelos Carlos y Mercedes. Era un cuarto frio todo el año, con una ventana muy chiquita que daba al jardín lateral y tenía un baño muy precario, pero tenía un patio muy acogedor que daba al jardín, que en esa parte era más una huerta, pero había unos cuatro arboles de guindas, muchos pinos ornamentales y un árbol de cedrón, unas matas de retama amarilla, una enredadera de tumbo y una enredadera de madre selva, lo que hacía que sea un rinconcito perfumado día y  noche y con vista al Illimani, por lo tanto el sol nacía en su puerta y su patio y también en las tardes se podía aprecia el nacimiento de la luna.

 

La abuela era muy bajita, porque los años la habían achicado, no era jorobada, pero si un poco inclinada hacia adelante, de espalda muy recta. Era gruesa, pero no era barrigona, no tenía ni un solo cabello negro, todo su pelo era blanco, su piel era muy blanca y muy arrugadita, totalmente arrugadita. De labios muy delgaditos y desde que la conocí ya no tenía ni un solo diente, mejor dicho no tenía ninguna pieza dental. Poseía rasgos muy finos y lo que realmente impresionaban eran sus ojos, su mirada muy tierna y el color era más claro que el azul del cielo de La Paz en invierno. Su voz era finita, dulce, cariñosa, con el tono de quien no tiene dientes y lo típico de su edad.

 

Le gustaba hablar, era muy culta, había leído mucho y le gustaba que cuando yo estaba con ella le lea en voz alta, incluso me pedía que le lea los periódicos, pero no era porque ella no podía leer, ella podía leer y cuando lo hacía era por arriba de los lentes, que la mayoría de las veces los tenia de adorno en la punta de la nariz, que era una nariz chiquita, que cuando joven debió adornar su rostro.

 

Yo era muy inquieto, pero estando con ella me tranquilizaba, porque me contaba historias muy lindas, historias de la vida real, ella me contó cómo fue la guerra del Pacifico, ella decía que en ese entonces tenía más o menos unos 16 años, pero yo pienso que tenía algo más de 21 años, porque más o menos en esa época se casó y se fue a vivir a la Argentina.

 

Ella me enseño a rezar todas las oraciones que hasta ahora me recuerdo, todas las tardes rezábamos el rosario, con todas las letanías, esto antes de cenar, el medio día antes de almorzar rezamos el Ángelus.

 

Era una mujer muy laboriosa, la he visto tejer en horquilla y con la ayuda de un croché, también la he visto enhebrar agujas para pegar botones, pero también enhebrar la aguja de su máquina de costurar, que era una maquina con manija. Yo salía a la calle porque la ayudaba con sus compras y sus ventas, ella se mantenía preparando algunas de la recetas de su  padre, hacia cremas, para las manos, para la cara, leche de almendras, loción para después de afeitarse, gomina, además de unos ungüentos para hacer crecer el pelo a los calvos y también crema para las hemorroides.

 

Realmente son tantos y tan lindos los recuerdos de la abuela Eloísa, que podría escribir muchas páginas, porque además de llevarla en la memoria, la lleva en mi corazón, como algo muy querido.

 

Miguel Aramayo

SCZ. 09-03-2015