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Amigos románticos.

26 Abr

Amigos románticos.

Tengo una cantidad de amigos románticos, con los cuales mantengo una comunicación muy fluida por la vía más simple, la musica, que puede ser cantada o con acompañamiento orquestal, con guitarras o simplemente instrumental. A todos mis amigos los escucho con relativa frecuencia y a muchos de ellos les extraigo como enseñanza algunos versos de sus composiciones.

 

Me resulto interesante escuchar a Armando Manzanero diciendo: Mía, aunque con otro contemples la noche, sigues siendo mía. Pero no es real, pero muestra como somos de necios los hombres enamorados, que exageramos nuestro poder, al extremo de hacernos propietarios de las personas a las que amamos y creemos ser correspondidos, al extremo de atribuirnos propiedad absuelta. 

 

Creo que prefiero apagar la luz, para poder dejar pensar a mi imaginación, de esa manera podré analizar si el amor que te brindo es correspondido, pero no creo que nunca me imaginaré, que eres mía, que me perteneces. Y por más que hace mucho que estamos juntos, no da para pensar, que por fuerza tienes sabor a mí, y lo digo por vanidad. No sé si tendrá amor la eternidad. 

 

De lo que estoy seguro, es que la gloria eres tú, eres un encanto, eres mi ilusión, yo sé que la gloria está en cielo, por eso bendigo a Dios, porque estás conmigo y eres mi gloria. Por ningún motivo, te pediría que me jures amor eterno, porque eso es imposible, el amor es volátil, es efímero, algunas veces dura lo que dura un beso, otras veces llega hasta el fin la noche, otras algo más, pero ¿qué sea eterno?, ¡lo dudo…! 

 

Uno va arrastrándose entre espinas y en su afán de dar su amor, lucha y desangra, hasta darse cuenta que uno se quedó sin corazón, pero todo eso suena poético, aunque lo poético para algunos suena cursi, porque es imposible quedarse sin corazón, tan sólo por una simple decepción o deserción de amor. Si yo tuviera el corazón, el corazón que di y pudiera querer sin presentir, quizá mi vida pueda ser más fácil de llevar. 

 

Con tres palabras, te diré con simpleza: ¿cómo y cuánto espacio ocupas en mí pensamiento? y esas palabras son: “!como me gustas!”. No existen límites, cuando mi cuerpo se acomoda en tu figura y puedo sentir la fragancia de tu aliento, el calor de tus brazos y  el palpitar de tu corazón  Bajo el burlón mirar de las estrellas, y las nieves que platean mi cien. Viviendo con ella, aferrado a un recuerdo que nunca volverá. 

 

La mujer que yo quería, se me ha ido y que sea para su bien, para su mal o que se yo, con eso, yo cortaré de un solo tajo, la dependencia de ese amor, para no quedar como el borrachito en un oscuro rincón.

 

Todo eso que acabo de escribir, son frases de algunos de mis amigos, muchas de ellas afectan mis sentimientos, pero nunca se adentran a lo más profundo de mi ser, pero dejan ver que lo que escriben, cantan o simplemente hacen que interprete un instrumento o una orquesta, tiene mi aprobación y me deja pensando y meditando, sobre lo bello que es amar y ser correspondido.

 

 

Miguel Aramayo

SCZ. 26-04-2015  

 

24 Abr

Qué lindo que es leer.

El alguna parte leí o escuche: “El hombre sufre, porque piensa”. Muchas veces he meditado sobre esa aseveración y en muchas oportunidades, he pensado, que esa afirmación es cierta, pero en este momento me pongo a razonar, sobre esa manera de pensar, porque cuando uno ve a una persona, que por desgracia, perdió el cerebro, por un accidente médico al nacer, por una meningitis después de haber nacido, o simplemente, por los efectos perniciosos, que produce el consumo de drogas y de alcohol o quizá por un accidente que revuelve sus sesos.

 

Pensamos, que esa pobre gente, sufre menos que nosotros, porque viven en un nivel diferente al nuestro, que sus únicos sufrimientos son la falta de alimentos, pero nosotros no estamos en esos zapatos y nunca podremos estar, porque el interior, el intelecto de esos pobres seres, es inalcanzable a nuestro razonamiento y somos demasiados simples al decir, que el hombre sufre porque piensa.

 

Contrariamente a esa forma tan simple de pensar, pienso que los seres humanos que tenemos la suerte de ser normales y creer que “sufrimos porque pensamos”, deberíamos dar gracias al Altísimo, porque nos permite discernir, elegir; en otras palabras pensar. Creo que para pensar adecuadamente es necesario contar con una mayor capacidad de raciocinio y esto, creo que se adquiere no sólo a través del tiempo, sino de la lectura. Estoy seguro que cuanto más lee un hombre (genérico), más avanza en el tiempo.

 

Cada vez que leo algo más, aumenta mi satisfacción, me siento más feliz de poder pensar, de poder razonar, porque tengo más y mejores elementos para poder analizar, comparar, meditar, valorar las cosas, las personas y esto me acerca más a Dios y por consiguiente me produce mayor felicidad.

 

Cuando por algún motivo no puedo leer, me siento como si fuera un auto de fórmula uno, que teniendo el motor acelerado, a punto de fundirse, con sonido, que ya no es un rugido, sino un grito desesperado, porque además el freno está trabado. En cambio cuando estoy inmerso en la lectura, de un libro, un comentario, un artículo o un editorial, me siento como si fuera un velero, velero que navego por un mar que no está agitado, pero cuyos vientos hacen que me deslice por sobre las aguas, con total y absoluta tranquilidad.

 

Con esto que les expreso, creo haberles transmitido mis vivencias, en cuanto al pensamiento y les he mostrado cuales son mis sentimientos con respecto a la lectura. Espero que todo esto que expreso, pueda ser leído por mis nietos y vean si lo que digo es verdad y se parece en algo a la forma de pensar y ser de ellos. Tengo la seguridad que todos mis nietos compartirán esa mi forma de pensar, porque sé que todos ellos son aficionados a la lectura y también son gente que le gusta razonar y pensar en silencio, apreciando todo lo bueno que recibimos de la tranquilidad de vivir con respeto y gran cariño familiar.

 

 

Miguel Aramayo

SCZ. 24-04-2014

 

17 Abr

Pinocho.

De todos los cuentos que me leyeron, que me contaron, que leí y que conté, el que más me gusta y le encuentro un real sentido de enseñanza, es Pinocho. Ya escribí una vez sobre sus enseñanzas, ahora quiero referirme directamente al cuento para que conozcan de él y lo lean.

 

«Pinocho» (en italiano «Pinocchio») es un títere de madera protagonista del libro escrito por Carlo Collodi, seudónimo de Carlo Lorenzini (Florencia 1826-1890), publicado entre 1882 y 1883, con los títulos «Historia de un títere» y «Las aventuras de Pinocho”. Pinocho cobra vida mientras el carpintero Geppetto (diminutivo de Giuseppe) lo está tallando en su taller. La trama está llena de escenas algo fuertes para los niños como una parte donde dos estafadores, el zorro y el gato, intentaron por todos los medios quitarle al niño sus monedas de oro, hasta que al final lo atrapan y deciden ahorcarlo en una gran encina ya que Pinocho se escondió las monedas en la boca.

 

Algunos investigadores han insistido en la influencia de la masonería en la obra de Collodi. La tesis se refuerza con el dato de que Collodi era masón, y pudo pretender, a través del cuento de Pinocho, una alegoría sobre la formación de las personas basada en el honor, la verdad y la virtud.

 

A continuación transcribo el cuento: “Érase una vez, un carpintero llamado Gepetto que decidió construir un muñeco de madera, al que llamó Pinocho. Con él, consiguió no sentirse tan solo como se había sentido hasta aquel momento.

– ¡Qué bien me ha quedado!- exclamó una vez acabado de construir y de pintar-. ¡Cómo me gustaría que tuviese vida y fuese un niño de verdad!

Como había sido muy buen hombre a lo largo de la vida, y sus sentimientos eran sinceros. Un hada decidió concederle el deseo y durante la noche dio vida a Pinocho.

Al día siguiente, cuando Gepetto se dirigió a su taller, se llevó un buen susto al oír que alguien le saludaba:
– ¡Hola papá!- dijo Pinocho.
– ¿Quién habla?- preguntó Gepetto.
– Soy yo, Pinocho. ¿No me conoces? – le preguntó.
Gepetto se dirigió al muñeco.
– ¿Eres tú? ¡Parece que estoy soñando!, ¡por fin tengo un hijo!
Gepetto quería cuidar a su hijo como habría hecho con cualquiera que no fuese de madera. Pinocho tenía que ir al colegio, aprender y conocer a otros niños. Pero el carpintero no tenía dinero, y tuvo que vender su abrigo para poder comprar una cartera y los libros.
A partir de aquél día, Pinocho empezó a ir al colegio con la compañía de un grillo, que le daba buenos consejos. Pero, como la mayoría de los niños, Pinocho prefería ir a divertirse que ir al colegio a aprender, por lo que no siempre hacía caso del grillo. Un día, Pinocho se fue al teatro de títeres para escuchar una historia. Cuando le vio, el dueño del teatro quiso quedarse con él:
–¡Oh, Un títere que camina por sí mismo, y habla! Con él en la compañía, voy a hacerme rico – dijo el titiritero, pensando que Pinocho le haría ganar mucho dinero.
A pesar de las recomendaciones del pequeño grillo, que le decía que era mejor irse de allí, Pinocho decidió quedarse en el teatro, pensando que así podría ganar dinero para comprar un abrigo nuevo a Gepetto, que había vendido el suyo para comprarle los libros.
Y así hizo, durante todo el día estuvo actuando para el titiritero. Pasados unos días, cuando quería volver a casa, el dueño del teatro de marionetas le dijo que no podía irse, que tenía que quedarse con él.
Pinocho se echó a llorar tan y tan desconsolado, que el dueño le dio unas monedas y le dejó marchar. De vuelta a casa, el grillo y Pinocho, se cruzaron con dos astutos ladrones que convencieron al niño de que si enterraba las monedas en un campo cercano, llamado el “campo de los milagros”, el dinero se multiplicaría y se haría rico.
Confiando en los dos hombres, y sin escuchar al grillo que le advertía del engaño, Pinocho enterró las monedas y se fue. Rápidamente, los dos ladrones se llevaron las monedas y Pinocho tuvo que volver a casa sin monedas.
Durante los días que Pinocho había estado fuera, Gepetto se había puesto muy triste y, preocupado, había salido a buscarle por todos los rincones. Así, cuando Pinocho y el grillo llegaron a casa, se encontraron solos. Por suerte, el hada que había convertido a Pinocho en niño, les explicó que el carpintero había salido dirección al mar para buscarles.
Pinocho y grillo decidieron ir a buscarle, pero se cruzaron con un grupo de niños:
– ¿Dónde vais?- preguntó Pinocho.
– Al País de los Juguetes – respondió un niño-. ¡Allí podremos jugar sin parar! ¿Quieres venir con nosotros?
– ¡Oh, no, no, no!- le advirtió el grillo-. Recuerda que tenemos que encontrar a Gepetto, que está triste y preocupado por ti.
– ¡Sólo un rato!- dijo Pinocho- Después seguimos buscándole.
Y Pinocho se fue con los niños, seguido del grillo que intentaba seguir convenciéndole de continuar buscando al carpintero. Pinocho jugó y brincó todo lo que quiso. Enseguida se olvidó de Gepetto, sólo pensaba en divertirse y seguir jugando. Pero a medida que pasaba más y más horas en el País de los Juguetes, Pinocho se iba convirtiendo en un burro. Cuando se dio cuenta de ello se echó a llorar. Al oírle, el hada se compadeció de él y le devolvió su aspecto, pero le advirtió:
– A partir de ahora, cada vez que mientas te crecerá la nariz.
Pinocho y el grillo salieron rápidamente en busca de Gepetto.
Geppetto, que había salido en busca de su hijo Pinocho en un pequeño bote de vela, había sido tragado por una enorme ballena.
Entonces Pinocho y el grillito, desesperados, se hicieron a la mar para rescatar al pobre ancianito papa de Pinocho.
Cuando Pinocho estuvo frente a la ballena le pidió por favor que le devolviese a su papá, pero la enorme ballena abrió muy grande la boca y se lo tragó también a él.
¡Por fin Geppetto y Pinocho estaban nuevamente juntos!, Ahora debían pensar cómo conseguir salir de la barriga de la ballena.
– ¡Ya sé, dijo Pepito hagamos una fogata! El fuego hizo estornudar a la enorme ballena, y la balsa salió volando con sus tres tripulantes.
Una vez a salvo Pinocho le contó todo lo sucedido a Gepetto y le pidió perdón. A Gepetto, a pesar de haber sufrido mucho los últimos días, sólo le importaba volver a tener a su hijo con él. Por lo que le propuso que olvidaran todo y volvieran a casa.
Pasado un tiempo, Pinocho demostró que había aprendido la lección y se portaba bien: iba al colegio, escuchaba los consejos del grillo y ayudaba a su padre en todo lo que podía.
Como recompensa por su comportamiento, el hada decidió convertir a Pinocho en un niño de carne y hueso. A partir de aquél día, Pinocho y Gepetto fueron muy felices como padre e hijo”.

 

Espero haberlos distraído, con lo cual he cumplido mi segundo objetivo, porque el motivo principal, era mostrarles el sin número de recomendaciones que hace el cuento para cumplir con la alegoría sobre la formación de las personas basada en el honor, la verdad y la virtud.

 

Miguel Aramayo

SCZ. 17-04-2015

16 Abr

¿He madurado?

Mientras escuchaba a Armando Manzanero, me puse a pensar, si en términos de sentimentalismo, había madurado. Me dio mucha pena observar que me estanqué, sigo siendo el mismo tipo sentimental de cuando tenía veinte años, todavía sigo creyendo en la pureza del amor y todavía pienso y siento, que un beso me puede elevar del suelo y creo que uno pude amar eternamente.

 

Casi todas las canciones de Armando Manzanero, las conozco y puedo asegurar que recuerdo la música y la letra, es por eso que me puse a pensar, en que esta noche vi llegar un lucero azul y no estabas tú, Me puse a pensar si te acordabas de mí, si me extrañas y si todavía me amas, vi gente correr y no estabas tú y nació la idea de escribir una historia con las letras de las canciones de Manzanero:

 

Adoro la calle en que nos vimos, la noche en que nos conocimos, vida mía. Adoro la forma en que sonríes, adoro la seda de tus manos y me muero por tenerte junto a mí, no sepárame de ti, es que estás lejos de mí y mi dolor, de mi noche de amor. Adoro tus labios rojos, como supieras, yo te adoro vida mía.

 

No sé tú, pero yo, no dejo de pensar, ni un momento me logro despejar, lo bien que lo pasamos la otra vez, quisiera repetir el cansancio que me hiciste sentir. Te he comenzado a extrañar, en mi almohada no te dejo de pensar, no sé tú.

 

Somos novios, pues los dos sentimos mutuo amor profundo y por eso que ganamos este mundo. Nos deseamos y hasta a veces, sin motivo, sin razón nos enojamos. Somos novios mantenemos un cariño limpio y puro y procuramos el momento más oscuro, para darnos el más dulce de los besos y recordar el color de los seremos.

 

Como yo te amé, jamás te lo podrá imaginar, fue una preciosa forma de vivir, como yo te amé, ni en sueños te imaginaras. Como yo te amé por poco o mucho que me quede vivir, fue una exageración como yo te amé, y no creo que lo llegues a entender, para saber cuánto yo te amé.

 

Porque tus reproches me dan amargura, porque ya no extraño como antes tu ausencia, ya no queda esencia del amor de ayer, y aunque me juraras que mucho has cambiado, no pidas nunca que vuelva ahora, ya disfruto sin tu presencia.

 

Eres mía, porque jamás dejarás de nombrarme, ni cuando duermes. No habrá quien sepa llorar en tus brazos, no te olvides seguirás siendo mía, aunque vayas por otro camino, no te olvides sigues siendo mía. Ni de alegría hagas un derroche, porque seguirás siendo mía, y dormida me soñaras, porque eres mía.

 

Voy apagar la luz para pensar en ti. Que importa vivir de ilusiones si así soy feliz, cuanto te besaré, te morderé los labios, me llenaré de ti, voy apagar la luz para pensar en ti.

 

Contigo aprendí las mejores emociones, aprendí un nuevo mundo de ilusiones, aprendí que la semana tiene más de siete días y a ser dichoso, yo contigo aprendí a ver la luz del otro lado de la luna y tu presencia no la cambio por ninguna, contigo aprendí que yo nací el día que te conocí.

 

No sé qué es más bello, si el color del cielo o el de tu cabello y ruego que existan madrugadas frías, todo cuanto quiero lo encuentro en tus brazos, no sé qué es más tierna, tu alma o tu figura frágil. Cuando estoy contigo yo cambio la gloria, por la dicha enorme de estar en tu historia. Soy tan feliz por haber vivido contigo tantos años y todavía me parece que fue ayer. Soy tan feliz, pues sigues siendo la fragancia que emborracha mis sentidos.

 

 

Miguel Aramayo

SCZ 16-04-2015

 

15 Abr

Dios, naturaleza y amor.

Sentado en un rinconcito de mi jardín, que a su vez es una porción de la inmensidad del infinito, me puse a observar el que hacer de un pajarito de color castaño, de patas largas y delgaditas, como son la patas de casi todas los pájaros, con un andar nervioso y mucha confianza en sí mismo, lo que da la impresión de mansedumbre, porque no escapa de los humanos, hasta que se siente atacado, pero incluso así retorna al lugar que le brinda protección, con lo cual demuestra que es insistente, lo que correspondería a constante.

 

El hornero (Furnarius rufus) nosotros lo conocemos como “Tiluchi” pero en casi todas partes de América latina lo denomina “hornero”, en el Chaco lo conocen como “Tapsí”, en Argentina y Uruguay lo llaman “Pájaro de la patria”. Su gran particularidad es que viven en pareja la vida entera. Todo lo que hacen, lo realizan de mutuo acuerdo, la búsqueda del lugar donde armarán su nido, la construcción del nido, la empollada de huevos, la alimentación de sus polluelos, cantan a dúo, cuando uno sale del nido, al regresar canta como una contraseña de seguridad y no se aproxima al nido hasta que no tiene la respuesta de su pareja, asomada al dintel del nido.

 

Se reproduce entre septiembre y octubre, y al ser sedentaria, para cada nidada construye un «horno» nuevo, a veces encima del otro, la gente lo usa como amuleto o como adorno. En algunos lugares lo usan como medicina, para curar las quemaduras. Alberga entre dos y cinco huevos que son incubados por la pareja durante unos quince días y de forma alternativa. Cuando uno anida, el otro sale a buscar el sustento

 

La base de su alimentación, son larvas, por lo tanto ayuda a eliminar plagas. Su apacible cercanía, la confianza que le demuestra a los humanos al anidar cerca de sus viviendas, lo curioso de su canto y la singularidad de su nido, dieron lugar a un sinfín de anécdotas y cuentos y abusiones, sobre el tiempo, la suerte, el amor, la lluvia, la sequedad. 

 

Es un infalible guardián; sus chillidos de alarma avisan de la presencia de víboras o animales peligrosos, y además, con sus ruidos o infrecuentes movimientos, anuncia de la llegada de personas no gratas. El Tiluchi encarna el sacrificio, porque aguanta a su pareja durante toda su vida, es feliz porque no tiene suegra, construye un horno porque no le gusta que lo vean haciendo el amor.

 

“Según el mito, en épocas inmemoriales, y cuando el cielo y la Tierra estaban conectados por «El puente de la existencia», la gente carecía de un elemento primordial; el fuego (y no podían esperar nada de Prometeo ya que era de otra mitología). Entonces, el hombre atravesaba El puente y accedía al cielo a pedirle al Sol que le cocinara los alimentos. Más, el Sol -de puro cascarrabias- no aceptaba risas de nadie en su presencia (ante él todos firmes, con la boca cerrada y sin meterse el dedo en la nariz –sin hornear-). Cierto día al grupo se unió un personaje, quien, justamente, se distinguía por su buen humor y propensión a la risa. Por lo tanto, ocurrió lo que se podía esperar; cuando el Sol para cocer los alimentos, se sentó sobre los cacharros y comenzó a soltar fuego por el trasero, el personaje feliz largó una atronadora risotada. Inmediatamente, el Sol, encolerizado, escupió fuego poniendo en fuga a los visitantes, y completó su obra incendiando la Tierra. La mayoría de los hombres murieron, y los que lograron sobrevivir se convirtieron en animales. De este modo, el personaje que se rio fue convirtió en Tiluchi”.

 

Dios realmente tiene formas tan sutiles de darnos ejemplos de vida y si sabemos respetar la naturaleza y observarla, veremos mensajes que Dios nos da, para nuestro beneficio. Uno de esos ejemplos es el Tiluchi. Nos da ejemplo de fidelidad, pero al mismo tiempo nos muestra que no sólo es fidelidad, que sobre todo, es comprensión, cariño, colaboración, que todo en amor se debe hacer entre dos, en pareja y que para las demostraciones de intimidad y pasión se requieren de un horno, donde se puedan amar a cabalidad.

 

Miguel Aramayo

SCZ. 15-04-2015

 

14 Abr

La cumbre de las Américas.

Es interesante que cada cierto tiempo se reúnan los presidentes para socializar y tener la oportunidad de darse la mano, conocerse o recordarse y escuchar sus discursos, que es otra forma de conocerse y socializar. Con la ayuda de mis hijos, he tenido la oportunidad de organizar dos cumbres de presidentes, (en Bolivia) una similar a la que se celebró recién en Panamá. A continuación transcribo algo resumido de discursos importantes.

 

Esta última cumbre tuvo algo muy particular, la participación de los presidentes de Cuba y Estados Unidos de Norteamérica, que además era primera vez que participaba Cuba. Existía la posibilidad de muchos temas conflictivos entre los países participantes. Los reclamos a los derechos humanos en Venezuela, un decreto de USA “que sanciona a Venezuela y califica a este país de una «amenaza» para la seguridad nacional estadounidense”. Los ex dignatarios que defienden a los presos políticos en Venezuela.

 

Las palabras más interesantes del discurso de Raúl Castro, en su primera participación en una Cumbre, no estaban en su discurso preparado. Habló de Barack Obama, como un hombre “honesto”, que no es responsable del oscuro pasado norteamericano. “Diez presidentes (de EE UU) tienen deudas con nosotros, pero no el presidente Obama”. Castro se disculpó ante Obama: «Pido disculpas al presidente Obama y a otros por expresarme así, yo mismo le dije que la pasión se me sale por los poros cuando de la revolución (cubana) se trata». “Hemos expresado, y le reitero ahora al presidente Barack Obama, nuestra disposición al diálogo respetuoso y a la convivencia civilizada entre ambos Estados dentro de nuestras profundas diferencias”.

 

Barak Obama Dijo: «Los Estados unidos miran hacia el futuro, no queremos estar atrapados en ideologías, al menos yo no lo estoy», para graficar su punto de vista en el cambio de política exterior, específicamente hacia Cuba. «Cuando llegué a mi primera cumbre, prometí que iba a iniciar un nuevo capítulo en la región. Me comprometí a construir una nueva era de cooperación y también declaré que este enfoque sería sostenido a lo largo de mi presidencia. Yo he cumplido con ese compromiso. Nos reunimos aquí en un momento histórico», hizo mucho hincapié en las nuevas relaciones de su país con Cuba y afirmó: «Mas norteamericanos podrán viajar a Cuba, habrá más intercambios, más inversiones. Esperamos poder ayudar también en proyectos humanitarios. Seguimos adelante y vamos a comprometernos en cumplir con esto».

 

Rafael correa, saludó la gestión del presidente colombiano por el proceso de paz con la guerrilla de las FARC, señaló también que «la paz no solo es ausencia de guerra», dando pie a sus acotaciones sobre las desigualdades económicas que subsisten en el continente. Correa consideró que se debería cambiar el tema de la Cumbre por «equidad y justicia para la prosperidad», al tiempo que criticó las intervenciones de los Estados Unidos y a quienes señalan a Ecuador como un país que no respeta la libertad de prensa : «La prensa latinoamericana es mala, muy mala» «Cabría preguntarse si una sociedad podría llamarse verdaderamente libre cuando los medios están en manos de sociedades con fines de lucro», disparó en el segmento más encendido de su discurso. «Creo que todos coincidimos en que una buena prensa es vital pero también debemos coincidir en que una mala prensa es mortal para la democracia.

 

Cristina Kirchner: «Resulta ridículo considerarnos a cualquiera de nosotros una amenaza». Aprovechó el que fue su último discurso ante la Cumbre de las Américas como jefa de Estado para hacer una enérgica defensa de los gobiernos de Venezuela y Cuba. En relación al decreto del presidente Obama contra Venezuela, Kirchner comparó la declaración que hizo Estados Unidos sobre Venezuela con la del Reino Unido contra Argentina por las islas Malvinas, y advirtió: «Resulta ridículo considerarnos a cualquiera de nosotros una amenaza».

 

Nuestro presidente, estuvo fuera de foco, lo único que hizo fue insultar a USA, siendo que el presidente Obama se portó muy educado y respondió con mucha altura, creo que esa intervención nos dañara en el futuro, ahora que buscamos el apoyo para el tema del mar.

 

La tapa fue el discurso de Maduro, al que le fue tan mal que incluso en la foto lo pusieron en la última fila, con una cara de malos amigos, porque incluso le fallo el atentado que se tenía preparado y que fue denunciado por uno de sus colaboradores.

 

En términos generales, fue una cumbre histórica, en la que todos quisieron posar en fotos con Obama y Raúl, lo más notorio en esto fue lo que hizo Cristina, para figurar con Obama, volcándose para hablarle y él respondiéndole con sonrisas.

 

Miguel Aramayo

SCZ. 14-04-2015

 

10 Abr

El día del niño.

Fui un niño feliz, la riza, la sonrisa y la carcajada, estaban a flor de labios, no necesita esforzarme para estar feliz. Con la voz chillona que poseía, y con el hablar atropellado, que me caracterizaba, además que no dejaba de hablar, porque si no estaba con un interlocutor, grande o chico, hombre o mujer, pariente o extraño, me inventaba uno y hablaba el doble, lo mismo que si era mi amigo “El Ser Chiquito”. Mi abuela me decía “piripipi” (así llamaban a una ametralladora liviana, que producía ese vocablo onomatopéyico), otros parientes decían que me parecía a una “gallina clueca”, (la gallina que cacarea con insistencia cuando van a poner huevos). Vivian ofreciéndome premios, si me quedaba callado por un tiempo, pero nunca pude ganar un premio.

 

También decían que tenía un “culito de remolino”, no podía quedarme quieto y si me sentaba en una silla de esas que tenían su funda, generalmente quedaba sin funda después de un tiempo, de muy poco tiempo. Cuando era chico la abuela Mercedes tenía una solución, ella se zubia a una silla (porque no era muy grande, o mejor dicho era chica) conmigo y me sentaba en la heladera, hasta que me diera sueño de estar quieto, o algo más tranquilo que en otro lugar.

 

¿Cómo no iba a ser un niño feliz? Si todos me querían y adulaban mucho, porque además de lo que ya conté, era muy zalamero, muy cariñosos y siempre tenía gestos y palabras de alago para todos mis parientes, además de ser voluntarioso, obediente, dócil, pese a joder como una mosca junto a un tarro de miel.

 

Tenía mucha memoria e inventiva para contar o inventar cuentos, además que tenía al afán de aprender y querer hacerme el agrandado y por lo tanto, siempre estaba preguntando y observando, cuando los abuelos estaban en el jardín, podando, sembrando o haciendo injertos, tejiendo, yo ayuda a hacer los ovillos de lana, o desatar algunas prendas tejidas, para reusar la lana, observando cuando cocinaban, escarmenando la lana de los colchones o ayudando a quitar el “jipuri” de las plumas, para hacer almohadas o edredones, lustrando los zapatos del abuelo, o quitando el carozo de las semillas de durazno, ciruelas, guindas, para que la abuela hada la leche de almendras.

 

Cuando estaba con la abuela Eloísa, al medio día rezábamos el Ángelus, al atardecer el rosario con las letanías y algunas veces me quedaba escuchando las historias de la abuela, el cuento de sus viajes de Perú a la Argentina, de cómo eran los parientes que no conocía, su marido y sus padres, porque vivían en otro lado o habían partido a la eternidad, la historia de la guerra del Pacifico le escuché innumerables veces. Pero también me hacía leer en voz alta, incluso el periódico.

 

Con todo lo que les cuento se pueden imaginar que no podía ser una otra cosa que un niño feliz y cuando estaba con mi madre, estaba en la gloria, ella también poseía un carácter muy parecido al mío, siempre estaba sonriendo y mucho más cuando estaba conmigo, enseñándome poesías, canciones o haciendo que la ayude haciendo borlas para los escarpines y sin fin de cosas que ella tejía, pero también me tenía con los brazos extendidos soportando la madeja de lana mientras ella hacia los ovillos.

 

Si estábamos escuchando musica y era para bailar, me quitaba los zapatos para no lastimarla y abrazado a sus corvas y con mi cara apega a sus muslos me enseñaba los pasos de baile, algunas veces cantábamos o tarareábamos las canciones que estábamos bailando. ¿Creen que con todo ese amor que tenía a mi alrededor, podía ser un niño triste?, ¡no…!, ¡siempre fui un niño feliz…!

 

Miguel Aramayo

SCZ 10-04.2015

10 Abr

Celos.

De los sentimientos que tienen mucho de perjudiciales, pienso que el peor, deben ser los celos. Son muchos los escritores y poetas que le han escrito, uno de los más famosos debe ser Shakespeare, con su obra «Othello» Empezamos en Venecia, la tierra del amor y del agua. Pronto conocemos a dos tipos, Iago y Roderigo. Iago, quien toma dinero de Roderigo mediante alguna especie de «acuerdo», está enojado con «el Moro», es decir, con Othello, nuestro héroe trágico. Othello es un general en el ejército de Venecia y acaba de escoger a otro hombre, Cassio, como su teniente. Iago está enojado porque quería esa posición.

 

Iago y Roderigo deciden vengarse de Othello haciendo una visita nocturna a Brabantio, el padre de la novia de Othello. Roderigo dice que Brabantio debe cuidar a su hija y estar atento a los que quieren robársela. Brabantio corre a la habitación de su hija y descubre que no está. Según el padre enojado, esto quiere decir que ha salido para hacer el amor con Othello. Está seguro de que «el Moro» ha «engañado» a su hija.

 

Unos días después vemos a Othello, quien está pasando el rato con Iago y hablando con Iago sobre su novia, Desdémona (la hija de Brabantio). Nos enteramos de que los dos se han casado recientemente pero no sabemos si han consumado su amor – en el lecho conyugal. Sin embargo, se avecinan problemas porque Brabantio es un senador influyente. Es claro que va a tratar de separarlos. Pero Othello no se preocupa. Como es legendario en el ejército Veneciano cree que su hoja de servicios lo apoyará. Agrega que está muy enamorado de Desdémona también. 

 

La conversación es interrumpida por Miguel Cassio (el tipo que obtuvo la posición de teniente en vez de Iago) que dice que el Duque de Venecia necesita ver a Othello inmediatamente porque hay una acción miliar en Chipre. Antes de que todos puedan marcharse llega Brabantio con Roderigo y varios esbirros. Ellos están listos para matar a Othello o a lo menos mutilarlo por tener la audacia de casarse con Desdemona. Parece que todos van con Duque para arreglar el asunto. 

 

Entretanto, Othello mata a Desdémona en el momento cuando Emilia entra. En esta confusión, Emilia le dice (incorrectamente) que Casio mató a Roderigo. Othello se enoja que Cassio esté vivo todavía. Esto no era el plan. Por fin, Emilia se da cuenta de que su propio esposo es la causa de la tragedia de todos. 

 

Mientras más gente llega, Emilia revela que Iago es el que está engañando a todos. Iago la acuchilla pero ella ya ha dicho todo. Othello demanda saber por qué Iago ha arruinado su vida entera pero Iago se niega a darle (y a nosotros también) una buena razón. Los caballeros Venecianos deciden llevar a Othello a Venecia para ser castigado por matar a su esposo y Cassio hereda la posición de Othello en Chipre. Othello, abrumado del dolor decide terminar su vida en vez de vivir sin Desdémona.

 

 Los celos son una respuesta emocional que surge cuando una persona percibe una amenaza hacia algo que considera como propio. Comúnmente se denomina así a la sospecha o inquietud ante la posibilidad de que la persona  amada preste atención en favor de otra. También se conoce así, al sentimiento de envidia hacia el éxito o posesión de otra persona.

 

La psicología actual explica que los celos son la respuesta natural ante la amenaza de perder una relación interpersonal importante para la persona celosa. Los celos parecen estar presentes en todas las personas, indistintamente de su condición socio-económica o forma de crianza y manifestarse en personalidades que aparentemente parecían seguras de sí mismas. Una característica que parece destacarse en las personas celosas es tener rasgos de egoísmo. Los celos también tienen relación con la vergüenza que es una respuesta natural del organismo. Muchas de ellas, una vez que los padecen, se sorprenden de si mismas ya que ni siquiera sospechaban que los padecieran. Los celos pueden ser sanos cuando lo que se demanda es algo que se debe hacer sobre una base de equidad en la pareja; sin embargo acudir a este tipo de conducta refleja carencias personales muy profundas.

 

Existen muchas canciones, especialmente, tangos, rancheras y boleros que le dan mucha importancia a ese sentimiento, y a continuación transcribo algunos versos a los que me refiero:  Déjame imaginar  que no existe el pasado, que nacimos el mismo instante en que nos conocimos. Inolvidable momentos que siempre guarda el corazón, pero aquello que nos hizo templar de alegría, es mentira que pueda olvidase. Se que has tenido horas felices aun sin estar conmigo. 

 

Dicen que es una expresión de inseguridad, creo que si,  pero prefiero escuchar lá canción que transcribo a continuación y que la canta Luis Miguel, que dice : No sé tú, pero yo no dejo de pensar, ni un minuto me logro despojar de tus besos, tus abrazos, de lo bien que la pasamos la otra vez. No sé tú, pero yo quisiera repetir el cansancio, que mi hiciste sentir, con la noche que me diste y el momento que con besos construiste. No sé tú, pero yo te he comenzado a extrañar, en mi almohada no te dejo de pensar con las gentes, mis amigos, en las calles, sin testigos. No sé tú, pero yo te busco en cada amanecer, mis deseos no los puedo contener, en las noches cuando duermo sí de insomnio, yo me enfermo, me haces falta, mucha falta, no sé tú. No sé tú, pero yo te busco en cada amanecer, mis deseos no los puedo contener en las noches, cuando duermo sí de insomnio, yo me enfermo, me haces falta, mucha falta, no sé tú.

 

Miguel Aramayo

SCZ 09-04-2015

 

9 Abr

Yo cantando.

Últimamente sueño en el mar, con el mar, sobre el mar y se avivan mis sentidos y puedo soñar o rememorar con mayor facilidad. En este momento estoy en una playa de Cerdeña, no es playa para bañista, pero es el lugar ideal para soñar o recordar, recodar bellos momentos de mi vida, pero como me sucede con tanta frecuencia se mezclan en mis recuerdos ficciones y realidades.

 

Sentado en una roca, con los pies descalzos y la mente despejada. Mi mirada se pierde en lontananza, en un horizonte sin fin, pero con una luminosidad, luminosidad que me permite divisar a Dios, a Dios y mi alma en otra vida, otra vida, que quizá hubiera sido mía, que se muestra tan bonita, tan llena de sorpresas y cosas bellas, de momentos indescriptibles y de instantes tan febriles, como el sol, que desde lo alto de la cúpula del cielo, ilumina todo lo que está abajo, incluyéndome a mí y mi alma, alma a la que en ese momento observó en forma crítica.

 

No es algo normal al verme y observarme, noto que yo no soy yo, soy un poeta, pero no cualquier poeta, soy un poeta que punteando una guitarra compone canciones, canciones de amor.

 

La voz suena cristalina, un tono de contra alto, con un marcado acento italiano.  La letra que distingo me suena romántica, destila amor, ternura, pasión. Es fácil de escuchar y diferenciar su sentido, la guitarra suena un primor, los acordes son claros y melodiosos, el acompañamiento es firme y permite distinguir la sonoridad del punteo, el ritmo es cadencioso, con un son que suena a un bossa-nova, más que un bolero. Quedo sorprendido, porque siendo yo el que canta y toca la guitarra, también soy el que puede apreciar ese milagro o actuación irreal, pero no ficticia.

 

Me detengo para poder, poder apreciar la letra y distingo lo que modulo, que dice así: Amo y pienso en vos, mientras pienso en vos, la voz se escapa de mi garganta y expresa mis sentimientos, exterioriza mi amor por ti y es ahí donde mi corazón también participa de los acordes, como el sonido sordo de un timbal. Eres para mí la vida entera, eres el aire que respiro, eres al alimento de mi alma y no te  imaginas como el sólo pensar en vos me da la fuerza que requiere mi cuerpo, para vivir, vivir y amar por ti. La música que acompaña ese verso, suena como si fuera el gorjeo de muchos canarios y el silbo armónico que sale de lo más profundo de un tordo. Que linda composición, muestra tanto sentimiento, que me siento feliz y protegido de las musas.

 

 

Miguel Aramayo.

SCZ.08-04-2015

 

 

7 Abr

Un fin de semana en la Costa Azul.

Tenía el corazón lleno de esperanzas, no pasaba de los treinta años, por lo tanto lo que más tenia era ilusiones, esperanzas y energías. La muchacha que lo acompañaba no pasaba de los veinticinco, ella también tenía la cabeza llena de ensueños. Estaban sentados frente a la playa, cada uno llevaba un libro en la mano y un bolso al hombro. Estaban juntos, pero era una pareja atípica,  porque no estaban abrazados ni besándose, después de todo era muy temprano, no pasaba de las ocho de la mañana y el cielo estaba bastante nublado, no se notaba más que claridad, el sol no se había despertado.

 

Ambos vestían ropa muy liviana, daba la impresión que estuvieron trotando y que ahora estaba en su etapa de descanso, por eso ambos dedicaban su tiempo a leer. El mar era gris, cosa extraña en esas playas que por el tiempo nublado estaban desiertas, éramos muy pocos los chiflados que estábamos allí, porque incluso la brisa corría fuerte y la temperatura no pasaba de los veintidós grados.

 

Yo observaba a esa pareja, porque a mi mente afloraron recuerdos de cuando yo rondaba la misma edad y vivía en Sudamérica, en un lugar del oriente boliviano, en una preciosa ciudad que se llama Santa Cruz de la Sierra, tenía la mitad o menos, de edad de la que tengo ahora y por lo tanto la forma de actuar era diferente, quizá similar a la de esa pareja.

 

Recordaba estar dando vueltas a la plaza, en auto BMV deportivo descapotable. Sentada en la plaza al frente de la Catedral, una linda muchacha, con los rasgos parecidos a los de la muchacha que observo en este momento en la Costa Azul, la diferencia que la muchacha de mis recuerdos llevaba un vestido celeste bajito, con flores lilas y azules, muy escotado, con simplemente los tiros que se sujetan a sus hombros. Con el cabello largo hasta el borde los hombros, no lleva maquillaje y calzaba unas sandalias muy bajitas, únicamente la suela y las tiritas de cuero que las sustenta en sus talones y el empeine.

 

Después de una cuantas vueltas y muchas sonrisas, me aproximo a la muchacha y la invito a dar vueltas, acepta y se sube al asiento del acompañante, su fragancia era delicada, un perfume muy bajito, con un dejo a madreselvas y lavanda, su piel muy suave, lo noto al darle un beso en la mejilla y rozar sus manos. Sus ojos son negros, con un brillo que me resulta muy difícil de describir, su sonrisa me deja paralizado, porque muestra una tristeza, que en este momento no puedo describir, pero que en el momento que recuerdo, me transmitió una sensación de pesar.

 

Nos presentamos y vimos al momento que teníamos un montón de contactos en común, entre amigos y parientes, por consiguiente nos movíamos en el mismo círculo, con lo cual entramos en confianza con facilidad. No hablamos de nuestra intimidad, porque no venía al caso y porque preferimos hablar de trivialidades y los comentarios de moda, tanto en el cine, como en la vida social.

 

Volví a la realidad y nuevamente mis sentidos percibieron a la pareja que observaba y que por un momento me llevó a la ensoñación. Ya no estaban leyendo, habían cambiado de banco y ahora estaban bien abrazaditos inmersos en un beso, un largo beso apasionado, que mostraba lo mucho que se querían.

 

Me estremecí y todo mi cuerpo se erizo, cuando en mi mente retorno a la mucha de cuando yo era joven y recordé el beso en sus labios tersos, con un sabor dulce y fragancia a flores. Mis manos acariciaron el vestido celeste con flores lilas, también sentí el estremecimiento de su cuerpo y quedé suspendido en el aire.

 

Volví a ver a esa pareja, la pareja de la Costa Azul y recogí mi maletín y mis sueños, continué caminando por la playa, en busca de mis recuerdos y los lindos momentos vividos.

 

Miguel Aramayo

SCZ.07-04-2015