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Carta después de una linda noche

31 Jul

Carta después de una linda noche

Carta después de una linda noche

 

El viernes nos quedamos dormidos después de haber compartido la botellita de champagne con los italianitos, que estaban iniciando su luna de miel y la botellita de vino que nos tomamos en la cena, lo cual hizo que el sábado quedemos en cama y perdamos el primer desayuno, porque despertamos justo para almorzar.

 

Anoche fue muy bella como cuando éramos jóvenes, me desperté porque roncabas profusamente y a mi mente se vinieron un montón de recuerdos, vi en la mesita papel y un bolígrafo y se me ocurrió escribirte una carta. Sin hacer bulla y rogando que sigas dormido me levante para escribirte.

 

Marcella, tantos de tantos

 

A mi gran amor:

 

La primer noche que pasamos en Marruecos y en la que fui tuya, quedó gravada en mi mente y en mi corazón y puedo decirte que hasta hora después de tanto tiempo perdura como si fuera ayer. Esa semana en Marruecos y los años que enamoramos en Estambul me hicieron ilusionar de tal manera que cuando me anunciaste que retornabas a tu país, ¡quedé destrozada!, no me imaginaba que pudiera quererte tanto. Supe que tu barca tenía que partir a cruzar otros mares de locura y pensé que debes cuidarte para no naufragar en tu vivir.

 

Pasaron los años y seguimos nuestros caminos, yo terminé de estudiar y me fui a vivir a Suiza y no supe más de vos. Hasta que un día nos encontramos en un aeropuerto, no me recuerdo si fue en el aeropuerto Aéroport international de Genèveo o en el Charles de Gaulle de París, desde ese momento ya nos vimos de vez en cuando organizando viajes donde pudiéramos estar juntos unos cuantos días, pero ya practicando una gran amistad y un amor apasionado cada vez que estábamos juntos.

 

Me recuerdo de tantos viajes espectaculares, como el que pasamos en Portugal en un pueblito que es un primor encerrado entre muros donde se festeja el festival del Chocolate, en Óbidos o el de Checoslovaquia, en Grecia la pasamos de película, lo mismo que en tantos lugares de la costa azul y otros pueblos de Italia. Realmente hemos viajado mucho y en todos los lugares nos hemos amado con pasión.

 

Así el tiempo va pasando y ahora que ya somos mayores, yo me jubile y vivo en Grindelwald que es la puerta de entrada a la región de Jungfrau, repleta de pueblos con encanto. Donde hace poco nos encontramos y pasamos un tiempo lindo como en todos nuestros encuentros o el que estamos viviendo en este momento y que nos durará unos cuantos días más, para luego reiniciar nuestras existencias hasta programar un próximo encuentro, pero sin ningún compromiso, sin averiguar que es de su vida y sin que sepas de la mia. Ambos arrastramos nuestros secretos y lo interesante que no nos interesan, porque hemos aprendido a vivir el presente sin interesarnos el pasado y sin prevenir el futuro.

 

Siempre pensé en guardar el secreto de Marruecos, pero no sé qué me pasó que ahora se me escapo. En mi recuerdo está que supiste esclarecer mis pensamientos y me disté la verdad que yo soñé ahuyentando de mí los sufrimientos desde esa primera noche que te amé, eso duró unos años, después busqué reemplazarte y lo logré.

 

Tu gran amor

SCZ.12-08-2024

 

31 Jul

Qué bello es recordar

Qué bello es recordar

 

No creo que exista otro tipo más absurdo que yo. Soy un individuo que, pese a los años transcurridos, sigo siendo un adolescente adormecido por el amor. Algunas veces razono y veo la realidad y pienso en lo desquiciado que soy, al dar tanta importancia al amor, al romanticismo y los recuerdos. Lo que sucedió tenia que suceder, porque así es la vida y así lo exige la naturaleza. Eso después de tanto tiempo no tiene porque atormentar a un iluso, que no tenía nada que ver en ese momento, por lo tanto no tendría porque atormentarlo. En su escueto entender ese hecho se le convierte como una obsesión dañina que le perjudica su existencia.

 

Analizando no es el único, existe un montón de gente como él, un solo ejemplo es: Giacomo Leopardi, que escribió sobre recuerdos amorosos, especialmente en su obra «Recuerdos del primer amor» (Zibaldone), escrito en 1817, en la que explora la angustia de la pérdida de un amor juvenil y la fugacidad de la felicidad. También abordó el tema en poemas como «La ricordanza», publicado en 1829, que reflexiona sobre la memoria de la infancia y la juventud frente a una realidad decepcionante. Gertrude Cassi Lazzar, es así como se llama su primer amor, cuando él autor tenía 19 años.

 

El chileno, premio Nobel de literatura, Pablo Neruda: ME gustas cuando callas porque estás como ausente, y me oyes desde lejos, y mi voz no te toca. Parece que los ojos se te hubieran volado y parece que un beso te cerrara la boca. Como todas las cosas están llenas de mi alma emerges de las cosas, llena del alma mía. Mariposa de sueño, te pareces a mi alma, y te pareces a la palabra melancolía. Me gustas cuando callas y estás como distante. Y estás como quejándote, mariposa en arrullo. Y me oyes desde lejos, y mi voz no te alcanza: déjame que me calle con el silencio tuyo. Déjame que te hable también con tu silencio claro como una lámpara, simple como un anillo. Eres como la noche, callada y constelada. Tu silencio es de estrella, tan lejano y sencillo. Me gustas cuando callas porque estás como ausente. Distante y dolorosa como si hubieras muerto. Una palabra entonces, una sonrisa basta.  Y estoy alegre, alegre de que no sea cierto.

 

Son innumerables, hombres y mujeres que le dieron mucha importancia al amor y a los recuerdos, eso me consuela, porque me hace ver que no soy el único que me atormento por el hecho de haber tenido un gran y único amor; al que también atormentan los recuerdos. Porque en algún momento me mintieron y esa mentirá es la que me atormenta y se que es sin motivo, aunque otro motivo sea la indiferencia y el saber que no soy correspondido, porque todos tenemos un gran y único amor y no soy yo el único que piensa de esa manera.

 

Gustavo Adolfo Bécquer con «volverán las oscuras golondrinas», es otro de esos muchos románticos: Volverán las oscuras golondrinas en tu balcón sus nidos a colgar, y otra vez con el ala a sus cristales jugando llamarán. Pero aquellas que el vuelo refrenaba tu hermosura y mi dicha a contemplar, aquellas que aprendieron nuestros nombres…. ésas… ¡no volverán! Volverán las tupidas madreselvas de tu jardín las tapias a escalar y otra vez a la tarde aún más hermosas sus flores se abrirán. Pero aquellas cuajadas de rocío cuyas gotas mirábamos temblar
y caer como lágrimas del día…. ésas… ¡no volverán! Volverán del amor en tus oídos las palabras ardientes a sonar, tu corazón de su profundo sueño tal vez despertará. Pero mudo y absorto y de rodillas como se adora a Dios ante su altar, como yo te he querido…, desengáñate,
así… ¡no te querrán!

 

Miguel Aramayo.

SCZ.11-11-2025

 

31 Jul

Sueños de toda una vida

Sueños de toda una vida

 

Sabía que nació siete meses y medio antes de que termine la segunda guerra mundial, a las 6.30 AM. El médico que lo recibió estaba de esmoquin, saliendo de una fiesta. Su madre, que era primeriza, estaba muy dolorida. Nacía de pies, con el cordón umbilical envuelto al cuello, pesaba 3,6 Kg y media 52 cm. De piel muy blanca, de cabellos castaños, de ojos azules, pequeña nariz respingada y labios gruesos, largas pestañas. Muy bueno y siempre risueño. Por la fecha de su nacimiento imaginaba que fue encargado en la fiesta de un año nuevo antes de que termine la gran guerra.

 

No sabía desde que edad sus neuronas comenzaron a recordar los acontecimientos que le rodearon desde que nació, pero podía decir con total seguridad que, los primeros recuerdos guardados en su mente y conciencia, eran de mucho amor por parte de su madre y creía, sin exagerar, de todos sus parientes o de casi todos, porque por lo menos de dos tenía la sospecha que lo rechazaban: su abuela materna, por ser hijo del hombre al que menos quería, su padre, y  una tía hermana mayor de su madre, porque era muy travieso, inquieto y además porque ella quería que sus hijos sean mejores que él y eso no podía ser.

 

Quienes influyeron mucho en la formación de su personalidad, desde luego su madre, con exceso de protección, amor y consentimiento, luego la familia paterna, todos los miembros, pero muy especialmente su abuela y la bisabuela (madre de la abuela), ésta última influyó mucho en su educación (haciéndole leer con frecuencia el libro «Manual de Urbanidad y Buenas Maneras«, escrito por el venezolano Manuel Antonio Carreño en 1853). Esa bisabuela influyo mucho en su formación religiosa, le enseñó a rezar El Rosario y muchas oraciones, le pedía que los domingos vaya a misa, lo cual comenzó haciendo desde los 6 años.

 

Después de haber estudiado el catecismo, en la iglesia de las Carmelitas descalzas y de la primera comunión en la iglesia de Maria Auxiliadora, creyó sentir el llamado de Dios para asumir la vida religiosa. Con la oposición de su padre y el abuelo paterno, pero con el apoyo de su madre, la abuela y la bisabuela; entró al seminario menor «Domingo Savio» de los Salesianos. Estudiaba con mucho empeño, porque pensaba que podía llegar a ser papa y también quería igualarse en santidad a Domingo Savio, Ceferino Namuncurá, o Luis Gonzaga.

 

Unos meses antes de entrar al seminario, había dado su primer beso, pero estaba consciente de que era mucho lo que coqueteaba a las chicas y no le impedía la edad de ellas. Estando en el seminario, algo con lo que luchaba, era con su inclinación al coqueteo con las que iban a la misa de los domingos, y vestido de sotana aceptaba sus miradas y señas. También le atormentaban los sueños con las que le coqueteaban, Un día una gauchita le dijo que en la noche le llevaría un queque. De escondidas fue a recibirlo y ella le pidió un beso, cuando se besaban en la reja de hierro que los separaba, fueron vistos por el director del seminario (el padre Cayetano Martignon), con lo cual se terminó instantáneamente el camino al sacerdocio, los deseos de ser pontífice y llegar a la santidad. Al día siguiente muy temprano lo expulsaron y ahora da gracias a Dios, porque hubiera sido un cura pecador.          

 

Desde muy chico fue un apasionado del amor, la música, el baile, la poesía, la literatura, la belleza. Soñaba con tener una enamorada que corresponda su amor y a la cual le dedicaría su vida, sus sueños, sus ilusiones y su romanticismo. Trazaba planes de cómo sería su vida en pareja y dibujaba escenarios ridículos. Al mismo tiempo teatralizaba como serían las relaciones con los otros miembros de su familia especialmente con sus padres. Hacia planes de estudio, trabajo, convivencia.

 

En un momento de su pubertad e influenciado por una serie de acontecimientos en su familia, decidió independizarse, dejar de estudiar y emigrar a otro país. Cuando lo comunicó a su madre y a sus amigos, teatralizó los hechos de tal manera, que produjo pena y compresión entre todos ellos y pese a ese sentimiento todos lo apoyaron incluso en términos económico. Había cumplido los 17 años, ya tenía una enamoradita, hermana de un gran amigo, pero era muy popular con las chicas del grupo de amistades. Aparentaba menos edad de la que tenía realmente, era un muchacho totalmente desinhibido, muy hablador y con buena dicción y una cultura superior a la que poseían sus compañeros. Ya sabía lo que era amar, porque una chica mayor que él en algo más de cinco años lo inicio en esas lides, pese a eso, era muy respetuoso con sus amigas y la enamoradita.

 

Viajó en un mes de mayo antes de cumplir los 18 años, dejando un gran vacío entre los amigos y parientes, él también sufría profundamente ese alejamiento, porque todavía era un niño. Le sirvió de mucho el tiempo vivido en seminario, esa experiencia le había dado una sólida formación religiosa acostumbrándolo a ser responsable. Era voluntarioso y sus ensueños le sirvieron para trazar sus planes y sobre todo, lo impulsó el deseo de demostrase a sí mismo y a los demás que podía, que tenía el coraje y la determinación para crecer y no desviarse de su proyecto de vida.

 

Después de un viaje por tierra de cinco días y cuatro noches, llegó a una estación de por lo menos 10 andenes, en una ciudad de más de 4 millos de habitantes, después de haber partido de una pequeña ciudad de no más de 350 mil. Se alojó en una pensión de un buen barrio y los primeros meses compartió dormitorio con otros 4 jóvenes, todos emigrantes, pero del mismo país, humildes y muy trabajadores, que lo acogieron de muy buena gana y lo guiaron para que tuviera una vida placentera. La dueña de la pensión, también emigrante española, lo ayudó en lo que pudo y le dio un trato preferencial. Él también sabia comportarse con las persona mostrando mucha educación y respeto. Se prestaba a largas conversaciones sobre cualquier tipo de tema, porque en el internado le hicieron leer mucho, inclusive había pasado clases de latín, italiano, griego, inglés y las materias de los tres primeros años de la secundaria. También había leído algunas obras de teatro y le enseñaron las nociones básicas de periodismo, además de haber interpretado algunas de las obras de teatro que había leído. Sabia jugar a los naipes, ajedrez, domino y otros juegos de mesa, lo que también le daba para poder entablar conversaciones más o menos serias.

 

En su nueva situación como emigrante, lo primero que hizo fue buscar trabajo y en una semana después ya estaba trabajando. Antes de pasar un mes ya se había inscrito en un instituto para adultos para pasar clases desde las 17:00 hasta las 22:30. El primer trabajo fue de mensajero en una lencería, después trabajó con los amigos de la pensión unos tres meses, luego trabajó en una fábrica muy importante con un plantel de más de 700 obreros. Se inicio con el trabajo de operador de fotocopiado (fotocopiadora de amoniaco) y ordenado los planos y armado las carpetas para ingeniería y archivo. Luego pasó como operario en la sección control de calidad y por su buen desempeño fue ascendido a supervisor de control de calidad. En ese trabajo estuvo algo más de dos años y medio, hasta que decidió retornar a su país.

 

Al regresar a su país, concluyó el bachillerato en un colegio privado en horario nocturno, durante el día trabajaba como auxiliar de oficina aplicando lo que estudio mientras estuvo de emigrante. En este nuevo trabajo, aprendió el llenado de declaraciones impositivas para empleados y el manejo de máquina perforadora de tarjetas IBM y operación de máquinas NCR de barras fijas para registro contable del libro diario y mayores en tarjetas. Su tiempo estaba totalmente copado por el trabajo y los estudios, pero pese a eso se daba tiempo los fines de semana para juntarse con las amigas, ir a bailar o simplemente para conversar o practicar algún juego de salón, pero además de eso con otras muchachas tenían salidas medio escondidas, pero esas amistades no eran duraderas, como máximo tres encuentros y cambiar por otra.

 

En una fiesta de año nuevo, entro a una fiesta sin ser invitado y quedó prendado de una muchacha que lo miro con insistencia y sin ninguna inhibición se le acercó y le dijo:

 

—Estás solo.

 

Él respondió —Si, y vos.

 

—Yo también, bailemos.

 

Y de buenas a primera se pusieron a bailar bien apegaditos, ella muy cariñosa y el asequible al avance de la muchacha. Después de bailar así muy románticos, incluso la música más movida, ella le dijo:

 

—Te puedo dar un beso.

 

Sin esperar respuesta se besaron apasionadamente mientras bailaban y los que estaban cerca de ellos comenzaron a hacerles burla y aplaudirlos. Dejaron el salón y se fueron directamente al jardín y como la noche estaba fría retornaron al salón y siguieron bailando, con el montón de gente a su alrededor, pero como si ellos fueran los únicos y estuvieran en las nubes. Esa muchacha era muy bonita con unos ojos verdes, cabellos bien rubios y un cutis lozano, casi no llevaba maquillaje, con un cuerpo bien formado y unas manos finitas, suaves y delicadas. Cuando estaba amaneciendo se acercó a ellos una morenita muy agraciada y les dijo:

 

—Nos vamos.

 

Salieron de la fiesta los tres y se fueron caminando hacia el mercado donde desayunaron, luego tomaron un taxi y se fuera a la casa de ellas. Eran primas y vivían juntas, la rubia estaba de visita porque vivía en otra ciudad. La casa de ellas era cerca de la casa de él y por lo tanto después de despedirse con besos muy cariñosos, él siguió camino a su casa caminando, ya cuando el sol salía en el naciente con una claridad asombrosa.

 

Ese enamoro duro más o menos un año, pero ella se quedaba muy pocos días en la casa de sus parientes y después retornaba a la ciudad de su residencia, cuando estaban juntos paseaban, iban al cine, a alguna confitería o a comer hamburguesas y cuando están en el salón de su casa escuchaban música y se besaban, pero de eso nunca pasaban porque casi siempre estaban acompañados de su prima la morenita que también afilaba con su enamorado. Además, él la cuidaba y respetaba por demás.

 

Cuando la rubia estaba en su ciudad él salía con una compañera de trabajo, con la que iban a bailar, al cine y se quedaban charlando en alguna confitería o se quedaban en la casa de ella a conversar o jugar naipes u otros juegos en los que participaba su madre y la hermana mayor. Eran muy buenos amigos, pero ella nunca le dijo que estaba enamorada de él, pero muy respetuosa, lo mismo él. Recién cuando él se fue a vivir a otra ciudad ella quedó muy triste y le contó a la madre del muchacho, que ella estaba muy enamorada y le dolió mucho que él se decida por otra persona y lo que la alegraba igual que a la madre de él, era que hubiera terminado el amor con la rubia.

 

También estuvo frecuentado una dama que seguramente tenía unos 12 años más que él, ella lo conquisto y compartían salidas a bailar, cenar, y al teatro y al cine. Ella corría con todos los gastos Tenia. una hija un poquito menor que él muchacho y se cuidaba de que no la descubra cuando estaban juntos, el ingresaba a su casa por el garaje, para tener encuentros fortuitos a altas horas de la noche, incluso después de que él visitaba a la rubia, pero cuando ella no estaba salían con mayor frecuencia.  

 

En su primer vacación de trabajo el muchacho viajó a la ciudad donde radicaba la rubia, pero no pudieron verse mucho, ella tenía dos hermanos y una madre muy estricta, solamente salieron el primer domingo y fue para ir a misa y tomar un helado. En esa ciudad conoció muchas chicas, pero quedó prendado de una que lo impacto, de tal manera que en un abrir y cerrar de ojos se olvidó de la rubia. No volvió más donde ella, ni por casualidad, pese a que estaba alojado donde unos parientes que vivían a menos de una cuadra de la ex enamorada. Como se diría en términos onomatopéyicos, del sartén brincó a las brasas. Cupido flecho tan fuerte que se olvidó por completo de la noviecita.

 

Apenas transcurrió un mes y la nueva enamorada fue a visitarlo a donde él vivía y de esa manera nació un gran amor y el quedó prendado «patas y todo», al extremo que decidió emigrar a la ciudad donde ella vivía y ni pasó un mes el también aprovecho de una licencia por enfermedad y se trasladó a visitarla. En ese viaje decidió definitivamente dejar su casa y trasladarse a esa ciudad, pese a que sus planes eran emigrar a Europa. Hizo todo lo que estuvo a su alcance para ser traslado por la empresa donde trabajaba, e incluso aceptó que le bajen el sueldo casi a la mitad con la condición del traslado. Confiaba en él y sabía que podría encontrar otro trabajo mejor remunerado y con la ayuda de un amigo consiguió uno donde le pagaban el triple de lo que estaba ganando y el 50% más que lo que ganaba en su ciudad.

 

En pocos años de vida había pasado por diferentes escenarios, después de observar cómo vivían los parientes y comparar como vivía su familia directa, se dio cuenta que pertenecía a un grupo social que puede ser considerado de clase media. El recuerdo de cómo era la casa donde pasó sus primeros años, desde el comienzo del colegio hasta que termino la primaria, una casa modesta pero con todas las comodidades y algunos lujos. Después tener que compartir el dormitorio con otras 60 personas, una cama de fierro con una cómoda que oficiaba de ropero, un estudio donde también compartían con las mismas personas y de la misma manera el comedor, todo bajo normas estrictas de educación, respeto y compañerismo. Mucha oración y total disciplina. Después vivir en una pensión, sin ningún tipo de control y solamente la obligación de trabajar, estudiar y sobrevivir, sin ningún cariño, sin ninguna observación salvo las normas regidas por la fábrica, el instituto y la pensión. Vivir en casa propia con el cariño de la madre, con el respeto y la disciplina impuesta por el padre y comparando eso con la forma de vida de los amigos. De ese escenario pasar a una pensión de ciudad pobre sin ningún comodidad, pero con el cariño expresado por una muchacha que le llenaba «la casita del ojo».

 

Siguió enamorando y cada vez más convencido que era su gran amor, al extremo que después de un año y medio de enamorar decidieron casarse. Después de estar casi un año trabajando y enamorando postuló a la universidad y logró vencer los exámenes de ingreso y comenzó a estudiar, ampliando sus conocimiento en los temas que como técnico había estudiado en el exterior, lo cual le fue de gran utilidad. El gran salto, vivir en un departamento con todas las comodidades y junto al gran amor de su vida, dedicado totalmente al trabajo, a los estudios y la vida familiar. Como lógica consecuencia vinieron los hijos y desde el principio, la gran ayuda de los suegros, especialmente de la suegra y el apoyo de los amigos.

 

Después de cinco años de matrimonio, con casa propia, con estudios concluidos y trabajando en forma independente con gran apoyo de la compañera y colaboración de los amigos, la vida tuvo un cambio total y si veía que los planes se concretaban y poco a poco se notaba el progreso. Pero no todo es color de rozas, a los 6 años surgió un problema que golpeo tremendamente al muchacho y lo hizo cambiar en términos emocionales, pero como él era relativamente valiente supo campear ese mal momento, pero a partir de entonces él ya no fue el mismo, se convirtió en infiel y cambió su romanticismo, trató de superar su trauma con mayor trabajo y asumiendo mayores responsabilidades, pero procuro no modificar su rutina con su gran amor y con la dedicación a los hijos.

 

Contrajo mayores obligaciones laborales y financieras, en un principio por temas del trabajo se alejó de la familia y prácticamente compartía con ellos desde el domingo al mediodía, hasta el lunes después del almuerzo, el saldo estaba en el trabajo alejado de la familia, eso durante tres años, el cuarto estuvo más tiempo e inicio una nueva rutina laboral como empleado de una gran empresa, en un cargo de mucha responsabilidad y con buenos ingresos, pero ya debía cumplir tres obligaciones laborales, seguir colaborando a sus suegros a partir del viernes al final de la tarde, hasta el domingo antes del almuerzo, cumplir el horario de oficina de lunes a viernes y en las noches y los ratos libres atender la actividad de su propia empresa. Pese a ese ritmo frenético siguió dándose tiempo para el cine, salir a bailar y divertirse con los amigos.

 

Esa actividad pienso que de alguna manera afecto su relación de amor, porque además «sacó los pies del plato» y como respuesta obtuvo la indiferencia de su gran amor, que se dedicaba por completo a sus actividades laborales y a la atención de los hijos, lo que le toman todo su tiempo incluso los días festivos y los fines de semana, trabajaba con una amigas haciendo trabajos de macramé, cerámica, pintura, arreglos florales y también viajaba con las amigas y algunas veces con él, pero bajo insistencia y para cumplir compromisos con los parientes y amigos.

 

Volvió a trabajar en forma independiente, pero esta vez desde su casa con trabajos de alta tecnología, en esa actividad le quedaba más tiempo para compartir en familia, pero su gran amor también permanecía mucho más tiempo alejada de la casa cumpliendo las obligaciones contraídas con las amigas con las que realizaba los trabajos nombrados.

 

 

 

 

Estando en Francia uno puede tener acceso a lugares icónicos de los masones que pertenecieron y pertenecen a la francmasonería, la cual es llena de lugares ocultos y múltiples secretos que resultan incomprensibles y que atraen la atención de algunos curiosos y es tanto el misterio de esos lugares que a momentos serian como que el viento sopla frio, pero al extremo que se paraban los pelos de puntas y la piel asumía ser piel de gallina, pero de gallina recién desplumada, tarea realizada con agua fría.

 

Entramos a un recinto que tenía la apariencia de una cueva, incluso se sentía como si fuera una gruta cavada en las rocas. Quien nos guiaba relataba paso a paso los lugares por donde se circulaba, lo realizaba con un timbre de voz, cuyo tono sonaba o mejor dicho reverberaba con tanto misterio que impresionaba. Era un tours que nos mostraba escenas esotéricas que acompañaban la alocución de nuestro guía, el mismo que nos hacía unas recomendaciones que asemejaban ridiculeces, como que tengamos cuidad de no posar las manos en algunos objetos o que si encontrábamos algo que aparentaba estar descuidado, olvidado o dejado intencionalmente

31 Jul

Lo escrito ayer.

Lo escrito ayer.

 

Como vivo soñando, la carta que supuestamente recibí de un gran amor no era más que una ficción, nunca estuve en Estambul y tampoco en Marruecos, por lo tanto, esa amiga era imaginaria. Por ese motivo quiero disculparme ante los que creyeron que, efectivamente me quería hacer propaganda de que alguien se muere por mí.

 

Cuando estoy con tiempo libre mi mente comienza a elucubrar sueños y la Internet me ayuda a soñar, escribo en un buscar lo que se me ocurre en ese momento, con lo cual encuentro el tema para escribir algo imaginario. Eso me sucedió ayer y puse: «Las mejores cartas de amor» y en respuesta se presentó una pestaña para poder ver: «Las 11 cartas de amor más bonitas en la historia«. Las leí todas y las que más me agradaron y mejor se acomodaban a mi personalidad y algunos recuerdos, fueron las que transcribí.

 

La transcripción que hice de algunos parrados corresponde a cartas de amor que escribieron personajes famosos, Detallo a continuación el origen de mi inspiración: 

 

El primer y segundo párrafo de transcripción corresponde a una carta escrita por Yoko Ono a Jonn Lennon, con algunas correcciones lo mismo que las próximos párrafos. Esta es la única carta de las 11 que leí escrita por una mujer, las demás son cartas de hombres, Napoleon, Victor Hugo, Sartre, y otros más, creo que otra fue Frida Kahlo, pero de 11 solo 2 de mujeres románticas, lo que indica que los locos por escribir de amor somos los hombres, por ese motivo idee que quien me escribía era una mujer.

 

El tercer párrafo es del personaje que fue enamorado de la que fue la musa inspiradora de Salvador Dalí, la escribió Paul Éluard a Gala Dalí.

 

La última transcripción corresponde a Sigmund Freud para Martha Bernays.

 

Escribo esta aclaración para no quedar como plagiador de lindas expresiones de personajes famosos que quise poner en una enamorada mía que tan solo es una invención de mis tantos sueños y ensueños.

 

Miguel Aramayo

SCZ.13-08-2025

 

 

 

 

 

31 Jul

Así es la vida

Así es la vida

 

Caminando por el mundo, sin rumbo, pero con un destino prescrito por Dios; encontré un papelito que al principio parecía que era la lista para que algún hombre cumpla los encargos de su mujer cuando pase por el supermercado. Me sorprendió que, debajo de la misma lista de productos exista una nota con un encabezamiento que decía: «No olvides pasar en limpio lo que sigue.»

 

Lo que seguía era conmovedor, se me arrugo el corazón a medida que lo leía, porque realmente contenía algo que también me afectaba, como con seguridad afectaría a cualquier hombre mayor que se encuentre en la misma situación. La nota no era muy larga y a continuación transcribo lo que leí y si me animo terminaré expresando mi opinión:

 

Hace muchos años que soy casado, tantos que algunas veces me imagino que nací en ese estado, los dos éramos jóvenes y por consiguiente el amor que nos teníamos era inmenso, por lo menos puedo asegurar eso de mi parte, porque antes de conocerla nunca había estado enamorado, ella fue mi primer y grande amor, ¡eso lo puedo asegurar!, no lo juro por respeto a Dios, pero fue así. Tuvimos una vida casi perfecta con muy pocos altibajos, los bajos por culpa mía.

 

El tiempo ha transcurrido sin mayores alteraciones, tuvimos hijos, los supimos educar; pero eso ella puso más de su parte que yo de la mia, toco que se independicen para estudiar y lo hicieron lejos de nosotros, pero durante ese tiempo nos mantuvimos comunicados. Ella los visitaba con frecuencia y compartía sus momentos de estudio. Yo recuerdo haberlos visitado una sola vez y tengo la seguridad de haber estado presente cuando se graduaron como profesionales.

 

Durante su niñez y adolescencia disfrutamos de vacaciones juntos, la mayoría de las veces yo únicamente la mitad de la vacación, porque tenía obligaciones laborales que cumplir y conseguir los fondos necesarios para disfrutar en compañía de otros amigos, bronceándonos en la playa. Después de que se casaron, tuvimos oportunidad de una ultima vacación en familia, en la que disfrutamos no solo nosotros, sino también la esposa de uno de ellos y todos los nietos.

 

Trabajé con mis hijos y pese a diferencias nos supimos comprender y trabajar en conjunto sin mayores problemas. Actualmente continúo trabajando con uno, pero nos llevamos muy bien con todos, incluso con los nietos y también con los bisnietos.

 

Después de tantos años, hemos llegado a la edad en la que por suerte tenemos muy pocas dolencias, quizá menos que la generalidad de personas que llegan al borde de la cuarta edad. Yo siento que ha mermado mi capacidad intelectualmente, lo cual es natural, sigo trabajando, pero mi productividad decayó, por lo menos eso es lo que me preocupa y me disgusta; y no se cuanto más podré mantener este estatus. Por genética se que pertenecemos a familias longevas, pero todo tiene su límite.

 

Ahora tengo la obligación de cuidarla y protegerla, aunque algunas veces soy torpe porque aparentemente a mi me quedan mas fuerzas y me mantengo mucho más activo. Después de tantos años, el amor se convierte en protección y es algo mutuo, porque estoy seguro que ella también debe pensar lo mismo de mi y se debe esforzar por colaborarme, cuidarme y mantenerme. Pido a Dios que nos mantenga con salud y lucides mental hasta que nos toque partir a la eternidad.

 

Después de leer esto, no creo necesario hacer ningún comentario, todo está dicho. Algo Lindo.

 

Miguel Aramayo

SCZ.14-08-2025

 

31 Jul

La bruma.

La bruma.

 

Me dio la impresión de estar transitando por la selva, es más me di cuenta que estaba perdido y quizá esté caminando en círculos, porque me daba a impresión de haber estado en ese lugar más de una vez. Me fije si había dejado huellas, en las pisadas o quizá algún gajo roto, alguna flor arranada o algo que hubiera derramado en ese caminar sin rumbo.

 

El verde lo dominaba todo, incluso yo estaba tan pálido que la coloración de mi piel adaptaba es color, era verde el aire, era verde el cielo, era verde el suelo; todo era verde, verde en diferentes tonalidades, desde lo más oscuro que casi llegaba a la tonalidad de negro, y lo más claro del verde que me rodeaba se asemejaba casi al blanco. La bruma, correspondía a una neblina densa, pegajosa que escurría por los troncos de los árboles y las palmeras cuya superficie están escondidas tras de líquenes que habían tomado sus troncos.

 

Mi paso era pausado, caminada dando la impresión de que en cada pisada primero tentara el piso, como temeroso a pisar alguna trampa o caer en pozo sin fin. No sabía porque estaba en ese monte tupido cuyos gajos habían desgarrado mi vestimenta y arañado mi rostro, por suerte protegida por una barba escasa, pero crecida en los últimos cuatro días.

 

No sabía desde cuánto estaba allí y no recordaba si transcurrieron días y noches, la altura de los árboles y la espesura de su follaje no me permitían apreciar el cielo y por lo tanto no reconocía si la luminosidad provenía del sol o  de la luna o quizás de un faro eléctrico del exterior con una luz potente. No tenia ni sed, ni hambre y tampoco sentía ninguna fatiga, lo único que hacia era caminar sin descanso. El tiempo se había borrad de mi mente y mis pensamientos estaban difuminado en ese ambiento, Mi conciencia ara extraña, no me acompañaba ni un sonido, ni siquiera el ruido que normalmente producirían mis pies al caminar o mi ropa al rozar la vegetación.

 

En un momento no supe si pronunciaba alguna palabra, incluso no se percibía mi respiración, pero mi cerebro recordaba un verso que aparentemente lo reciba, como declamando ante un público inexistente. El poema Intitulaba “Verde que te quiero verde” era una composición de Federico Garcia Lorca y decía:

 

Verde que te quiero verde. Verde viento. Verdes ramas. El barco sobre la mar y el caballo en la montaña. Con la sombra en la cintura ella sueña en su baranda verde carne, pelo verde, con ojos de fría plata. Verde que te quiero verde. Bajo la luna gitana, las cosas la están mirando y ella no puede mirar-las.

Verde que te quiero verde. Grandes estrellas de escarcha vienen con el pez de sombra que abre el camino del alba. La higuera frota su viento con la lija de sus ramas, y el monte, gato garduño, eriza sus pitas agrias. ¿Pero quién vendrá́? ¿Y por dónde…? Ella sigue en su baranda, verde carne, pelo verde, soñando en la mar amarga. Compadre, quiero cambiar mi caballo por su casa, mi montura por su espejo, mi cuchillo por su manta. Compadre, vengo sangrando desde los puertos de Cabra.

Si yo pudiera, mocito, este trato se cerraba. Pero yo ya no soy yo, ni mi casa es ya mi casa. Compadre, quiero morir decentemente en mi cama. De acero, si puede ser, con las sábanas de Holanda. ¿No veis la herida que tengo desde el pecho a la garganta? Trescientas rosas morenas llevan tu pechera blanca. Tu sangre rezuma y huele alrededor de tu faja. Pero yo ya no soy yo. Ni mi casa es ya mi casa. Dejadme subir al menos hasta las altas barandas, ¡Dejadme subir!, dejadme hasta las altas barandas. Barandales de la luna por donde retumba el agua.

Ya suben los dos compadres hacia las altas barandas. Dejando un rastro de sangre. Dejando un rastro de lágrimas. Temblaban en los tejados farolillos de hojalata. Mil panderos de cristal herían la madrugada.  Verde que te quiero verde, verde viento, verdes ramas. Los dos compadres subieron. El largo viento dejaba en la boca un raro gusto de hiel, de menta y de albahaca. ¡Compadre! ¿Dónde está, dime? ¿Dónde está tu niña amarga? ¡Cuántas veces te esperó! ¡Cuántas veces te esperara, cara fres-ca, negro pelo, en esta verde baranda!

Sobre el rostro del aljibe, se mecía la gitana. Verde carne, pelo verde, con ojos de fría plata. Un carámbano de luna la sostiene sobre el agua. La noche se puso íntima como una pequeña plaza. Guardias civiles borrachos en la puerta golpeaban. Verde que te quiero verde. Verde viento. Verdes ramas. El barco sobre la mar. Y el caballo en la montaña.

 

Miguel Aramayo

SCZ.19-08-2025

 

31 Jul

El aprendiz de poeta

El aprendiz de poeta

 

En su adolescencia, cuando otros corrían tras la pelota o soñaban con motos veloces, él se refugiaba en los versos. En un cuaderno escondido bajo los libros de matemáticas copiaba poemas de Bécquer, de Neruda, de cuanto autor encontraba en la biblioteca del colegio. No los entendía siempre del todo, pero algo en esas palabras vibraba dentro de él como si fueran suyas.

 

Con paciencia los memorizaba y después los recitaba frente a sus amigas, fingiendo una seguridad que apenas sentía. Ellas reían, se sonrojaban o lo miraban con una mezcla de burla y ternura. Para él era suficiente: aquellos versos eran un puente hacia un mundo que no se atrevía a mostrar con su propia voz.

 

Hasta que, una tarde, mientras repetía por enésima vez «Volverán las oscuras golondrinas…», algo cambió. Se descubrió escribiendo líneas que no había copiado de ningún libro. Eran torpes, un poco desordenadas, pero tenían la frescura de lo auténtico. Esa noche no durmió: llenó páginas enteras, sorprendido de que las palabras fluyeran como si hubieran estado esperando su turno.

 

Al día siguiente, armado de valor, regaló su primer poema a una muchacha de cabello trenzado que solía escucharlo con atención. Ella lo leyó en silencio y, sin decir nada, le tomó la mano. Para él, ese gesto valía más que todos los aplausos. Sin soltarle la mano tímidamente se acerco a su rostro y mientas sus ojos intercambiaban miradas de sorpresa muy despacito apoyo sus labios a los del muchacho y le dio un beso. Al separarse le dijo: Permíteme recitarlo.

 

«Mi tristeza, mi alegría, mi incredulidad, mi fe, mi pobre melancolía por la que me salvare. Dime tu niña mia, que después la cambiaré por otra niña mas fría, para cambiarla después. Me muero por que me quieran, pero nunca lo dire. ¿Y después de todo qué? Morir para que me quieran. ¿Qué me quieran para qué? Aquel gran amor de un día volverá y yo no estaré. ¿y después de todo qué?»

 

La noticia corrió rápido. Pronto sus compañeros comenzaron a buscarlo: «Escríbeme unos versos para fulanita», «Ayúdame a conquistarla, vos que sabés de esas cosas». Él aceptaba, divertido, viendo cómo sus palabras prestadas abrían puertas y corazones. Y en el camino, entre encargos y conquistas, entendió que la poesía ya no era un disfraz ni una herramienta para impresionar, sino parte inseparable de su vida.

 

Nunca dejó de escribir. Lo que empezó como un juego adolescente, como un truco para ganar sonrisas, terminó convirtiéndose en la voz con la que aprendió a decirse al mundo.  Y mientras sus amigos dejaron atrás la adolescencia, él siguió escribiendo. Primero poemas, luego cuentos, hasta que un día se atrevió a comenzar una novela. Hoy sueña con un premio, aunque por ahora se conforma con la certeza de que la poesía, aquella compañera adolescente, nunca lo abandonará.»

 

Miguel Aramayo

SCZ.21-08-2025

 

31 Jul

Muy triste

Muy triste

 

Muy triste porque murió un amigo, un amigo que hizo mucho por Santa Cruz. No solo por las obras que dejo, sino porque hizo que la respeten y se burlo de los gobernantes, a los que incluso los trato de irrespetuosos e incultos.

 

Me recuerdo del «Tractor Amarillo» y su primer campaña proselitista para ser alcalde de Santa Cruz, (Fue 6 veces alcalde y dedicó 31 años de su vida a eso, fue el mejor alcalde). por su pueblo mostraba un gran amor y respeto e hizo tantas y buenas obras. Todavía conservó de esos tiempos un disco de vinil con su dedicatoria y algunas postales de navidad.

 

Además de ser mi amigo y haber compartido bellos momentos, también fue mi catedrático de matemáticas, cuando cursaba el primer año de la facultad en la Universidad Gabriel René Moreno, que además de recordar vagamente las «funciones, las derivadas y números imaginarios, ecuaciones, teoremas y el camino crítico», también nos dejó bellas anécdotas de esos tiempos de juventud. 

 

Uno de sus hijos, con su mismo nombre es muy amigo de mi hijo mayor y consecuentemente mio, de la comparsa «Chabacanos», con ellos compartimos algunos momentos de carnaval en mi casa y disfrutando del compañerismo que unía a ese grupo de muchachos. Su esposa fue compañera de colegio de la mia y teníamos muchos amigos en común incluso formo parte de la comparsa (Aribibis) de la cual él es un de los fundadores, aunque sus últimos años estuvo con «Los Tauras» junto a su hermano Pablo.

 

Fue un personaje no solo como político, como amigo y como pariente, tengo muchos y muy buenos recuerdos y con su partida me deja un vacío, porque era una persona que impresionaba y se acoplaba muy fácilmente a cualquier situación y nunca le faltaban las palabras para dejar muy claro sus sentimientos, incluso una vez le dijo a la Reina de España: Que prefiere que le diga, «su majestad o mi reina».

 

Podría decir mucho más, pero con la tristeza que llevo adentro, lo único que me queda es pensar que cuando me toque partir a la eternidad tendré la seguridad de poderme encontrar con él.

 

Miguel Aramayo

SCZ.02-09-2025

 

31 Jul

Lo que se puede ahora

Lo que se puede ahora

 

Estoy leyendo un libro que se titula «La Dama Azul«, escrito por Javier Sierra. Editado el 2015, cuando la Inteligencia Artificial no tenia el adelanto que tiene ahora. La trama se desarrolla en dos épocas muy diferentes, una parte los personajes y los hechos referidos a fines del 1500 entre los siglos XVI y XVII, luego relata acontecimientos del siglo XXI alrededor de 2010. Trata de temas religiosos cuyos escenarios son México y España, después de la conquista todo lo que se refiere al pasado. Los mismos lugares, pero mucho más en España todo lo que es de actualidad. Trata de las apariciones de la Virgen Guadalupana, pero también las apariciones de una monja que viviendo en España al mismo tiempo se presenta a los indios (bilocalización), a lo que ellos llaman las visitas de «La Dama Azul». Es estudiada por los Jesuitas que ejercen de autoridades del Santo Oficio y por lo tanto luchan contra las idolatrías. Los hechos actuales también son analizados por sacerdotes, en forma secreta para estudiar la posibilidad del desdoblamiento y la posibilidad de «desdoblamiento astral»

 

En esta semana vi tres fotos de la misma persona, en un principio me parecieron que se trataba de tres personas, pero quien las publicó me aclaró que eran la misma persona y que en base a fotografías antiguas, manipuladas por IA estaban retocadas mostrando el mismo escenario y quien las exponía indicaba que pensaba realizar un «podcast»; era ella misma cuando nena, adolescente y como se ve en la actualidad.

 

La IA es algo que me da vueltas desde hace muchos años y estoy convencido de que existen personas que por afinidad pueden comunicarse telepáticamente. Con frecuencia menciono una personaje, y creen que es una muletilla para poder escribir, pero estoy convencido que es mi «Ángel Guardian». Desde que tengo uso de razón es mi gran amigo y compañero incondicional, con el cual nos comunicamos telepáticamente y que me acompaña desde el principio de mi vida y es mi aparcero para todo lo que realizo, se hace visible cada vez que escribo.

 

Sobre el tema de la Inteligencia artificial escribí dos novelitas, un cuento largo y muchos cuentos cortitos. De un tiempo a esta parte he profundizado en su estudio y me encuentro abocado a aplicarla en mi actividad laboral, pero no como una herramienta para mí, ¡NO!, quiero compartirla con todo mi equipo, porque estoy convencido que es la herramienta del futuro y que no será perjudicial, al contrario, colaborará para que todas las profesiones mejoren, porque los hará más eficientes y dejará que todos los que la empleen tenga mayor tiempo libre para crear e innovar, dejando lo monótono y rutinario en manos del IA.

 

La IA está avanzando a pasos acelerados y con el transcurrir del tiempo son de mayor magnitud y amplitud con los cambios radicales que se producen, porque la misma IA está logrando esa aceleración. Desde luego que su uso en manos dañinas puede ser perjudicial y muy perjudicial, pero también la misma IA está creando algoritmos que la controlen y descubran cuando sea mal empleada. Desde luego que los que hagan mal uso de ella, podrán engañar a las personas que estén menos preparadas, a los ingenuos e ignorantes, por lo tanto, los que queremos usarla con mayor frecuencia debemos compartir con los más débiles para defenderlos e instruirlos. Esa herramienta se encuentra en muchos de los elementos que son de uso diario, incluso uno puede estar viendo por TV un informativo y quien lo presenta es una IA, que se muestra en imágenes, pero que en realidad no existe ni es un robot. Es una imagen, no es un fantasma.

 

La medina es una de las profesiones que más se beneficiara de su uso, porque ya existen hospitales manejados por IA que analizan los problemas médicos de las personas, en menor tiempo y con mayor eficiencia, pero eso no quiere decir que desplazará a los médicos y enfermeras, no al contario los ayudara a diagnosticar de manera más acertada y hará un mejor seguimiento a los tratamiento. así en todas las profesiones.

 

Miguel Aramayo

SCZ.07-09-2025

 

31 Jul

Caminado sin sentido

Caminado sin sentido

 

Era un hombre mayor que caminaba en una playa extensa, el sol estaba en ese momento en el cenit, con relación al individuo, por lo tanto, el nadir se situaba en la planta de sus pies. Con la intensidad del calor la arena debió estar quemante, pero el mar en calma bañaba la orilla antes de que posara cada paso, con lo cual refrescaba su caminar.

 

Era alguien que bordeaba la cuarta edad, de cabellera blanca que le cubría completamente el cráneo, su caminar era firme y seguro la espalda recta y las piernas mostraban un ritmo constante, acompasado con la rotación de sus brazos. Viéndolo de frente su rostro mostraba preocupación y pese a la luminosidad del día no llevaba ni sombreo ni gafas.

 

Quien seguía su caminar era una mujer mucho ms joven, trotaba y algunos momento ultrapasaba el viejo y después de avanzar un largo trecho retornaba, por lo tanto, tenia la oportunidad de observarlo alguna veces de espalda y otras de frente. Esa mujer, aparentemente, estaba acompañada por una adolescente que caminaba al ritmo que la persona mayor, pero unos cuantos pasos atrás.

 

Pasado el mediodía las dos mujeres dejaron la playa y se dirigieron a una carpa donde vendían golosinas, refrigerios y bebidas a las personas que deambulaban por la playa o quienes toman el sol reposando en hamacas o toallas, con o sin sombra que las proteja. La adolescente le contaba a la otra mujer, que aparentaba ser su madre: El viejito que era muy simpático, parecía que iba cantando o recitando o voz baja, me pareció que repetía las letras de algunos boleros, uno de los que llegué a captar es uno que se denomina «La barca». La mujer de mayor edad opinaba que de frente tenía una expresión de tristeza y se observa el movimiento de sus labios, pero que ella no llegó a captar si cantaba, recitaba o simplemente hablaba solo.

 

Mientras ellas sentadas en una mesa con cuatro sillas, tomaban unas gaseosas y consumían unas tapas, el hombre mayor se acerco y como no había donde más sentarse preguntó si podía acompañarlas, a lo cual aceptaron. El pidió un coco helado con sorbete y disculpándose comenzó a tomar su agua de coco. Era un hombre de ojos muy claros entre verdes y azules, su piel estaba tostadas al sol, con lo cual resaltaban sus facciones, tenia una cara risueña que no denotaba ninguna preocupación y sus ademanes eran de alguien con un nivel de cultura y educación. Ellas quedaron en silencio por un momento, pero la menor le busco conversación, preguntándole su nombre, su actividad, su nacionalidad y que hacía por la playa tan solito. Que lo estuvieron observando y en algunos momentos escuchando lo que decía en voz baja dando la impresión de ser canciones o recitaciones.

 

Cuando el hombre abrió la boca para responder todas las consultas, ellas quedaron calladitas, porque además de responder las consulta que le hizo la muchacha, les dijo algo más explicando el porque estaba cantando y les conto algo más de quien era y que se dedica y algo más de su vida, pero el también les hizo preguntas a ellas, y respondieron muy escuetamente.

 

Ese tipo de encuentros se producen con mucha frecuencia en las playas de todo el mundo, porque aparentemente la gente, hombres y mujeres; viejos y jóvenes, se desinhiben al contacto de la arena, el mar la briza, el sol y las circunstancias.

 

Miguel Aramayo.

SCZ.10-09-2025 Hoy es cumpleaños de mi primo Romel Antelo Mejía.