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Un búho

14 Sep

Un búho

Hoy me regalaron un búho y al ver donde sería su lugar entre la cantidad de amuletos que rodean mi ambiente de trabajo, me puse a pensar que todas las personas tienen preferencias por algunos adornos que manejan como amuletos, incluso hay personas que el espacio libre que tienen en su casa o su lugar de trabajo lo llenan de estampitas o estatuas de santos, de todas las clases, sexos y formas.

 

En mi caso tengo un sin número de amuletos, la totalidad de ellos corresponde a obsequios, pero como mis amigos son variados, tengo un buda, la diosa de la fortuna de las creencias de la india, pero también lo tengo al Niño de Praga y a la Virgen de Lujan, junto con un Kipá judío y otros ornamentos de esa religión, pero también tengo un monito tomando pinga y haciendo señas de “silencio”, una cabeza reducida por los gibaros (imitación) unos tótems de los Incas, unas campanitas de bronce, un ojo de la buena suerte musulmán, además de un rosario musulmán, los ángeles Chiquitanos, una estampita de la una Virgen Morena, una máscara indonesia. Además de un sinfín de souvenir que me obsequian los amigos y compañeros de trabajo. 

 

El búho de calabaza que se integra a mis amuletos, lo tendré a mi frente, para que cada vez que lo vea, tenga la seguridad que me transmitirá suerte y sobre todo que será el amuleto que con su mirada me protegerá de cualquier mal.

 

El búho, es el nombre común que se le da a aves de la familia Strigidae, del orden de los estrigiformes o aves rapaces nocturnas. Estas aves tienen la particularidad de que sólo pueden ver hacia delante, pero pueden girar la cabeza 270°. Son cazadores nocturnos que tienen mucho cuidado al intentar agarrar su presa, no hacen ni el más mínimo ruido y así la atacan, con mayores perspectivas de no fallar.

 

Por ser aves nocturnas tienen muy desarrollada su parte visual y auditiva. Se diferencian de las lechuzas, porque ellos tienen unas plumas que simulan orejas. En el oriente de Bolivia tenemos un tipo de esas aves a las que se denomina “Sumurucucu”. Esta ave tiene muchas leyendas y cuentos y viendo un cuento me permití transcribir algo que les podrá dar una muestra de las abusiones: «cuando el sumurucucus grazna en el patio de las casas, es porque presagia que alguien va a morir». Gilfredo Cortés Candía, un beniano en tres dimensiones.

 

Los búhos son aves agoreras porque cazan de noche y porque se creía que auxiliaban a los magos en la elaboración de las pócimas para los hechizos. Tener una imagen de un búho en la casa es excelente para proteger tu hogar de todas las energías negativas que provengan del exterior, así que no dudes en adquirir un adornito con esta figura para ponerlo en el rincón que prefieras.

 

Pero en lugar de tener miedo a los amuletos creo que es bueno tener en cuenta lo que dice Nauro W. Torres Q.: “Hay que tenerles más miedo a las palabras que a los cañones. Las palabras, como las piedras, ruedan. De la abundancia del corazón habla la boca. las palabras edifican o destruyen. Las palabras pueden ser vitaminas o infecciones para el ser humano; entonces hay que pensar para hablar y no hablar para pensar”.

 

También leí algo que transcribo a continuación y que complementa lo que averigüe de las lechuzas, de los amuletos y las palabras: Yo estudio no para saber más, sino para ignorar menos. Sor Juana Ines de la Cruz.

 

Miguel Aramayo

SCZ.14-09-2014 Recuerdo de la batalla de la Coronilla en Cochabamba.

 

12 Sep

Cosas interesantes

Leyendo escritos que Marco Polo dejó a un compañero de celda, relatos que cautivaron al escritor Rustichello de Pisa hasta tal punto, que éste empezó a volcar esas fantasmales aventuras en un libro. Lo tituló, al principio: Descripción del mundo, y luego Il millione. (La versión en español titula: Los viajes de Marco Polo) En sus relatos cuenta como ganó la confianza de Kublai Khan, de quien aprendió su idioma, pero además llegó a dominar otros cuatro idiomas más.

 

Después de andar por el mundo, entonces demasiado ancho, demasiado ajeno y demasiado misterioso, sus relatos siguen siendo inmortales. Luego de una batalla entre su Venecia y Génova, quedó preso y le dictó sus memorias, sus avatares y su crónica a un escritor, compañero de celda. Asombrando a sus compañeros de infortunio con sus relatos de palacios opulentos, oro y seda a raudales, desiertos infinitos, animales exóticos jamás vistos por ojos occidentales.

 

Muchos asocian a Marco Polo con la pasta seca, que dicen que trajo de China a Venecia, lo mismo que los prodigiosos fuegos artificiales; lo cual no es correcto, la pasta la trajo de Grecia de donde también es la filosofía, donde existió unos cuantos miles de años antes de Cristo. La pólvora se encendió por primera vez en Occidente… en 1262 en la batalla de Niebla, Huelva, España y no en China, como se creía.

 

En los relatos Marco Polo habla mucho de su gran amigo Kublai Khan, y la riqueza nunca antes vista, entonces del Tíbet, donde era costumbre nunca tomar por esposa una virgen por todo el oro del mundo. Cuantas más relaciones tenía una chica con diferentes parejas, más se le presentaba joyas y podía casarse más pronto y mejor. 

 

También habló de la ciudad celestial, Quinsa de un millón de habitantes, que Rustichello no podía creer. Esta ciudad famosa se jacta con doce mil puentes de piedra, y el barco más grande puede pasar fácilmente debajo de sus arcos. Todas sus calles están pavimentadas con piedra o ladrillo, hay tres mil baños de vapor donde hombres y mujeres a menudo disfrutan porque cuidan bien de la limpieza corporal. Estos baños son los más grandes del mundo y hasta un centenar de personas pueden estar juntos a la vez. Marco Polo compraba velas para que también trabajaran de noche, y Rustichello sólo suspiró y asintió, porque sólo en parte creía estas historias. Luego Marco siguió hablando de cosas que había traído de China.

 

Mencionó una bebida helada hecha de jugos de frutas, nieve y leche que solía beber en la corte de Kublai Khan. Eso era en realidad helado que Marco mismo hizo en Venecia y que le gustaría probar ese mismo momento. En la otra mitad de lo que vio, está la historia de un chinito que llamó la atención a su compañero de celda, el escritor Rustichello, quien también escribió la novela El Rey Arturo y también Los caballeros de la mesa redonda.

 

Ese chinito hablo mal de su mujer y fue castigado de la forma más horrible, porque en el Tíbet, eso es lo peor que podía hacer un hombre y por lo tanto fue ignominiosamente castigado hasta perder la vida sin volver a ver una mujer.

 

Marco Polo, nació en la que hoy es Croacia cuando era parte de Venecia (15 de septiembre de 1254), por lo tanto, en dos días más se conmemoran los 763 años de su nacimiento. Mientras agonizaba, pobre y sin fama, sus amigos, dudando de sus experiencias y descripciones, le preguntaron si todo era cierto, convencidos de que gran parte de su relato había sido dictado por su imaginación y sus fantasías. Sus últimas palabras, esas en las que a veces se impone la verdad, fueron tajantes: –Sólo conté la mitad de lo que vi.

 

Miguel Aramayo

SCZ. 12-09-2017

 

9 Sep

Mi par

Como todos los fines de semana, sentado en mi escritorio, con mi famosa ventana al frente y junto a ella la silla antigua tejida con mimbre y que generalmente me sirve para apoyar mi lectura y mi celular, mientras yo me mantengo sentado en sillón. Soñando en despierto o conversando con quiera hacerme compañía, generalmente alguno de mis nietos y con mucha más frecuencia uno de ellos.

 

Hoy estoy solo, como estoy la mayoría del tiempo que transcurre en mi vida, con mi gran compañía, mi computador, pero como siempre, a mí me suceden cosas que únicamente me suceden a mí. En la silla antigua tejida con mimbre, no estaba sin nada encima, tampoco contenía un libro y un celular, ¡no…!, ahora había un hombre sentado allí.

 

Lo vi de cotiojo, porque estaba escribiendo en el computador, mi mente estaba absorta con lo que escribía, una nueva novelita, que toca temas de “Inteligencia Artificial”. Vislumbre a un individuo que estaba en la silla, dejé de escribir y volqué para observar al individuo que había aparecido de la nada. Era yo, ¡aunque no me crean…!, yo mismo y en persona, la única diferencia conmigo era que ese ¡yo!, estaba con unos treinta años menos y por lo tanto tenía una mejor figura, mucho más cabello y muchas menos canas, en cuanto a kilos, por lo menos unos veinticinco kilos menos, sin nada de papada y la panza, ¡cero!, no poseía la protuberancia que muestro ahora y mucho más cuando estoy relajado y sentado frente al computador.

 

Nos miramos, nos sonreímos, no era como si fuéramos dos extraños, porque no éramos dos extraños, éramos él y yo, yo y él. No era necesario que nos saludáramos, ni preguntáramos ¿Qué tal?, Él estaba perfectamente enterado de mí, como yo de él, éramos lo mismo y podíamos comunicarnos tan solo mirándonos.

 

Pero en esa soledad en la que aparentemente estábamos, única y exclusivamente los dos, había un tercero, uno al que yo no podía ver, ni él (mi otro yo) tampoco, pero él (el tercero invisible), el (el invisible) si podía vernos a nosotros dos, que a su vez éramos uno solo, o por lo menos lo mismo.

 

No hubo una conversación en palabras entre él y yo, yo y él, pero yo me quedé viendo como había evolucionado en todos los sentidos, ya no mostraba la juventud que mostraba mi otro yo, pero a él le faltaba la experiencia y conocimientos que yo había adquirido en esos años que nos separan, pero no nos distancian, por lo menos eso era lo que expresaba el tercero invisible.

 

Nuestra comunicación era telepática, o quizá los dos sabíamos lo mismo y el tercero oficiaba como una conciencia común, que nos permitía ver cómo era yo cuando tenía treinta años menos y él se veía con treinta años más.

 

Los años habían pasado, con la correspondiente destrucción que producen en el devenir, pero interiormente seguíamos siendo iguales, con los mismos ideales, soñando como si los años no hubieran pasado y como yo no me veo al espejo con el detenimiento que estaba observando al que estaba sentado en la silla antigua tejida de mimbre, recién ahora me di cuenta que los años pasaron y dejaron su huella imborrable. En ese momento el tercero invisible, pero presente dijo, con una voz de ultratumba, que no nos achicopalo ni amedrento:

 

¿Qué les parece, han cambiado? Y nos miramos a los ojos, con profundidad, como queriendo yo entrar en el alma de él y él entrar en la mía y después de un instante que pudo haber sido de mucha mayor duración, lo único que hicimos fue sonreírnos, guiñarnos un ojo. Después, él desapareció de la silla antigua tejida en mimbre y yo quedé sentado en la silla del escritorio.

 

No tuve necesidad de pensar en nada más, porque los años pasan, porque tienen que pasar, pero seguimos siendo los mismos, con un poco más de panza, mas arrugas y canas, pero con los mismos sentimientos, ilusiones y esperanzas.

 

Miguel Aramayo

SCZ. 09-09-2017

 

6 Sep

La inteligencia artificial (IA)

Después de lo que dijo Putin sobre la “Inteligencia Artificial”, que transcribo a continuación: El viernes Putin había asegurado en una reunión con estudiantes que quien logre dar primero el salto tecnológico de desarrollar la IA llegará a dominar el mundo, según consignó la agencia AP. El mandatario señaló que este desarrollo encierra «oportunidades y amenazas colosales que son difíciles de predecir ahora«, y advirtió que «quien se convierta en el líder de esta esfera dominará el mundo«.

 

Musk, el dueño de autos eléctricos Tesla y de SpaceX, compartió los dichos de Putin a través de The Verge, diciendo que «está comenzando«. Poco después agregó: «China, Rusia, pronto todos los países tendrán destreza en ciencias de la computación. La competencia para lograr la superioridad en IA a nivel nacional será la causa más probable de la Tercera Guerra Mundial, en mi opinión«.

 

Como este es un tema que me interesa y al cual le estoy siguiendo los pasos también leí otro artículo, del cual transcribo algunas partes que me parecen interesantes de compartir con los amigos:

 

«El aprendizaje profundo está presente de manera muy amplia (y en algunos casos inimaginable) en nuestro día a día», dijo a BBC Mundo Augusto Vega, experto de IBM en Nueva York. Los asistentes virtuales son un ejemplo. Cuando la supercomputadora Deep Blue de IBM venció al campeón de ajedrez Gary Kasparov en 1997, muchos se sorprendieron ante el poder de estas máquinas. Dos décadas después, la inteligencia artificial está presente en la banca, la medicina y en programas populares como los predictores de palabras de los celulares.

 

En 2016, AlphaGo, un programa informático de la filial de Google Deep Mind, ganó un duelo con el campeón del mundo de un juego denominado Go. Y este año el Instituto Tecnológico de Massachussetts (MIT) anunció que su algoritmo DeepMoji, que puede analizar emojis para detectar el sarcasmo en Twitter. Deep significa «profundo» en inglés. Y el «aprendizaje profundo» es lo le que permite a las computadoras resolver este tipo de problemas.

 

Pero, ¿qué es? ¿Y cómo está afectando la vida de personas en todo el mundo? Vega, quien nació en Argentina, es investigador permanente de los laboratorios IBM T. J. Watson de Nueva York y experto en arquitecturas de sistemas para aplicaciones de Aprendizaje Profundo e Inteligencia Artificial. Y Dorronsoro es catedrático de Ciencias de la Computación e Inteligencia Artificial de la Escuela Politécnica Superior de la Universidad Autónoma de Madrid.

 

¿Qué significa en términos simples aprendizaje profundo? Augusto Vega: El aprendizaje profundo es un campo perteneciente a la inteligencia artificial cuyo objetivo es el estudio y construcción de sistemas de cómputo capaces de «aprender» a partir de la experiencia, inspirándose ligeramente en algunos principios del funcionamiento del cerebro animal. En general, estos sistemas deben ser entrenados a partir de ejemplos conocidos, de manera similar en la que se le enseña a un niño pequeño a reconocer objetos o sonidos a su alrededor (se señala un árbol y se le dice «eso es un árbol»; o se escucha el ruido de un tren y se le dice «eso es un tren»).

 

A este tipo de aprendizaje automático se le llama «profundo» porque presenta una estructura jerárquica que extrae diferentes niveles de detalle de los datos en cuestión. Por ejemplo, durante el reconocimiento de imágenes se extraen bordes que, combinados, permiten detectar contornos, que a su vez permiten reconocer diferentes partes del objeto, para finalmente determinar su identidad.

 

¿Qué es una «red neuronal» en inteligencia artificial y en qué medida se comporta como las neuronas del cerebro humano? Augusto Vega: Una red neuronal artificial es un modelo computacional ligeramente inspirado en el funcionamiento de las neuronas del cerebro biológico (por ejemplo, el cerebro humano)». La jerarquía de una red neuronal artificial está formada por capas (o niveles) de neuronas, siendo las primeras capas responsables del reconocimiento de los detalles más específicos, mientras que las últimas capas detectan y reconocen patrones más abstractos y generan el resultado final. Cuando la red neuronal artificial está formada por múltiples capas, se la denomina red neuronal profunda, otro término posible con el que suele referirse al aprendizaje profundo. José Dorronsoro: Las neuronas de las redes neuronales artificiales son eso, artificiales, y su relación con las neuronas del cerebro o con su funcionamiento neurofisiológico tiene más de analogía metafórica que de un funcionamiento realmente similar. Es más fácil comprender que una máquina siga instrucciones del tipo, «si pasa esto, haz esto otro», pero es muy difícil entender que una máquina aprenda sola.

 

La máquina al depender del hombre, nunca hará cosas que el hombre no quiera hacer y por lo tanto el miedo no debe ser a las maquinas, sino a los hombres.

 

Miguel Aramayo

SCZ.06-09-2017 Hoy cumpleaños de mi sobrino Pilo y mañana cumpleaños de mi cuñada Tita.

 

3 Sep

El TIPNIS

Algunas veces, me pongo a pensar en los cuatro elementos usados por los druidas (celtas) en sus sesiones de magia y adivinación, los mismos elementos que nombro a continuación: aire, tierra, fuego y agua. Que, además, al tomar la energía yaciente en otro plano de la existencia y mezclándolos con la energía existente en su interior y los elementos nombrados, ellos podían llegar a un plano superior, que les permitía adivinar y pronosticar o hasta hacer magia. 

 

Esos mismos cuatro elementos, también son nombrados por los griegos, como Anaxágoras y Anaximandro, que los emplean para apoyar sus definiciones filosóficas. Y cuando me pongo a pensar, yo también les doy mucha importancia. Sin el aire no podríamos respirar y con aire en exceso terminaríamos reventados; la tierra, si no existiera no tendríamos donde pisar, pero si se abre nos tragaría; el fuego, nos sirve para un montón de actividades, pero mal utilizado, nos podría quemar. El agua es la fuente de la vida, pero nos pude ahogar en exceso, y en defecto nos podría ocasionar la muerte, por deshidratación.

 

Esas estructuras megalíticas de los celtas, no eran simples estructuras de piedra para mostrar su capacidad de trabajo; no, eran catalizadores de energía, que concentraba la energía interna de los druidas y los unía a la energía sideral, la energía de sus dioses a los que conjuraban, para tenerlos presentes en sus secciones de magia y adivinación. Estructuras que han quedado como fieles testimonios de esa civilización extinta y no como un simple legado que algunos confunden como obrar realizadas por extraterrestres. Me imagine a los celtas, porque ellos adoraban a los árboles, a los que les dedicaban culto e incluso pensaban que ellos podían caminar y les proveían la paz que necesitaban, nuestros aborígenes y nosotros también necesitamos de los árboles, debemos conservarlos. Los robles eran sagrados y el muérdago de ellos eran un elemento muy preciado.

 

Ahora, después de haber divagado queriendo demostrar cultura, me refiero al TIPNIS, (territorio y parque nacional Isiboro Sécure) que está siendo avasallado para convertirlo en un peladar, sin los bellos árboles que hoy ostenta. Para dedicado al narcotráfico, porque esa es una la instrucción que aparentemente recibió nuestro gobierno, desde donde habitan nuestros actuales colonizadores, los mismos que ya tienen colonizada Venezuela y quisieran o, mejor dicho, quieren colonizar todo América. Pero en este caso eligieron ese territorio indígena, así como anteriormente eligieron Chapare, el mismo que les ha dado tan buenos resultados, para sembrar la planta que produce uno de los alcaloides de mayor adicción y que tanto daño está produciendo en nuestra civilización, destruyendo principalmente a nuestra juventud, que es el futuro de nuestra patria, lo que es lo mismo destruyendo nuestro futuro. 

 

El TIPNIS, tiene los cuatro elementos mágicos de los celtas y la energía de sus habitantes, sus hijos y propietarios de esos mágicos parajes y Dios quiera que lo conserven para ellos y el bien de la humanidad, por más que lo quieran aquellos que, quieren el mal de los aborígenes y la decadencia de todos nosotros. Con la única finalidad de hacerse ricos ellos, con el comercio de la droga maldita. Debemos apoyar a esos aborígenes, para que conserven su cultura que vale mucho más que esas riquezas que obtendrán los que comercian con esa substancia dañina.

 

Miguel Aramayo

SCZ.03-09-2017

 

2 Sep

Las mil y una noches

Es uno de los primeros libros que he leído, cuando tenía más o menos unos nueve o diez años y seguramente he tardado más de un año en terminar de leer, pero lo hice con satisfacción porque cuando cerraba el libro, queda con la ilusión de volverlo a abrirlo para continuar con la historia, mejor dicho, con las mil un cuentos, algunos mejores que otros, pero todos con suspenso y emoción.

 

Cuando mis hijos eran chicos volví a leer casi la totalidad del libro, porque era una forma de compartir con ellos y poder distraerlos. Después nacieron mis nietos y a ellos también les dediqué algunas lecturas, del mismo libro que utilicé para leer a mis hijos. Todavía conservo ese libro y hace unos días atrás lo volví a abrir y quedé subyugado con la lectura de varias páginas, las mismas que busqué en el índice para ver si me acordaba de alguno de los títulos.

 

Son tan reales sus relatos que uno vuelve a imaginar el aspecto del sultán, el visir, los berdiches, los califas, soñar con Sherezade relatando lo que la ayuda a mantenerse viva y a su esposo distraído y ansioso por saber cuál es el próximo relato. Ver esa cantidad de tesoros que manejan algunos de los personajes de algunos de los cuentos, pero al mismo tiempo el dolor y el sufrimiento de algunos embrujados y castigados por avaros, por codiciosos o en algunos casos por derrochadores.

 

Imaginar cómo era el aren de alguno de los cuentos o las vírgenes que les proveían a algunos de los poderosos que podían derrochar sus riquezas. También son muy interesantes los viajes, especialmente los que relatan de Simbad el marino, o las hazañas de Aladino y la lámpara maravillosa, o de Alí Babá y los cuarenta ladrones. De la cueva que se abría repitiendo: “Ábrete Sésamo”. Los magos, los genios y los espíritus fantásticos, historias que entusiasman y hacen que uno se mantenga atento de principio al fin.

 

Esas lecturas hacen que me mantenga joven de espíritu y alimentan mi imaginación para poder escribir fantasías de mi cosecha, algunas veces para satisfacer a mis amigos, pero la mayoría de las veces para satisfacerme yo mismo, una forma de borrar la realidad y divagar en el espacio sideral, sin trabas ni obstáculos, con la vista puesta en la fantasía de viajes en alfombras o el encuentro con genios que se me presentan en botellas. Incluso una vez tuve la oportunidad de estar con la lámpara maravillosa en mis manos, la misma que extraje del rio Nilo. También ayude al genio de la lámpara, para que retorne a Basora. Varias veces viajé en alfombra, incluso aterricé en el hotel bur Alfhararaf. Una vez estuve en la casa de un hijo del hermano de Alí Babá, el que si no me equivoco se llamaba Kassim, el que una vez se perdió y preocupó mucho a su hermano, que después lo encontró despedazado en la cueva.

 

Eso que escribo son cuentos que me los relato yo mismo y que me producen el mismo efecto de las historias fantasiosas que encuentro en el libro de las mil y una noches. Cuyo título tiene un doble significado, por cuanto no sólo se refiere a la cantidad de noches que Sherezade se quedó haciendo esos relatos, hasta que le perdonaron la vida, sino que también es el número mágico que utilizan los árabes matemáticos, para indicar infinito.

 

Miguel Aramayo

SCZ. 01-09-2017

 

30 Ago

Santa Cruz igual que Holanda

Anoche escuché a un alto personero de la Alcaldía de Santa Cruz, hablaba sobre todos los logros que había alcanzado esa persona, como una súper profesional y como una súper autoridad, todo lo pintaba de color de rosas y además cada cierto número de palabras (poquitas) lanzaba flores al alcalde, que sin la ayuda y visón de él no se hubiera podido alcanzar lo que hasta ahora se logró. Claro que en eso hay mucho de verdad porque lo están demostrando con obras.

 

Todo lo que dijo me hizo sentir feliz, porque de un momento a otro me pareció tan fácil, por esa larga alocución percibí que la bella ciudad de Santa Cruz, con todo el trabajo que desarrolla la Alcaldía de esta ciudad y sobre todo con la guía de esa autoridad y el respaldo del mejor alcalde, por bueno, eficiente, y de una visión extraordinariamente promisoria, en poco tiempo podríamos parecernos a Holanda, lo único que nos diferenciaría, es que aquí (Santa Cruz de la Sierra), no podremos cultivar los tulipanes porque necesitaríamos un poco más de frio y eso cuesta mucho si queremos refrigerar algunos lugares de cultivo.

 

Tampoco podremos tener molinos de viento, aunque con un poco más de esfuerzo de esa autoridad y el magnífico alcalde, todo es posible, incluso todos los canales los podemos tener con agua, para aparentar el aspecto de la ciudad europea a la que podemos parecernos, en no menos de cinco años más.

 

Lo que dijo esa autoridad me pareció tan fácil como pasear en bicicleta por las calles de Houten en Holanda. Pueblo donde el arquitecto Rob Derks desarrolló un diseño en el que propuso la creación de muchas ciclovías. Para quienes utilizaban el auto como medio de transporte, solamente unas pocas rutas periféricas, de manera que el acceso al centro de la ciudad en auto, está totalmente restringido. Mientras que los que se mueven en bicicleta pueden utilizar trayectos extremadamente cortos. En ciudades como Oslo, pretende prohibir los autos en el centro hasta 2019, y Helsinki, quiere que sus habitantes no necesiten usar el auto como medio de transporte para el año 2025.

 

Cuando llegué a esa reunión en un espacio de menos de diez kilómetros desde mi casa pudimos comprobara con mi mujer, que era la conductora, la indisciplina y falta de educación de los que conducen, especialmente los taxis vuelteros y los colectivos de servicio público, amén de los demás conductores que por ese caos están estresados y sin paciencia para soportar a los otros conductores.

 

Después de escuchar a la autoridad le di la razón, que vivimos en el caos y que es muy necesario y urgente que alguien ponga orden, pero también me puse a pensar en la calidad humana y cultural de mis coterráneos, esa tarea será una obra titánica, si se logra que cambiemos y mejoremos.

 

Desde luego que no debemos desanimarnos, todo es posible si uno se propone, pero creo que lo más importante es tener un poco de paciencia y poder educar unas dos generaciones, pero educarlas desde la escuela y no sólo enseñarles ciencias, lo que más falta nos hace es que la gente aprenda educación, respeto, comprensión.

 

Para lograr eso debemos ponernos manos a la obra y primero que nada preparar a nuestros maestros y después a nuestros niños, pero debemos recordar que la educación, el respeto, la comprensión, son valores que deben aprenderse desde el nacimiento hasta cuando se pasa a la escuela y eso depende de los padres, por lo tanto cuando dije que necesitamos educar a dos generaciones, me equivoqué, necesitamos educar a cuatro generaciones, para poder pasear en ciclovías y vías peatonales, con parqueos para bicicletas, donde la gente pueda dejar las bicicletas y volverlas a encontrar.

 

Miguel Aramayo.

SCZ. 30-08-2017 Mañana cumpleaños de mi hijo Mauricio, mi Choquito.

 

29 Ago

El amor

Un hombre sentado en una playa de la costa azul de la Riviera francesa, una playa diminuta conocida como Calanque de port d’Alon, una de las mejores playas escondidas ubicada en la comuna de Saint-Cyr-sur-Mer. Cuyo acceso está protegido, es propiedad de una entidad de conservación del litoral. Su acceso por tierra se realiza por propiedad privada desde la carretera, o a través de un sendero costero público.

 

Sentado entre piedras con la mirada perdida en lontananza, como queriendo escapar de la realidad de este mundo, mientras meditaba sobre su vida, lo pasado, lo presente y queriendo adivinar lo que viene. Razonando sobre el amor, que a medida que transcurren los años se va transformando de pasión en costumbre, al extremo de que algunas parejas, que en un inicio tuvieron una existencia apasionada, llegan al punto de convivir con sus parejas como si fueran simplemente vecinos del espacio que comparten para vivir.

 

Mientras esos pensamientos revoloteaban en su mente, se fijó que, en la playa a muy corta distancia, que en ese momento estaba desolada, una botella de color ámbar era mecida por las olas. Esquivando las piedras de donde se encontraba, se aproximó a la orilla, donde morían las olas y jugueteaban con la botella. Tomó la botella en sus manos y se fijó que adentro estaba un papel. Sacó una cortapluma que tenía en el bolsillo y usando el tirabuzón extrajo el corcho y procuró sacar el papel sin dañarlo, pero no había forma de hacerlo, por lo tanto, decidió romper la botella, para eso se fue a un lugar apartado, donde las astillas de vidrio no dañaran a nadie y quedaran debajo de piedras que él fue acomodando después de tener el papel en su bolsillo.

 

Cuando cumplió con la tarea de enterrar los pedazos de vidrio, los mismos que golpeo para hacerlos más pequeños y menos peligrosos. Busco donde sentarse, caminó ligero en procura de un lugar cómodo, pero al mismo tiempo se dio cuenta que lo carcomía la impaciencia y la curiosidad por saber el contenido de ese pequeño papel y poder leer lo que decía. Soñaba con encontrar las coordenadas y el plano de un tesoro, pero se decepcionó al ver que era un poema, un poema firmado por Anthony Artman, nombre que no le llamó la atención en lo más mínimo y que por el aspecto del papel, la tinta y la caligrafía era de hace muy poco tiempo. Se puso a leer lo que decía el papel que había rescatado de la botella, que ahora era casi polvo. Leyó con calma y mentalmente y le agrado el poema, que por extraña casualidad concordaba con los pensamientos que daban vueltas en su mente el momento que divisó la botella. Volvió a leer, pero esta vez en voz alta, como queriendo darle la entonación que correspondía a la prosa y se escucho así:

 

De golpe cerrar la puerta, cansado, tan arto, con más dolor que rabia, más cansancio que deseo. Podemos vernos de frente, sin mirar nada dentro. Ya hay mares de distancia, de miedo y de hierro. Entre más tiempo pasa, mientras más te veo, más me olvido de ti, ya no sé quién eres. Ni tú sabes quién soy, ya no somos lo que fuimos. Milenaria historia en olvido, las ruinas de algo que fue. Y ya no es, corazón. Se ha quedado en el pasado, somos fantasmas del recuerdo, de un amor que se extinguió.

 

Después de recitar ese poema se quedó pensativo, el trozo de papel poseía la firma del posible autor, pero no tenía una fecha y se imaginó el aspecto que tendría quien escribió esos versos y se imaginó un hombre canoso, de mirada lánguida, alto y algo flaco, con ojeras profundas y una barba descuidada, con una edad incierta, algo similar a él, que en ese momento deambula por la Riviera francesa, en una playa desierta.

 

Miguel Aramayo

SCZ.29-08-2017

 

25 Ago

Mentiroso

Alguien dijo ¡mentiroso! Y fueron muchas las personas que se quedaron paralizadas por la aseveración. Ese alguien se quedó observando a todos los que los escucharon en ese momento y sin que se dieran cuenta los filmaba, porque estaba realizando un estudio, de ¿Cuál era la reacción de la gente, con respecto a esa afirmación?

 

Eso mismo hizo en diferentes escenarios, el primero fue en una estación de metro en Paris, pero lo mismo repitió en un parque, donde él estaba mimetizado y usaba un alta vos que estaba lejos de su ubicación y por lo tanto la gente no lo localizaba y él podía filmar la reacción de la gente.

 

Ese hombre, el que lanzaba ese grito ante mucho público, mientras grababa la reacción de las personas, lo hacía con la finalidad de hacer un estudio.

 

Leyendo el Clarín pude encontrar algo interesante, que transcribo a continuación: ¿Es posible vivir diciendo todo el tiempo la verdad? ¿Se le puede contar a todo el mundo, en cualquier circunstancia, lo que uno piensa? Un sentido de la convivencia social más elemental parecería indicar que no. Que la verdad como valor absoluto es más una aspiración moral que una práctica posible. Y un patrimonio exclusivo de los chicos y los locos.

 

La mentira, en cambio, es una parte habitual de la conducta humana. De hecho, la mayor parte de los adultos miente por lo menos un poco en su devenir cotidiano. Pero, ese plus ficcional que los individuos aportan a la narrativa de sus vidas para hacerla más bella o disimular algunos aspectos poco atractivos, ¿tiene consecuencias en la salud?

 

«Una vida tejida con una trama de mentiras y ocultamientos equivale a una vida no saludable, con consecuencias psíquicas y somáticas, porque implica sostener ideales de bienestar a costa de un profundo miedo y una gran desconfianza en la propia capacidad para enfrentar las cosas», dice Perla Pilewski, miembro de la Asociación Psicoanalítica Argentina.

 

Entonces, ¿por qué la gente miente? «Se guardan secretos familiares, se los disfraza o se niega una realidad porque hay un enorme dolor psíquico, una vergüenza extrema, temor a enloquecer e incluso miedo a morir», describe la psicóloga Irene Meler, coordinadora del foro de Psicoanálisis y Género de la Asociación de Psicólogos de Buenos Aires. «Una cosa es mentir y otra ocultar», discrimina Pilewski, de la APA. «Lo primero es inventar una realidad diferente; en cambio, el ocultamiento, es convertir un tema en tabú, directamente no hablar».

 

No todas las personas mienten por las mismas razones. «Lo que se quiere ocultar es siempre muy subjetivo», explica Pilewski. A algunos un pasado de pobreza les da vergüenza, a otros, orgullo; hay quienes engañan sobre su edad, otros inflan sus lecturas, inventan viajes o amores porque su experiencia les parece muy pequeña.

 

Después de lo que leí, tuve intenciones de buscar al tipo que estaba haciendo el estudio de los mentirosos en base al análisis de las reacciones de varias personas en un grupo, más o menos común.

 

Pero en lugar de eso me puse a pensar en mí mismo y quedé convencido que soy un mentiroso, pero no es algo que lo haga recién ahora, no, soy mentiroso desde que tengo uso de razón, pero espero que con mis mentiras no dañe a nadie, por lo menos esa no son mis intenciones. Soy feliz, así como soy y si miento es únicamente para bridarme felicidad, porque la vida de por si es dura, en cambio, así, mintiéndome, pienso como que la viva es mejor, y no daño a nadie, ¡por lo menos eso me imagino! Y al contrario comparto con todos, mi felicidad, ¡que puede ser mi gran mentira…!, pero si con eso hago felices a muchos, que importa, si es una mentira que cargaré en mi conciencia con la debida responsabilidad, que alguien (Dios) me hará rendir cuentas, y a Él no le podré mentir y no sé si me perdonará o tendré algún castigo por haber brindado la felicidad a mi entorno, …, si infle mis lecturas, invente viajes o amores porque mi experiencia parece muy pequeña… ¿Será que hice algo mal y debo rectificar?, o ¡sigo de mentiroso…!

 

Miguel Aramayo

SCZ.25-08-2017