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Algunas veces me creo científico

17 Oct

Algunas veces me creo científico

Algunas veces mis pensamientos son frenéticos y porque no decirlo hasta locos, en todo esto influye mucho el tipo de literatura que cae en mis manos, principalmente lo que son noticias científicas. De la literatura novelada que procuro leer, mi preferencia son las novelas que me pueden dejar alguna enseñanza, pero de cosas reales e incluso de hechos históricos, como de los dos últimos dos libros que leí, La Cruz del Sur, de Fernando Ortiz Sanz y Álvar Núñez Cabeza de Vaca – Naufragios y Comentarios.

 

Pero últimamente estoy inverso en un tema de Inteligencia Artificial, aprendizaje profundo y redes neuronales y por lo tanto todo lo que pueda tocar esos temas me atraen y mi ingenio inmediatamente busca la forma de conectar todo lo que leo, con ese tema en particular. Hubo una película que si no me equivoco se titulaba: Matrix, una película de 1999, en la que Morpheus, establece que habitamos una simulación creada en computadores de la que nunca seremos conscientes hasta que alguien nos despierte. Sobre este tema, los científicos Zohar Ringel, investigador del Instituto Recah de la Universidad Hebrea de Física, en Israel; y Dmitry Korvizhini, de la Universidad de Oxford, han detallado en un estudio publicado en Scientific Advances, que esto no sería posible, al menos no con la tecnología que existe en estos momentos.

 

Los científicos nombrados afirman: «Si alguien sabe cómo utilizar computadores cuánticos (para crear un mundo), eso disolvería completamente nuestras declaraciones». La diferencia entre los computadores tradicionales y los cuánticos es que mientras los primeros tratan los electrones como partículas, los últimos lo hacen como probabilidades que son concebidas como ondas, dándole así la capacidad a los electrones de no estar en un lugar específico, sino en muchos lugares al mismo tiempo. 

 

En otro artículo me entero que la forma de ver los colores depende de mucho más que sólo nuestros cuerpos. Nuestras emociones y hasta la época del año puede cambiar la manera en la que nuestros ojos y cerebros interpretan lo que vemos. Investigadores en Rochester, Nueva York, notaron que sentirse triste puede afectar nuestra habilidad de identificar los colores. En una prueba, mostraron a los participantes muestras a las que les habían quitado casi todo el color, y luego les pidieron que identificaran qué color estaban viendo. Al grupo que había visto la triste muerte de Mufasa en «El rey león» le resultaba más difícil ver los azules y amarillos que a los que no habían visto la película.  Los psicólogos creen que la dopamina; que controla los centros de placer y recompensa en nuestros cerebros, influye en la forma en la que distinguimos esos colores. Aunque los colores parezcan una de las cosas más sencillas de nuestro mundo, son un misterio que los científicos están apenas empezando a desentrañar. Por otro lado, la luz tiene una gran influencia para que podamos determinar los colores que vemos.

 

Algo que también me resultó interesante y para terminar con mis locuras: Es el nuevo invento de un grupo de científicos franceses que ha ideado un nuevo escáner cerebral portátil para recién nacidos que cumple con el mismo propósito que grandes máquinas, (según la publicado esta semana en la revista Science).  El dispositivo, una especie de casco de apenas 40 gramos, combina una sonda ultrasónica y vídeo-electroencefalografía (EEG), un método que permite registrar la actividad bioeléctrica del cerebro. Según los científicos franceses, liderados por Charlie Demene, del Instituto Langevin de París, su nuevo dispositivo portátil permite un enfoque directo y no invasivo al cerebro de los recién nacidos. El método utilizado por los investigadores galos monitorea la actividad cerebral con mayor resolución que otras tecnologías utilizadas en la actualidad.

 

Con este nuevo aparato creo que la ciencia avanzara un montón, pensando en que ese invento, más el manejo de la Inteligencia Artificial y los computadores cuánticos, podremos adelantar mucho.

 

Miguel Aramayo

SCZ.16-10-2017

 

6 Oct

Naufrago

Por un momento me imaginé que era un náufrago, esto no era por un sueño durmiendo, sino por la influencia de lo que estoy leyendo.

 

Por un lado, algo muy difícil de leer, porque está escrito con el estilo literario de 1500 y escrito por alguien que era un militar, de esos que vinieron a conquistar America y que sufrió mil naufragios y peripecias en Norteamérica, desde la Florida hasta California, transitando por el norte de México, que después fue de propiedad de Estados Unidos. El libro se intitula: Naufragios y Comentarios – escrito por Álvar Núñez Cabeza de Vaca – Editado en Buenos Aires el 2014, pero que corresponde a relatos desde el 17 de junio del año 1527. Escrito con el español de esa época, muy distinto a lo que hablamos hoy, incluso en la península.

 

El otro libro que estoy leyendo, se titula: La Cruz del Sur y fue escrito por Fernando Ortiz Sanz – Editado por Edición Artes Gráficas E. Burillo Ltda. En la ciudad de La Paz – Bolivia, en diciembre de 1969. También es un libro que relata en sus primeras hojas una travesía desde España al sur de America del sur y que también termina en un naufragio a la altura de la desembocadura del Amazonas en las costas del Brasil.

 

Al pensar lo mucho que sufrieron esos nuestros antepasados, que después del descubrimiento de América, por parte de Cristóbal Colon, se arriesgaron viajar por estos lares, unos porque eran enviados por las autoridades de España, otros en busca de aventura y sobre todo riquezas. Otros, en su mayoría sefardíes, que venían escapando de las atrocidades inventadas por un cura cuyo nombre lo describe como inhumano: Torquemada que, en su odio personal, logró convencer al clero y a las autoridades españolas para matar y ahuyentar a los judíos, primero de España, después del saldo del mundo, con la aquiescencia de la curia romana y el permiso expreso del papa.

 

Este último grupo de aventureros, mejor dicho, prófugos, partían en compañía de sus mujeres e hijos y su afán no era llegar al “Dorado”, al “Gran Paitití” o incluso al “Potosí”, no ellos venían en busca de paz, de tranquilidad, ellos querían seguir viviendo y seguir adorando a Dios y cumpliendo sus costumbres ancestrales, trasmitidas de unos a otros por la tradición oral y la lectura de sus libros religiosos.

 

Esa gente, mimetizada en el catolicismo, disimulando sus nombres verdaderos, por el temor a ser descubiertos como judíos y sufrir los daños que propinaba la religión católica. Esos hombres a los que se denominaban como “Marranos”; a mi criterio fueron los que influyeron de gran manera en dar las características que tuvieron y que por suerte todavía tienen las gentes del oriente bolivianos.

 

Gente que buscaba la paz, la tranquilidad, el amor familiar y la comprensión fraternal, que lo que querían era trabajar para tener un buen sustento y que trataron a los aborígenes con respeto que, si bien se sirvieron de ellos, nunca les negaron que ellos también puedan progresar y los colaboraron dándoles la educación que, sin lugar a dudas, es lo que, diferencia de los aborígenes del saldo de América.

 

No soy historiador, ni antropólogo, pero me gusta observar a las personas, he tenido vivencias muy fuertes de haber vivido en dos regiones diferentes y de haber compartido con mucho respeto con los aborígenes de occidente. He jugado con ellos, he comido con ellos y he adquirido la educación e instrucción del principio de mi vida con esas personas, se muchas palabras en su idioma y de verlos puedo captar su carisma, aunque es difícil saber lo que piensan y lo que sienten, porque son impersonales, abstractos, introvertidos.

 

Hace más de cincuenta años que vivo en el oriente, me he profesionalizado en este pueblo y he compartido mucho con la gente del campo y principalmente con los descendientes de los aborígenes, originarios y puedo decir que son totalmente diferentes, son expresivos, espontáneos y sobre todo extrovertidos. Eso lo heredaron de sus ancestros, pero tienen una gran influencia de esos primeros españoles y otros extranjeros que les transmitieron sobre todo el afán de progresar, sin dañar el entorno físico y humano.

 

Miguel Aramayo

SCZ.06-10-2017

 

5 Oct

Un sueño bonito

Creo que tuve un sueño muy bonito, tan bonito que, no supe si era sueño o era el recuerdo de un gran paseo. Estaba yo vestido de bermudas, pero no cualquier bermuda era similar a la jardinera que usan los tiroleses, era de color verde y con tirantes, los mismos que en la parte del pecho y de la espalda estaban unidos por una franja, que si no me equivoco era de cuero, la camisa era de un diseño de cuadros escoceses y en la cabeza remataba con un sobrerito de ala angosta, con una pluma de adorno en el cinto. Estaba con medias de estilo escoces, con borlas a los costados y con unos botines, además en la mano llevaba una caña, o mejor dicho un cayado como el que emplean los escouts, que si no me equivoco se llama “bordón”.

 

Me acompañaban ocho personas, cuatro que tenían algo más de 21 años, dos que estaban con algo más de 18, uno de más o menos 14 y el último de más o menos 6 años. De los ocho, cuatro eran hombres y cuatro eran mujeres, de los mayores dos eran hombres y dos eran mujeres, los que seguían en edad eran mujeres y los dos menores eran hombres. Todos estaban uniformados más o menos como yo, con la diferencia que las mujeres llevaban una faldita escocesa, pero con los mismos tirantes de los hombres, todo lo demás era similar, únicamente variaban los colores, pero todos eran a cuadritos, los botines eran similares de hombres y mujeres.

 

Estábamos caminando por montañas que eran como alfombradas de verdes y en lontananza se observaban una casita como si fueran una postal de Suiza o el norte de Italia o Francia, todo era luminoso, con un sol radiante, con una frisa fresca y en el campo se veían vacas de la raza Holstein o Pardo suizas, todas con la cabeza gacha, porque estaban pastando y se notaba que no habían sido ordeñadas, porque las ubres rebasaban.

 

Mis acompañantes y yo estábamos caminando por esos campos verdes y daba la impresión que nos dirigíamos a lo alto de las montañas, todos caminábamos en silencio, aunque los dos más chicos, o hablaban en una forma melodiosa o simplemente estaban cantando muy bajito, como entre dientes. Yo caminaba con las dos de mediana edad y detrás venían los cuatro mayores y cerraban la fila los dos menores.

 

En un momento determinado alguien dijo: –¡Alto…! Y todos nos paramos al unísono, como si hubiéramos estado conectados eléctricamente, unos con otros. El que dio esa orden era mi nieto mayor y lo que quería es que nos sentemos a descansar, pero más que todo, para conversar y eso que él no es el más hablador de todos los nietos. 

 

Estábamos en Chiavenna que pertenece a la Lombardía Italiana y nuestra intención era ir a Silvaplana, que es una ciudad suiza donde hasta ahora mucha gente habla “romanche” una lengua muy parecida al friulano y sobre todo al latín, pero que se está perdiendo, por lo menos entre la gente joven. Silvaplana, está a muy corta distancia de Chiavenna y queríamos disfrutar los ríos, los valles y caminar por las montañas. Habíamos acordado ese paseo hace mucho tiempo y como yo vivo en Parias desde el 2006, ideamos juntarnos bien al norte de Italia, donde podamos disfrutar de Francia, Italia, Suiza, Alemania, Liechtenstein (Donde tengo un gran amigo), disfrutar de los Alpes, los Apeninos y los países nombrados.

 

En muy pocas oportunidades hemos tenido la posibilidad de compartir un viaje todos juntos, algunas veces nos juntamos en Bolivia (Samaipata y en algún resources), la última vez hace como doce años que estuvimos en una ciudad del Brasil que, se llama Cabo Frio y donde realmente disfrutamos, con todos los nietos, pero por lo menos cuatro de los mayores. En cambio, ahora estaríamos los ocho nietos y el abuelo.

 

Hablamos de todo, cada uno opino de lo que nos estábamos divirtiendo, pero lo más interesante de la charla fue que cada uno de los nietos fue expresando cuales eran sus metas y lo que esperaban de la vida, todos hablaron sin ninguna inhibición, incluso los más chicos, de las nietas ya una era profesional (diseñadora de modas) y otra ya estaba en camino de ser psicóloga, de los nietos uno se inclinaba por la leyes (estudiando eso) y el otro por el arte (comunicación social), otra de las nietas chicas esperaba ser artista dedicada a la decoración de interiores y la otra pensaba que su actividad se inclinaba por ser visitadora social, de los menores, uno quería ser diseñador de modas y el más chico todavía no sabía qué, pero pretendía ser lo mismo que el padre y trabajar en la misma empresa. Todos tenían deseos de poder escribir como aficionados, para expresar sus sueños y sus logros.

 

Los más importante es que todos soñaban y yo los incentivaba a continuar soñando, porque lo más bello que tienen la vida es soñar, dormido o despierto, y recordar los sueños, para que en el devenir del tiempo se puedan ir haciendo realidad, como una forma de cumplir metas.

 

Cuando recordé; digo recordar, porque no estoy seguro que hubiera estado dormido, sino simplemente recordando lo soñado, que pudo ser en despierto. Me sentí muy feliz de haber compartido con los nietos.

 

Miguel Aramayo

SCZ.05-10-2017

 

4 Oct

Concentración final

Algunas veces estoy tan concentrado, que no me llevo el apunte, ni yo mismo, es lo que de vez en cuando escuché decir a mis abuelas: “ese tipo está ensimismado”, lo cual según el diccionario significa: “Persona que ocupa su atención en sí misma aislándose de su entorno”. Incluso se podría decir: «Un hombre, taciturno y ensimismado, que guardaba un tenso silencio y parecía hundido en un dolor nuevo para él»

 

Pero en mi caso es simple concentración, no porque esté triste o preocupado, sino que tengo una idea fija, porque estoy leyendo algo, estoy pensando en algo, que generalmente lo convierto en letras o algo de trabajo, que tengo que resolver o elucubrando cómo darles soluciones a los problemas cotidianos o simplemente escuchando una canción que me trae bellos recuerdos, o simplemente recuerdos.

 

Como siempre buscando sobre que escribir encontré una página donde se compilan algo más de cuatro mil sonetos, de diferentes poetas y me puse a leer algunos que me llamaban la atención por el autor, que estaba dentro de los que conozco y sin leer en ninguna parte se me vino a la mente un poema que lo recito con relativa frecuencia y que pertenece a una Santa (Sor Teresa del Niño Jesús) y que dice: Vivo sin vivir y en mí y en tan alta vida espero, que muero porque no muero. A esta divina unión del amor en que yo vivo, hace a Dios ser mi cautivo y libre mi corazón, pero causa en mi tal pasión ver a mi Dios prisionero que, vivo porque no muero.

 

Este poema siempre lo tuve así y siempre lo recité de esa manera y para estar seguro lo busqué y grande fue mi sorpresa al leer el poema original, que no tiene nada de parecido con lo que yo repito constantemente, con lo cual llegué a la conclusión que yo imité el original y lo creé, el que recito, a mi regalado antojo. Tan sólo una parte se parece a lo que yo tengo por conocido y es: “…Esta divina prisión, del amor en que yo vivo, ha hecho a Dios mi cautivo, y libre mi corazón; y causa en mí tal pasión ver a Dios mi prisionero, que muero porque no muero…”. Todo lo demás es de mi invención. Con lo cual se confirma lo que dice alguien de mí, que soy un inventor, un inventor mentiroso.

 

Como ya estaba inmerso en la lectura de la biografía de Santa Teresa, continué leyendo y por primera vez me enteré de todas sus virtudes y lo grande que es como figura eclesiástica, que es una santa que se construyó a si misma desde que tuvo menos de ocho años y que toda su familia siguió ese camino de religiosidad, pero ella no era simplemente una persona que rezaba y hacia obras buenas, ella profundizo en el conocimiento de la biblia y leyó mucho. Su trayectoria, no es solamente de monja – Beata – Santa. Tiene muchos milagros y después de la beatificación y canonización, en tiempos que superan los acordados en la curia, incluso fue nombrada “Doctora”, por su aporte a los conocimientos de la religión católica.

 

Como además de mi concentración siempre me suceden cosas que me hacen pensar que soy un privilegiado, porque se me presentan cosas que avivan mi susceptibilidad, como este caso. No había porque quiera averiguar algo más de Santa Teresa del Niño Jesús que, nació un 2 de enero, igual que mi mujer y murió el 29 de septiembre, fecha de mi cumpleaños.

 

La pequeñez que se asigna Sor Teresa y sus limitaciones se le convierten en alegría, más que en desaliento. Porque es allí donde se realiza el amor misericordioso de Dios para con ella. En sus manuscritos lo describe como el descubrimiento del «caminito». En febrero de 1895 empezará a firmar sus cartas añadiendo regularmente «pequeña» antes de su nombre. Desde ese momento, Sor Teresa utiliza el vocabulario de la pequeñez para recordar su deseo de una vida oculta y discreta. Ahora también lo utiliza para expresar su esperanza: cuanto más se sienta pequeña ante Dios, más se podrá contar con él.

 

En mi caso desde muy chico tuve y tengo un gran amigo: El Ser Chiquito, o simplemente Chiquito, que siempre me acompaña y me imagino yo, que es mi Ángel de la guarda. También me recuerda de mi niñez y pubertad mi deseo de ser santo y ofrecerme a Dios, aunque después cambié, ¿y cómo?

 

A continuación, transcribo algo que he podido leer, al quererme enterar de la vida de Sor Teresa del Niño Jesús, en eso también hay frases pronunciadas por ella en los innumerables escrito y que a continuación las presento en letra cursiva:

 

«Por fin he encontrado mi vocación, MI VOCACIÓN ES EL AMOR …« De hecho, la vocación al amor incluye a todas las demás; Así se cumplen todos los deseos de Teresa. «Comprendí que el amor encierra todas las vocaciones, que el amor lo es todo, que el amor abarca todos los tiempos y todos los lugares, en una palabra, que el amor es eterno”. Teresa se esfuerza, cada vez más, para vivir enteramente por el amor. Y se esfuerza por vivir este amor en la compañía de todas sus hermanas de comunidad, especialmente con las que tienen temperamentos difíciles.

 

Miguel Aramayo

SCZ.04-10-2017

3 Oct

Concentración

Algunas veces estoy tan concentrado, que no me llevo el apunte, ni yo mismo, es lo que de vez en cuando escuché decir a mis abuelas: “ese tipo está ensimismado”, lo cual según el diccionario significa: “Persona que ocupa su atención en sí misma aislándose de su entorno”. Incluso se podría decir: «Un hombre, taciturno y ensimismado, que guardaba un tenso silencio y parecía hundido en un dolor nuevo para él» (fuente desconocida).

 

Pero en mi caso es simple concentración, no porque esté triste o preocupado, sino que tengo una idea fija, porque estoy leyendo algo, estoy pensando en algo, que generalmente lo convierto en letras o algo de trabajo, que tengo que resolver o elucubrando cómo darles soluciones a los problemas cotidianos o simplemente escuchando una canción que me trae bellos recuerdos, o simplemente recuerdos.

 

Como siempre mis concentraciones son buscando en que emplear mi mente y algunas veces grito, grito en busca de respuesta y ese grito es escuchado únicamente por mi corazón, como en el caso del soneto que transcribo a continuación: CREPUSCULO Sobre el verde frescor de la sabana el dorado crepúsculo caía en un suave matiz de poesía ajeno a toda concepción humana. Una maravillosa filigrana era la selva al expirar el día. Un adulce (1) tristeza me envolvía, tanto más hondo cuanto más arcana (2). Cuando la noche en invasión de duelo, por una escala azul bajó del cielo, sentí en el corazón como una aurora… Lancé un grito de reto a lo infinito, y en la quietud suprema de la hora sólo en mi corazón vibró aquel grito. Agustin Acosta, Cuba, Matanzas 1.886-Miami. 1.979 Fue Telegrafista y estudió Leyes. 1(hacer dúctil un metal o también endulzar una relación familiar). 2 (secreto o recóndito).

 

Siguiendo esa misma concentración se me ocurrió leer algo de una Santa (Sor Teresa del Niño Jesús) de la cual siempre recuerdo un poema que dice: “…Esta divina prisión, del amor en que yo vivo, ha hecho a Dios mi cautivo, y libre mi corazón; y causa en mí tal pasión ver a Dios mi prisionero, que muero porque no muero…”.

 

Como además de mi concentración siempre me suceden cosas que me hacen pensar que soy un privilegiado, porque se me presentan cosas que avivan mi susceptibilidad, como este caso. No había porque quiera averiguar algo más de esta Santa que, nació un 2 de enero, igual que mi mujer y murió el 29 de septiembre, fecha de mi cumpleaños.

 

La pequeñez de Teresa, sus limitaciones se convierten en alegría, más que en desaliento. Porque es allí donde se realiza el amor misericordioso de Dios para con ella. En sus manuscritos lo describe como el descubrimiento del «caminito». En febrero de 1895 empezará a firmar sus cartas añadiendo regularmente «pequeña» antes de su nombre. Desde ese momento, Teresa utiliza el vocabulario de la pequeñez para recordar su deseo de una vida oculta y discreta. Ahora también lo utiliza para expresar su esperanza: cuanto más se sienta pequeña ante Dios, más se podrá contar con él. En mi caso desde muy chico tuve y tengo un gran amigo: El Ser Chiquito, o simplemente Chiquito, que siempre me acompaña y me imagino yo, que es mi Ángel de la guarda.

 

A continuación, transcribo algo que he podido leer, al quererme enterar de la vida de Sor Teresa del Niño Jesús, en eso también hay frases pronunciadas por ella en los innumerables escrito y que a continuación las presento en letra cursiva:

 

«Por fin he encontrado mi vocación, MI VOCACIÓN ES EL AMOR …« De hecho, la vocación al amor incluye a todas las demás; Así se cumplen todos los deseos de Teresa. «Comprendí que el amor encierra todas las vocaciones, que el amor lo es todo, que el amor abarca todos los tiempos y todos los lugares, en una palabra, que el amor es eterno”. Teresa se esfuerza, cada vez más, para vivir enteramente por el amor. Y se esfuerza por vivir este amor en la compañía de todas sus hermanas de comunidad, especialmente con las que tienen temperamentos difíciles.

 

Miguel Aramayo

SCZ.03-10-2017

 

29 Sep

La soledad, ¡que bella que es!

He leído muy poco de Oriana Fallaci, pero ese poco que he leído me da para decir que fue una gran mujer, premiada por el ejército italiano cuando apenas contaba con 14 años, porque había colaborado en la resistencia, como partisana. Una gran periodista que no sólo se destacó en su país, sino que fue un ejemplo en el mundo entero, como corresponsal de guerra, incluso fue herida en una revuelta en México, donde fue dada por muerta y no murió por la intervención de un cura que la reconoció viva cuando estaba entre cadáveres. Una escritora prolífica. Escribió muchos libros y todos con muy buenos comentarios. Hizo pareja con a Alexandros Panagoulis, quien murió en un accidente, que posiblemente tuvo carismas políticos. Eso afecto tremendamente su vida, pero no decayó en su labor periodística.

 

En su primer libro escrito en Estados Unidos, “Los siete pecados capitales de Hollywood”, mostrando todos los manejos que se hacen en ese ambiente y los personajes que lo conforman. Tuvo el gran honor de que el prólogo de ese libro lo escriba el famoso escritor Orson Welles.

 

Aunque seguía expresando sus opiniones anticlericales, definiéndose “atea-cristiana” en su libro La fuerza de la razón (La forza della ragione), declaró públicamente su admiración por el papa Benedicto XVI, quien el 27 de agosto 2005 la recibió en Castel Gandolfo en audiencia privada. El encuentro tenía que ser secreto, pero la noticia se publicó tres días después, mientras que el contenido de la entrevista nunca se dio a conocer.

 

Se me ocurrió escribir esto, porque la última vez que estuve buscando un libro, en los primeros días de esta semana, paso por mis manos uno que si no me equivoco correspondía a una biografía de ella y quedé impresionado al leer la contratapa, la misma que transcribo a continuación:

 

Los sueños, las batalla y los grandes amores de una mujer legendaria

 

“No siempre la soledad es una prisión. A veces, para algunos, es una conquista que defiende de nuevas heridas y ofensas. Sólo los débiles y los pobres de espíritu tienen miedo de la soledad y se aburren solos. Yo no soy débil. Soy muy fuerte y, ahora, durísima. Por lo tanto, no tengo miedo a la soledad”. Así se describe a sí misma Oriana Fallaci en una de sus muchas cartas a amigos, amantes, familiares, colegas y entrevistados.

 

Esa obra única reúne la correspondencia de la excepcional periodista, dejando a la luz tanto su intimidad como su metodología de trabajo, cuál más fascinante, con capacidad distintiva de Fallaci de expresarse y opinar con honradez y animo polémico.

 

Más de diez años después de su muerte, sus reflexiones y confesiones nos permiten descubrir la voz más auténtica de la escritora del todo comprometida con su trabajo, incluso en sus misivas más privadas.

 

Esto que transcribo lo hago para mostrar que no tiene nada de malo el tocar el tema de la soledad, porque alguien opino de mí, diciendo que ese tema es muy constante en mis escritos. Es cierto, no lo niego, pero al tocar ese tema no lo hago con el afán de quejarme, al contrario, estoy convencido que la soledad es algo muy bueno, especialmente para los que deseamos crear algo.

 

Miguel Aramayo

SCZ. 29-09-2017 Hoy es mi cumpleaños y he sido muy bien agasajado, con mucho cariño.

 

26 Sep

Una librería en Berlín

El nombre de este escrito, es el mismo título del libro que acabo de leer. Es un libro escrito por Françoise Frenkel, que fue publicado en septiembre de 1945 por Edition Jeheber (Ginebra), un año después de mi nacimiento y unos meses después del fin de la segunda guerra mundial (8 de mayo de 1945). Este libro fue traducido por Adolfo García Ortega en 2017 para Editorial Planeta S.A.

 

Después de leer ese libro, volvieron a mi memoria todos los amigos judíos que he conocido desde muy chico (Jacobo Zelcer) y muy especialmente aquellos que eran niños, jóvenes y adultos después de 1933 y mucho más después de que estalla la guerra en julio de 1939. Todos esos amigos que vivían en Europa, principalmente en: Alemania – Polonia – Austria – Italia – Francia y muchos otros países que tuvieron que sufrir el yugo del nacismo, de la locura de un hombre.

 

Me recordé muy especialmente de la suegra de un amigo, Enrique Lewkowicz, que tenía marcado con fuego en el brazo, el número que le asignaron en el campo de concentración de Auschwitz y que se salvó porque los aliados llegaron a tiempo. Esa señora vio por última vez a un hermano caminando a las cámaras de gas, pero por suerte no fue ejecutado y, más o menos, en el año 1976, estando ella en Tarija y viendo un programa de televisión reconoció a su hermano en un acto de homenaje a los judíos muertos en ese campo de concentración conmemoraban en New York (programa con dos años de antigüedad), con él cual se pudo reencontrar al año siguiente, después de que lo lograron ubicar.

 

Leyendo ese libro se puede apreciar vívidamente el sufrimiento de toda esa gente que tuvo que dejar sus casas, sus fortunas, sus seres queridos, para luchar por la sobrevivencia, con la única esperanza de conservar la vida, para en el futuro poder reencontrarse con sus seres queridos, los mismos que sufrieron lo mismo que ellos, pero que no tuvieron esa suerte y quedaron como un número más del holocausto.

 

Al mismo tiempo de observar ese tremendo calvario que tuvieron que seguir esa gente, por el único hecho de ser judíos, sin tener en cuenta que judíos mimetizados en Europa deben ser muchos más que los que sucumbieron en el holocausto, porque ese podre pueblo, por el sólo hecho de ser judíos han tenido persecuciones ignominiosas y todavía siguen sufriendo rechazo por parte de algunos europeos, que ahora están influenciados por el islam o el resucitar de esa tendencia política que tanto daño causó a la humanidad.

 

Por otro lado, ese libro me mostró lo bien que se portaron algunos franceses e italianos, colaborando, protegiendo y escondiendo a esos pobres fugitivos, especialmente a los que tenían el estigma de judíos, que era como un sello de condenación a muerte, por la idea absurda impuesto por un hombre en particular, que logró convencer a un pueblo, Alemania, y que estuvo a punto de apoderarse de toda Europa.

 

Esta mañana leí el periódico y me encontré con la tremenda sorpresa de que Ángela Merkel fue reelegida por cuarta vez, pero esta vez entró al parlamento un partido de derecha, un partido que no ganaba ni un escaño desde 1945, pero que nuevamente está vigente y con promesas de quedarse en el poder en forma indefinida, algo similar a lo que sucedió con Hitler. ¡Qué pena…!

 

Miguel Aramayo

SCZ.25-09-2017

 

22 Sep

Primavera

Siempre me gustó pensar en mi cumpleaños, es por eso que ahora quise profundizar un poco más en el santo cuyo festejo es el mismo día de mi cumpleaños y quien dio lugar a mi nombre de bautizo.

 

Hoy 22 de septiembre es el día doscientos sesenta y cinco del año de 2017 y faltan únicamente 7 días para que cumpla 26.662 días de existencia, contando desde ese lejano día en que mi madre dio a luz a su primer hijo, que soy yo, y ella contaba con tan sólo 18 años.

 

El 29 de septiembre se conmemora el día de San Miguel el Arcángel del Rayo Azul, conocido también como el protector de la justicia, (su misión será sobresaliente en el juicio final sopesando en una balanza las obras buenas de los justos) quien es uno de los siete arcángeles (según los judíos, cuatro según los católicos y otras religiones cristianas y diez según el islam). Este Ángel aparece en la Biblia, tanto en el viejo como el nuevo testamento, al igual que Gabriel y Rafael. Es llamado el Príncipe de la Milicia Celestial, por ser el gran defensor del pueblo de Dios. La fiesta de San Miguel es la más antigua, y la única que se celebraba en los primeros tiempos.

 

Su nombre significa: “Quién como Dios”. A Miguel se le llama el arcángel, lo que da a entender que solo hay uno de estos ángeles.  Según algunos escritos, especialmente San Pablo, Miguel es nada menos que Jesucristo desempeñando sus funciones en el cielo. es el Jefe de los Ejércitos de Dios en las religiones judía, islámica y cristiana (Iglesias católica, ortodoxa, copta y anglicana). Miguel habría sido el interlocutor inmediato de Moisés en el monte Sinaí.

 

Durante mucho tiempo y hasta el concilio ecuménico II, al finalizar la misa se debía rezar una oración, la misma que transcribo a continuación:

 

«San Miguel Arcángel, defiéndenos en la lucha.

Sé nuestro amparo contra la perversidad y las acechanzas del diablo.

Que Dios manifieste sobre él su poder, esa es nuestra humilde súplica;

y tú, Príncipe de la Milicia Celestial, con la fuerza que Dios te ha conferido,

arroja al infierno a Satanás y a demás espíritus malignos

que vagan por el mundo para la perdición de las almas.

Amén.»

 

También de acuerdo a la tradición católica, para estar protegidos por este Angel, se debía rezar una especie de rosario, consistente en die porciones de oraciones, un padre nuestro y tres Ave María, que se debía repetir diez veces, junto con una oración por cada porción, a ese elemento se le denominaba: la Coronilla a San Miguel Arcángel. Decían que el rezo de ese elemento ofrecía grandes bendiciones a quien la rece, incluyendo la liberación del purgatorio de la persona que reza, de sus familiares y seres queridos.

 

Con toda esa investigación no me queda más que esperar que ese día me festejen, pero si no lo hicieran, yo me brindaré satisfacer un antojo. Extrañare mucho la voz de mi madre felicitándome.

 

Miguel Aramayo

SCZ.22-09-2017

 

20 Sep

Cosas de amor

Me obsequiaron un souvenir que adquirieron en la casa de Neruda, es una cajita diminuta, que en el interior de la tapa está escrito como con fuego: “Te amo como se aman ciertas cosas oscuras, secretamente, entre las sombras y el alma.” – Pablo Neruda.

 

Como ese poeta es uno de los que más he leído y más me gustan quise recordar de donde provenía esa estrofa y supe que era de: Soneto XVII – No te amo como si fueras rosa de sal, topacio o flecha de claveles que propagan el fuego: te amo como se aman ciertas cosas oscuras, secretamente, entre la sombra y el alma. Te amo como la planta que no florece y lleva dentro de sí, escondida, la luz de aquellas flores, y gracias a tu amor vive oscuro en mi cuerpo el apretado aroma que ascendió de la tierra. Te amo sin saber cómo, ni cuándo, ni de dónde, te amo directamente sin problemas ni orgullo: así te amo porque no sé amar de otra manera, sino así de este modo en que no soy ni eres, tan cerca que tu mano sobre mi pecho es mía, tan cerca que se cierran tus ojos con mi sueño.

 

Al volver a leer este soneto y repetirlo con la intención de quererlo memorizar, me doy cuenta que está escrito en una forma tan espiritual, tan abstracta que incluso en el titulo no quiso otra cosa que expresar amor, pero no cualquier amaro ni para una amada identificada. Lo que expresa está envuelto en misterio, el nombre es XVII y expresa que a su amada la asemeja como a una flor, una piedra preciosa o quizá una flecha de fuego. Le expresa que su amor es algo abstracto, oscuro, secreto. Como al incorpóreo, similar a la luz que esparce una flor e inunda de aroma a su amado. Es tan abstracto que no se sabe cómo, cuándo, donde, ni de qué manera, pero que es sin orgullo ni problemas, porque esa es la única forma que sabe amar.

 

Ese soneto, me hizo pensar y logró que se erice mi cuerpo, al extremo que cada vez que lo vuelo a leer siento que el ambiente donde estoy se inunde de amor, porque el amor es etéreo, es sublime, es divino y puede ser sentido y expresado de diferentes maneras, pero siempre que uno siente eso que es grandioso, puede quedarse en silencio y sentirá reverberar en sus sentidos la vibración que emana del corazón.

 

Ahora que estoy escribiendo, eso que me inspiraron tan poquitas palabras escritas en el reverso de una tapita de una diminuta cajita, que al cerrarla alberga algo tan grande.

 

Generalmente los románticos como yo, nos dejamos influenciar por pequeñas cosas a las cuales asignamos grandes valores, que para la mayoría de las personas son simples cursilerías. ¡pero qué le vamos hacer!, como repito una y mil veces algo que dice un tango: “Si soy así, que voy hacer; nací buen mozo y embalado para el querer”.

 

Miguel Aramayo

SCZ.20-09-2017 Hoy es cumpleaños de mi querido sobrino Gustavo Sánchez (Tavin).

 

15 Sep

Pensar

Algunas veces quiero escribir algo y doy mil vueltas y termino borrando todos los intentos y al final no tengo nada escrito y debo borrar y abandonar los intentos, en cambio otras veces me siento frente al teclado y sin darme cuenta ya me pasé de la primera hoja, que por lo general es el límite que me pongo para escribir, porque no quiero acobardar a mis lectores.

 

Cuando escribo también busco temas que les puedan gustar a los demás, no a todos, pero a la mayoría de los que se toman la molestia de leer lo que escribo. Ahora por ejemplo siento la necesidad de escribir, pero no tengo en mi mente un tema fijo que pueda desarrollar en algo que sea ameno, pero por suerte encontré pensamientos escritos por otras personas que se adecuan perfectamente al estado de ánimo que tengo en este momento y a continuación las comparto con ustedes:

 

“Da tu primer paso ahora. No es necesario que veas el camino completo, pero da tu primer paso. El resto irá apareciendo a medida que camines”. Martin Luther, Jr.

 

“La dicha de la vida consiste en: tener siempre algo que hacer, alguien a quien amar y alguna cosa que esperar”. Thomas Chalmer.

 

“La perseverancia es muy importante para el éxito. Y que, si uno no se cansa de llamar a la puerta con el vigor y la paciencia necesarios, alguien le abrirá al final”. Longfellow.

 

“Vivir con plenitud es vivir equilibradamente, usando de todo sin abusar de nada”. Jaime Borrás.

 

“¿Sabes porque el mar es tan grande, tan manso y tan poderoso? Porque teniendo la humildad de colocarse unos centímetros por debajo de todos los ríos, descubrió que podía ser grande aprendiendo a recibir”. Patricia Hashuel.

 

“Dios te puso a un ser humano a cargo y eres tú mismo. A ti debes hacerte libre y feliz. Después podrás compartir la vida verdadera con los demás”. Facundo Cabral.

 

“No hagas de tu cuerpo, la tumba de tu alma”. Pitágoras.

 

Leyendo todo lo que está escrito arriba, he quedado un poco más tranquilo, porque me doy cuenta que he dado el primer paso. Estoy dichoso, porque encontré algo que hacer y de tanto perseverar he logrado encontrar el tema para escribir, esperando haber usado todo sin abusar de nada. Aprendí porque el mar es grande, manso y poderoso y al mismo tiempo comprendí porque Dios puso a mi cargo al ser humano que soy yo mismo, sin hacer de mi cuerpo la tumba de mi alma. 

 

Como pueden ver, sin la necesidad de plagiar pude hilvanar un párrafo, un párrafo escrito en base a las palabras de otros personajes que adecué para poder expresar lo que en este momento siento. De esa manera no quedé decepcionado, al contrario, quedé feliz y creo haber compartido con ustedes pensamientos que tienen mucho sentido y fueron expresados en muy poquitas palabras, porque para decir algo con sentido quizá no haga falta más que tres palabras: “¡¿Cómo los quiero?!

 

Miguel Aramayo

SCZ.15-09-2017 Hoy es cumpleaños de una compañera de trabajo, Daniela Roca, nació el hijo de otra Compañera de trabajo, Frida Vasquez y maña es cumpleaños de mi nieto, José Ignacio.