Nueva Zelanda.
Estoy leyendo el segundo tomo de una novela de Sarah Lark, que se titula: “La canción de los maoríes”. Toda la trama de los dos tomos, que voy leyendo, se desarrollan en “Aotearoa”, que en maorí, significaba: “Gran nube blanca”, para denominar a “Nueva Zelanda”, cuyos primeros habitantes provenían de la una isla cercana a Polinesia, que llaman “Hawaiki”, y como en todas las historias de orígenes, los primeros pobladores siempre fueron un hombre y una mujer, en este caso se trataba de “Kupe” y su esposa “Kura-maro-tini”. Es una novela exageradamente larga, pero también agradablemente agarradora, tanto el primer, como el segundo tomo. No creo que continúe con el tercero, porque es tan agradable que uno no quiere soltar su lectura, pero como es tan romántico, uno se pierde en la inmensidad del amor, el desamor y los problemas que se relacionan a eso, al amor y aunque toca muchos temas, para mantener el suspenso, todos caen en lo mismo, ¡solo amor y desamor!, traiciones, celos, engaños, etc., etc., pero está tan bien escrita que no se la puede soltar.
Siempre que leo pretendo aprender algo, porque se supone que todo escritor procura transmitir algo en sus escritos, a no ser que sean de esas novelitas cortas, que lo único que pretenden es mostrar una trivialidad y crean una trama romántica, que da vueltas en el mismo tema, pero esta novela, no creo que pretenda solo eso. La escritora, me da la impresión, que ha buscado la forma de describir los diferentes tipos de individuos, que se presentan en una relación amoroso, no solo muestra a hombres de diferentes tipos en las diferentes historias de amor, incluso muestra una violación, muestra lo despreciables que pueden ser algunos hombres por su exceso de machismo, pero al mismo tiempo también muestra lo despreciables que pueden ser algunos hombres por su exceso de seducción, de seducción falsa, engañifle y mentirosa. Incluso describe a algunos homosexuales, pero los que muestra en la novela ambos son muy educados, cultos, pulcros y discretos.
Cuando analiza a las mujeres, muestra la gama completa, desde aquellas puritanas en extremo, que son una gran mayoría, pero también muestra algunas que se esconden en esa figura de pulcritud y recato, pero que en la intimidad se muestran apasionadas, complacientes y lo que ni se imaginan que puede hacer una mujer, para el caso de las puritanas. También muestra el tipo de mujeres totalmente desinhibidas, en cuanto a moralidad. Desde el principio del primer tomo, muestra a una muchacha, que pese a su corta edad ya es prostituta, que cae en eso por las circunstancia de la vida, que a lo largo de la novela, se la aprecia como gran persona, porque lo que hace, lo hace con un sentido de solidaridad humana y respeto a las personas, porque ella ama su trabajo.
La escritora, analiza a los hombres y mujeres, no solo en el aspecto de relaciones humanas de convivencia y respeto mutuo, también analiza a ambos desde el punto de vista de la convivencia sexual, tanto en pareja cumpliendo los cánones de la decencia y el respeto dentro del matrimonio, pero también hace el análisis de hombres y mujeres, desde el punto de vista de la convivencia cotidiana, fuera del hogar y ambientes como burdeles y bares, pero también en el trabajo y las relaciones de un pueblo chico.
Como verán, la destripe la novela y opiné como si tuviera la suficiente capacidad para hacer ese tipo de observaciones, pero realmente cuando un libro me impacta, me gusta compartir mi criterio con la gente que lee lo que escribo. Lo que opino de esta novela es una opinión totalmente personal y anticipo que no estoy calificado, pero igual opino.
Miguel Aramayo
SCZ. 03-12-2015
